Hasta Siempre Felisa

Este año nos sigue trayendo noticias dolorosas. Hoy nos enteramos que el domingo falleció Felisa Lemos, una de esas militantes enormes que parió la lucha de nuestro pueblo.  Siempre del lado de las y los humildes, militante revolucionaria, internacionalista, dónde sea que la llevó el destino estuvo luchando por cambiarlo todo.

A modo de homenaje compartimos esta nota del portal de la CTAA de Santa Fe, que publicaron en marzo de este año, dónde repasa su vida y trayectoria. Una de las nuestras, una de las imprescindibles.

¡Hasta siempre querida Felisa!

La militancia y la alegría como formas de resistencia

Por Comunicación CTAA provincia de Santa Fe

“Tengo 82 años y resumir 82 años de una vida muy intensa es un poquito difícil”. Así arranca la entrevista María Felisa Lemos, quien en pocos días, el 27 de marzo, cumplirá 83. Con la alegría que la caracteriza, tiene muchas ganas de celebrarlos, algo que de alguna forma hará un día antes, en la presentación de su tercer libro, “En los esteros del Iberá”.

La nueva obra se centra en su experiencia, hace más de 50 años, como médica rural en los esteros del Iberá, en lo profundo de Corrientes, su provincia natal. “Al pueblo que fui y que elegí se llama San Miguel. En ese pueblo, cuando llegué, no había caminos, no había agua, luz, comunicación (salvo el telégrafo), no había nada. El hospital estaba bastante abandonado. Yo me puse, porque cuando me pongo a trabajar lo hago, y lo convertí en un lugar habitable, ya que yo vivía en el hospital”, recuerda.

– ¿Por qué elegiste relatar esa parte de tu historia?

Porque para mí fue todo un aprendizaje darme cuenta de que en mi propia provincia, a 300 kilómetros de donde nací y me crié, existía un Corrientes profundo con otra lengua, con otras costumbres y cosmogonías, con una serie de ceremonias de la vida y de la muerte. Fue un aprendizaje muy especial para mí. Yo había leído a Paulo Freire y por eso pude ver en los saberes de los otros que había un saber igual al mío, yo venía de la universidad y el otro era de la vida. Eso cuento, las macanas que hace uno cuando es médico recién recibido, que cree que sabe y no sabe; las cosas que aprendí, que aprendí mucho de yuyos, a andar a caballo, porque para hacer consultas necesitaba andar en uno y después tuve mi propio caballo. Increíble la cantidad de cosas que aprendí en ese pueblo. El no tener nada para trabajar a mí me sirvió posteriormente para trabajar en Nicaragua, que también era más o menos la misma situación, era un lugar donde no había nada y acababa de triunfar la revolución. Me sirvió para estar con los compañeros del MST en Brasil y me ayudó mucho para trabajar acá, en Rosario, en las villas, entender que el otro es una persona como vos que tiene un montón de cosas que hay que saber escuchar.

Pero para poder entender ese tramo de su biografía, hay que conocer algo más que también rememora en este libro: su infancia y su decisión de estudiar, “con un padre muy patriarcal, muy castigador, muy de esa época”. La joven Felisa logró recibirse de maestra, con medalla de oro porque leía muchísimo, y planteó que quería estudiar medicina.

“Ahí se arma el gran kilombo familiar, porque yo era la única mujer, dos hermanos y yo. Me voy de todas maneras, me peleo con mi papá que me dijo todas las injurias habidas y por haber y me voy a Buenos Aires, a la casa de una tía”, apunta.

Con el alojamiento resuelto, comenzó sus estudios y trabajó de casi cualquier cosa para mantenerse. En esa época, en los años ‘60, comenzó a militar en el Partido Comunista (PC). Apenas recibida es cuando decide irse al campo, al Iberá. “Fui de puro audáz, yo no sabía nada del tipo de sociedad y de las patologías que me iba a encontrar, pero ahí aprendí. Después de que estuve dos años en el Iberá, los hombres del Ministerio de Salud Pública estaban súper sorprendidos de que una mujer joven haya podido desempeñarse con tanto vigor y fuerza en un pueblito perdido. Así que me dieron una beca para estudiar la maestría en Salud Pública en Buenos Aires y ahí estudié un año en el ‘70. Al año siguiente volví a Corrientes. Mi vida fue así, yo voy y vuelvo, porque Corrientes es mi lugar. Allá ocupé unos cargos, después me mandaron de directora del Hospital de Goya, en el ‘75”, explica.

– ¿Y ahí te agarró la dictadura?

Sí, yo ya estaba militando en otra agrupación, que era el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), ya estaba con un compañero y finalmente decido irme a Buenos Aires para salir de Goya, porque es chiquito y yo como directora del hospital, en dos minutos me encontraban. Enrique (su compañero) decidió quedarse en Goya y me fui a Buenos Aires y me perdí, estaba medio clandestina. Ahí la pasé muy mal realmente, me sentía muy sola, muy desprotegida, mal. En el ‘78 logro salir del país junto con mi compañero (que había estado detenido) y nos vamos a Francia, porque él es francés. Allá yo rindo mis exámenes como médica, me consigo un empleo en la facultad de medicina en la Sorbona, en un lugar hermoso, el hospital Saint Antoine, donde fue la revolución de 1848, el asalto al cielo, la revolución obrera. Ahí estuvimos dos años.

La revolución

“Es horrible estar exiliado. Como yo no quería estar en París, primero decidimos irnos a Mozambique, que era otra revolución. Pero en ese momento empieza a moverse Nicaragua y, entre ir al África, donde siempre vas a ser distinta, y volver a Latinoamérica, que era el sueño de nuestra vida, volvimos a Latinoamérica y nos fuimos a Nicaragua”. Así explica Felisa el por qué de su partida hacia el país de Centro América donde vivió junto a su familia hasta 1991.

“Fue esa sensación de estar aportando a una revolución, de estar creando vos también porque tenías toda la libertad para crear, nadie te decía lo que tenías que hacer, ponías todo lo que sabías. Fueron los mejores años de mi vida, honestamente”, señala.

En ese país nacieron su hija y su hijo. “Vivimos primero en el campo, después en la ciudad, luego en la zona de guerra, fue todo muy intenso y movido. Pero mis hijos y mi marido estuvieron siempre en una casa, en Matagalpa, donde era la retaguardia de la guerra. Ahí estaba Enrique que se encargaba de los hijos, con una compañera que lo ayudaba, y yo me iba a la zona de guerra”, recuerda.

A pesar de haber estado en el frente de batalla, en la frontera con Honduras, dos años y de haber visto “todo lo que se podía ver en una guerra”, ella destaca que “fue todo muy alegre, con mucha creatividad. En medio de la guerra, cuando se escuchaba el ruido de los obuses, nosotros organizábamos bailes, porque la única forma de sobrevivir una cosa muy dramática de largo tiempo es producir alegría, sino no resistís mucho tiempo. Pero todos teníamos clarísimo que apenas sonaba una sirena cada uno iba a su lugar, sabía con quién iba a estar, etc”.

Con la llegada de Violeta Chamorro al gobierno de Nicaragua, en la ola neoliberal que azotó a Latinoamérica, Felisa y su familia se enfrentaron a un nuevo cambio. “Yo ya no me quería quedar en esas condiciones en Nicaragua. Ahí nos planteamos con mi compañero a dónde nos íbamos, si a Europa, que todos teníamos nacionalidad francesa y yo era médica francesa también, o a otro país de América Latina. Yo insistí y jodí para volver a la Argentina, para que mis hijos, que son nicaraguenses, se críen por lo menos en su continente. Vinimos y acá me volví a integrar a un grupo militante y empecé a trabajar en la municipalidad de Rosario, desde 1991”, resume.

Una señora con una valija y un hijito

Pero la vuelta del exilio y la revolución no fue sencilla ni directa. “El des-exilio fue terrible, recorrí el país”, asegura. Primero, como era de esperar, fue a Corrientes, pero “no me dieron ni cinco de pelota y con mi historia de roja no querían ni acercarse”, aclara. Después hizo un recorrido que la llevó por Corrientes, Resistencia, Santa Fe, Paraná, la provincia de Buenos Aires, “en cada lugar donde tenía compañeros o conocidos de otra época, yo iba a pedir trabajo”.

“A todo esto a mí se me iba acabando la plata porque había venido con mi hijito menor, así que era una señora con una valija y un hijito”, expresa. Una compañera la invitó a Cipoletti, en Río Negro, donde había alguna posibilidad, pero antes pasó por Rosario. “Yo tenía un lindo currículum. Justo en ese momento estaba Ena Richiger como Directora de Atención Primaria y Hermes Binner como Secretario de Salud Pública. Ellos querían empezar un nuevo modelo de salud y yo les venía bárbaro porque venía con mucha experiencia de trabajar en comunidad, de no tener miedo, de andar de acá para allá y sobre todo de salirme del modelo médico hegemónico. Me contrataron como retribución a terceros y así estuve ocho años. Eso me permitió alquilar un departamento, que lo trajera a mi hijo, que lo había dejado en Cipoletti, y recibir a mi ex marido (se separaron en el ‘95) y a mi hija mayor, que venían de Nicaragua. Así fue como caí en Rosario. Simplemente porque en ese momento yo era la persona indicada para empezar un nuevo tipo de salud”, afirma.

– ¿Cómo fue esa experiencia?

Estuve en atención primaria, que tenía que ver mucho con los centros de salud y las comunidades. A mí me encantaba porque lo de escritorio no es algo que me de amor. Entonces empecé a hacer trabajo en las comunidades. La primera fue en el Monte de los Olivos, que queda en barrio Godoy, yendo a Cabín 9. Era una villa miseria donde hice un trabajo muy lindo e interesante con la comunidad. Obviamente que en todos los casos en que he trabajado en villas las mujeres son las que llevan adelante las tareas. Estuve en Las Flores, en barrio Municipal, en Ludueña, en Puente Gallego, muchos años en Villa Banana. Tengo un montón de experiencias, algunas muy duras.

Allí hace un paréntesis en el relato para aclarar que se define feminista y totalmente a favor del aborto. “Entre otras cosas porque me pasó a mí. Y porque he visto muchas mujeres, sobre todo en los barrios, que tenían un montón de hijos, que los maridos no les permitían tomar las pastillas, se las sacaban, quedaban embarazadas y no tenían posibilidades de hacerse un aborto en condiciones óptimas, por lo que se lo hacían ellas mismas. Muchas terminaban muriendo y dejando otros niños sin mamá. Además, me parece totalmente injusto que haya mujeres que pueden, y lo hacen, y que un derecho de la mujer no fuera respetado. Pensá que en la Unión Soviética ya tenían garantizado el aborto y estamos hablando de 1917”, enfatiza.

“Soy muy vital, amo la vida”

Felisa Lemos/ Foto María Petraccaro

Hasta que se jubiló, en 2012, Felisa siguió trabajando en Atención Primaria de la Salud (APS) en la ciudad de Rosario. Por haber estado 8 años precarizada y 15 en el exilio tuvo que comprar años de aportes para lograr la ansiada jubilación. Desde entonces, sus actividades se multiplicaron.

“Ahí hice todo lo que no había podido hacer antes. Me puse a estudiar canto, teatro, cine, viajé, yo viajaba mucho y me encontraba con mujeres de otros países. Particularmente con Guatemala, con las mujeres de ahí y de Nicaragua tengo una relación muy linda. Estudié guaraní, que debía ser mi lengua materna, pero mi papá y mi mamá no querían que nosotros la habláramos, entonces no la aprendí de chica, así que la vine a aprender de grande acá”, cuenta emocionada.

Hoy vive sola en su casa y, con su movilidad reducida, hace fundamentalmente actividad intelectual. Se afilió al Centro de Jubilados y Jubiladas de ATE y hace el curso de formación política de la Escuela Libertario Ferrari, de ATE-CTA Autónoma. “Escribo notas, estoy siguiendo unas cátedras en la UNR sobre historia argentina, sobre cine y sobre literatura. A mí me encanta el cine y veo bastante y escribo mucho”, enumera. Aún con todo su bagaje, asegura que le gustaría estudiar y profundizar más sobre feminismos y sobre salud mental.

“Soy muy vital, amo la vida y pienso vivirla hasta que no de más. Y la quiero vivir bien, cuando empiece a decaer les he pedido a mis hijos que no me metan en la carnicería médica”, advierte.

Aunque hoy la movilidad y la pandemia no se lo permiten, la de Felisa fue, sin lugar a dudas, una vida marcada por la militancia política y social en cada una de las etapas de su historia personal. “Para mí la vida de militante fue una vida de hacer cosas, no sólo intelectuales, de ir a marchas, participar en actos, contribuir con un servicio determinado que hubiera que hacer, el trabajo territorial, la docencia. Para mí la militancia es todo eso, es algo muy profundo y sentido”, define.

Ese sentimiento la lleva, nuevamente, a la obra que estará presentando este viernes: “Yo cuento en mi último libro lo que fue mi infancia, que fue ver lo que pasaba en Corrientes con las chicas de mi edad que trabajaban de sirvientas, así con ese nombre, en las casas, por techo y comida. Lo que todos los demás veían como naturalizado, que era normal que hubiera gente que vivía como esclavos, a mí toda la vida esas cosas me produjeron una gran sensación de injusticia y desde joven intenté luchar contra la injusticia y mejorar la situación”.

– ¿Cuál es el mundo que desearías?

El mundo al que aspiro es uno donde no exista la injusticia, la explotación, donde la lucha de clases haya triunfado y no haya ni patrones ni esclavos. Donde haya una justicia de verdad.

A CHUBUT LE DEBEN UNA LEY

El jueves 6 de mayo la legislatura de la provincia dio tratamiento al proyecto de ley por Iniciativa Popular (IP) presentado por las asambleas ambientalistas a fines del 2020. Pero el tratamiento consistió en el rechazo del mismo, por catalogarlo como “inconstitucional” y negativo para la actividad productiva chubutense. Todas falaces mentiras de un gobierno corrupto y de diputadxs pertenecientes a los distintos bloque políticos (PJ, PRO, UCR). No hubo convocatoria de los sectores que redactaron el proyecto para que expliquen sus alcances, no se realizaron foros de cara a la sociedad, lxs diputadxs nunca intentaron informarse siquiera de lo que la IP propone. Es decir, no se cumplieron los pasos previos que hacen al tratamiento de un proyecto de ley, sino que de buenas a primeras fue desechada desoyendo al pueblo.

El proyecto contó con el respaldo de 30000 firmas recolectadas en distintas localidades de Chubut y expresan la voluntad popular en cuanto al rechazo a la megaminería. Si bien la ley actual 5001 prohíbe la megaminería en el territorio chubutense, deja abierta la posibilidad de zonificación del mismo, con el consecuente establecimiento de “zonas de sacrificio”. La IP representa una propuesta superadora en materia de protección ambiental. Su objetivo es prohibir la minería a gran escala metalífera y uranífera, así como la utilización de químicos que acompañan a este tipo de actividades. Claramente se centra en la protección de las cuencas y reservorios de agua subterránea que se encuentran dispersos en la provincia.
Ante lo sucedido en la legislatura las asambleas decidieron volver a las rutas y sostener cortes hasta que el gobierno retire el proyecto oficialista de zonificación de la legislatura, o hasta que se realice un verdadero tratamiento de la IP.

No es la primera vez que al pueblo chubutense le roban una ley antiminera. En el 2012 sucedió lo mismo, cuando en la legislatura tergiversaron la IP original, a medida de las exigencias del loby minero. Fue cuando circuló la imagen de un diputado, recibiendo mensajes de empresarios mineros a su teléfono personal.
La experiencia hace que ahora la lucha se redoble. En Chubut no se quiere ni se acepta la megaminería y ya no basta con frenar los intentos de zonificación. La legítima defensa de la IP en las rutas y en las calles, implica un paso a la ofensiva en la lucha contra el extractivismo.

NO PASARAN.
EL AGUA, EL TERRITORIO Y LA INICIATIVA POPULAR SE DEFIENDEN.

«Es necesario buscar un reagrupamiento entre tantas dificultades y ante una diáspora tan grande»

Entrevista a Pablo García, militante de ORG Argentina

Por Christopher Simpson
(Republicamos esta entrevista que le hicieron a nuestro compañero y fue publicada en la revista Tejer: http://revistatejer.com/pablo-garcia-militante-de-org-argentina-reconocemos-la-dificultad-historica-de-no-poder-superar-nuestras-propias-malas-decisiones/)

Ante la necesidad de superar el vacío histórico, es imprescindible retomar las discusiones tácticas y estratégicas de la izquierda revolucionaria, para pensar en la construcción de una alternativa real al proyecto capitalista. Ante este contexto, y bajo un ejercicio reflexivo, entrevistamos a Pablo García, parte del núcleo que conformó la Juventud Guevarista (JG), la cual posteriormente pasó a ser la Organización Revolucionaria Guevaristas (ORG), con el objetivo de conocer la experiencia en Argentina.

Para iniciar la conversaicón, cuéntanos un poco Pablo, ¿en qué se encuentran hoy?

Hoy nos encontramos levantando un nuevo espacio político de acción y reflexión, con perspectivas unitarias, con otros sectores de izquierda revolucionaria, de la cual nos sentimos parte, y que hemos denominado incipientemente: “Nuevo Proyecto Político Emancipatorio” (NPPE). Este pretende ser un reagrupamiento de activistas políticos y sociales, de militantes, ante una vacancia política y la falta de un proyecto impulsado desde la izquierda revolucionaria. Y creemos que es importante poder ocupar y darle un sentido político de proyecto a esos espacios. Nuestro campo político hoy se encuentra atomizado entre lotes y pequeñas organizaciones socialistas, anticapitalista, feministas, ecologistas, antirracistas. Este reagrupamiento que en borrador y con intercambios cada vez más importantes, lo  empezamos a transitar hace más o menos un año con otras dos organizaciones (Democracia Socialista y Corriente Política de Izquierda), con la intención de poder darle una perspectiva de mayor aliento a este paso táctico, que define hoy nuestro principal elemento. El objetivo no es solo sumar al activismo hoy disperso y a otros núcleos, sino que esperamos construir una herramienta política que pueda generar su propia identidad, dotarse de frentes de trabajo y legalidades necesarias para aspirar a ser una alternativa política, lo que incluirá en su debido momento también la intervención electoral, e incorporar a sectores de nuestro pueblo muchos más allá del activismo que hoy pudiéramos reagrupar. Buscar un reagrupamiento entre tantas dificultades y ante una diáspora tan grande, creemos que es un primer paso necesario.

Si nos pudieras contar sobre el bloque en el gobierno, la izquierda y el progresismo

En primera instancia decir que ¡No se ven alternativas desde el gobierno al proyecto capitalista! En Argentina no hay un gobierno de izquierda.  Hoy la Argentina está sumida en una profunda crisis, que no escapa al panorama latinoamericano general en lo económico, social, sanitario, medioambiental, etc. Muchos sectores de la llamada  izquierda popular se unieron al gobierno con la finalidad de poder sacar a Macri y a “Juntos por el Cambio” en las últimas elecciones. Entendemos que mucho activismo proveniente de esa llamada “izquierda popular” y progresista es valioso, pero su incorporación a un proyecto netamente capitalista, sin grises, hoy hace difícil una articulación política con sus núcleos y organizaciones, aunque a veces podamos coincidir y empujar algunas acciones o transitar algunos momentos de lucha en conjunto.

El peronismo cooptó, a través del Kichnerismo, a muchos militantes de espacios anteriormente cercanos y populares que hoy están militando y participando en el “Frente de todos”, y con ese, numerosos activismos mantienen dentro del gobierno un núcleo progresista que pretende disputar orientaciones y políticas. Pero resulta evidente que su peso es mínimo dentro del armado de gobierno, y que a cambio de pequeñas cuotas de protagonismo o de recursos institucionales ponen sus herramientas y capacidades a defender un proyecto ajeno que hoy continua el saqueo de nuestro país y mantiene en la miseria y en la pobreza a millones, respetando a raja tabla los intereses de los grandes capitalistas que operan en nuestro país, teniendo casi que rogarles para que acepten pagar algún impuesto (esa es la actitud del gobierno, por demás débil y dubitativa ante urgencias extraordinarias, y siempre garantizando negocios brutales).

Por otra parte, está el sector trotskista denominado “Frente de izquierda y de los Trabajadores” (FIT) de posiciones ultra sectarias, ultraizquierdistas en el discurso, que tiene importantes estructuras orgánicas, pero con quienes es prácticamente imposible confluir en procesos de unidad, en construcciones de lazos, confianzas y políticas conjuntas. La imposibilidad de construir con las grandes orgánicas del FIT es uno de los elementos que balanceamos a la hora de impulsar un proyecto alternativo, balances que compartimos prácticamente con todo este activismo al que nos dirigimos, porque cada espacio ha intentado en uno u otro momento algún proceso de unidad o de trabajo conjunto con los partidos del FIT (Partido Obrero, Partido de los Trabajadores Socialistas, Izquierda Socialista, Movimiento Socialista de los Trabajadores), y cada una de las experiencias e intentos fueron rotundos fracasos. Y hablamos de múltiples intentos en estos últimos 15 o 20 años.  

¿Cómo llegan a la idea de avanzar, en términos de poder unir al activismo y militancia dispersa de la izquierda revolucionaria? Parece ser un proceso múltiple en distintos países de la región ¿Ha sido, según tú criterio, un problema de proyecto general…estratégico?

Es importante mencionar, cómo hemos ido transitando en paralelo con otros países del continente, en la maduración de nuestras ideas y nuestros balances para lograr ir aceitando un proyecto político, una herramienta política consistente y una nueva alternativa. Sabemos que será un proceso lento y largo, no tendremos capacidad de incidir en la política nacional de manera inmediata. Aparece urgente acelerar lo más posible, pero no creemos en los atajos,  es importante que tome la forma correcta (democrático, asambleísta, no sectario, cuidarse de los oportunismos), es así como creemos que es posible hoy levantar un instrumento político, una herramienta al servicio de los intereses del pueblo.  

Nuestra reflexión ha ido avanzando en función de cómo logramos avanzar en construir proyectos políticos de otras características, nuestra capacidad ha sido limitada y no hemos logrado avanzar en proyectos de masas ¿Cómo logramos superar la dispersión en este plano político? Reconocemos la dificultad histórica de no poder superar nuestras propias malas decisiones, las rupturas, la atomización. En mi opinión, debemos lograr algo así como “romper el cerco de la debilidad”, que signifique desarrollar herramientas  para poder incidir verdaderamente en la lucha política con una perspectiva de lucha por el poder, desde el campo del pueblo trabajador y en función de sus propios intereses.

¿Cómo se ha ido dando el proceso más grande, en función de la propia Organización Revolucionaria Guevaristas en lo interno, la línea de trabajo, y por su parte el desarrollo del espacio de confluencia y apuesta táctica?

Si bien es cierto estamos muy dispuestos al espacio amplio, creemos que debemos mantener y sostener los trabajos internos, construyendo siempre nuestra organización leninista, administrando nuestros recursos humanos, y manteniendo nuestras tareas centrales. En esa división de tareas, hay quienes estarán mayormente trabajando en sus frentes de masas, buscando la articulación con el espacio más amplio, quienes apuntalan propiamente la herramienta más amplia. Y todo el mundo tratando de garantizar el avance del trabajo orgánico. No es una fórmula sencilla de resolver. Cada vez que un espacio se desarrolla exige mayores esfuerzos y recursos, brazos y cabezas, es lógico. Pero no podés perder de vista ni subestimar el papel de ninguna herramienta, hay que ir buscando los equilibrios, siempre conscientes de que es la lucha política, esa es la clave para que una propuesta crezca verdaderamente y pueda ser alternativa de masas.

Sin embargo, nuestro compromiso y acción en el nuevo espacio, se da en función de nuestras capacidades reales y no comprometemos más de lo que realmente somos capaces de hacer y entregar. Hacer lo mejor que podamos y un poco más, pero no vender humo ni hacer falsas promesas, por respeto al resto de las organizaciones que lo integran y por seriedad en la construcción, las promesas no garantizan las tareas. Ha sido un proceso que no se ha dado de forma igualitaria en todas las regiones, ya que los compañeros que están con tareas más complejas o más de masas, muchas veces no pueden desatender sus procesos internos, sin embargo asisten y envían sus resoluciones de forma dinámica y en cuanto a sus propios espacios. En ese andar debemos no perder de vista nuestros propios tiempos para procesar y madurar cada paso. Con claridad de la urgencia del momento, pero al ritmo que deba ser, para no “quemar” tampoco la oportunidad.

Y sobre la Argentina hoy, la pandemia, la profunda crisis económica, las medidas de Alberto Fernández, ¿qué nos podrías contar?

Frente a la crisis económica y sanitaria el gobierno actual de Alberto Fernández (coalición Peronista que contiene desde sus núcleos más progresistas a las facciones más a la derecha, estas últimas son mayoritarias) es mucho más tibio que el anterior, que lejos estaba tampoco de ser un gobierno de izquierda.

Ante la crisis sanitaria, en primera instancia tuvo una respuesta que privilegió evitar un colapso sanitario, y otorgó masivamente subsidios cada dos meses, que aunque bajos y claramente insuficientes, resultaron un apoyo para gran parte de la población a la hora de poder cumplir la cuarentena estricta de los primeros meses. En este momento, ha mostrado sus limitaciones más crudamente y su disposición a cumplir primero con los grandes capitales antes que con el pueblo. Incapaz de plantear reformas y controles, o sostener medidas anunciadas ante las presiones, para poder salvaguardar los presupuestos nacionales, no sólo en función de la crisis sanitaria estrictamente, sino que tampoco medidas que le permitan sanear las cuentas del Estado evitando la creciente miseria que no da tregua. En algún momento apareció un Alberto Fernández, diciendo que quien quisiera jugar con la vida de los argentinos, se las vería con el Estado y todo eso, pero fue solo un saludo a la bandera, formas de expresión de un populismo en lo discursivo, pero incapaz de hacerle frente o de ponerle coto a la desregulación de la economía en la interna.

Quiero poder comentar un ejemplo bastante decidor en términos de lo que estamos hablando, se había anunciado a fines del 2020 un cese en las concesiones de la Hidro vía del rio Paraná a manos de dos empresas privadas, una local y otra extranjera (de origen belga), para constituir un ente administrador estatal. Esta administración significa controlar el flujo de carga por el Río Paraná, el Río de La Plata, por donde salen el grueso de las exportaciones de nuestro país, primero en granos y productos agropecuarios, pero también de la megaminería, hacerse cargo del balizado, dragado y cobro de peajes a los buques de carga transnacionales. Es una pieza estratégica de nuestro comercio exterior y por lo tanto una herramienta fundamental de nuestra soberanía. Hoy día el Estado ni siquiera controla o fiscaliza lo que sale por los puertos (todos, todos privatizados), los pocos impuestos que se cobran son a base de declaraciones juradas (caso de la minería por ejemplo), o retenciones a las exportaciones, pero sin control efectivo de los puertos ni verdaderas fiscalizaciones sobre los buques. Meses después de anunciar con bombos y platillos la nacionalización del control de la hidrovía, y ante las primeras presiones, el gobierno sin ninguna explicación, cambia el discurso y comunica que llamará a licitación para devolver a manos privadas la administración semejante herramienta.  

Medidas que podrían estatizar y lograr algo de recaudación mayor. Siempre cuestionadas y puestas en contra por parte del Propuesta Republicana PRO -Coalición de derecha-, parte de “Juntos por el Cambio” y por gran parte del  kirchnerismo, y del Peronismo en general. La misma Cristina Fernández cada vez que tiene oportunidad, enfatiza públicamente que nada está más lejos de sus intenciones e ideas la de avanzar con la re estatización de las empresas privatizadas por el menemismo.

Esta gran crisis Argentina, es producto de la profundización histórica de la dependencia de nuestro país y su estructura económica del mercado internacional, de sus necesidades y cambios, de su tecnología y sus capitales, profundizada en la industria, por ejemplo, con el caso de las industrias, como la automotriz desde los años 60.

¿Cómo se logra diversificar esta centralización de la economía? regular y poder ponerle coto a la gran industria transnacional es un problema importante. El grueso de la mano de obra industrial está en las mercancías de uso cotidiano, pero esa industria de mercado internista, lejos está en capacidad, tecnología y acumulación de capital de las potentes transnacionales que operan en nuestro país, éstas fugan al exterior casi todos los dólares que generan y más, mientras que las industrian pequeñas que no exportan, pero son mayoría en número y en ocupación de fuerza de trabajo, utilizan dólares para la compra de tecnología, repuestos, insumos, mantenimiento, energía, etc., pero no producen dólares. Y el otro gran sector que produce dólares, que es la exportación de productos agropecuarios, sobre todo granos y soja en particular, se niega y resiste ante cada intento de alza en los impuestos, y se niega a garantizar precios accesibles de comestibles para el pueblo, pretende que todo se le pague a precio dólar. Y con esa lógica, que el gobierno peronista no enfrenta seriamente, comer carne o tomar leche en argentina resulta casi un lujo.

El peronismo logra cierto equilibrio, pero también coge y se toma las demandas del pueblo. Pero principalmente está en disposición de la gran burguesía.  Genera las concesiones para poder mantener dicho orden, en función de la gran fuga de dólares hacia el extranjero producido por el mercado interno y la industria nacional.

¿Cómo se proyectan el hoy para ORG?

La línea es impulsar un reagrupamiento militante sobre todo con Democracia Socialista (DS) y Corriente Política de Izquierda (CPI), y algunos otros grupos políticos. Activismo disperso, a nivel orgánico, pero con gran potencial en posibles articulaciones a nivel de movimientos sociales y más políticos también. Algunos de los otros grupos que se han ido sumando a este esfuerzo son: Propuesta TATU (trabajo en salud comunitaria, con médicos recibidos en Cuba y también argentinos), Arde Matria que tiene una experiencia de concejalía en Rosario, y Emancipación SUR que provienen de lo que fue la experiencia de “Proyecto SUR”.  

Hoy sobre todo nos encontramos estudiando y revisando experiencias históricas del tipo FRENTE,  tomando experiencias y antecedentes “FAS” de Argentina levantada desde el  Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), pero además tomando algunas experiencias más actuales, como ha sido el  MAS boliviano (Movimiento al Socialismo), también Podemos en España, especialmente a través de “Anticapitalistas”, y la propia experiencia de Proyecto Sur en nuestro país de hace una década atrás aproximadamente.

En el período político actual, la lucha electoral es un elemento muy importante desde nuestro punto de vista, y cualquiera que efectivamente intente construir desde una perspectiva de lucha por el poder debe asumir la disputa electoral como una instancia clave. Ahora es lucha electoral, trae tensiones y dificultades para nuestro campo a las que debemos estar atentos y no subestimar. Ya ha sucedido con muchos ejemplos de compañeros o compañeras que les toca ocupar algún lugar de referencia en el terreno electoral y que rápidamente se sienten Hugo Chávez, o consideran que su papel individual pasa a ser prioritario, por lo tanto la construcción de su figura se transforma en un elemento problemático. En ese punto no hay vacunas posibles, pero sí defensas que se pueden construir desde la formación y fortaleza de las organizaciones revolucionarias que impulsen las experiencias legales más amplias. Fortalecer las estructuras democráticas, la formación ideológica, y lograr orgánicas lo suficientemente fuertes y legítimas que tengan la capacidad de enfrentar esas desviaciones personalistas. Este es solo un aspecto de las dificultades, podemos mencionar también la búsqueda de atajos de forma oportunista, la adaptación al sistema y a sus reglas hasta el punto de la integración total. Las dificultades en este terreno son muchísimas, pero hay que enfrentarlas.

¿Algunas ultimas reflexiones con respecto al momento continental, lo que viene ocurriendo no solo en Chile, sino en Colombia, Ecuador, las elecciones en Perú y así un sin número de procesos y levantamientos que anuncian el fin del ciclo Neoliberal?

No estoy seguro si en algún texto de Atilio Borón (creo que era de él), se planteaba que el neoliberalismo ya no tiene una propuesta, una promesa que hacer para legitimarse. Comparto esa idea. Creo que el capitalismo sigue, y va a seguir, intentando resolver su crisis fenomenal en base a políticas diseñadas por los monopolios y las grandes potencias, de explotación y saqueo del trabajo de nuestros pueblos y recursos y bienes comunes, pero ya se gastó el cartucho de ser la nueva propuesta salvadora. ¿Pueden disfrazarla de otra manera y sostenerla en el tiempo? No parece posible que puedan profundizar las miserias de los pueblos en ataques cada vez más brutales, pero con amplio apoyo popular, legitimidad y estabilidad política y social. ¿Cómo harán para garantizar paz social y gobernabilidad si su receta de salida son puros ataques al pueblo, que ya está más allá de los límites de la subsistencia? Hoy las rebeliones populares concentran urgencias de vida, de subsistencia, pero también descreimiento político, hartazgo, exigencias democráticas, etc. Y cada gobierno neoliberal y pro imperialista, no solo ataca al pueblo, sino que parecen provocadores riéndose de la gente y subestimándola.

Los casos de Macri y Piñera parecen ejemplos de los más claros. Y aunque pueden volver a ganar elecciones cambiando de caras, el margen parece achicarse para las maniobras: si los niveles de pobreza son tan agudos, la demagogia sola de palabras y marketing no alcanza, deben hacer concesiones, deben distribuir recursos, etc. Si no lo hacen, ¿en cuánto tiempo se acaba la paciencia ahora? ¿Cuánto tiempo de estabilidad tendrá el nuevo gobierno neoliberal en Ecuador por ejemplo?  El margen también es estrecho para los gobiernos tibiamente progresistas y o populistas como el argentino, las condiciones económicas hoy no les hace fácil acceder a recursos que distribuir sin tocar grandes intereses. Estos gobiernos suelen tener más predisposición a atender algunas demandas o a ganarse cierto consenso, pero la situación general no les deja fácil maniobra. Creo que a lo largo del continente, las tensiones sociales van a seguir escalando, es un proceso abierto. Y que nos da la posibilidad de romper la debilidad histórica, no se ve fácil una estabilización en el ciclo de la región en el corto plazo, pues viene siendo, creo que seguirá siendo, un período de rebeliones populares en toda la región. Ojalá seamos capaces de construir una alternativa política, siendo parte codo a codo de las rebeliones.

Carta urgente de una colombiana en Argentina

Hace cinco días que comparto todo lo que puedo, escribo, le pido a lxs amigxs, a lxs conocidxs, a quien pueda, que se hagan eco del grito desesperado de mi país. Hace cinco días que la angustia no me abandona, que la sensación de comodidad de casa me resulta dolorosa. ¡Qué difícil estar lejos! ¡Qué difícil ver cómo tus hermanxs siguen en la calle a pesar del miedo y de la certeza que quizás pueden encontrar la muerte! ¡Qué difícil es darse cuenta que el mundo sigue, que no se paraliza cuando el estado asesino dispara!

Mi hijo me pidió que no hablara más de esto tan triste en la mesa. Porque sí, hace cinco días que no encuentro paz, que estoy enojada. Le dije que tenía razón, pero que no todo era tan triste, aunque estaba muriendo gente había algo hermoso, que en medio de todo esto había algo realmente hermoso y era gente en la calle luchando, organizada, luchando por todxs, por los odiadores seriales, por los que los llaman vándalos, por los que se enojan por las paredes sucias, por los monumentos rotos, por todxs, incluso por mí que estoy tan lejos. Entonces encontré un poquito de consuelo en esa respuesta no muy pensada, que salió de las tripas y no del cerebro. Encontré una cantidad inexplicable de gratitud con lxs que están en las calles, con lxs que fueron asesinadxs, con lxs que a pesar del miedo siguen ahí. Me pregunto cuan útil es escupir estas palabras. La respuesta es que quizás le lleguen a alguna persona que está por ahí, como yo, siguiendo esto desde la distancia, o capaz le llega a la mamá de Nicolás o de Dylan, o le llega a una de las compañeras violadas, y les alivia saber que lxs abrazo, que las abrazo, que duele, pero que la esperanza que nos están regalando es inmensa.

No es solo la reforma tributaria, es el hambre, es la salud que solo es de calidad para quien puede pagarla, es por la madres de los mal llamados falsos positivos, es por la ignorancia como plan estratégico de silencio asegurado, es por tener un presidente que asumió con fraude, es por la inversión millonaria para propaganda, aviones de guerra, ayuda económica a los bancos, pero para invertir en salud y educación nunca hubo plata… es por la miseria en la que nos obligaron a vivir.

#ElParoNOPara #ColombiaEnAlertaRoja

Asamblea inaugural sábado 10/04 a las 10hs

Mañana, Sábado a las 10hs vamos a tener la primer Asamblea virtual para construir un nuevo Proyecto Emancipador. Ya mas de 300 personas y varias organizaciones han dado su apoyo a este nuevo espacio. El link a la asamblea va a ser enviado por mail el mismo día de la asamblea. Para poder recibir todas las novedades del espacio inscribite en https://nuevoproyectoemancipatorio.com.ar/

En un contexto nacional e internacional desfavorable, y afectado por un paulatino desgaste, el gobierno conserva, sin embargo, una base popular significativa y el apoyo de la mayor parte de los movimientos sociales y los sindicatos. A su vez, ha sido capaz de realizar concesiones sociales y democráticas que lo diferencian del gobierno derechista precedente (legalización del aborto, impuesto a las grandes fortunas). Esto exige por parte de la izquierda un enfoque no sectario, que combine la independencia política con apoyos a las medidas positivas y una amplia unidad de acción (que incluya a las organizaciones populares que apoyan al gobierno) contra el asedio derechista (que incluye a sectores presentes en la coalición de gobierno). Solo de esta forma puede emerger una nueva izquierda que pueda dialogar con las bases sociales, populares y militantes del ciclo kirchnerista y romper el “techo de cristal” que afecta históricamente a la izquierda anticapitalista de nuestro país.

¿Cómo responder políticamente a este cuadro?  Vivimos en un país que cuenta con reservas sociales y políticas muy significativas: una fuerte clase obrera, un explosivo movimiento feminista, un inédito sector de la “economía popular”, organizaciones ecologistas, empresas recuperadas, entre otros movimientos sociales. Sin embargo, el terreno de la alternativa política sigue polarizado entre la adaptación a un “gobierno progresista sin progresismo” y una izquierda de características sectarias y dogmáticas. Es necesario comenzar a tomar iniciativa y construir un nuevo movimiento político.



Repudiamos la llegada del jefe del Comando Sur de los Estados Unidos

Este miércoles llega a Buenos Aires el Almirante estadounidense Craig Faller, jefe del Comando Sur (Southcom, uno de los diez comandos de combate del país del norte, dependiente del Departamento de Defensa). Después de ser recibido por el titular de la cartera nacional de Defensa Agustín Rossi, el “halcón” estadounidense visitará Ushuaia, presuntamente para entregar “ayuda humanitaria” en el marco de la epidemia de coronavirus. Sin embargo, creemos que su presencia en nuestro territorio tiene objetivos muy distintos, vinculados con intereses geopolíticos del imperialismo estadounidense, así como con su intención de garantizar la continuidad de la apropiación de los bienes comunes de la región.

Faller es un militar de carrera, graduado de la Academia Naval y multicondecorado, que hasta 2017 fungió como asesor militar del Secretario de Defensa de los EEUU para ser nombrado durante la administración de Donald Trump como Jefe del Comando Sur. La elección no es casual, ya que Faller representa a uno de los sectores de las fuerzas armadas estadounidenses mas duros en relación con América latina. En vistas de un posible segundo mandato de Trump, uno de sus planes era reforzar la ofensiva contra México en el marco de una presunta guerra contra el narco, que incluía avances con el ridículo muro fronterizo y la instalación de una base militar en Baja California. Con la misma excusa de la lucha contra el narcotráfico Faller viene cargando contra Venezuela y Cuba, afirmando que “el tráfico de drogas procedente de Venezuela ha aumentado un 50 por ciento en los últimos años” y que existe un “círculo vicioso” integrado por “actores malignos como Cuba, Venezuela, Nicaragua, e Irán”.

La llegada del militar de más alto rango de los Estados Unidos en lo que va de la gestión del Frente de Todos no es un dato menor, a pocos días del aniversario del inicio de la guerra de Malvinas y con un debate en curso sobre la intención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de ampliar su injerencia a nivel global, utilizando a las usurpadas islas argentinas como posible base para la intervención sobre cualquier país de Nuestra América.

La disputa soberana que plantea nuestro país sobre Malvinas también implica una discusión sobre la explotación hidrocarburífera o de la riqueza marítima, hoy explotada ilegítimamente por el Reino Unido con apoyo estadounidense. Hace pocos días también se viralizó el tema de las flotas pesqueras que depredan de forma ilegal el mar argentino, conformadas sobre todo por buques chinos (pero también portugueses y españoles). Hace pocos días Faller planteó en una conferencia el problema de las flotas chinas y sostuvo que “ningún país puede enfrentar estas amenazas por su cuenta”. EEUU quiere eliminar de la región a su principal competidor hegemónico, pero sería ingenuo creer que lo hace por una preocupación respecto de la soberanía argentina.

Su visita a Ushuaia debe entenderse en el mismo sentido. Detrás de los eufemismos de “ayuda humanitaria” y de “cooperación en seguridad” se busca garantizar una profundización de la lógica extractivista (pesquera, hidrocarburífera, minera, etc.) para las multinacionales imperialistas, profundizando la acelerada crisis medioambiental (que, entre otras cuestiones, implica un caldo de cultivo para más epidemias como la que estamos viviendo). Y la ya trillada cooperación en seguridad, en la que resuenan ecos de la tristemente célebre doctrina setentista de la seguridad nacional que usó la dictadura como aval ideológico del terrorismo de Estado, no hace más que plantear escenarios más hostiles para las luchas en defensa de la vida y del territorio de pueblos y comunidades aborígenes, activistas medioambientales, organizaciones políticas, etc. Esta cooperación en “seguridad” se puede traducir en proyectos como el de la base militar estadounidense que se intentó asentar en Neuquén hace unos años, para garantizar su control sobre los estratégicos recursos energéticos de la zona.

El Gobierno argentino viene estableciendo hace años vías de cooperación con China, lo que es considerado inaceptable por los Estados Unidos. La disputa hegemónica se plantea no sólo en relación con los recursos energéticos y minerales sino también alimenticios. La economía china es mucho más complementaria que la de EEUU respecto de una cantidad de producciones nacionales (sobre todo el maíz y la carne porcina, con planes incluso de desarrollar polémicos criaderos de cerdos en nuestro territorio para abastecer al gigante asiático), mientras que el proteccionismo estadounidense a sus productos agroganaderos desprecia estas producciones. Estas tensiones geoestratégicas implican fuertes presiones en términos de condicionamientos políticos, aprietes por medio de los organismos de crédito internacional y hasta injerencias militares en territorio nacional, como las recientemente cuestionadas maniobras del submarino nuclear USS Greenville SSN 772 en aguas argentinas.

La visita de Faller, que ya pasó por Paraguay y Uruguay, tiene un claro sentido geoestratégico regional, buscando recuperar una fuerte hegemonía estadounidense en lo que siguen considerando como su “patio trasero”. Paradójicamente, la más conservadora administración Trump relajó un poco esta política para ocuparse de los problemas fronteras adentro, pero Biden parece dispuesto a recuperar el terreno perdido.

Defendiendo siempre nuestra soberanía y repudiando la injerencia imperialista en nuestro territorio, rechazamos la visita de Faller e intentamos visibilizar las verdaderas intenciones de su recorrida por Nuestra América, que no son otras que la defensa de los intereses geoestratégicos del imperialismo y la protección a la operación criminal de las multinacionales extractivistas.

GANANCIAS TIENEN LAS EMPRESAS

Parece tan simple que hasta resulta caricaturesco tener que explicarlo, pero es así. Los trabajadores y las trabajadoras tenemos salarios, no ganancias; es tan viejo como el capitalismo.

Sin embargo, los capitalistas, que son quienes mayores ganancias obtienen gracias a los miserables salarios de sus trabajadores, quieren hacernos creer, una vez más, que todos tenemos ganancias.

El pasado sábado se dió media sanción al proyecto de ley presentado por Sergio Massa que prevé elevar el piso del mal llamado impuesto a las ganancias para que solo lo paguen quienes perciban un salario bruto mayor a ciento veinticinco mil pesos. A su vez, hay otro proyecto de Ley que pondrá en discusión si los jueces de la Corte Suprema deberían o no pagar este impuesto al salario. En ambos casos el objetivo es el mismo: distraer. Para eso cuentan con un aparato político-mediático fabuloso que ya puso los motores en marcha para hacernos creer que los Robin Hood del Frente de Todos están sacandole plata a los más ricos para beneficiar a los más pobres (hasta la propia vicepresidenta renunció publicamente a tener el “privilegio” de no pagar impuesto a las ganancias, porque no quería estar en el mismo lugar que los jueces supremos.

Pues todo esto es una farsa. En Argentina y en el mundo capitalista en general la injusticia no es quién paga más o menos impuestos, lo que está mal es que haya gente que gane fortunas, y gente que pase hambre; gente que viva en casas de lujo y gente que duerma bajo un puente; gente que viaja en autos de lujo y gente que tenga que empujar un carro lleno de cartones para poder comer. Eso es lo que no quieren discutir.

Si los jueces ganan mucho, discutamos porque pasa eso mientras miles y miles no tienen trabajo, pero no un impuesto al salario. El impuesto al salario es una trampa para justificar que pueden quitarle a los trabajadores y trabajadoras una parte de su sueldo.

Para lograr equidad, hay que repartir las riquezas, el resto es pan y circo.

A 45 años del Golpe Las deudas son con el pueblo y las reclamamos en las calles

Este 24 de marzo -un histórico compromiso de movilización, lucha y memoria- no es una fecha más. No sólo porque se trata del 45 aniversario del golpe de Estado que abrió paso a la dictadura más sangrienta de nuestra historia sino también porque para muchxs va a implicar una vuelta a las movilizaciones callejeras después de un año de restricciones por la epidemia de coronavirus. Y en este contexto de grave empeoramiento de las condiciones de vida y de preocupantes señales políticas del Gobierno del Frente de Todos, la recuperación de la calle es más importante que nunca.

En una simultaneidad significativa, mientras estemos marchando con el Encuentro Memoria Verdad y Justicia (con consignas históricas como Cárcel común a los genocidas, Apertura de los archivos de la dictadura, Libertad a lxs presxs políticxs o Restitución de lxs hijxs apropiadxs, sumadas a otras de actualidad como Salud y vacunas para todxs, Basta de femicidios, Contra la impunidad, el ajuste y la represión de ayer y de hoy, No al pago de la deuda, Fuera el FMI, Por el triunfo de las luchas obreras y populares, No a la megaminería) el ministro de Economía Martín Guzmán se reunirá en Washington con los representantes del Fondo para negociar las condiciones de pago de una deuda tan multimillonaria como ilegítima.

Esta claudicación que carga al pueblo argentino con el compromiso de pagar los millones de dólares que fugaron las huestes macristas no es la única del gobierno de Alberto Fernández tanto en términos económicos (la vergonzosa retirada luego del amague de estatización de Vicentin, la suspensión del pago del IFE, el descongelamiento de tarifas y alquileres, los constantes subsidios y beneficios a las grandes empresas mientras los salarios siguen perdiendo ante la inflación, el pago en cuotas para el postergadísimo aporte único de las grandes fortunas, etc.) como en cuestiones sociales y de derechos humanos (el desalojo de Guernica, el apoyo al impresentable de Sergio Berni, las decenas de casos de gatillo fácil o de violencia policial como el de Facundo Castro, el anuncio de creación de nuevas cárceles por parte de Kicillof tras las muertes en motines por las malas condiciones de detención y la quita del derecho a las visitas, las represiones en Formosa, Jujuy, Chubut y otras provincias, la falta de respuesta ante los femicidios y travesticidios o ante las consecuencias de la pandemia en sectores pobres expresadas por falta de acceso a servicios mínimos como en el caso emblemático de Ramona, la criminalización de la lucha ambientalista, la pobre reacción ante el ecocidio que implican los cientos de incendios por intereses inmobiliarios y extractivistas, entre muchas otra noticias que jalonaron esta etapa).

Sin caer en la inútil y equivocada consigna de “son lo mismo”, porque claramente este Gobierno representa a una coalición de sectores políticos y empresariales distinta de la runfla macrista, es innegable que en muchos aspectos clave hay continuidades y no rupturas. No se ha multiplicado el endeudamiento internacional pero se ha decidido honrar la deuda, se sostiene la apuesta al extractivismo ecocida (especialmente agropecuario y megaminero) como apuesta para la generación de divisas, se busca un “pacto social” entre los gremios y las empresas que sostuvieron a Cambiemos del que no puede salir nada más que un nuevo ataque a los salarios, se sostiene políticamente a los más impresentables representantes del poder feudal de las provincias, se insiste con el discurso de priorizar la vida mientras que hace meses se optó por poner en marcha de la economía a cualquier costo.
En ese escenario, es lógico que la apuesta oficial para este 24 de marzo sea la desmovilización. No por cuidar la vida, como afirman, porque distintas organizaciones y movimientos sociales afines al oficialismo que no nos acompañarán en las calles este 24 vienen de organizar diversos actos masivos sin reparo alguno (el último para festejar al Papa Francisco en Luján), sino para evitar que los reclamos
populares tomen las calles. Pero si hay algo que hemos aprendido de nuestra historia es que las conquistas a favor de los de abajo no surgen de las negociaciones de escritorio o de las roscas parlamentarias sino de la movilización y el compromiso combativo.

Sin que sirva de justificación para la tibieza alfonsinista del Gobierno, sabemos que la ofensiva neoliberal es global. En la pandemia no sólo las grandes empresas multinacionales y los millonarios multiplicaron sus capitales sino que además se multiplicaron los discursos de odio y los ataques xenófobos y patriarcales de las nuevas derechas. Sin descartar la acción institucional de los organismos de derechos humanos, a nivel nacional e internacional, sabemos que la única opción estratégica para contrarrestar estas ideologías reaccionarias y los grupos de choque que las llevan al acto (especialmente contra lxs militantes populares de todo nuestro continente), pasa por la organización y la movilización popular, por el fortalecimiento de las estrategias de autodefensa y cuidado desde abajo y por repudio activo y constante a cualquier tipo de práctica que remita al terrorismo de Estado.

Sabemos que hay miles de compañerxs que ya se han cansado de esperar el cumplimiento de las promesas de campaña, para quienes la insistente amenaza del retorno del macrismo ya no basta para como barrera de contención para manifestar la bronca. A quienes confiaron en el Gobierno pero no creen que la renuncia a la movilización en este día histórico tenga justificación alguna, así como a aquellxs que están cansados del sectarismo de una cierta izquierda tradicional, lxs invitamos a marchar juntxs para comenzar a discutir alternativas que vayan más allá de la triste resignación del posibilismo. Las deudas económicas, políticas y sociales que siguen vigentes son con el pueblo y no con las grandes empresas. A las derechas no se las enfrenta agudizando la concentración de la riqueza y rifando los bienes comunes.

Por eso, este 24 de marzo convocamos a movilizarnos en todas las plazas del país, reivindicando la lucha y la memoria de nuestrxs 30.400 mil compañerxs desaparecidxs (porque tampoco nos olvidamos de lxs perseguidxs y asesinadxs por sus disidencias sexuales), al tiempo que peleamos contra todas las injusticias de nuestro presente, construyendo juntxs una vida digna de ser vivida.

El regreso a ¿Qué escuela?

Por Mya Borgue, Docente de la Provincia de Santa Fe.

Si hacía falta más pruebas de los pocos escrúpulos del ex-Presidente Mauricio Macri, hizo su magistral regreso a la escena nacional (previo paseo en plena pandemia por la Costa Azul Francesa y el supuesto “trabajo en FIFA” pasando por Suiza) con la consigna “Abran las escuelas”. La derecha intentaba ganar terreno en los medios a modo de una especie de reclamo por la reanudación de las clases presenciales. Porque las clases y el trabajo docente nunca se detuvo desde el comienzo de la pandemia y la emergencia sanitaria. Pero esto a la Derecha nunca le interesó y así lo mostraba la gestión de Larreta que no hizo nada por la conectividad en los hogares más excluidos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Porque tampoco era una preocupación real cuando gobernó el país la alianza derechista de Cambiemos (ahora Juntos por el Cambio) por 4 años, recortando presupuestos, eliminando paritarias docentes y cuando NO construyeron ni uno de los 3000 jardines prometidos en campaña.

El ala conservadora del actual Gobierno Nacional, incluso algunas gobernaciones, no quisieron quedarse al margen del oportunismo y se prendieron a la consigna. Entonces inmediatamente se lanzaron a diestra y siniestra grandes anuncios de regreso a la presencialidad de manera inmediata. En ese mismo sentido el ministro de educación de la Nación, Nicolás Trotta, ya se animó a subirse al barco y hacer declaraciones en esa línea, incluso haciendo curiosos enunciamientos como ser: “Queremos lograr que la presencialidad en la escuela vuelva a ser ordenador”.

Pero cabía preguntarse al respecto; ¿Había alguno de los indicadores sanitarios que mostraban un cambio sustancial en el desarrollo de la pandemia? ¡NINGUNO! Al contrario, los números de contagios y fallecimientos por COVID 19 estaban en los valores más altos de la pandemia desde finales de 2020 hasta principios de este año. ¿Cuantas obras, partidas especiales o refuerzos presupuestarios se habían resuelto para atender los requerimientos de una vuelta en medio de la pandemia? ¡NADA! Y por último ¿Ordenador de qué cosa pretendía el ministro en el medio de una pandemia que aún no se vislumbraban grandes variaciones?

De hecho sindicatos docentes de CABA denunciaban el tremendo recorte presupuestario en educación que había aprobado el gobierno de Horacio Larreta y su secretaria de la cartera, admiradora de nazis y discriminadora de docentes avejentados e ideologizados, Soledad Acuña.

Figura 1: Curva de casos que grafica que la pandemia aún está en niveles muy altos. Cuando Macri hace las declaraciones en nivel de casos estaba en pleno pico.

Se puede afirmar, de manera contundente, que fue marginal el apoyo económico y didáctico para docentes para sostener el teletrabajo. Tampoco se dió una solución para garantizar la conectividad y/o los dispositivos digitales a las familias trabajadoras de bajos ingresos. Por último llegó tardísimo, recién a finales de Agosto, el decreto que establece a Internet, la televisión paga y la telefonía móvil como servicios públicos. Recién ahora están ofreciendo los nuevos paquetes de conectividad y que está por verse las posibilidades reales de acceso. Por lo tanto, todo el ciclo lectivo del año pasado, la virtualidad fue costeada con los bolsillos docentes y de las familias de les estudiantes. En este sentido, se estableció una especie de arancelamiento encubierto o brecha digital entre quienes tienen o no acceso a internet y al uso de soportes tecnológicos. Los gobiernos han abandonado a un conjunto importante de nuestro estudiantado.

La crisis sanitaria agudizó y profundizó la desigualdad por el derecho de acceso a la educación. Precariza, aún más, la labor docente y los recursos con los que se cuenta. Puso en tensión los contenidos curriculares con lo que se pretende formar y preparar a las generaciones futuras para lidiar con los problemas sociales y económicos que seguimos atravesando. Ni siquiera permite atender las causas y consecuencias de la pandemia en sí misma. En simultáneo, para quienes terminan sus estudios ¿Qué oportunidades se les ofrece? Argentina es el país con mayor desempleo juvenil de la región, cuando 2 de cada 10 jóvenes están desempleados. Mientras el 26% de los jóvenes del quintil más bajo de ingreso es desempleado, solo el 9% de los jóvenes del quintil más alto está en esa situación. El género es otro predictor de vulnerabilidad laboral: el 25% de las mujeres jóvenes están desempleadas frente al 15,4% de los varones. A las escuelas públicas van los del quintil más bajo, por tanto desigualdad y falta de oportunidades profundizan más aún la injusticia social. Y además con salarios que están para el 50% de la fuerza trabajadora por debajo de la canasta de Pobreza: ¿Qué futuro es que está ofreciendo el sistema capitalista para la inmensa mayoría de jóvenes que terminan sus estudios?

Por lo tanto ante la premura por el regreso a la presencialidad les preguntamos: A ¿qué Escuelas? Aquí intentaremos desarrollar esta pregunta con algunos aspectos que conforman el combo Instituciones-comunidad-currículum educativo, que es un todo complejo pero que a la hora de lanzar consignas en años electorales la demagogia oportunista no distingue, ni debate. Pero a la que trabajadores y estudiantes nos atraviesa cada día que se desarrolla el proceso educativo.

Desfinanciamiento, descentralización y desigualdad neoliberal.

Al recorrer el componente estructural-económico de la educación podemos encontrar todas las consecuencias de los fenómenos que caracterizaron el proyecto neoliberal educativo que culmina en el gobierno del recientemente fallecido Carlos Menem. El desfinanciamiento fue acompañado con la transferencia nacional de las instituciones educativas a cada provincia. Esto se realizó con ausencia de recursos presupuestarios consolidando las bases de la desigualdad educativa que hasta hoy segrega aún más a la sociedad, ya dividida en clases sociales, y que la educación privada también manifiesta. De ahí el sincericidio del por entonces presidente Macri, al valorar negativa y penosamente a quienes “caían en la escuela Pública”.

Hacia finales de los 90 la “carpa blanca” fue un símbolo de resistencia ante el abandono de la educación pública por parte del Estado. Recién como corolario de la rebelión popular del 2001, y las importantes luchas sociales y educativas que le prosiguieron, se logra una ley de financiamiento educativo nacional (2010) que plantea la erogación presupuestaria de un 6% del PBI para el área educativa. Como puede verse en la Figura, que acompaña este texto, solo durante un solo año se cumplió con dicha ley. Y peor aún, en los últimos años fue en caída permanente el financiamiento conjunto del Estado Nacional y las provincias. Entonces encontramos un contexto de desinversión progresiva y sostenida.

Figura 2: Metas estipuladas según LFE y LEN e inversión consolidada en educación según jurisdicción, en porcentaje del PIB (2005-2019). Fuente CIPPEC.

Esos millones que no se invirtieron, en una población con un continuo crecimiento demográfico, trae serias consecuencias que se expresan en exclusión, desigualdad y deterioro de las condiciones de vida de manera directa e indirecta.

Condiciones y medio ambientes de trabajo.

La desinversión presupuestaria que repasamos anteriormente afectó de manera elocuente las condiciones de trabajo y estudio. Porque la mayoría del presupuesto es utilizado en el pago de sueldos, que obviamente, no se pueden dejar de pagar. Pero lo que sí se puede dejar de gastar es en el mantenimiento y desarrollo de las infraestructuras del sistema educativo. Eso lo padecemos con escuelas públicas containers, sin calefacción y/o ventilación, sin suficientes (o inexistentes) herramientas didácticas, sin internet, sin dispositivos digitales, sin ambientes sanos de educación. Ahora, con pandemia de por medio, que requiere un nivel más exigente de condiciones medio ambientales, de higiene y seguridad volvimos a trabajar y estudiar con penosas situaciones. Así los sindicatos y comunidades educativas lo salieron a denunciar. Pero el escarnio y cerco mediático fue tan fuerte para sostener las consignas de derecha (“Abran las escuelas”, ), al que la sociedad desinformada se sumó en algunos casos, que apenas fue escuchada la voz de en quienes recae la labor educativa. Mientras tanto el virus SARS COV 2, se encuentra en circulación masiva, con todavía una alta capacidad de contagio y que ya terminó con la vida de más de cincuenta y dos mil con-ciudadanes. Pero esta demanda sigue vigente y aún no termina la lucha para evidenciar esta contradicción entre los anuncios y la realidad.

Foto: Protesta de docentes en Rosario, Sante Fe, frente a la condiciones medioambientales y de bioseguridad, encontradas en el regreso a la presencialidad. . Foto prensa AMSAFE Rosario.

Contenido curricular y métodos de enseñanza-aprendizaje

Aquí debemos plantear la ausencia de un proyecto económico material de sociedad para el cual se forma y educa a las actuales generaciones de miles de niñes y adolescentes. En un país con un proyecto dependiente para pocos, sostenido sobre la base del extractivismo, el saqueo de recursos comunes, carente de un proyecto desarrollo industrial que genere trabajo, el único rol que le cabe a la escuela es el de disciplinar y contener los cuerpos de un pueblo sin oportunidades.

Pensar en una nueva educación nos obliga a reflexionar acerca de las luchas actuales, de los movimientos sociales que discuten estas bases materiales de existencia y vincular el proyecto educativo en un sentido emancipador que rompa con la educación instrumentalista. Es necesario que el proyecto curricular y pedagógico desarrolle el empoderamiento de sujetos y sujetas de transformación social. Hay que formar constructores de realidad y no simples espectadores de un presente, desigual e injusto, ya determinado e inmodificable.

¿Para qué proyecto de sociedad queremos educar?

La pandemia acrecentó el fenómeno de deserción escolar en los sectores de los trabajadores más empobrecidos. Lamentablemente aún somos pocos educadores y educadoras que nos preguntamos cómo motivar a esos estudiantes a continuar con sus estudios a pesar de las dificultades. Pero nos encontramos con una sociedad que ofrece poco y nada hacia esa nueva generaciones a pesar de nuestros esfuerzos. Frente a la falta de perspectiva de futuro, les jóvenes no encuentran motivación para continuar con sus estudios. Porque ni siquiera la escuela garantiza la posibilidad de acceder a un trabajo digno donde se cumplan los derechos básicos de los trabajadores. Más aún frente a la crisis económica provocada por la pandemia donde muchísimas familias quedaron sin trabajo y les jóvenes, para contribuir a la economía familiar, han tenido que salir a trabajar a través de changas y trabajos informales. Todo esto se ha profundizado con la ausencia, en este año, de las asistencias brindadas durante el primer año de pandemia (IFE y ATP) y con el aumento generalizado, e imparable, de precios de alimentos, combustibles y vestimenta.

Estamos frente a un problema pedagógico nuclear. Porque como plantea Paulo Freyre,el pedagogo de la liberación, “Tampoco hay diálogo sin esperanza ya que ésta es la que moviliza a los hombres en permanente búsqueda. La desesperanza nos inmoviliza y nos hace sucumbir al fatalismo en que no es posible reunir las fuerzas indispensables para el embate recreador del mundo”.

¿Qué es lo que se pretende ocultar de la coyuntura?

De este modo la consigna “abran las escuelas” es un tiro a la estratósfera de la derecha para evitar hablar de los problemas verdaderos. Como la estafa del endeudamiento brutal y eterno con el cual se compromete ingentes recursos económicos para la inversión educativa necesaria. La criminal fuga de capitales que no es más que el excedente económico producido con el trabajo de millones que se van a los paraísos fiscales. La patológica desinversión productiva, que a pesar de que el empresariado la “junto con palas” durante años, sigue sin invertir en la ampliación de capacidad y diversificación productiva. El mal que quedó expuesto con las tomas de tierra: la especulación inmobiliaria y la concentración de la propiedad de la tierra. Por último el tema del saqueo y contaminación de la megaminería y fracking que tiene a pueblos enteros movilizados que se resisten a liquidar la naturaleza a cambio de cantos de sirena de supuesto progreso y modernidad. Todos estos temas son los que se quiso y quiere evitar, porque muchas personas tienen serias responsabilidades, y así se postergan cada vez más seres humanos a salir de la miseria y la exclusión al derecho de una vida digna y feliz. Y sobre todas las cosas, si habláramos de esos temas, sobre todo en los grandes medios, no tendrían cabida muchos proyectos y partidos políticos. Quedarían en evidencia que son defensores de los privilegios de las clases acomodadas y de negocios para pocos.

Quienes trabajamos en la educación debemos seguir organizándonos desde abajo, como trabajadores, como comunidad e integrarnos a las demás luchas de manera transversal y solidaria. Nuestro destino común es construir junto al pueblo un proyecto educativo emancipador al servicio de las mayorías trabajadoras. En eso estamos y aún tenemos mucho camino por recorrer. Pero en este momento y coyuntura es una obligación ética y moral denunciar a los personeros del poder dominante que con su politiquería pretenden hacernos responsable del descalabro del sistema de clases que ellos defienden, y del cual son los únicos beneficiados.

Una cuestión de soberanía

Entrevista a Carlos del Frade sobre la Hidrovía Paraná

Entrevistamos a Carlos Del Frade, periodista y diputado provincial de Santa Fe por el Frente Social y Popular, para que nos cuente sobre esta batalla estratégica por los recursos naturales y económicos de nuestro país.

-¿Cuál es el impacto, en términos de soberanía y renuncia al control por parte del Estado, de volver a licitar el dragado y balizamiento de la llamada Hidrovía en vez de estatizar ese rol? ¿Por qué el Gobierno retrocedió también en ese punto después de haber hecho anuncios en sentido contrario, autorizando al Ministerio de Transporte a abrir la licitación?

El gobierno en agosto del año formuló la idea que había que crear una empresa nacional que controlara el dragado y balizamiento del Río Paraná y constituir un Consejo Federal de Hidrovías con una participación de hasta el 49% de las cinco provincias atravesadas por el rio. Después vino el Decreto 949 donde todo eso termina relativizado, especialmente porque se toma en cuenta lo que viene pidiendo la Bolsa de Comercio de Rosario desde la década del 20 del siglo pasado, de pasar todo por Punta Indio – que es jurisdicción uruguaya – y a partir de ese momento entra en una nebulosa la cuestión, y parece ser un retroceso muy parecido al que tuvo el gobierno nacional con el proyecto de expropiación de Vicentín.

Nosotros creemos que la verdadera pérdida de soberanía está, en primer lugar, en generar que el balizamiento y el dragado quede por una empresa multinacional que controle de acuerdo a sus intereses, sin jamás haber presentado un solo informe de impacto ambiental desde 1995 hasta la fecha. Y después que coincidentemente con la cesación de la concesión de la hidrovía, también empieza a correr la cesación de los alquileres de los puertos sobre el río Paraná y sobre el litoral del Mar Argentino. Allí lo que queda claro, es que si nosotros no controlamos nuestras vías navegables, mucho menos vamos a controlar a las riquezas que pasan por allí. Ahí reside la cuestión de la soberanía.

-Es la misma lógica que con Vicentin, anuncios progresivos y luego retroceso. ¿Eso responde a presiones de lobbys multinacionales, de sectores del campo o qué? ¿Qué implica hoy en términos económicos la absoluta falta de control sobre la hidrovía y los puertos privados sobre el Paraná y qué se podría hacer para avanzar en otro sentido?

El retroceso en Vicentín significa haber perdido la posibilidad de que una empresa, con control estatal y participación privada a través de los productores, las cooperativas y los trabajadores, desarrollara una lógica de comercio exterior distinta a la que imponen las multinacionales. Creo que el retroceso tiene más que ver con la movilización de mucha gente en reconquista y avellaneda defendiendo a Vicentín después del anuncio del presidente de la expropiación.

Ahí lo que se tuvo que haber mantenido era el proyecto original porque más allá de esas manifestaciones, con el avance de la información y la justicia penal, iba a quedar claro que la gente podía defender la empresa, la historia, la identidad… hasta la propiedad privada.

Pero no iba a defender, como ahora está pasando, delincuentes de guante blanco que saquearon a la argentina por cientos de millones de dólares. En términos económicos la falta de control de los puertos privados, estamos hablando de una cantidad que puede aproximarse a los 10 mil millones de dólares lo cual realmente es una suma importante ante el grado de necesidad que tiene el pueblo argentino.

-Los debates en el Consejo Federal Hidrovía que se desarrolló en estos días en Rosario, a la que se sumaron organizaciones de la Mesa de Enlace, por ejemplo, ¿sirvieron para avanzar en algunas discusiones, en la generación de algunos consensos positivos o simplemente fueron una cobertura de supuesto diálogo para avanzar en una relicitación que no cuestiones la lógica establecida por el menemismo en los 90? ¿Hay intenciones de avanzar realmente con el Canal Magdalena? La creación de la Unidad Ejecutora del Canal Magdalena, también dependiente de Transporte, responde a la intención de avanzar realmente con esta obra
estratégica o se anunció para cubrir un flanco más criticado por varios funcionarios mientras se avanza con el proceso licitatorio en la hidrovía?

Creo que la gran discusión está más allá de la Mesa de Enlace y los sectores exportadores. Acá lo que debe quedar claro es qué va a hacer el Gobierno nacional y los gobiernos provinciales. Y para eso es indispensable convocar a las distintas organizaciones populares para expresar su punto de vista. Nosotros también estamos pidiendo la postergación de la concesión del dragado y balizamiento del Paraná, de la Hidrovía, por lo menos hasta que se hagan asambleas, cabildos abiertos y audiencias públicas en distintas provincias argentinas para saber cuál es el rol que necesita tener el Estado para quedarse con parte de la riqueza argentina. Porque si no se llega a la penosa conclusión de que la mayoría de la riqueza argentina queda en manos extranjeras y nosotros tenemos más pobreza, desigualdad y, por lo tanto, violencia.

¡A movilizarnos! El golpe de mercado no se frena tomando cafecitos en los despachos

El Mecha

El gobierno atraviesa su peor momento. Desde que reculó con la expropiación de Vicentín, no ha dejado de retroceder frente a los embates de los poderosos. Con su tono e intención dialoguista, viene cediendo a todas y cada una de las exigencias de la gran burguesía, que con la escalada del dólar paralelo preparó el terreno para la nueva visita del Fondo. La respuesta gubernamental, para intentar aplacar la «ira de los mercados», ha sido un giro netamente ortodoxo, un presupuesto de ajuste y la preparación de un nuevo guadañazo a los magros ingresos de lxs jubiladxs. La «bomba» del endeudamiento macrista está descargando toda su potencia. La aceptación sin auditoría de la estafa consumada entre el FMI y la gestión anterior nos conduce directo a un camino sin retorno: ajustes, flexibilización, reformas pro mercado (laboral, previsional y fiscal). Lo que puede parecer una concesión táctica, es un error de carácter estratégico. Abundan los ejemplos en nuestra historia. El FMI no cambió y viene por todo. La prometida agenda antineoliberal que llevaron al triunfo del FDT no puede ni empezar si quedamos bajo el tutelaje del organismo. El ciclo de la recesión eterna que acompañan los programas del Fondo es todo lo contrario que votó la gente.

Hay dos concepciones «erróneas» que vienen profundizando/justificando este camino. La primera es la idea -núcleo central de la ideología peronista- que es posible llegar a conciliar los intereses antagónicos del capital y el trabajo. La otra, y emparentada con la anterior, es el excesivo énfasis que le otorgan a la posibilidad de resolver las pujas sectoriales desde la gestión estatal. Desde una lógica exclusivamente palaciega. Si bien algunas negociaciones y acuerdos temporales entre las clases antagónicas son posibles en momentos de bonanza económica, en situaciones de crisis aguda, dónde la disputa por la riqueza, y la lucha por consolidar nuevas relaciones de fuerza se manifiestan en toda su potencia, tal tarea resulta imposible.

En síntesis, el gobierno no dejará de ceder si no abandona la «lógica del despacho» y no apela a una fuerza social real para enfrentar el golpe de mercado. Esa fuerza social es la clase trabajadora, en el más amplio sentido de la palabra (ocupada y desocupada, del campo y la ciudad). Si el gobierno o las fuerzas políticas y sindicales que lo componen no convocan a la movilización social, en pos de otra agenda, como puede ser una auditoría de la deuda, rechazo al programa del FMI o el impuesto a las grandes fortunas, no hay chances de que gane ni una sola partida en la cancha totalmente inclinada por los enemigos. No obstante, lo que vemos es lo contrario: un intento por neutralizar, a través de los dirigentes gremiales y sociales afines, cualquier respuesta de quienes vivimos del trabajo. Así lo han reconocido los popes de la CGT en su carta titulada «La pandemia no terminó» (11/11/20) cuando reconocen que lograron que se firmaran paritarias a la baja y que además fueron garantes de «la paz social en los momentos más difíciles». Y si bien durante estos meses ha habido múltiples respuestas desde abajo y por fuera de las direcciones dialoguistas (huelgas, tomas de tierra, movilizaciones, etc.) son demasiado pequeñas para lograr frenar un embate de esta magnitud. La división en el campo del pueblo opera como clara ventaja para el capital. La alineación de un amplio sector bajo la dirección de una fuerza dirigida por la burguesía nos impide unificarnos en la acción y frenar la ofensiva, como hicimos en 2017. Los índices alarmantes de pobreza y desempleo vuelven urgente que la voz del trabajo exprese su potencia en las calles.

La lucha de clases nos es un invento, ni un deseo, existe, tiene carácter objetivo. En este momento, la clase capitalista nacional e internacional, está dándonos una tremenda golpiza, se queda con una porción mayor de la riqueza e intenta consolidar nuevas relaciones de fuerza a su favor. Si no respondemos, las consecuencias serán durísimas y de larga duración. El FDT, por acción y omisión, está siendo cómplice de este golpe.

Como decían antes, hay que salir, con los dirigentes a la cabeza, o la cabeza de los dirigentes. Es ahora.

Líneas urgentes: sobre las tareas estratégicas y tácticas para la etapa.

Santiago Stavale

La pandemia reactualiza la consigna: socialismo o barbarie

Asistimos a un momento de crisis mundial que se ha acelerado brutalmente por la crisis del COVID-19. La crisis del capital que se agudiza desde 2008 (pese a los períodos de oxigenación que recibió vía expansión del capital ficticio) entró en una fase crítica acelerada por una pandemia que frenó el ciclo de producción y reproducción capitalista[1]. Ello resulta gravísimo para el capitalismo en sí mismo en cualquier circunstancia (ya significa la suspensión de su condición de existencia), pero se torna más grave aún si tenemos en cuenta que una de las vías para superar la crisis y acortar la brecha entre capital productivo y capital ficticio, era la de aumentar los ritmos de producción y circulación a niveles siderales. Cerrado este camino, entonces, el capital se encuentra frente a dos soluciones: la destrucción masiva de capital (y un nuevo proceso de concentración monopólica) y la superexplotación de los mercados rentables. Ahora bien, como los mercados rentables se han reducido (ellos son, entre otros, telecomunicaciones e industria farmacéutica –la carrera por la vacuna es un claro ejemplo-), la lucha por ocupar dichos lugares está siendo –y será aún más- descarnada. Al mismo tiempo la exigencia por superexplotar la fuerza de trabajo se multiplicará.

En ese contexto la disputa inter-imperialista se recrudece, algo que ya advertíamos pre-pandemia[2] pero que ahora se torna vertiginosamente más violento. Es que la situación de EEUU como potencia mundial se agrava. Si ya era una verdad a voces que la potencia norteamericana estaba en plena decadencia frente al avance del tándem Chino-ruso, en la actualidad (con la crisis sanitaria en su propio territorio y con un estallido social en ciernes[3]) su situación se torna exasperante. Como era de esperar, ello tiene repercusiones directas en nuestro continente que, hace rato, viene siendo un terreno clave de la disputa.

Como venimos viendo, la estrategia yanqui en dicha pelea ha sido la de la injerencia política indirecta a través de: golpes blandos[4], insurrecciones policiales inducidas, lawfare, campañas mediáticas y la preparación y financiación de partidos y movimientos de nuevo tipo así como de cuadros políticos[5]. Mediante dicha estrategia logró derrotar (parcial pero gravemente) a los gobiernos progresistas a través de la consolidación de una derecha neoliberal de corte fascistoide que, en algunos casos, ha llegado al gobierno y, en otros, ha corrido el amperímetro político netamente hacia la derecha. Si bien en el último tiempo hemos asistido al surgimiento de estallidos populares de diferente calibre que, por la crisis del COVID-19 tienden a generalizarse y agravarse, ello aún no ha redundado en el fortalecimiento de una contraestrategia popular y menos aún revolucionaria.

La pandemia ha dejado al descubierto lo brutal de esta estrategia neoliberal para la región. El resultado: la multiplicación de muertos[6], el colapso de los sistemas sanitarios, la multiplicación de los despidos, la parálisis de las economías y actividades “informales” (aspecto clave de las economías latinoamericanas) y el crecimiento estrepitoso de la pobreza estructural[7].

Ante este panorama, la respuesta ha sido mayor desidia estatal, mayor represión y un violento contragolpe ideológico consistente en la persecución de la izquierda y los movimientos sociales latinoamericanos a través de asesinatos políticos, masacres y un mensaje de odio (macartista, xenófobo, patriarcal, etc).

Por su parte aquellos países que, como Argentina, están intentando dar una respuesta alternativa a la pandemia, “responsable” sanitariamente y basada en un discurso neo-desarrollista, antineoliberal, democrático y “humanista”, encuentran un claro límite a su propuesta. El COVID-19 ha expuesto que sólo existen dos alternativas posibles ante semejante crisis: o se desarrolla a fondo el programa neoliberal (con sus importantísimas cuotas de ajustes y represión) o se lleva adelante un programa socializante que avance sobre resortes fundamentales de la economía.

Argentina: un diagnóstico necesario para tareas urgentes

La gravedad de la crisis mundial, la matriz productiva dependiente y la crisis de deuda en la que está sumida la Argentina, no permite una “tercera vía”. Si el plan sanitario no es acompañado por las medidas económicas necesarias[8], cualquier respuesta que quede a mitad de camino fracasará. Ello puede verse en la actitud que ha asumido el nuevo gobierno que expone una debilidad ostensible[9]. La oscilación constante entre medidas progresistas y conservadoras, de la que no puede salir, es una manifestación clarísima tanto de la disputa intestina que atraviesa (por el sentido y la orientación de su programa) como de la inviabilidad del neodesarrollismo como alternativa para la construcción de un país independiente y soberano (por demás demostrada a lo largo de la historia y por demás evidente en este contexto). Así, la falta de un rumbo definido comienza a ponerlo a merced de la extorsión mediática, hipotecando el amplio consenso conseguido a principios de su gestión.

Socialmente este escenario se traduce en una población hastiada del aislamiento que ya no respeta las disposiciones del gobierno; una pequeña burguesía en bancarrota; clases medias pauperizadas y una profundización de la pobreza estructural. Ello está generando un caldo de cultivo perfecto –ante la ausencia de una propuesta revolucionaria- para el fortalecimiento de un discurso fascistoide entre la población y el surgimiento de una alternativa política de aquellas características con perspectiva de masas, algo que se ha podido ver en este último tiempo con la aparición del movimiento anticuarentena (que tiene su expresión mundial y que en la mayoría de los países tiene características similares). Al interior de aquel movimiento conviven diferentes expresiones: terraplanistas, defensores de la dictadura, clase media gorila, clase media pauperizada, etc. Estas masas en absoluta disponibilidad son el material con la que el fascismo construye su fuerza, que sólo necesita unir las diferentes demandas en un discurso coherente. El problema es que del otro lado de la avenida no tenemos capacidad de enfrentarlos con una alternativa contundente. Es que, como dijera Enzo Traverso, asistimos a un momento en que las previsiones sobre el fin del mundo son mucho más creíbles y asimilables por las grandes masas que la posibilidad de un mundo mejor.

Hace años que el campo popular y revolucionario en nuestro país y en la región está paralizado. Luego de la derrota de las estrategias del socialismo del siglo XXI no hemos logrado recuperarnos ni rediseñar nuestras estrategias para la etapa. Ello nos ha dejado a la deriva a un montón de grupos que, lejos de asumir el problema con mayor unidad, hemos tendido a fragmentarnos y aislarnos cada vez más. En ese contexto existen una serie de preguntas que se reactualizan: ¿Qué hacemos ante esta inminente ofensiva imperialista en la región? ¿Cuál debe ser nuestra posición para el continente y para nuestro país? ¿Cómo enfrentamos el crecimiento de la derecha fascista? ¿Qué consecuencias tendría un nuevo triunfo de Cambiemos? ¿Qué posibilidades tenemos para revertir esta situación a corto plazo planteando una alternativa revolucionaria? ¿Y a mediano plazo?

Considero que el escenario que se avecina estará marcado por: 1. Una crisis política al interior de la coalición de gobierno expresada en la disputa por la dirección política y por la orientación del programa neo desarrollista en curso (de izquierda o de derecha); 2. La consolidación de una derecha fascista (más descarnada y menos democrática que la del 2015) que encontrará espacio político a partir del fracaso del programa de la coalición gobernante, y que desarrollará una estrategia basada en dos caminos paralelos y complementarios: la consolidación de una alternativa política “responsable” (vía Larreta) y el fortalecimiento de núcleos duros (cada vez más amplios) que impulsen la movilización e incluso aniden grupos de choque que operaren a través de la acción directa con ataques bien dirigidos a la militancia popular. Algo a tener muy en cuenta de lo que llamo lógica de “caminos paralelos y complementarios” es que no se agota ante el fracaso o la falta de resultados en uno de los dos caminos. Es que a pesar de que uno de los caminos no tenga éxitos inmediatos (y estoy pensando específicamente en resultados electorales), el otro se desarrollará paralelamente y a través de diferentes “tanteos”, mediciones de fuerzas (la simpatía que generó en un sector de la población la rebelión policial puede ser un ejemplo) y éxitos parciales, puede transformarse en el camino predilecto para el retorno al poder (el caso de Bolivia o Venezuela –aunque con diferentes resultados- son evidentes en ese sentido). 

Debemos ser conscientes de que resulta improbable que, a corto plazo, la izquierda anticapitalista y revolucionaria se erija como alternativa real a la coalición gobernante, y de que las posibilidades a mediano plazo dependerán de la capacidad que tengamos de frenar el avance de la derecha. En ese sentido, es necesario que lxs revolucionarixs hagamos un sinceramiento de nuestras fuerzas y de las perspectivas que de ello se desprenden y asumamos las tareas que exige el momento político que vivimos.

La tarea de lxs revolucionarios

En este marco, y ante este panorama, quedan planteadas dos tareas estratégicas que deben marcar el horizonte político de todas las organizaciones, grupos, colectivos y destacamentos revolucionarios en nuestro país si queremos revertir la situación en favor de las grandes mayorías:

1- Ganar tiempo político para la consolidación de nuestras fuerzas y para recuperar una correlación de fuerzas que permita enfrentar en mejores condiciones la crisis y ofrecer una alternativa política con aceptación e inserción de masas (esto se torna aún más imperante en la situación actual en la que los movimientos populares no pueden expresar plenamente su poderío de movilización en las calles).

2- Acelerar las síntesis que fueran necesarias para la construcción de un partido revolucionario.

Sobre el punto 2 no considero que sea necesario explayarme ya que parto de la certeza leninista sobre la importancia del partido revolucionario, certeza que se expresa con más claridad que nunca en momentos de crisis como los que hoy vivimos. Sobre el punto 1 diré que la correlación de fuerzas actual es sumamente difícil y negativa para los sectores revolucionarios. Si bien los estallidos populares muestran que la lucha de clases sigue dando oxígeno y poniendo freno a la avanzada imperialista y capitalista, lo cierto es que políticamente el pueblo sigue “desarmado” frente al enemigo. Pero aun peor, el enemigo -en su versión más violenta y antidemocrática- está armándose con suma rapidez, amenazando directamente los “consensos democráticos” que, hasta hace unos pocos años, eran indiscutibles. Somos conscientes que la democracia burguesa (y sus respectivas libertades) no es el sistema político por el que luchamos lxs revolucionarixs, sin embargo también somos conscientes de que cuanto mayores libertades democráticas y derechos consigamos (por mas burguesas que sean) más facilidades y terreno tenemos para hacer y masificar nuestra política. En ese sentido es que derrotar los intentos de la derecha fascistoide por romper el “consenso democrático” asume una importancia de orden estratégico –aunque ello, a corto plazo, signifique la continuación de un gobierno burgués como el actual.

Partiendo de esa certeza, quedan planteadas una serie de tareas tácticas que lxs revolucionarixs debemos encarar de manera urgente y simultánea:

1- Acelerar los procesos de confluencia entre aquellas organizaciones que compartan la importancia y urgencia de construir un partido revolucionario, priorizando coincidencias (de lectura y análisis de la etapa) y postergando diferencias (referidas a las tradiciones políticas, históricas, etc.).

2- Avanzar en la construcción de un frente político y social amplio donde presentar un programa alternativo para la Argentina que sirva como polo político y de propaganda permanente. Debe tratarse de un frente con objetivos a mediano y largo plazo, con trabajo de masas e identidad propia. Entenderlo sólo como una plataforma electoral sería un error de orden estratégico. Aquel frente, además, debería diseñar una política de autodefensa de masas.

3- Alentar la formación de un frente o coordinadora en defensa de las libertades democráticas y contra el fascismo. Este frente debe estar compuesto por un espectro muy amplio de organizaciones sociales y políticas muchas de las cuales, incluso, forman parte de la coalición de gobierno actual. Debe tratarse de un frente de carácter defensivo, que acuerde declaraciones públicas y movilice frente a ciertas coyunturas y/o maniobras de la derecha fascista, e incluso salga a defender algunas medidas del gobierno nacional en caso de ser necesario.

Es importante remarcar que las tareas anteriormente expuestas deben realizarse de manera simultánea. Es muy común que en las discusiones entre las organizaciones de izquierda tiendan a reproducirse lógicas de razonamiento dual (dicotómico) y no dialéctico. Así, por ejemplo, están quienes defienden la idea de que para embarcarse en un frente amplio (aunque sea defensivo) no se puede mostrar debilidad ante las demás fuerzas que lo compongan. De este modo la prioridad (exclusiva y absoluta) pasa a ser el desarrollo de fuerzas propias, suspendiendo toda intervención política hasta tanto no se tenga una correlación de fuerzas favorable (momento que suele no llegar nunca). En la otra vereda, se encuentran aquellxs que preocupadxs por salir del ostracismo y abandonar la condición de marginalidad política proponen arriesgar las pocas fuerzas con las que se cuenta comprometiéndolas en alianzas que terminan hipotecando el rumbo estratégico.

Ambos razonamientos, resultante de un pensamiento antidialéctico, transforman en antagónicas dos tareas necesarias y complementarias (aunque contradictorias), llevando a nuestras organizaciones a dos desviaciones muy comunes: el estrategismo (“somos pocos pero revolucionarios”) o la deriva estratégica (“somos muchos pero sin banderas”).

Una política correcta, por el contrario, debe ser aquella que no abandona la construcción de la herramienta estratégica (el partido) pero mientras tanto interviene en la coyuntura política (con la flexibilidad táctica y asumiendo los riesgos que ello requiere y supone). Debemos estar preparados para cualquier situación que nos presente la lucha de clases. La dinámica de ésta puede sorprendernos, no podemos descartar un estallido de masas que cambie rotundamente el escenario político (al estilo chileno), y para ello tenemos que avanzar y consolidar el partido (única herramienta que puede dar respuestas a esos cambios rotundos de coyuntura). Pero, al mismo tiempo debemos actuar e intervenir en función de lo previsible, de lo “esperable”, y hasta ahora todos los análisis nos muestran que la derecha tiene un campo mucho más fértil que nosotros para avanzar. En ese contexto no podemos dejar de realizar las tareas que sean necesarias para frenarla.

En estos tiempos, más que nunca, debemos seguir como mantra el famoso aforismo gramsciano: pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad… hasta vencer.

Notas


[1] Ello puede registrarse en la caída estrepitosa de los PBI de la mayoría de los países del mundo. Así, según Trading Economics, los EEUU registran una caída del 31%, la Unión Europea del 11% y el Reino Unido del 20,4%. Según aquella estimación solo Rusia (0,3%) y China (11,5%) registran valores positivos. (https://tradingeconomics.com/country-list/gdp-growth-rate?continent=g20)

[2] La guerra comercial desplegada por la administración de Donald Trump ante el papel cada vez más gravitante de China era una manifestación cabal de ello, entre otras.

[3] Noam Chomsky: “Hay riesgos inminentes de una guerra civil en Estados Unidos”. https://www.pagina12.com.ar/293276-noam-chomsky-hay-riesgos-inminentes-de-una-guerra-civil-en-e

[4] Según el filósofo Gene Sharp, uno de los ideólogos de estas nuevas modalidades golpistas, los “Golpes blandos”  pueden desarrollarse por etapas jerarquizadas o simultáneamente. Consisten en cinco etapas: ablandamiento (empleando la guerra de IV generación), deslegitimación, calentamiento de calle, combinación de diversas formas de lucha y fractura institucional. Si no es logrado este último objetivo se puede preparar el terreno para una intervención militar o el desarrollo de una guerra civil prolongada, la promoción del aislamiento internacional y el cerco económico.

[5] Un ejemplo claro de ello es la Fundación Libertad, “think tank” formadora de políticos argentinos que  articula con fundaciones e instituciones de los partidos Republicano y conservadores de EEUU. Entre ellas cuenta la La Fundación Heritage o el Manhattan Institute for Policy Research.  (https://www.lapoliticaonline.com/nota/101760-fundacion-libertad-el-think-tank-con-vinculos-republicanos-para-acercar-a-macri-con-trump/). Otro ejemplo es la Fundación Red de Acción Política (RAP), organización que también dedicada a la formación de la dirigencia política argentina, auspiciada y financiada por embajadas y multinacionales, grandes bancos privados, y las principales empresas locales de propiedad de las familias Urquia, Rocca, Pagani, etc. (https://stripteasedelpoder.com/2017/07/el-rap-del-poder/)

[6] Hasta el 25 de septiembre los países que encabezaban el ranking de muertes en América Latina eran Brasil (139.808), México (75.439), Perú (31.870) y Colombia (24.746). Mientras tanto Argentina ocupa el quinto lugar con 14.766, mientras que Cuba se ubica en uno de los últimos escaños con sólo 118 muertos (Fte: https://es.statista.com).

[7] Según la CEPAL se estima que la región tenga una caída del 9,1% del PBI en el 2020. A su vez la caída del PBI hasta junio de 2020 en los principales países del continente ya registran los siguientes números: Brasil (-8%), México (-7,5%), Argentina (-7,3%), Colombia (-4,9%), Perú (-12%), Chile (-4,3%), Ecuador (-7,4%). Por otro lado se espera que la tasa de desocupación regional se ubique alrededor del 13,5% al cierre de 2020, lo que significa un aumento del 5,4 % respecto al registrado en 2019, lo que significarán 44,1 millones de desocupados. Por otro lado, la pobreza se proyecta en un incremento de 45,4 millones de personas en 2020, con lo que el total de personas en esa condición pasaría de 185,5 millones en 2019 a 230,9 millones en 2020, cifra que representa el 37,3% de la población latinoamericana (Fte: https://www.cepal.org/es/comunicados/contraccion-la-actividad-economica-la-region-se-profundiza-causa-la-pandemia-caera-91; https://es.statista.com).

[8] En términos generales un programa que contemple los siguientes puntos: 1-Declarar el no pago de la deuda externa; 2. nacionalización de la banca y centralización de los recursos financieros -control estatal de todas las divisas- para una política económica planificada y dirigida a atención de la emergencia sanitaria; 3. impuestazo a las grandes riquezas; 4. plan de reconversión productiva industrial y agraria urgente dirigida a abastecer el sistema sanitario y las necesidades de abastecimiento general de la población; 5. política ofensiva de control de precios (una posible solución: la creación de una cadena de hipermercados estatal y la reglamentación de multas y confiscación de stocks para quienes violen la ley de precios); 6. Política antidespidos: apertura masiva de libros contables de empresas para revisar la realidad financiera de cada una y en función de ello, penalizaciones por incumplimiento de la ley (+obligación a reincorporar a los despedidos) o subsidio a aquellas empresas que no puedan hacerse cargo realmente de los costos de sostenimiento de personal (pymes sobre todo); 7. Aumento y ampliación significativa de la AUH.

[9] Así, por ejemplo lanza medidas que tienen un sentido progresivo para rápidamente retractarse sometiéndose a la extorsión mediática (Ej: Vicentin, impuesto a las riquezas).

Lo que se expone con el desalojo en Guernica: el gobierno del PJ y la derechización del Frente de Todxs

Por Lucas S.

Ayer fue un día de impotencia, frustración y rabia ante la injusticia. Sin dudas, el desalojo represivo en Guernica acentúa la tendencia sostenida del Frente de Todxs hacia la derecha. Del “todos” va quedando poco. Ya se podría decir de “algunos”, de los más ricos, de los grandes propietarios y terratenientes. Un gobierno que llegó con la promesa de combatir a la derecha y desarrollar políticas progresista, ayer mostró nuevamente su faceta más cruda. El lema “poner a la argentina de pie” podría acompañarse con un: “para los grandes empresarios”. Se les cayó la careta progresista, que ya colgaba de un hilo.

El camino político del gobierno hacia la derecha – si es que no fue siempre así mientras se maquillaba y aparentaba otra cosa- comenzó con su propio armado, con la alianza y la conformación del frente con sectores y figuras claramente de derecha; para nombrar a algunos, tenemos a Massa, Felipe Solá, Berni y tantos otros. Esto delineaba, en un principio (como decía en “Los límites políticos del Frente de Todxs”[i]), a dos sectores dentro del frente, uno progresista en la figura del kirchnerismo y otro conservador en el Partido Justicialista. Ya esta dualidad es difícil de identificar y encontrar. Las políticas progresistas que impulsaron miembros del primer sector, como Máximo Kirchner y Carlos Heller, con la propuesta del impuesto a las grandes fortunas, van quedando en suspenso y poco a poco en la nada. Así también personajes ligados a este bloque, como Kicillof, con la orden de desalojar y reprimir, Berni con su ejecución y Leandro Santoro con su justificación del accionar en defensa de la propiedad privada, quedan expuestos y pierden su apariencia progresista ante las decisiones políticas antipopulares. Por lo tanto, el mando y la dirección política del frente se evidencia en manos del PJ, imponiendo el orden (y con ello la propiedad privada de los grandes capitalistas) y con el acompañamiento y la conciliación de las partes otrora progresistas. La definición clave para caracterizar al gobierno es que es un gobierno del PJ. 

¿Qué significa que el gobierno sea del PJ? Que los sectores más conservadores y de derecha están manejando los hilos de la política actual. Es más seguro que sigan las concesiones a la derecha y las políticas antipopulares antes que las medidas progresistas. No se pueden esperar las mínimas políticas progresistas que se llevaron adelante anteriormente por el kirchnerismo. Medidas como fueron la disputa contra los oligarcas del campo, la ley de medios, o la media nacionalización de YPF serían repetibles hoy. Esto tampoco es una gran sorpresa ya que el mismo Alberto Fernández criticó estas medidas en su momento y producto de esto se alejó del gobierno de Cristina Kirchner. Se ve que el gobierno de turno es una versión mucho más conservadora de lo que fue el kirchnerismo y ni siquiera puede realizar esas mínimas políticas que en su momento fueron progresistas. El progresismo se deja atrás en pos de un giro a la derecha.

El giro a la derecha se entiende por varios puntos. Uno, por el rol histórico del PJ en su política conciliadora. Dos, por la oposición a la que se enfrenta, distinta a la que se opuso el kirchnerismo anteriormente. La oposición conformada y consolidada por el frente Cambiemos tiende a correr la actualidad política y a polemizar con el gobierno con críticas de derecha, en simples palabras, lo corre por derecha. Y esta presión hace que el gobierno tenga que responder a los sectores representados por la oposición, quienes ocupan la calle y parecen ser más escuchados que los movimientos populares. Así ceden en políticas que le generan malestar a la derecha como se ve con la vuelta atrás a la expropiación de Vicentin, la demora y el silencio sobre el impuesto a la riqueza y, ahora, la represión y el desalojo en Guernica y el fin del tal mencionado “Proyecto Artigas” en defensa de la propiedad privada de la clase terrateniente. Además se presentan como el “capitalismo bueno” y “donde todos ganan”, defendiendo al capital y apostando por una forma desarrollista antes que financiera y especuladora, con lo que caracterizan al Macrismo. Ejemplos de estos hay muchos: el programa de explotación minera donde no hay grieta y que unifica al Frente de Todxs y a Cambiemos[ii], el ATP dedicado a pagar los sueldos de los CEOs de empresas millonarias como Techint, la reunión en la mansión de Jorge Brito entre Máximo Kirchner, el presidente de la UIA y otros empresarios y políticos de peso[iii], los encuentros de Alberto Fernández con los grandes capitalistas argentinos, entre ellos Magnetto con quien hasta se abrazó, etc. De esta forma se lucen como la mejor apuesta para los empresarios, con quienes mejor les irá y con quienes sacarán más ganancias. En síntesis, es una jugada para ganarse a los capitalistas y que no queden del lado de la oposición. Refuerzan más la relación y la cercanía con los empresarios que con los sectores populares. 

Esto no quita que su caricatura progresista deje de sostenerse. El discurso por un país de todxs, por la justicia social, por cuidar la vida con las medidas de prevención por cuarentena van a seguir repitiéndose pero ya no deben confundirnos. Por más que quieran adornar el ajuste y la represión  con frases sobre la igualdad y la justicia, no podrán esconderlos. Los hechos, más que las palabras, marcan el proceso político. El caso Techint, el impuesto a las grandes fortunas y Guernica dejan el terreno libre de dudas, clarifican la posición del gobierno. Su derechización es un hecho. No para igualarlo con el Pro pero sí para marcar rumbos y políticas similares en algunos aspectos. El extractivismo, la represión y la defensa de la propiedad privada de los grandes terratenientes es una continuidad que une a los dos gobiernos.

Como repasábamos en “A 10 meses de gobierno del Frente de Todxs”[iv], las políticas llevadas adelante descargan el resultado de la crisis sobre los sectores populares y la clase trabajadora. Algunas de estas son: la ausencia de paritarias o los incrementos insuficientes de los sueldos dentro de la situación de pandemia que inmoviliza a las organizaciones para la implementación del ajuste, con sueldos a la baja por la inflación, las suspensiones y despidos que se permitieron pese al decreto ineficaz que los prohibía, el reconocimiento y el arreglo para el pago de la deuda con los bonistas y el comienzo de la negociación con el FMI que siempre incide sobre las políticas locales y que somete al país a continuar y profundizar la dependencia económica con los grandes capitales del mundo. Todo esto sumado a que atravesamos una crisis brutal producto de la pandemia por el COVID-19, además de la herencia económica crítica legada del macrismo, se expuso numéricamente en los últimos datos de pobreza y desocupación brindados por el INDEC. Según este camino que toma el gobierno, antes que procurar el presupuesto para reducir la pobreza y la desocupación, lo dedica para el pago de una deuda ilegítima y que no favorece al pueblo. Así se ponen los compromisos capitalistas por encima de la calidad de vida de las personas.

Esta misma crisis es la que produjo y llevó a miles de familias a ocupar los terrenos en Guernica y en tantos otros territorios. El gobierno, en vez de hacerse cargo de la situación y darles una respuesta para solucionar el problema de vivienda, decide expulsarlas a tiros, destruirles las pequeñas casillas que habían construido, denunciarlas, detenerlas, humillarlas. Esa es su política con los sectores populares, no de solidaridad y acompañamiento sino de represión y violencia, no hay vuelta que darle. Mientras, los medios masivos de comunicación quieren instalar que quienes tomaron los terrenos son manipuladores, ventajeros y buscan sacar plata con los mismos, lo que realmente se expone de fondo es la necesidad de muchos que no tienen garantizado el derecho a la vivienda, que viven en malas condiciones, hacinados, sin agua, sin luz, ni siquiera con un hogar donde vivir. Pero al gobierno parece no importarle. Con el gesto de ayer se ubica definitivamente en uno de los dos bandos, porque entre explotadorxs y explotadxs no hay tercera posición. Así se pone a defender la propiedad privada de los privilegiados, de los que concentran miles y miles de hectáreas, de los terratenientes. Sus ministros salen a decir por la tele, en medios que aparentan ser progresistas, pero que no lo son, que defienden la propiedad privada, manteniendo en alto uno de los pilares fundamentales del sistema capitalista sin problematizarlo y en detrimento del derecho a la casa propia. Parece que la propiedad privada vale más que el derecho a la vivienda o más que la vida de la gente, porque lo que se vio en Guernica fue una represión brutal que no tomó en cuenta las miles de vidas que ocupaban esos territorios. La propiedad privada enceguece, reprime y mata.

Al gobierno se le cayó la careta. Estos últimos dos párrafos van para esas organizaciones y movimientos populares y de izquierda (no sé si ponerlo entre comillas o no) que aún confían en el gobierno y siguen dentro para disputar contra la derecha. No hay más dudas que la derecha está ahí mismo, en el Frente de Todos, y que direcciona su política a seguir. El recorrido trazado hasta aquí en las distintas medidas antipopulares da cuenta de eso. Si, a pesar de esto, la estrategia sigue siendo permanecer dentro del Frente con la esperanza de cambiar su rumbo, la decisión es equivocada y no lo digo por soberbia sino por los hechos que se presentan. Confío o quiero confiar en que esos espacios no pueden seguir ahí adentro si se pretenden populares, no pueden seguir abrazándose y acompañando un proyecto que reprime a los más pobres que no tienen ni techo ni trabajo. ¿Qué va a pasar con la UTEP, Barrios de Pie (que formaba parte de la recuperación en Guernica), el Frente Patria Grande y tantos más? ¿Van a seguir adentro, confiando en el gobierno, mientras pisotean y reprimen a sus compañerxs? Las tensiones dentro del frente ya vienen apareciendo desde el comienzo pero Guernica marca un precedente que no puede tolerarse ni aceptarse. El movimiento popular no puede ir de la mano con sus verdugos, con quienes lo reprimen.

 Por esto es necesario construir un espacio político de izquierda y popular, por fuera de los sectarismos y por fuera de los gobiernos opresores y conciliadores. Un espacio que agrupe a los movimientos populares y a la izquierda independiente y que le dé forma a un programa socialista que modifique la realidad estructural de nuestro país. Cualquier alianza con el partido del orden y con quienes siguen conciliando nos aleja de esto. Estamos en la tarea de reagrupar la potencia del pueblo para que lo de Guernica no suceda más, para garantizar el derecho a la vivienda, para que las condiciones de vida sean dignas. Como dirían nuestrxs compañerxs chilenxs: hasta que la dignidad se haga costumbre. 

 Notas

[i] Los límites del Frente de Todxs, https://sendaguevarista.org/2020/07/02/los-limites-del-frente-de-todxs/

[ii] Extractivismo o soberanía, definiciones estratégicas en tiempos de crisis, https://sendaguevarista.org/2020/08/18/extractivismo-o-soberania-definiciones-estrategicas-en-tiempos-de-crisis/

[iii] La pandemia es el otro, https://www.baenegocios.com/columnistas/La-pandemia-es-el-otro-20200702-0148.html

[iv] A 10 meses de gobierno del Frente de Todxs.Balances y perspectivas, https://sendaguevarista.org/2020/10/14/a-10-meses-de-gobierno-del-frente-de-todxs/

Las cifras que espantan y los caminos a ninguna parte

El Mecha

Durante los últimos días de septiembre el Indec publicó algunos datos estadísticos que ponen sobre fríos números la debacle económica y social que estamos atravesando, como consecuencia de la pandemia y la grave situación económica anterior[1]. Las publicaciones se iniciaron el martes 22, cuando se dieron a conocer las cifras del PBI, que muestran una estrepitosa caída del 19% interanual. Los analistas señalan que desde que se mide de forma trimestral nunca hubo una pendiente de esa magnitud. La brusca contracción supera a la del primer trimestre de 2002, cuando el derrumbe registró un 16,3%, luego de la crisis, default y el fin de la convertibilidad. Incluso, durante la crisis de 1930 el PBI se contrajo un 14%, entre 1929 y 1932. Desde luego, esto se produce en un contexto global  de agudización de la crisis capitalista a causa de la paralización que provocó la pandemia. Excepto China, que crece un 3% – muy lejos de las históricas «tasas chinas»- todas las economías del planeta se derrumban. A modo de ejemplo: EEUU -9,1%; Alemania, -11,3%; Brasil, -11,4%; Reino Unido, -21,7% y España, -22,1%. En nuestro caso, la pandemia se monta sobre una economía en recesión, con una crisis que tiene al menos una década y un programa de ajuste brutal y endeudamiento récord, durante la gestión de la Alianza Cambiemos.

El organismo estadístico fue publicando más datos durante toda la semana e inicios de la siguiente. La caída de la actividad económica se traduce necesariamente en otras esferas, como el empleo. La desocupación, como es lógico, aumentó considerablemente. Según el Indec subió tres puntos, del 10,4% al 13,1%, respecto al período previo. Pero el dato no refleja la gravedad de la situación. En realidad, por la caída de la actividad económica, tres millones y medio de personas dejaron de buscar trabajo. La desocupación hubiera llegado al 29% si esa masa de laburantes no hubiera salido del mercado de trabajo. La situación de la pandemia generó un derrumbe brutal del empleo en el rubro de asalariados no registrados (-44,7%), pequeños comerciantes (-42,9%)  y cuentapropistas (-29,7%). Casi cuatro millones de puestos de trabajo menos.

Frente a este panorama desolador, una de las respuestas gubernamentales ha sido el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia). Apenas 10 mil pesos por núcleo familiar, que están llegando a la cuarta cuota, en seis meses de cuarentena. Sin dudas han sido un paliativo, pero muy magro. Otro ha sido el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), que posterga las cargas patronales, otorga créditos y se compromete a cubrir el 50% de los salarios de los empleados del sector privado. Muchas veces la única parte del muy devaluado salario que cobraron lxs laburantes.

Como es de esperar, las cifras de la pobreza -publicadas el último día de septiembre- crecieron de forma dramática. Para el primer semestre de 2020, los datos indican que el 40,9% de las personas cayeron por debajo de la línea de la pobreza, de las cuales el 10,5% son indigentes. Los números se tornan escandalosos entre menores de 15 años, donde la cifra alcanza al 56,3% y cerca del 50% en personas de 15 a 29. La situación se agudiza aún más en el segundo semestre, donde se estima que la pobreza trepó al 47,2% y la indigencia al 12,4%. ¡La mitad de nuestrxs compatriotas son pobres!

Este escenario, además, ha agudizado la desigualdad: la brecha per cápita familiar entre el 10% de la población con mayores y menores ingresos se amplió de 16 a 19 veces, otra vez según datos del Indec.

La Triple B

Sabemos que estos números podrían llegar a atenuarse levemente una vez que pase la pandemia, sin embargo la situación es dramática hoy. Y se ve, en las calles, en los barrios, en las tomas de tierras. Mientras tanto, el gobierno se ahoga en su tibieza sin fin y no termina de tomar una sola medida que afecte a los poderosos, como advertíamos allá por junio[2]. A la par que da respuestas que preocupan y entendemos son contrarias a las aspiraciones de quienes votaron al FDT desde una perspectiva progresista. Mientras atravesamos por esta situación, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, el distrito más populoso del país, anuncia «el plan de seguridad más grande del que se tenga memoria»: 10 millones de pesos en equipamiento policial. Cifra que se tuvo que ampliar para dar respuesta a la insubordinación de la bonaerense, que se produjo a los pocos días de este anuncio. En paralelo, el ministro de inseguridad de la provincia viene redoblando su campaña publicitaria hollywoodense (FBA), y desfila por todos los medios con su demagogia punitiva al mejor estilo Blumberg, Bullrich o Bolsonaro. ¿Será un keynesianismo del gatillo fácil? ¿O es que el único futuro que prevén es el de la perpetuación violenta de la miseria planificada?  El ministro Berni, a quien le deberían haber pedido la renuncia hace rato por el caso de Facundo Astudillo Castro o por su demostrada inoperancia frente al levantamiento policial, se encarga de fortalecer y propagar las ideas reaccionarias y fascistoides con el aval del gobierno provincial y nacional, y con los recursos de todxs lxs bonaerenses. La única duda que queda es si «le hace el juego» o es la «mismísima derecha». Por nuestra parte hay una certeza: muchos silencios lo sostienen.

¿Soluciones?

En sentido diferente, el Ministro de Desarrollo Social anuncia que una de las claves de la reactivación de la economía sería el plan para urbanizar 4 mil barrios. Nos parece bien. Hasta ahora solo hemos visto cómo desembolsaron guita para los milicos. La toma de Guernica deja a las claras que tierra, trabajo y techo son necesidades apremiantes en la Argentina de la «Pobreza 50».

De todas maneras, hay que tener claro que las dimensiones estructurales de la crisis no se resuelven con un plan de vivienda. Y acá, entonces, es necesario ver cuáles son los grandes trazos del programa del gobierno. Lamentablemente hay que decir que no hay buenas noticias en este terreno. Argentina enfrenta una de sus típicas crisis del sector externo, que se manifiesta en la falta de divisas, necesarias para todo tipo de importaciones, ya sea bienes de uso, maquinarias o insumos industriales. Y que la administración actual necesita también para seguir pagando la fraudulenta deuda externa. En este sentido, ya de antes de la pandemia, se evidencia que el gobierno se juega todo a la profundización del extrativismo agro-minero, como «salida» para el país. De ahí la presión sobre Mendoza y Chubut por eliminar las leyes que traban la megaminería en ambas provincias (7722 y 5001, respectivamente). Los anuncios, hoy devaluados, sobre Vaca Muerta. El proyecto de la  Hidrovía Paraguay-Paraná. La muy reciente aprobación de un trigo transgénico (trigo HB4) y sobre todo la idea de apostar al alza de precios que vive la «santa soja». A ellos se suma el mega proyecto de exportación de cerdos a China. Una idea que hasta parece una broma de mal gusto, en el medio de esta pandemia y con el dato de que en el país asiático se sacrificaron alrededor de 200 millones de cerdos a causa de la gripe porcina africana, de alarmante potencial pandémico. Al margen de la contaminación y la brutalidad del formato de granjas industriales. Todas estas vías quizá puedan llegar a ser proveedoras de los ansiados dólares, pero no resolverán – como no lo han hecho hasta ahora, ni siquiera durante el boom de los commodities/«década ganada»- ni el subdesarrollo, ni la dependencia, ni la desigualdad. Y peor aún, agravará la crisis ambiental que, como ha quedado ampliamente demostrado en estos últimos meses, es bien tangible y concreta. No se trata de «animalitos exóticos», ni el deshielo del polo norte. Es acá, en tu casa, es la propagación del cáncer por las fumigaciones, las inundaciones alternadas con las sequías, la contaminación de los cursos de agua, el humo irrespirable de las quemas, etc.

Nerón, Nerón, que grande sos

Las miles de hectáreas incendiadas en unos pocos meses en las piras del agronegocio y la especulación inmobiliaria son una clara demostración de la inviabilidad de este modelo para nuestro pueblo y todo el ecosistema. Los incendios ya destruyeron más de 430 mil hectáreas en todo el país. El equivalente a más de 21 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires o 430 mil canchas de fútbol. Que los incendios son intencionales no cabe ninguna duda. Mientras, el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, decía que «a la naturaleza no la parás con un decreto» o responsabilizaba a «los kayakistas»; el gobernador de Córdoba se refería genéricamente a «irresponsables que prenden fuego», igual que el ministro de Agricultura, Luis Basterra, que habla de la posibilidad de que haya sido un «transeúnte que prendió fuego porque sí». Hay campos que se prendieron fuego más de doscientas veces en cuatro años. La mayoría, lamentablemente, tiene dueños. No debe ser tan difícil encontrarlos. Según el poco eficaz Ministro de «Ambiente», cerca del 95% de los incendios son intencionales. No hay dudas. Lo pone en evidencia el hecho que nunca se prenden fuego las plantaciones de soja o maíz transgénico, mientras se incendian humedales, el monte nativo y los bosques. Los diferentes gobiernos (nacional, provinciales y municipales) junto al poder judicial han sido cómplices o coautores de este ecocidio. Somos víctimas de un plan sistemático empresarial/estatal para prender fuego el monte nativo y los humedales. La desquiciada lógica capitalista, motorizada por el lucro, avanza sobre los espacios que permanecen por fuera de su dominio absoluto con el único lenguaje que conoce: la mercantilización y la muerte.

Los daños son irreparables. Es imprescindible evitar su repetición, como han reconocido diferentes gobernantes. Pero para eso hay que enfrentar al agronegocio y la especulación inmobiliaria. El capitalismo. ¿Quién está dispuesto a hacerlo? Desde arriba, nadie. No hay grieta por ahí.

Rosa

No hay ningún realismo pragmático que nos pueda conducir a acordar con este modelo. Un sistema productivo que destruye el ambiente, extranjeriza la economía, acentúa la desigualdad, genera pocos puestos de trabajo y además es el magma podrido de donde brotan las subjetividades de derecha.

Un programa popular debe partir, sin dudas, de la auditoria y suspensión de la deuda externa fraudulenta. Recuperar los recursos que se devora el cáncer de la deuda perpetua resulta indispensable. Debe apostar a la soberanía alimentaria, a un sistema productivo que no destruya nuestro pedacito de planeta, al reparto justo de la producción social. Debe abandonar el lucro como motor económico, para guiarse por la búsqueda del bienestar social y ambiental.

Ese programa sólo es posible con la fuerza del pueblo laburante. Y he aquí otra lección que la pandemia y la cuarentena han dejado patente: Toda la riqueza de este mundo la producimos nosotrxs, lxs laburantes. «Todas las ruedas se detienen, si así lo quiere nuestro vigoroso brazo», nuestras poderosas mentes. ¿Dónde quedaron las máquinas que trabajan solas, el capital financiero que se auto valoriza y los empresarios que «hacen que las cosas sucedan»?

Tenemos que imponer nuestro programa. Nadie dice que es tarea fácil, pero resulta más necesario y urgente que nunca. Los miles de conflictos por salarios o por los puestos de trabajo; las batallas feministas por los derechos; las movilizaciones en defensa de los bienes comunes, por los derechos humanos; las luchas por la vivienda y las ollas populares sostenidas con el esfuerzo solidario son los ejemplos que nos marcan el camino. El Capitalismo «bueno», «serio» o «donde todos ganan» es una quimera absurda, es una mentira criminal. Toda nuestra fuerza corporal, mental, moral y social debe apuntar a construir las bases que nos acerquen al objetivo de trascender este sistema de explotación y devastación, para poner en pie la patria de la humanidad nueva. Más vigente que nunca, como diría Rosa, «Socialismo o Barbarie».

Notas


[1] En el sitio oficial se puede acceder a los informes: https://www.indec.gob.ar/indec/web/Institucional-Indec-InformesTecnicos

[2]https://sendaguevarista.org/2020/06/30/teoria-y-practica-de-la-conciliacion-de-clases-en-tiempos-de-pandemia/

Rozitchner, entre el marxismo y la subjetividad

Por Lucas S.

Hoy, 24 de septiembre, se cumplen 96 años del nacimiento de Leon Rozitchner, filósofo de izquierda argentino. Su filosofía no puede quedar olvidada. Recordarlo es necesario porque creo que hay una actualidad, una vigencia, de su pensamiento. Desde la izquierda es aún más importante leerlo, tanto para entender sus ideas como para desarrollar los problemas y las preguntas que le quedaron pendientes y que siguen latiendo en la realidad social y en la teoría política.

Una de ellas, la que lo acompañó durante toda su vida, fue la exploración sobre la subjetividad dentro de la teoría marxista, es decir, contra qué interioridad combate la teoría revolucionaria y qué tipo de persona elabora en su lugar. Es una búsqueda del lugar de la subjetividad, que encuentra en Marx en los manuscritos de 1844 y en los grundrisse, con puntos que el mismo Marx plantea y otros que deja impensados, pendientes de elaboración. Entre estas dos series de puntos se ubica Rozitchner. Como el marxismo es deudor de una teoría profunda sobre el estado, tarea que no llegó a culminar Marx, también lo es, en algún punto, de una teoría sobre la subjetividad. A esos espacios vacíos, o en borrador, o en suspenso es que apunta el pensamiento de Rozitchner.

Esta constante se encuentra desde una de sus primeras obras, La izquierda sin sujeto, hasta en su último trabajo, Materialismo ensoñado. Es una apuesta por poner en juego la subjetividad en el proceso revolucionario, en pensar las militancias y lxs sujetxs que las realizan y que, en el mismo proceso, van transformando su propia persona y combatiendo la lógica burguesa en que se formaron. Desde Cuba escribe el primer trabajo que mencionamos, allá por el año 68’, en la primera década de la revolución. Responde a una discusión con su amigo John William Cooke planteando, entre otras cosas, lo negativo de la experiencia peronista en Argentina por el hecho de no cuestionar la base material y subjetiva de la constitución de clases de nuestro país. En este sentido, para Rozitchner el peronismo significaba un retroceso en la lucha de clases porque intentaba conciliarlas, oscurecer la evidencia de la disputa entre burgueses y proletarios. Y esto, en consecuencia, no permitía problematizar la propia subjetividad.

Describe, en La izquierda sin sujeto, una separación entre una interioridad privada y una exterioridad pública. En lo exterior aparecen las relaciones de producción, la ley del valor y las mercancías. Este es el orden objetivo, de las cosas. En el otro lado se ubica el plano subjetivo de la personalidad, las emociones y los sueños que queda relegado al encierro, al ámbito privado donde se cuela la moral burguesa y cristiana. Rozitchner va a decir que esta escisión se sostiene por el mismo capital, donde puede entenderse la enajenación y alienación como claros casos de este mecanismo, en que el campo de las cosas es privilegiado y domina sobre lo subjetivo. A lo largo de los años, y hasta su último trabajo, irá más a fondo en su investigación proponiendo que este proceso es el resultado de la dinámica teológico-política del cristianismo que el capital aprovecha a su favor secularizando dicha estructura. Así entendido, la culpa, el perdón, lo pecaminoso, el castigo, la esperanza divina, como el campo abstracto de las ideas que se desentienden del cuerpo y de la vida, son herencias cristianas que mantiene el capital para su beneficio.

Este trabajo no deja de ser crítico con algunos sectores de izquierda, por algo los nombra en el título. Dicha izquierda no estaría desprovista de sujeto, en el sentido del sujeto revolucionario, sino en el carácter y en el valor dado a la subjetividad. De esta forma se distancia y critica a las lecturas marxistas que replican la misma prioridad del plano objetivo de las relaciones de producción por sobre la subjetividad de las personas que forma parte de tal estructura. Plantea que esta perspectiva sigue sosteniendo la división cristiana y burguesa de la separación entre los objetivo y lo subjetivo, separación que niega la vida de lxs sujetxs al ponerlas en función de las leyes de producción. En cambio, una revolución debería unir estos ámbitos diferenciados y contemplarlos como parte de lo mismo. Su expectativa y confianza es que eso suceda en Cuba, donde se encuentra en ese momento.

No solo se queda ahí, sino que en Materialismo ensoñado se aventura a profundizar un poco más. Intenta buscar el momento originario previo a la escisión, donde lo subjetivo y objetivo aparecen indiferenciados. Y lo encuentra en la relación primaria entre lx niñx y la madre, en la totalidad del pecho materno. Aquí se apoya en la teoría psicoanalítica de Freud para pensar lo político, cruza lo psicológico, lo político y un tipo de materialismo, que es el nombrado en el título del libro. Este entrecruzamiento da como resultado su materialismo ensoñado, una suerte de momento originario de la vida, con la madre, donde se da la totalidad que junta al sentimiento y la idea, el afecto y el concepto, la percepción y la palabra, lo subjetivo y lo objetivo. Donde la voz, la palabra, de la madre está colmada de sensación, donde significado y significante son una misma cosa, donde el sueño desborda lo material, se vuelve una especie de materialidad. Es un plano en que se confunde lo uno y lo otro, o en que son lo mismo. Es el espacio de una inmanencia material total.

Este momento originario se quiebra por medio de una fuerza abstractiva. Esta va a ser la ley patriarcal que disuelve el conjunto y postula una abstracción trascendente en su lugar: Dios. Se separa lo que antes estaba unido, el afecto y el concepto, y las ideas vagan solas como fantasmas en su propio plano inmaterial. La inmanencia se pierde en una trascendencia. De la materialidad como totalidad reunida se pasa a una separación idealizada. Todo el compendio de dioses no son más que abstracciones, ideas desprovistas de todo contacto, de cualquier cercanía con el cuerpo. Dichos fantasmas no tienen vida, no hay vitalidad en tales conceptos porque lo vivo radica en la materialidad del cuerpo y éstos están desconectados de él. Por lo tanto, estas ideas niegan la vida, suponen un nihilismo de la existencia.

Esta separación producto de la ley patriarcal se traslada a la religión, al cristianismo, como también a aquella tradición filosófica idealista que Marx critica en La ideología alemana, y luego de forma secularizada al capital. Su modelo es un continuo que persiste actualmente, el desprecio del cuerpo es una muestra de eso. No hay cuerpo que valga, el cuerpo es una carga, un estorbo, la prisión del alma que es pura, el cuerpo debe ser castigado por el pecado o puesto a trabajar por el mercado. Las palabras cambian, su aplicación es otra, pero la estructura y los fundamentos que la sustentan son los mismos.

A pesar de todo esto, ese primer momento aún perdura, tiene sus resonancias. Del encuentro material con la madre surge otra materialidad, la ensoñada. Parece una antinomia hablar de materia y de sueño por su evidente contrariedad. Pero, retomando a Althusser, quien parafrasea a Aristóteles, podemos decir que la materia se dice en muchos sentidos y uno de esos es la ensoñación. Esta materia ensoñada es la base desde la que se componen las emociones e imaginaciones. Rozitchner quiere decirnos que el conjunto de sensaciones, sueños y fantasías siguen vinculadas con el cuerpo al haber formado parte de esa primera totalidad. Totalidad que fue deshecha pero que hay que volver a reestablecer.

Si en La izquierda sin sujeto Rozitchner nos decía que había que considerar y disputar la subjetividad que estaba desvalorizada frente a la objetividad, en Materialismo ensoñado nos recuerda que esa disputa atraviesa al cuerpo y que se requiere tener en cuenta ese tipo de materialidad en el campo político, es decir, que la teoría, que las ideas, que la política se sientan, se vivan, desde y con el cuerpo. No son abstracciones, como nos hace creer la fuerza abstractiva de la ley patriarcal, sino que son resonancias del cuerpo materno. Lo que se supone que está aprisionado en el interior, las imágenes ensoñadas, en contraposición a lo exterior, el plano de las cosas, son una y la misma cosa que fue escindida para el provecho patriarcal, religioso y mercantil. 

La propuesta de Rozitchner sobre la separación de lo subjetivo y lo objetivo por medio de la ley patriarcal puede llevarse al plano económico político. Aprovechando tal división se iguala sujeto y objeto en detrimento del primero, el sujeto se pone en el lugar del objeto, se cosifica, se vuelve una cosa. En la dinámica del capital, en sus leyes de producción, esta escisión da lugar a la enajenación y alienación, no son más que variantes, actualizaciones nuevas. La lejanía con el trabajo y con su producto es como una modalidad de la abstracción con la idea. La producción no es del trabajadorx en la misma medida en que el concepto tampoco lo es. Hay una vinculación entre enajenación y abstracción en donde lo que se produce no se corresponde con lx sujetx, está en función del mercado o de una trascendencia. Lo mismo pasa con la alienación, el cuerpo del trabajadorx está desprovisto de vida, no importa, solo vale como mercancía, como cosa, y como mano de obra para la producción.

A partir de esta concepción Rozitchner nos propone algo. No hace filosofía como mera abstracción en la discusión conceptual del campo de las ideas, todo lo contrario. Fiel a su teoría, sus ideas pueden concatenarse con la materialidad de la vida y de lo político. Como si nos ilustrara con su ejemplo a comprometer nuestra subjetividad en estos dos ámbitos. No podemos relegar y seguir aprisionando a la subjetividad en una interioridad privada, tenemos que ensayar formas de volcarla en el exterior. De no hacerlo, las mercancías nos seguirán asfixiando y moldeando con su espectáculo fetichista. No alcanza solo con cambiar las relaciones de producción si no se modifican lxs sujetxs de la misma. Rozitchner piensa en la misma línea que Guevara.

Un logro de Rozitchner es conjugar filosofía y política en la misma sintonía en que lo hizo Marx. Una de sus frases más conocidas clarifica esta unión: “Cuando el pueblo no se mueve la filosofía no piensa”. Aquí lucha y pensamiento están completamente relacionados, una empuja al otro. En el mismo sentido podemos concebir que estas ideas y esta recuperación de Rozitchner no hubiese sido posible sin las luchas que las hicieron despertar para volver a pensarlas. La experiencia feminista es clave cuando entiende y formula que lo personal es político. Concretiza o, mejor dicho, permite pensar sobre lo que venimos escribiendo, sobre esa disputa por la subjetividad. Esa personalidad es política en cuanto que está atravesada por las estructuras patriarcales, cristianas y capitalistas, todas resultantes de la escisión entre lo subjetivo y lo objetivo. Esta lucha se anima a poner el propio cuerpo y la personalidad como eje a transformar, lo que aspiraba Rozitchner se realiza, se pone en juego la subjetividad y se ve modificada en el proceso político.

La síntesis de esta recuperación de Rozitchner me deja en la misma pregunta que a él lo obsesionó para seguir investigándola y ensayando hipótesis: ¿cómo implicar la subjetividad escindida en la transformación política? Es una interrogante que contiene varios desafíos: el modo de integrar lo interno y lo externo, lo subjetivo y lo objetivo, la forma en que imaginamos y concebimos las salidas contra el capital, el lugar de nuestro cuerpo en la lucha y en la vinculación con las ideas. Es una cuestión que deja muchos puntos en suspenso como los lugares impensados que Rozitchner buscó en su lectura de Marx y que nosotrxs ahora indagamos en ambos.

La mejor forma de recuperar a Rozitchner hoy es sensibilizarse, dejarse afectar e impactar por el proceso político en que unx decide embarcarse e involucrar lo más propio de sí mismo en él, la personalidad que se vuelca en la militancia y que se transforma en pos de la lucha colectiva por otro mundo posible.  

Fuera Berni, ¿Y después?

por José

La policía bonaerense, al igual que  el resto de las fuerzas represoras del Estado, fue creada con el objetivo de controlar a la población, de hacer cumplir la ley, de reprimir a quién no se ajusta a la norma, en cualquiera de sus aspectos, es decir, de “acomodar” lo que a lo que “está mal”.

¿Y cuando lo que “está mal” es la policía?

No es nueva, pero si cada vez más evidente, la participación policial en hechos delictivos de menor escala, como así también en casos de extrema gravedad como  lo es el caso de Facundo, o como lo fue en el caso de Luciano Arruga o como lo fue la gendarmería en el caso de Santiago Maldonado. Aunque los testimonios de Cristina, la mamá de Facundo, son muy elocuentes y las pruebas que están aportando sus abogados dan una clara señal de la participación policial, la alianza entre la policía, la política la justicia y de algunos medios masivos empieza a dar señales de que quieren despegar las responsabilidades de la bonaerense (y por lo tanto del Ministro de Justicia de la provincia, Sergio Berni) y ya empiezan a hablar de una muerte por accidente.

¿Por qué  sucede esto? Porque el entramado de corrupción y delito atraviesa a todo el sistema, porque todos tienen algo que tapar en su casa o en rancho ajeno y, sobre todo, porque el poder político es quién fomentó a estas fuerzas de “seguridad” que, por momentos, parecen tener un cheque en blanco para actuar como les parezca.

Si realmente hay voluntad política de que no haya más casos como el de Facundo, es imprescindible la renuncia inmediata de Berni, pero con eso no alcanza. El gobierno provincial debe efectuar ya una renovación en al menos las cúpulas policiales si quiere dar un gesto político de importancia. Lo mismo debe suceder con el resto de las fuerzas represivas. De lo contrario, pasarán jefes y Ministros, pero la impunidad seguirá estando y la justicia brillará por su ausencia.

Como sabemos, es difícil que este gobierno o cualquiera que esté en manos de partidos de la burguesía tome semejantes decisiones, por lo tanto, una vez más, es imprescindible encontrarnos en las calles y exigir justicia por Facundo y por cada pibe y piba asesinado por el Estado.

La lucha de los Bachilleratos Populares en medio de la pandemia

Lucas S.

“No tenemos presupuesto para educación”. Esa fue la respuesta que nos dio hoy el gobierno, demostrando que la educación de jóvenes y adultos no es una prioridad para ellxs.

Hoy movilizamos hacia el Ministerio de Educación Nacional y conseguimos una reunión con un secretario del ministerio. Le planteamos nuestras consignas y exigencias: reconocimiento de nuestras escuelas, conectividad y netbooks para las clases virtuales y bolsones de alimentos para las familias de lxs estudiantes. Pero la respuesta fue simple y concisa: “no tenemos plata”. El gobierno plantea que la educación no es una prioridad en medio de la pandemia, pero qué hacemos mientras tanto para seguir dando clases si no tenemos las condiciones, si lxs estudiantes no tienen internet, si no hay apoyo del estado, si ni siquiera reconocen nuestras experiencias educativas.

La cuestión es clara, no es falta de presupuesto, es una decisión política. Parece que la educación popular, de jóvenes y adultos, no es una prioridad. Que la situación de los bachis no importa. Porque si no, como mínimo, se preocuparían por la educación de miles de estudiantes marginadxs por la educación tradicional y por sus condiciones de vida.

“Tenemos que mantener la continuidad de las clases por whatsapp y eso es muy difícil y problemático”, decía hoy un compañero en frente al ministerio.

“No queremos estar acá, preferiríamos prevenir esta situación ante la posibilidad de llevar el virus a nuestros hogares, pero nos obligan a esto. No nos queda otra que salir a la calle porque no tenemos respuestas”, remarcaba otro profesor enojado frente al desinterés de los políticos.

“Uno de los problemas que tenemos es que no todos acceden a internet y no cuentan con la información y la educación que necesitamos”, comenta Micaela, una estudiante del bachi “Simón Rodriguez”.

Llama la atención la actitud de algunos bachilleratos que ayer por la noche nos avisaron que no acompañarían la marcha porque no creen que sea momento para exigirle al ministerio nacional. Pero entonces ¿qué tendríamos que esperar? ¿A que sigan pasando los meses de pandemia y sigamos con las mismas condiciones precarias para nuestra educación? ¿Que esperemos a que el gobierno se acuerde de nosotrxs cuando no estamos recibiendo respuestas? Los bachis que plantean desmovilizar y conciliar tienen confianza y cercanía con el gobierno nacional, algunos de ellos son parte del Movimiento Evita. Este panorama tensiona la interna de la “Coordinadora de Bachilleratos Populares en Lucha”, porque estos bachis parecen olvidar una de las definiciones que le da nombre a dicho espacio: la lucha. Si se pierde este aspecto, la posibilidad de exigir y reclamar por el derecho a buenas condiciones educativas, se pierde el sentido de la coordinadora. Esperemos que esto no lo olviden y que puedan acompañar las próximas movilizaciones. Por eso apostamos a la mayor unidad de los espacios educativos y populares, no queremos que la coordinadora se divida pero sí tenemos en cuenta que muchos sectores del peronismo funcionan así: intentan llevar al movimiento hacia su política ligada al gobierno y, si no lo logran, coptan un sector y rompen la unidad. Esta actitud ya se vio en el movimiento de derechos humanos, en los movimientos sociales y ahora parece extenderse hacia el movimiento feminista y de los bachilleratos populares. La situación es clara y no estamos para esperar nada, necesitamos políticas educativas que garanticen las condiciones óptimas para las clases virtuales y para el sostenimiento de nuestras escuelas.

Hacen falta respuestas concretas y políticas que nos ayuden a enfrentar esta situación y seguir garantizando la educación de miles de estudiantes que hoy cursan en nuestros bachis. En nuestro caso, de lxs 80 estudiantes inscriptxs que teníamos a principio de año, pocos pudieron continuar cursando de forma virtual. No podemos seguir permitiendo que estudiantes abandonen y dejen la escuela, que la educación se pierda en estos momentos. Tenemos que seguir exigiendo lo necesario para poder continuar la cursada. En este sentido, el reconocimiento y la conectividad son muy necesarios.  

¡Sigamos con la lucha por la Educación Popular!


Para conocer los espacios en los que participamos, visita estas redes:



Bachillerato Popular Puños de Libertad: facebook
Coordinadora de Bachilleratos en Lucha: facebook

«No hay pasajes a Marte». Los incendios en el humedal y la defensa del ambiente y la vida

por María Petraccaro

Más de 500 kilómetros cuadrados de humedales del Delta del Paraná han sido devorados por el fuego desde febrero a la actualidad. Son más de 50 mil hectáreas, desde Campana, en el norte de la provincia de Buenos Aires, hasta el cordón industrial (e incluso hasta Santa Fe, donde estos últimos días también se registraron incendios). Significan casi tres superficies completas de la ciudad de Rosario. El 14 de junio, que se registró como el “summum del horror”, hubo 380 focos de incendio en un solo día.

La quema con fines de alimentación del ganado en la zona de islas es una práctica que se lleva a cabo desde hace mucho, “una mala práctica de la ganadería tradicional”, apuntan desde organizaciones ecologistas, con el fin de generar el rebrote con que alimentar al ganado. De hecho, el humo que producen, dependiendo de la intensidad del fuego, es algo más o menos habitual en determinadas épocas del año, en general desde mediados a finales del invierno. Pero este año, por una pluralidad de factores concomitantes, el fuego se desmadró y puso nuevamente en el centro del debate de qué formas queremos vivir.

Sucede que los incendios se desarrollaron en el contexto de una importante sequía y una bajante histórica del Paraná, situación que propicia la extensión del fuego y que a la vez colabora con la depredación generalizada (hemos visto también hace poco cómo los frigoríficos llevaban peces varados directo a los camiones sobre la ruta). Tampoco hay que perder de vista que hace justo un año, en agosto de 2019, se produjeron los terribles incendios en el Amazonas, el ecosistema que regula los regímenes de lluvia y alimenta la naciente del río Paraná. “Esto hay que pensarlo como un organismo vivo, todo lo que pasa en un lado está inevitablemente repercutiendo en otro”, apunta Luciana Luraschi, de la organización El Paraná no se toca.

En ese sentido, también hay que sumar que la ciudad de Rosario, Villa Constitución, el cordón industrial y toda la zona se llena de humo en el contexto de una pandemia desatada por una enfermedad básicamente respiratoria, sumando así un factor de riesgo extra.

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Foto: Adrián Galarza – 1/8/2020

El modelo agroindustrial vs los humedales

Aunque los incendios son multicausales y hoy todo colabora para el desastre, la relación con la ganadería es bien concreta. “A partir de la expansión del modelo agroindustrial, se desplazan las vacas a la zona de islas para avanzar en la parte continental con la frontera de soja transgénica. Ese es el trasfondo”, asegura Luraschi.

El problema es que los humedales no son un terreno propicio para la ganadería intensiva. Es cierto que siempre hubo vacas en la isla, pero era a pequeña escala, más bien para abastecimiento familiar.  Pero luego de la construcción del puente Rosario-Victoria, al tener facilidad de acceso a las tierras, eso cambió. “El suelo y la vegetación de los humedales son como esponjas, y la carga de ganado que hay en la actualidad el ecosistema no la resiste, comprime o achata el suelo”, explica.

Por ello hay que tener muy presente que lo que se viene quemando en todos estos meses no son meros “pastizales”, sino un ecosistema completo, diverso y tan fundamental que es de los que hacen posible la vida en la tierra, sobre todo en el marco de los altos niveles de contaminación y depredación en los que vivimos. No hay forma de proclamar la defensa de la vida si se es indiferente a la destrucción sistemática del humedal.

Hablar de ecosistema es fundamental en este caso porque hay que entender la relación de cada parte del entramado vital de los humedales pero también de todo lo que lo rodea. No podemos pensar la importancia del humedal sin entender que está rodeado de una zona que en la actualidad tiene altos niveles de contaminación por una diversidad de factores: el desarrollo urbano con todo lo que implica en términos de contaminación del aire y del agua; la agroindustria extractivista y contaminante; la actividad pesquera depredatoria; el tráfico de barcos y la actividad portuaria, entre otros.

“Desde el punto de vista biológico, los humedales son como una especie de filtro que regulan, concentran y distribuyen el agua del planeta”, describe la integrante de El Paraná no se toca. Hay que pensar que esta parte que vemos, del final del Delta del Paraná, forma parte de un mosaico de humedales que nace en el Mato Grosso, baja por el Pantanal (el mayor sistema de humedales del mundo) a Paraguay y termina en el Delta, en el estuario del Río de la Plata. Luraschi explica que estos ecosistemas brindan lo que se llama “servicios ecosistémicos”: fundamentalmente agua potable, “son procesadores biológicos de la contaminación del agua, purifican el agua y también el aire, porque capturan el  dióxido de carbono, mitigan los efectos de las inundaciones y fijan los suelos”.

Además, tienen un legado simbólico importante, ya que en la actualidad está la cultura isleña ribereña y antiguamente habitaba la cultura chaná, de la que al día de hoy se encuentran restos arqueológicos en la isla. “Son ecosistemas que tienen muchísima valía, quizás no la económica que esperan, porque mucha gente piensa que al no haber empresas o industrias los ecosistemas son ociosos, pero sin embargo ayudan a la permanencia de la vida sobre el planeta básicamente”, concluye.

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Foto: Adrián Galarza 1/8/2020

Acciones de defensa

Además de la ganadería intensiva, en las últimas semanas aparecieron más intereses sobre las islas, fundamentalmente inmobiliarios, con proyectos incluso presentados hace apenas unos días en el Concejo Deliberante de la ciudad entrerriana de Victoria. Por ello, se vuelve urgente y necesaria una regulación sobre estos territorios y acciones inmediatas para protegerlos.

Hubo varios intentos ya, porque el desastre de este año tiene antecedentes, fundamentalmente el de 2008, cuando los niveles de humo fueron tales que llegó a la ciudad capital y los gobiernos de Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y el nacional se sentaron a tratar de acordar soluciones.

En esa oportunidad se elaboró el Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible del Delta (PIECAS-DP), que proponía una articulación interprovincial pero jamás se puso en marcha. Ese documento “en su momento tuvo muchísimo aval entre las organizaciones y es un plan que ya está armado, sólo tienen que implementarlo”, asegura Luraschi.

Además, se han multiplicado las denuncias ante la justicia, fundamentalmente contra los propietarios de los terrenos en las islas, propiedades que, por otro lado, suelen ser bastante irregulares. “El 5 de marzo hicimos una denuncia en la Fiscalía de Victoria. En la justicia hay siete imputados con nombre y apellido, con declaraciones indagatorias y la justicia no hace nada”, relatan desde El Paraná no te toca.

Otra acción civil muy creativa fue la que encaró el Foro Ecologista de Paraná junto con la Asociación Civil por la Justicia Ambiental, en representación de un grupo de niños y niñas, es decir, de las generaciones futuras. En este caso, presentaron un amparo ambiental colectivo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, contra los gobiernos de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos y la municipalidad de Victoria, para exigir el resguardo del sistema de humedales y las islas del Delta. Además, solicitaron que se declare al humedal como sujeto de derecho.

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Foto: Adrián Galarza 1/8/2020

Ley de humedales

Paralelamente, las organizaciones ambientalistas reclaman una ley que legisle sobre estos territorios tan sensibles y particulares. Desde el 2013 han trabajado en diversos proyectos que perdieron estado parlamentario en dos oportunidades y una tercera vez caducaron por no tratarse.

Desde la web de Ley de Humedales ya reclaman una legislación que tenga en cuenta básicamente cinco ejes: “favorecer el uso ambientalmente respetuoso y las actividades que preservan sus funciones ecológicas y eliminar los factores que los perturban”; “una inversión a la altura del rol que cumplen estos valiosos ecosistemas en el bienestar nacional y mundial”; “procesos de toma de decisiones con oportuna, amplia, efectiva e informada participación ciudadana”; “un proceso de inventario colaborativo con aportes de quienes habitan los humedales y demás actores de la sociedad civil”; y que cuente con perspectiva de género.

Con tanta historia de proyectos y acuerdos en torno al tema, resulta llamativo que, a raíz de las quemas de este año, hayan aparecido raudamente los oportunistas de siempre, multiplicando nuevas propuestas legislativas que aparecieron en los últimos 15 días. Frente a la inacción, la impunidad y la connivencia del sector político en todos estos años,que deja en claro que detrás de esto hay profundos negociados, Luraschi teme que las movidas de los últimos días sólo se traten de “mucho pan y circo para menguar un poco la manifestación popular, pero no van a hacer nada”.

En defensa del ambiente y la vida

Esa manifestación popular de la que habla Luciana es la clave distintiva frente a las quemas de este año. Al ecocidio que se está desarrollando contra el humedal, el pueblo lo ha enfrentado con movilizaciones y acciones históricas: “Nunca vimos en Rosario una movilización tan extraordinaria para defender los bienes comunes”, aseguró el actual diputado provincial y periodista Carlos Del Frade en el corte de ruta que se realizó el pasado 1º de agosto al inicio del puente que une a la ciudad con Victoria.

A ese importante corte le siguió otra movilización, el sábado 8 de agosto, en la que miles de personas atravesaron el paso sobre el Paraná para hacer un acto a la altura del peaje, ya en territorio entrerriano. Para el fin de semana que viene se proyecta un corte sobre el agua, en el canal más ancho del río, convocando a embarcaciones sin motor. Definitivamente, otra acción sin precedentes.

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Foto: ORG Rosario- 8/8/2020

“No hay plan B, no hay pasajes a Marte. Sin ecosistemas sanos no hay salud posible en las comunidades”, lanza, certera, Luraschi. Algo que parece hacerse cada día más palpable para cada vez más personas. No es menor que estemos viviendo un aislamiento por una pandemia provocada por una enfermedad cuya causal más probable sea un grave problema socioambiental. “Vivimos en pueblos fumigados, comemos alimentos envenenados, industrializados. Es todo un círculo que si no lo empezamos a problematizar, seguimos viendo todo como eventos sueltos. En ese marco, nos van a poner una mega granja de chanchos y el año que viene tendremos otra pandemia. Mucha de la fauna que se está perdiendo son los reptiles y los peces que no pueden escapar, muchos de ellos son los que regulan las poblaciones de mosquitos y después tenemos el dengue y demás enfermedades. No llegamos a percibir la dimensión de las consecuencias de la intervención destructiva del hombre. Las epidemias son una cara más del modelo de producción extractivo”, apunta.

En sintonía, la joven no sólo destaca la necesidad de la protección del humedal, sino que afirma que también hay que repensar justamente las formas de producción y cambiarlas por alternativas sustentables. El fomento de otras formas de producir alimentos sanos, seguros y soberanos, apunta, debe ser uno de los ejes: “la agroecología también busca poner en tensión el tema de la tenencia de la tierra, la redistribución. Son formas que construyen nuevos modos de producción, distribución y consumo y muchísimo más saludables”.

Las quemas de humedales hoy movilizan a mucha población también porque sus múltiples aristas y causas dejan a la vista, más que nunca y con el costo de nuestras propias vidas, la voracidad capitalista. Con este contexto, es imposible no traer al presente aquella frase de Rosa de Luxemburgo que nos insta a pensar las alternativas que tenemos, en qué vereda nos vamos a parar y qué intereses vamos a defender: socialismo o barbarie, conciencia o extinción.

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Foto: ORG Rosario – 8/8/2020

Los límites del Frente de Todxs

por Lucas S.

Siguiendo con las reflexiones planteadas en nuestra nota anterior –Teoría y práctica de la conciliación de clases en tiempos de pandemia quedan algunas cuestiones en relación al bloque de poder, al gobierno de turno representado por el Frente de Todxs, que es necesario caracterizar.

El Frente de Todxs sale a la luz a partir de la publicación del video de Cristina Kirchner, donde anuncia la conformación de una alianza electoral entre distintos sectores del Partido Justicialista (PJ),  el Kirchnerismo y otros sectores políticos. Este movimiento pragmático fue necesario para poder enfrentar al macrismo. Con el diario del lunes, después del triunfo, podemos decir que la jugada salió bien.

Más allá de la victoria electoral y el festejo en la plaza de mayo, ¿qué significa este frente? ¿cuál fue el derrotero anterior de las fuerzas que lo integran? Haciendo un repaso, mucho se habló de las críticas que Alberto Fernández y el resto del PJ realizaron al gobierno kirchnerista de aquel entonces. Críticas que comenzaron por el 2008 con la discusión de la ley 125 de retenciones a los grandes terratenientes, y que se consolidaron con el quiebre y distanciamiento de estas figuras y sectores que se pasaron a la oposición. Más adelante, las críticas contra la “media nacionalización” de YPF, la ley de medios, entre otras. Es decir, frente a toda política progresista impulsada por el gobierno se anteponían límites por derecha desde el mismo peronismo, principalmente el PJ.  Es interesante resaltar que estos límites se procesan desde el interior mismo  del PJ. No se trata de una oposición desde las fuerzas que conformaron Cambiemos solamente. Aún no conocemos un balance público sobre este proceso. Quizás, resulte oportuno recordar que si el actual jefe de la cámara de Diputados y todo el Frente Renovador, no hubieran roto con Cristina, el macrismo no hubiera llegado nunca al poder. Vale traerlo a cuento, porque todavía hay quienes siguen responsabilizando a la izquierda. 

A estas políticas mencionadas las podríamos caracterizar como progresistas, que hasta nosotrxs mismxs apoyamos en parte con la pretensión de radicalizarlas, por ejemplo, proponiendo una nacionalización total de YPF o una ley de medios que fuera más a fondo contra los medios masivos y hegemónicos. 

No es casual que el PJ haya tramado esta alianza actual de gobierno, su rol histórico en la Argentina ha sido la del partido del orden, garante de la acumulación capitalista y de la subordinación del movimiento obrero. Muestras paradigmáticas de esto fueron el tercer gobierno de Perón, el gobierno de Menem en los ‘90, que posibilitó el ajuste neoliberal que profundizó lo que ya había empezado la dictadura, así como el papel que jugó el gobierno de Néstor Kirchner como estabilizador en el año 2003, cooptando y desmovilizando al movimiento popular. En la actualidad, frente a la profundización de la crisis abierta en 2008, el rol del PJ no es menos evidente. La figura elegida no es tampoco azarosa, Alberto Fernández, ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner, representaba la posibilidad de acuerdo con el kirchnerismo, por la reunificación del PJ.  Entendemos que esta reunificación, no sólo acumula votos, sino que también devela la política con la cual se pretende enfrentar la crisis. En este sentido, leemos la decisión de Cristina Kirchner de levantar una candidatura conjunta con el PJ, precisamente como un “regreso al redil”, una definición política de enfrentar la crisis desde dentro del partido.

Podemos observar el corrimiento hacia la derecha en varios aspectos, incluso simbólicos. Mientras que las actitudes del kirchnerismo fueron más duras y críticas hacia el macrismo, al punto de no mostrarse juntos, Alberto Fernández alivianó esa dureza y se abrazó con Macri en una misa previa a la asunción del nuevo gobierno. Mientras que la polémica contra los medios masivos encabezados por Clarín fue tenaz y apuntó contra el jefe de la compañía, Magnetto, Alberto Fernández se juntó con grandes empresarios, entre ellos Magnetto, buscando dejar atrás la disputa. El gobierno busca garantizar una buena relación con el empresariado que se volcó el último tiempo en favor del macrismo, como si le quisiese decir que la mejor apuesta y opción para sus ganancias es él, es el PJ.

Lo que vemos es una táctica pragmática, fiel al estilo histórico del peronismo, saber ubicarse en ese lugar intermedio ficcional entre explotadorxs y explotadxs, cuando sabemos que ese lugar no existe realmente. Las demostraciones simbólicas no son ingenuas: un pibe fue discriminado, señalado por su vestimenta y tildado de chorro mientras ejercía como fiscal de mesa en las elecciones, Alberto Fernández sale a defenderlo y en respuesta se pone la gorra de Brian para acercarse a lxs villerxs, a lxs más pobres, parecer unx de ellxs (como la marcha peronista reza que Perón es el primer trabajador). Pero por otro lado, en el inicio de sesiones de marzo en el congreso, se sienta a Menem (nada menos), junto a Kicillof, al lado de las autoridades máximas de gobierno. El nuevo gobierno se posiciona en la conciliación de clases de forma explícita: del uso de la gorra al abrazo con los reyes (dueños) de la producción.

 

En términos concretos sucede lo mismo. Retomando la nota anterior de la que partimos, el gobierno saca un DNU (Decreto de Necesidad de Urgencia) prohibiendo los despidos pero Techint y tantos más echan trabajadorxs de todas maneras y no pasa nada, el gobierno mira para otro lado. Diputados del Frente de Todxs anticipan que van a presentarle al presidente un proyecto de impuesto a las grandes fortunas pero pasan los meses y no se dice nada, no aparece. Alberto Fernández decide expropiar Vicentin con causas y argumentos sólidos basándose en el fraude y el negocio corrupto de la empresa, junto a objetivos necesarios como la soberanía alimentaria pero, una vez más, dan marcha atrás, queda a medio camino, pasa de expropiación a una mera intervención que no toca a los dueños de la empresa, los mismos que habían amenazado con despedir miles de trabajadorxs.

Podemos pensar ahora: ¿Qué imposibilita al gobierno a seguir con estas medidas? ¿Quiénes le presentan un límite en sus políticas? La respuesta, una vez más, no está sólo por fuera. El Frente de Todxs pareciera que no puede ni llegar a desarrollar las políticas progresistas típicas de otros tiempos. Los mismos que antes rompieron la unidad y se fueron son los que ahora limitan el marco político del gobierno desde adentro. El PJ delimita por dónde se puede ir y, cuando tocan los intereses de las grandes corporaciones, salta la cuerda. Por lo que tenemos un panorama político más a la derecha y conservador que el gobierno kirchnerista anterior. Esto no es especulación, esto se ve en los hechos. El mismo Fernández se ocupó de clarificar que la expropiación no era lo deseable, que dicha medida no pretendía aplicarse a otras empresas y que si había otra propuesta, quería escucharla. Fue efectivamente lo que sucedió. 

Sin embargo, más allá que el kirchnerismo y el PJ tengan diferencias, unos sean más progresistas y otros más conservadores, ambos mantienen un límite estructural que es el sostenimiento del sistema capitalista en Argentina. Desde su fundación, en las políticas y discursos de Perón, el peronismo ha instaurado la idea de una tercera vía, de un camino del medio entre derecha e izquierda, que no es otra cosa que un enmascaramiento que oculta en políticas inclusivas su trasfondo capitalista. La mediación inclusiva, la inclusión al consumo del 2003 al 2015 del kirchnerismo no es más que una reversión de esto. La política actual, llámese pacto social o como quieran decirle, es una nueva versión de lo mismo.  

Por lo tanto, ubicamos un marco estructural del peronismo, tanto pejotista como kirchnerista, vinculado necesariamente a la pretensión de conciliar las clases antagónicas. Si el kirchnerismo es más progresista y pudo serlo en los años anteriores, cuando muchos países de Latinoamérica estaban transitando modelos similares, e incluso más avanzados, ¿es acaso esperable, que en un momento de auge neoliberal vuelvan a darse esas políticas? Y más aún considerando que ahora se suman las tensiones internas del bloque de los gobernadores del PJ ¿Qué revela la marcha atrás con el impuesto a las riquezas y la expropiación de Vicentin? ¿Son límites que el Frente de Todxs no podrá sobrepasar sin romperse? ¿Acaso hay intención de sobrepasarlos? Tal vez el pensamiento pragmático de la dirigencia del Frente haya decidido no aventurarse en estas políticas tanto por el desgaste y la tensión a la interna que podían llegar a generar, como por ser fieles a su papel de “partido del orden”. Entendemos que la aparición misma de estas propuestas que luego retroceden, está en relación directa con encontrar una vía para salir de la crisis: Las tensiones que puedan generarse por abajo en la sociedad (como consecuencia de la desocupación, del hambre, de la precarización de la vida en general), empujan hacia medidas progresistas, sin embargo, la puja de lxs capitalistas empresarixs, tensiona al gobierno también, pues pretende equilibrar gobernabilidad con ganancias empresarias, garantizando la continuidad del capitalismo en Argentina

Al mismo tiempo, cabe pensar en las organizaciones populares, o las que se reconocen de izquierda popular, y que hoy forman parte de dicho Frente. ¿Tendrán alguna incidencia para tensionar por izquierda al gobierno? Una respuesta rápida mostraría que no tienen mucha implicancia política a la interna contra la fuerza de los grandes partidos y poderes concentrados. No pudieron insistir y asegurar que el gobierno tome la decisión política que esperaban. Aun así, la respuesta en las redes no demoró en aparecer, con un divertido juego de palabras, se lo llamó al presidente como “Alcentro” o “Almedio” Fernández ¿Serán estas las primeras expresiones de un malestar de esa izquierda popular que aún deposita esperanzas en el peronismo? ¿Hasta cuándo se sostendrán estas organizaciones en el Frente si las políticas que más esperan del gobierno amagan con suceder pero se caen en el camino? ¿Qué pasará cuando el gobierno presente un proyecto de aborto legal distinto al histórico exigido por la Campaña y por el que lucharon más de 2 millones de mujeres y disidencias en las calles en 2018? 

Seguir de cerca estas contradicciones internas nos puede dar material para pensar el panorama político actual de la Argentina.

Los límites del Frente de Todxs marcan los alcances y grados de sus políticas. Desde la izquierda no podemos delimitarnos dentro de ese marco de acción, tenemos que hacer la crítica, como es la idea de esta nota, y plantar la lucha para exigir las políticas y leyes necesarias para los sectores explotados y más perjudicados por esta situación. Hacen falta medidas urgentes para que la crisis no siga precarizando nuestras vidas.

En este sentido, como plantamos en nuestra nota editorial –Una política Urgente-  resulta fundamental establecer un programa mínimo que permita ordenar nuestras tareas políticas. Y  en función de ello apostar a construir la coalición de fuerzas que nos permita enfrentar poderosos intereses. 

 

Teoría y práctica de la conciliación de clases en tiempos de pandemia

por El Mecha

La pandemia del Coronavirus y la paralización comercial y productiva que trajo consigo, no hicieron sino agravar la situación económica de un país sumido por la crisis y el saqueo. En estas condiciones, doblemente complicadas, el presidente Alberto Fernández ha procurado llevar a la práctica la clásica política de «Conciliación de clases», que ha caracterizado al peronismo desde sus orígenes. Una política que puede dar algún resultado en momentos de crecimiento o estabilidad económica, pero que se ve coronada por el fracaso en momentos de crisis. O, mejor dicho, condena a los sectores subalternos a pagar todos los costos. La gestión albertista, durante estos tres meses de cuarentena, es una muestra implacable de la imposibilidad material de conciliar los intereses antagónicos de la sociedad.

Una mirada atenta nos muestra de qué manera, detrás de cada intento gubernamental de aplicar alguna política que altere medianamente el equilibrio entre las clases, ha habido una contundente respuesta de las distintas fracciones de la burguesía, que han dejado impotente al gobierno y a los movimientos populares que lo apoyan. Veamos caso por caso.

1. El 31 de marzo el gobierno sanciona el decreto 329/2020, que pretende prohibir los despidos por el margen de 60 días. Desde Techint, una de las empresas más poderosas de Argentina, respondieron en nombre de la Gran Burguesía. Despidieron a 1500 trabajadores. El costo que suponía para el grupo de los Rocca mantener el contrato de aquellos era insignificante, para el volumen de riqueza que manejan. El mensaje era netamente político. Paolo acaudilló a su clase para responder al gobierno. Alberto, por su parte, dio la respuesta típica de los gobiernos terceristas: confrontó solo de palabra, llamó miserables a los empresarios y les pidió que aceptaran «ganar un poco menos». Desde la burguesía contragolpearon con un cacerolazo coordinado por los grandes medios y las redes macristas para «exigir que los políticos se bajen los sueldos». Sería el primero de varios. Finalmente, el gobierno cedió, aceptó los despidos, que se han multiplicado, y sacó un programa para cubrir la mitad de los salarios de las empresas privadas. Lo que nos lleva al segundo punto.

2. Luego del fracaso del decreto anti despidos, el gobierno lanzó el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), pensado para asistir a las PyME y «aquellas empresas y trabajadores afectados directamente por la caída de la actividad económica, luego de las medidas de contingencia implementadas durante la Emergencia Sanitaria». Con este programa, el estado posterga las cargas patronales, otorga créditos y se compromete a cubrir el 50% de los salarios de los empleados del sector privado. La presión de los sectores concentrados forzaron la inclusión de las grandes empresas, e incluso filiales de multinacionales. Al mes siguiente, las noticias daban cuenta que muchos CEOS habían cobrado parte de sus ingresos a través del ATP, mientras los sectores más postergados pugnaban por acceder a los magros $10.000 por familia contemplados en el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia). Empresas como Clarín, Techint o Latam pagaban una porción de los sueldos de sus ejecutivos con la guita del estado. En síntesis: las grandes empresas que no respetaron el decreto anti despidos, fueron premiadas con el ATP.

3. En abril, el diputado Carlos Heller anunció que se había reunido con el presidente y el jefe del bloque oficialista, Máximo Kirchner, para presentarle al primer mandatario un proyecto de impuesto a las grandes fortunas. Las erogaciones estatales van en aumento, por lo cual obtener recursos extras resulta prioritario. Por ello se planteó este impuesto por única vez. Parece que se llamaría «aporte». Ya no saben que nombre ponerle para que los reyes no se sientan atacados. Ni siquiera se animan a hablar de una reforma tributaria (promesa eterna incumplida). Serían una simples migajas para las fortunas desproporcionadas de los tipos más ricos de Argentina. Pero, entre cacerolazo, «infectadura» y un par de tapas de Clarín y La Nación se pinchó el «proyecto», que ni siquiera llegó a conocerse. Mientras tanto, a lxs laburantes nos afanaron medio aguinaldo y lxs jubiladxs les pegaron un nuevo ajustazo. ¡De algún lado tiene que salir la guita!

4. En los primeros días de junio, sin mediar aviso, el presidente anunció la intervención y expropiación de Vicentin. Dos cacerolazos, una manifestación en Avellaneda y todas las editoriales terroristas que pudieron, forzaron la reversa. Asombra la poca preparación del gobierno para esta confrontación. Si de verdad creían que bastaba con mandar a leer la Constitución a una periodista, o son muy ingenuos o de una torpeza política pocas veces vista. Resultado: otra vez ganaron los ricos, que pretenden hacernos pagar a todxs el costo de la millonaria estafa perpetrada por los Nardelli. Reeditando la vieja y querida estatización de la deuda privada durante la dictadura. ¡Ojo! Estos son errores que pagan varias generaciones.

En definitiva, como decía Santucho, y como nos enseña la historia: «No hay tercera posición entre explotadores y explotados». La riqueza producida es finita. Para redistribuirla hay que afectar a quienes se la apropian por vía legal (plusvalía) e ilegal (estafa, fuga, saqueo). En tiempos de crisis, que la torta se achica, si los ricos siguen ganando lo mismo será nuestra porción la que se vea reducida. En los barrios populares ya lo están experimentando. Basta darse una vuelta por los comedores, para comprobar de qué manera ha aumentado la gente que necesita lo más básico: un plato de comida. Si no logramos torcerle el brazo a los ricos, en este contexto que anuncia una caída estrepitosa de la economía, el hambre y la miseria se multiplicarán exponencialmente.

Mientras tanto, el presidente nos presenta un programa absurdo y anti histórico. Dice que quiere «reconstruir un capitalismo donde todos ganen». Una versión potenciada del «Capitalismo serio» o «Capitalismo con rostro humano», que históricamente ha levantado el peronismo y que, después de bucear en la profundidad de los océanos neoliberales, reflotó Néstor y con más fuerza Cristina. Lo de la seriedad y el rostro humano ya era polémico. Ahora, esta redefinición de Alberto, en un mundo como el actual, donde las ocho personas más ricas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población global, parece una broma de mal gusto.

Hoy, que el fantasma del comunismo ha vuelto para aterrorizar a los dueños de todo, es necesario volver a discutir y proyectar un sistema verdaderamente humano, donde la riqueza social sea repartida de manera igualitaria, donde la producción tome en cuenta el ecosistema que habitamos. No hay manera de reformar, «abuenar», «enseriar», al capitalismo. Mucho menos inventar uno donde todos ganen. Adam Smith se cagaría de risa, para decirlo mal y pronto.

No hay forma de conciliar los intereses antagónicos de la sociedad. Es hora de definirse. Está claro que esta leche tibia en la que nadamos, solo beneficia a los poderosos de siempre. Porque además, no hay posibilidad de volcar mínimamente la balanza a nuestro favor si la miramos desde afuera. Sin el protagonismo de las grandes mayorías, sin la presencia del movimiento obrero, de desocupadxs, de mujeres, campesinxs, etc. resultará imposible disputar el destino de nuestro país.

Como cantaba el movimiento popular en el Chile de Allende, «basta ya de conciliar, es la hora de luchar». De lo contrario, ya estamos vencidxs.