«Tiraron todo el arsenal y no les importaba si había chicos, mujeres, gente grande, nada». Remembranzas del 19 y 20 de diciembre de 2001 desde Villa Banana, Rosario

Diciembre de 2001 dejó una huella profunda en las memorias. Hay quienes intentan instalar que fue una protesta protagonizada por las «clases medias», movilizadas por el saqueo contra lxs pequeños ahorristas. En los barrios populares emergen otros relatos, otras imágenes. El hambre, la desesperación, la represión brutal, la desidia sistemática del estado frente a las necesidades de los sectores más perjudicados. Pero también, como contracara, aparecen las organizaciones de lxs de abajo, las distintas formas de resistencia y solidaridad.

Al cumplirse 19 años de aquellos días, charlamos con Mario Roldán, militante social de Villa Banana y profesor de Taekwondo en zona Oeste de Rosario, que nos cuenta sus recuerdos de un 19 y 20, desde los barrios castigados por la miseria planificada.

¿Cuál era la situación en el barrio desde fines de los 90 y los meses previos al estallido de diciembre de 2001?

La situación en el barrio a fines de los ‘90 y llegando al 2001 era bastante caótica, complicada. Era más o menos como se está viviendo hoy -como para tener un contexto- pero sin la ayuda que hoy quizás se está teniendo y con la incertidumbre de no saber hacia dónde se iba. Con un cansancio terrible de la sociedad y en los barrios estaba bastante picante, porque los comedores que estaban no daban abasto y la gente no tenía como conseguir recursos. Era complicado el no poder pegar una changa para la gente acá en el barrio. Entonces se vivía con el trueque, con algo que se podía rescatar de algún que otro plan y no mucho más que eso, no conseguías un peso por ningún lado.

Rosario 12- 2001

¿Cómo se vivieron las jornadas del 19 y 20 en el barrio y cómo las viviste vos?

Los barrios estuvieron más o menos similares, complicados. Empezaron a llegar rumores de que iba a haber entregas de cajas, que fueron al distrito, que fueron a tal lado que fueron al otro y se empezó a agrupar la gente. Y la gente al ver que no pasaba nada, y seguían los rumores que se iba a entregar cajas, que esto, que lo otro, hasta que empezaron en ciertos lados a  reclamar comida, porque estaban muy cerquita las fiestas y no había nada. Entonces, por ejemplo acá en mi barrio se fueron al Distrito Oeste y al no tener respuesta se fueron hasta un supermercado que estaba ahí a dos cuadras, el “Santa Ana”, y empezaron a reclamar en los supermercados. Y ahí la gente se empezó a amontonar y ya empezaron que bueno, que estaba el saqueo y se escuchó que en un barrio ya estaban saqueando y la gente empezó a querer entrar al supermercado. Fue caótico, la gente con una necesidad extrema de alimentarse, de tratar de pasar las fiestas y sin ningún tipo de respuestas, más allá de la que después dio el estado, que fue reprimir. Reprimir y salir a tirar a la gente con todo lo que tuvieran. Tiraron todo el arsenal y no les importaba si había chicos, mujeres, si había gente grande, nada. Empezaron a tirar y eso fue complicado. La gente, con la impotencia que encima tenía, con sus necesidades, con no poder darle respuestas a su propia familia, una mezcla de cosas. Y bueno, la jornada acá en el barrio estuvo complicada. Yo me acuerdo que estábamos en ciertos lugares y no podías estar. Hasta la noche, también tenías que estar cuidado porque pasaba la cana y te agarraba a balazos, si te encontraban solo por ahí te querían pegar igual, sin hacer nada. Fue complicada esa jornada del 19 y 20 de diciembre, se vivieron los dos días muy intensos muy cargados de dolor, porque te enterabas que habían muerto personas, también con la impotencia y la bronca de que no te dieran respuesta. Así que fue complicadísimo, las jornadas del 19 y 20 fueron muy complicadas y dolorosas.

Ese día estaba la gente acá, tratábamos de que no se desmadrara, porque ya habíamos visto como venía el asunto. La cana tiraba con bala de plomo, y nosotros con varios compañeros tratamos de apaciguar a la gente, para que no se expusiera y estaba muy loco todo. Nosotros en un momento, a través del cura párroco, que estaba acá en la iglesia, pudo llamar al obispo. Pudo venir el obispo al barrio, que eso atrajo a los medios de comunicación y pudimos también mostrar lo que estaba pasando. Y ahí como que bajaron un poquito la intensidad de choque que tenía la cana, porque los expusimos ante los medios.

Diario la Capital

¿Qué organizaciones había en el barrio en aquella época y que rol cumplieron durante el estallido?

Había organizaciones Eclesiales de Base, centros comunitarios, centros barriales, movimientos a nivel nacional, estaba la CTA, Polo Obrero, había un montón de organizaciones dentro de los distintos barrios. Acá en mi barrio había más que nada comunidades eclesiales y la CCC también había bastante participación.

La participación en aquellos días era más que nada tratar de calmar los ánimos, tratar de ver cómo encontrábamos respuesta a todo esto que estaba surgiendo. Cómo podíamos establecer alguna mesa de diálogo. Qué tipo de respuesta se podía generar ante las necesidades de la gente. Esos fueron los roles de la organización, tratar de conseguir recursos, o tratar de conseguir que los supermercados o el mismo estado pudiera  abastecer de alimentos a la gente.

¿Cuál fue tu participación en aquellos días?

Allá por el 19 y 20 yo era un cachorro de 18 años, que estaba en una organización social que creía en ese momento que yo podía tratar de apaciguar un poco más el barrio para que no se enfrentara con la cana, que estaba meta tirar balas y pegándole a la gente. Y estábamos ahí con un par de los compañeros más grandes tratando que la gente no se expusiera demasiado. Me acuerdo que ese día un compañero mío sale corriendo para un lado, yo para el otro, y cuando nos dividimos entra a un pasillo y la policía le pega un escopetazo por la espalda. Tenía más de 30, 40 perdigones en la espalda. Por suerte no pasó a mayores, pero bueno, fue complicado, muy complicado.

Me acuerdo el día que muere Pocho Lepratti. Era un compañero nuestro, yo era un pibe que lo conocía por transitar con distintos grupos de jóvenes. Pregunto por mi compañero que le habían pegado el escopetazo, a unos periodistas, que eran los que manejaban la info de lo que estaba pasando en todos los barrios, porque en todos los barrios había conflictos. Y me cuentan, “no, mirá, acaba de morir un muchacho, Claudio Lepratti, pero nada que ver con tu compañero porque es de Las Flores”. Y yo no me rescaté, nadie se percató de nada porque para nosotros era el Pocho, no era Claudio Lepratti. De hecho ese día yo me entero como se llama, para mí siempre fue Pocho. Después cuando nos llega la noticia no lo podíamos creer.

Después aparecieron las cajas de mercadería para repartir en los barrios. Nosotros no podíamos ir, porque nos quedaba lejos y ya estaba complicado en el barrio con la cana que tenía sitiado todo el lugar y cuando veían un grupo de gente te tiraban tiros. Complicados esos días: gas lacrimógeno, balazo, ver gente con esa impotencia. Yo me acuerdo que mi señora estaba embarazada y me pedía que yo me quedara en casa. Ella se terminó yendo a la casa de mis suegros porque en ese barrio estaba un poco más tranquilo. Y yo me quedé en casa cuidando un poco lo que estaba pasando. Me acuerdo que esa noche estuvo heavy. Estuvimos con varios compañeros en un lugar, con miedo a que vinieran a patear las casas, porque la cana estaba completamente descontrolada.         

Una vez que se pudo conseguir la mesa de negociación y se pudo conseguir la mercadería, las organizaciones la pudieron repartir muy bien. Por ejemplo acá, en la comunidad, en “Mensajeros”, repartimos seis chasis con acoplado (de camión) y no hubo ningún tipo de problema, de desmadre, nada. Estuvo todo muy organizado. La gente hacía fila, se le entregaba una caja de mercadería. La gente se anotaba en la comunidad, quedaba registrada, se le daba un número con el que podía retirar la caja y así me acuerdo que estuvimos dos o tres días que fue de repartir cajas, cajas y cajas. Y nunca hubo un problema. No hubo desborde, la gente no se subió a los camiones para tratar de sacar cajas, nada. Organizados así, fueron retirando y no me acuerdo, pero eran una bocha. Sí me acuerdo el primer camión que llegó que eran ocho y media, nueve de la noche, era verano, estaba oscureciendo, y cayeron los milicos con toda la capucha, con la escopeta larga, todo. Con ganas más de irse que de traer la mercadería. “Si acá pasa algo, agarramos el camión y nos vamos. Tiramos gases lacrimógenos y nos vamos”. Y nosotros dijimos: “no, tranquilo, que acá va a estar todo organizado”. Me acuerdo que con otro compañero fuimos a charlar con los tipos y les dijimos: “tranquilo, que acá va a estar todo organizado. Acá la mercadería se va a repartir y no va a haber ningún tipo de problemas”. Y repartimos esa noche no sé cuanta cantidad de mercadería. Las mujeres de la comunidad organizaron mesas donde tomaban los datos de las personas, de cómo le entregábamos la mercadería.

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Saqueos en Rosario

 

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Reparto de mercadería en Rosario

En días tan convulsionados como aquellos siempre se aprende de golpe y quedan enseñanzas para toda la vida. ¿Vos que balance personal hacés, cuánto de lo que estás haciendo hoy está vinculado con aquella época?

Sí, a veces aprender de golpe te vas quemando. Yo era un pibe que creía que todo se hacía ya. Y hay cosas que llevan otros caminos, otros procesos. Se piensan de otro lugar, se planifican, se gana en organización. Había discusiones que hoy no las tendría. También estoy más grande. Aprendí muchas cosas, muchas cosas. Esto que a uno le queda, del tema organizativo. Aprendí como organizarnos, más que nada.

¿Y qué tenía que ver con lo que hago ahora? No mucho. Más allá que antes estaba en un grupo de jóvenes, hoy lidero grupo de jóvenes, o más que liderar, formo. Formo líderes y más que nada desde lo deportivo. Y seguimos vinculado a nivel social con lo que son comunidades o los centros comunitarios, pero acompañando más que nada. Desde otro lugar.   

«19 años de impunidad que han posibilitado otras impunidades». Entrevista a Celeste Lepratti por el aniversario del 19 y 20 de diciembre de 2001

El 19 y 20 de diciembre de 2001 se produjo el estallido rebelde del pueblo contra las políticas neoliberales. Jornadas que fueron la expresión del hartazgo popular ante la entrega permanente y la impunidad gobernante. Durante esos días, el Gobierno Nacional y algunos gobiernos provinciales ejecutaron una masacre que dejó un saldo de 39 asesinadxs y cientos de heridxs. Tras 19 años, los crímenes cometidos por el Estado siguen prácticamente impunes.

Por ello quisimos conversar con Celeste Lepratti, hermana de un compañero que se volvió un símbolo de aquellos días: Claudio Lepratti, “Pocho Hormiga”, asesinado en su trabajo, rodeado de pibxs, a quienes quiso proteger de la barbarie policial.

Celeste es integrante de la “Asamblea del 19 y 20” de Rosario, fue concejala de la ciudad y militante de “Arde Matria”. En conversación con Senda Guevarista nos dejó estas palabras y reflexiones que compartimos con nuestrxs lectorxs.

¿Cómo viviste vos la época de resistencia al neoliberalismo y cuánto conocías de la militancia que llevaba adelante tu hermano?

Tengo guardadas como fotos en mi cabeza distintos momentos de los ‘90, muchos. No militaba entonces, de hecho era bastante chica, pero está bien presente como en lo cercano, en mi padre (mi madre también por supuesto) y como sucedió en tantísimas familias, que fueron excluidas por el “sistema” el “modelo”, el daño que eso trajo. Esos años fueron arrasadores. Puntualizo en la figura de mi viejo, por ese mandato social mentiroso impuesto, que había que cumplir para ser, rol de sostén de familia, de jefe de familia, etc. Y por ello tal vez, cuando se rompe contra su voluntad ese mandato, costó mucho rearmarse, asumir nuevas realidades y pensarse en ellas. No nos quedamos sin laburo, sin techo, pero cuando como pequeño productor en el campo ya no se puede trabajar y producir porque  los requerimientos del mercado son otros, y quedas “fuera” todo lo que sabías hacer de toda la vida ya no “sirve”, tu mundo se derrumba. Mi vieja que laburó a la par y se ocupó además de la crianza de 6 hijxs, vivió de otra manera ese impacto y se arremangó las veces que hizo falta, para que tuviéramos alguna otra posibilidad, de estudiar por ejemplo. Claudio (Pocho) es el mayor de nosotrxs, y el ya en los ’90, pero en realidad desde su juventud temprana y adolescencia, se había volcado a la tarea social con los sectores más vulnerados. Hablo de su participación en grupos juveniles salesianos que desarrollaban tareas en distintos barrios de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, sobre todo con infancias. Su entusiasmo incluso en esos años de la secundaria, aún en dictadura, de organizar y reactivar centros de estudiantes. En los ‘90 él ya estaba viviendo en Santa Fe,  primero lo hizo para estudiar y luego un día conoció Ludueña, en Rosario, y allí es donde se quedaría para siempre. En el barrio encontró un referente, sin dudas y un aliado para su trabajo, un trabajo siempre colectivo, me refiero a  Edgardo Montaldo. Junto a muchxs más, trabajaron con lxs jóvenes e infancias, buscando transformar esa realidad dura, sin oportunidades para y con esos sectores fundamentalmente. Pocho, que escribía mucho, nos dejó notas de todo tipo, muchas reflexiones (a esto accedimos y  pudimos compartir luego de su asesinato) algunos escritos se refieren a cómo él veía al hombre de Ludueña, de la Villa, que había llegado migrando, buscando otros destinos mejores. De ese hombre que se quedó sin trabajo, sin posibilidades certeras de  futuro, sumido en la tristeza, la depresión, la violencia que todo esto trae. Él reflexionaba sobre estas realidades, mientras se abocaba a un trabajo concreto y en red de contención, pero también de transformación de lo que les rodeaba. Trabajo de hormiga si los hay, junto a lxs jóvenes del lugar, fueron encontrando y reinventando formas de resistir en esos años terribles.

Contanos como vivieron aquel 19 de diciembre y los primeros momentos luego del asesinato de Pocho.

Como familia lamentablemente conocimos después del asesinato de Claudio, no su trabajo pero si toda la dimensión del mismo. Aún nos sorprende esa gran red de la que era parte, compartiendo con gente de muchísimos lugares, experiencias, acompañando diferentes luchas, impulsando proyectos siempre colectivos. Si bien siempre estuvimos en contacto, pero recuerdo incluso que eran otras las formas para hacerlo, aún conservamos cartas que nos escribimos por muchos años por ejemplo. Él viajaba cada vez que podía a visitarnos a Entre Ríos, una o dos veces al año y la mayoría de nosotrxs no conocimos Rosario hasta después de ese diciembre. Recuerdo que en sus visitas, siempre llevaba muchas fotos, para compartirnos, que él mismo tomaba en el barrio, de la gente del barrio y de los talleres y campamentos que realizaban con los grupos juveniles, era un modo de contar supongo sobre lo que hacía. Junto a las fotos algunos boletines barriales que ellxs producían también. Pero no imaginamos nunca realmente la dimensión de su trabajo, signado de tanto compromiso social y entrega diaria.

Mural de Pocho en Barrio Ludueña, Rosario
Fragmento de una entrevista a Pocho que nos compartió Celeste

¿Qué caminos han recorrido en la lucha contra la impunidad y el esclarecimiento de los crímenes del 19 y 20?

En aquellos días de diciembre de 2001, muy cerquita del lugar donde crecí y viví una gran parte de mi vida, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el clima que se respiraba y vivía era muy tenso, a pesar de ser una ciudad pequeña, recuerdo que apareció en titulares de medios nacionales, donde se indicaba que allí habían comenzado los primeros saqueos del país, esto sucedía el 18 de diciembre de 2001. Hubo algunxs heridxs y represión. Un día después, el 19 de diciembre yo tuve que concurrir a esa ciudad y no podía creer todo lo que me iba encontrando. Prácticamente todos los comercios estaban cerrados, la gente asegurando puertas, ventanas, mucha policía custodiando lugares, patrullando. Mucho miedo y angustia en los pocos rostros que aún seguían en la calle. Ya llegando la nochecita  y comentando con mi familia todo esto, mirábamos a través de la televisión lo que  acontecía en las grandes ciudades de la Argentina, todo era tan triste  y nunca imaginamos que ese día a las 21 hs., a través de un llamado telefónico nos darían la noticia más triste de todas, que Claudio había sido asesinado, que la policía le había disparado cuando él les gritó que paren de tirar desde el techo de la escuela donde trabajaba.  De la Rúa declaraba el estado de sitio  y los días siguientes fueron muy confusos y dolorosos. Mi viejo y mi hermana Laura viajarían hasta Rosario para buscar su cuerpo, y que claro primero despidieron, en multitud, en la escuela de Montaldo en Ludueña. El 21 lo despedimos en Entre Ríos, y el 23 viajé por primera vez a esta ciudad, que hace mucho elegí para vivir, para junto a mi hermana participar de una marcha y otras actividades. Entonces la vida nos cambió para siempre y nos sumamos a un camino, como tantos y tantas más, para exigir justicia y para señalar  que la represión no puede ser la respuesta que una y otra vez dan los gobiernos cuando el pueblo sale a la calle.

Cada vez que llegamos a diciembre es tiempo de balance, otra vez lamentablemente nos encontramos con la profundización de la impunidad, 19 años de impunidad que han posibilitado claramente otras impunidades, siempre para los mismos sectores. En Santa Fe quienes tienen en sus manos la tarea de administrar justicia, no han hecho otra cosa que garantizar la impunidad. Solo dos efectivos policiales fueron condenados, hablo de Esteban Velázquez y el Luis Quiroz, quienes dispararon contra mi hermano y Graciela Acosta respectivamente. Por supuesto no fueron los únicos involucrados en esta cacería. Nunca se investigó la cadena de mando por ejemplo, ningún jefe policial rindió cuentas, por el contrario en muchos casos hasta fueron premiados, ascendidos. Las responsabilidades políticas rápidamente fueron deslindadas de cualquier investigación. En esta provincia donde hubo decenas de personas heridas, cientos de detenidxs en forma irregular y 9 víctimas fatales (la provincia con el mayor número de muertos del país en relación a la cantidad poblacional)  Reutemann, gobernador entonces, actualmente senador nacional, ni siquiera fue llamado a declarar. El año pasado moría el ex presidente de la Rúa absolutamente impune  y este es el derrotero en la gran mayoría de las causas de todo el país. A 19 años, en Capital esperan que quede firme el fallo que condenó a algunos de los responsables por los asesinatos en Plaza de Mayo, 19 años después no es justicia… Hace tiempo que desde la asamblea del 19 y 20 junto a familiares de distintos lugares venimos sosteniendo que “la justicia la hacemos entre todxs”. No vendrá de los cómplices, de los que en realidad garantizaron y garantizan impunidad para lxs de arriba. Hablamos de una justicia que viene desde abajo, que aparece cuando nos vamos encontrando, cuando las luchas se hermanan, desde un lugar mucho más amoroso y humano, que posibilite relacionarnos de otra manera y la memoria permanente abraza esta justicia.

En Santa Fe y en Rosario sobre todo, dos experiencias marcaron esta lucha que llega a 19 años, la comisión investigadora no gubernamental que desde el principio y en los primeros años cumplió un rol fundamental y luego el espacio de la asamblea del 19 y 20. En este camino largo, que no comenzó con nosotrxs, y donde fuimos compartiendo con tantxs más, nos hermanó para siempre con el pueblo, santafesino víctima de otro crimen de Estado, las inundaciones evitables de abril de 2003, donde Reutemann tampoco debió rendir cuentas nunca.

juicio y castigo

Contanos quien era, desde tu mirada el Pocho, y qué legado ha dejado para las militancias presentes y futuras

Hablando de Pocho, me hubiera gustado compartir más. Pero acá estamos pensando siempre qué haría él frente a cosas que nos vienen sucediendo. Con esto quiero decir que sentimos que nos dejó una invitación, a la que todxs podemos sumarnos. Lo recordamos como alguien que eligió vivir como pensaba, coherente y se jugó por esas opciones. De tarea invisible pero constante, cotidiana y siempre siempre con otrxs!. Supo, como nadie, no volverse necesario. Cuando algo estaba en marcha se corría y ya estaba tejiendo y tramando con otrxs en otro lugar. Fue un laburante, se reconocía de esa manera, apostaba a la organización de base en todos los ámbitos. Fue catequista, profesor, ayudante de cocina, participaba en ATE y la CTA. Laburó en empresas que lo echaron y para el Estado, que también lo echó (Liliana y ex Cocina Centralizada de calle Felipe Moré). Fue un hacedor de huertas y bibliotecas barriales y promotor de muchísimos grupos juveniles en el Ludueña, entre tantas cosas más.

Y nos dejó, cuando pensamos en sus prácticas y su modo de relacionarse, una invitación, una tarea a asumir desde lo colectivo, un desafío y compromiso por la vida en dignidad seguramente.

Conversaciones sobre los ’70. Una revolución posible

En la actualidad, una nueva generación retoma las experiencias revolucionarias de los 70, esos debates, simpatiza con unas y otras tendencias. Convocamos a algunos y algunas de esas compañeras y compañeros, que investigan y trabajan sobre estas experiencias, que aportan miradas y elementos más que interesantes y útiles para la discusión. Aquí les proponemos entonces una hoja de ruta que esperemos nos lleve a puertos liberadores.

Ciclo de entrevistas a cargo de Santiago Stavale:

El Frente Antiimperialista y por el Socialismo y la estrategia del PRT

Lisandro Silva Mariños

Peronismo revolucionario: corriente alternativista, FAP y PB

Mariela Stavale

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias

Mora González Canosa

Montoneros ¿Los soldados de Perón?

Rocío Otero

La evolución de la estrategia revolucionaria: PRT y OCPO

Federico Cormick

«Black Power». Primera edición digital en castellano. Libre para descargar

Por A Desalambrar Editorial

Hace varios meses, mientras terminábamos un taller de lectura y debate sobre el libro “Mujeres, raza y clase” de Angela Davis, con compañeros y compañeras de distintas organizaciones, organizado por DIAFAR (Diáspora africana de Argentina), nuestro amigo Fede Pita nos hizo llegar una fotocopia de este libro que hoy publicamos en digital, con la insistente recomendación de que lo leyéramos porque contenía importantes claves para pensar el problema del racismo, el poder blanco y sobre todo, la potencia de la idea del poder negro que las Panteras Negras levantaron en los Estados Unidos, pero necesaria y vigente también en nuestros pagos.

La lectura del libro nos convenció de que era necesario que circule. Pero solo teníamos una fotocopia y en muy mala calidad. Ni rastros del libro. Buscando información sobre ediciones y algún ejemplar, descubrimos que en América Latina (al menos no encontramos otro rastro) sólo hubo una edición mexicana, del año 1967. La “Imprenta Madero”, sostenida por un trabajo en común entre comunistas y anarquistas, hizo la traducción y al parecer la única edición en el continente en español. La editorial Siglo XXI hizo otras tres ediciones en España, que al parecer no llegaron nunca a nuestro país. Tampoco encontramos ninguna versión en español digitalizada. Nos propusimos entonces re editar el texto, primero en digital, y más adelante en papel. Como trabajo colectivo, entre un grupo de compañeros y compañeras nos dimos la tarea de transcribir la fotocopia, que resultó bastante difícil de leer por su estado. Recurrimos a versiones en inglés para completar tramos ilegibles, y fuimos completando. Esta versión no es la ideal aun. Está en proceso una revisión más a fondo de la traducción, porque notamos algunas imprecisiones que pueden afectar el contenido. Así y todo (corrigiendo lo mas evidente por ahora), decidimos publicar esta primer edición en PDF, para no demorar, hasta que podamos hacer una edición revisada que nos parezca más pulida y lista para salir en papel. Esperamos que sea un pequeño aporte para los debates de espacios y organizaciones que entienden la urgencia de la lucha antiracista en su construcción. Dejamos entonces a disposición de quién quiera, para leer, debatir o editar, esta edición digital del texto de Sokely Carmichael y Charles V. Hamilton.

A 54 años de su fundación. Partido Pantera Negra


Autodefensa y resistencia

El 15 de Octubre de 1966 se fundó en California, EEUU, el Partido Pantera Negra, organización que instaba a la comunidad negra a defenderse de los abusos policiales y organizarse contra la estructura de Poder Blanco estadounidense, sostenida por la política colonial económica y social del liberalismo. 

En su fundación, Huey Percy Newton junto con Bobby Seale escribieron un programa de 10 puntos que incluía no solo el cese de la violencia policial sino también el fin del robo capitalista a la comunidad negra. Rápidamente, esta organización fundada por poco más de 24 mujeres y hombres de la comunidad negra, se extendió por todo el país y llego a más de 5 mil miembros en sus primeros meses de existencia.

Gracias al trabajo comunicacional y estético de The Black Panter Community News, la prensa de izquierda con mayor tirada de la época (400 mil ejemplares repartidos semanalmente), al trabajo territorial enfocado al apoyo y defensa armada de su comunidad, y al contexto álgido con más de 200 movilizaciones por conflictos raciales en los 10 primeros meses del ’66, la organización logró expandirse internacionalmente e influenciar los debates políticos de la época.

Hoy creemos imprescindible quitar el manto de silencio con el que el imperialismo ha cubierto esta experiencia tan significativa de lucha, que logró en los albores de la financiarización del capital frenar cuarteles durante la guerra de Vietnam, conquistar las calles y los medios de comunicación con un arte que trataba de descolonizar la imaginación, derrotar operativos policiales y dinamizar para la comunidad negra derechos tales como el acceso a la salud y a la educación.

El siguiente programa escrito el día de su fundación, era denominado por ellxs como “programa de supervivencia en espera de la Revolución”, esa revolución por la que promovieron el apoyo internacionalista entre los movimientos de liberación del mundo, desde la Revolución Cubana hasta los conflictos anticoloniales en África y Asia.

En pos de promover las banderas y la memoria de estxs compañerxs difundimos su programa y decimos: Todo el poder al pueblo,por la definitiva independencia de todos los pueblos.

 

1- QUEREMOS LIBERTAD. QUEREMOS EL PODER PARA DETERMINAR EL DESTINO DE NUESTRAS COMUNIDADES NEGRAS OPRIMIDAS Creemos que lxs negrxs oprimidxs no serán libres hasta que seamos capaces de determinar nuestro destino en nuestras comunidades y por nosotrxs mismxs, controlando completamente todas las instituciones existentes dentro de nuestras comunidades.

2- QUEREMOS PLENO EMPLEO PARA NUESTRA GENTE Creemos que el gobierno federal es responsable y tiene la obligación de dar empleo a cada persona o un ingreso garantizado. Creemos que, si los hombres de negocios norteamericanos no nos darán pleno empleo, estamos en nuestro derecho de tomar sus tecnologías y medios de producción y ponerlos en la comunidad para que nuestra gente pueda organizar y emplear a toda esa gente y así darles un nivel de vida mejor.

3- QUEREMOS EL FIN DEL ROBO A NUESTRAS COMUNIDADES NEGRAS OPRIMIDAS POR PARTE DE LOS CAPITALISTAS Creemos que este gobierno racista nos ha robado y ahora demandamos la deuda pendiente de 40 acres y las mulas. 40 acres y mulas fueron prometidos hace 100 años como restitución por la esclavitud y los asesinatos en masa de personas negras. Nosotrxs aceptaremos el pago de esta deuda, que se distribuirá entre nuestras numerosas comunidades. El racista norteamericano ha tomado parte en la matanza de nuestrxs 50 millones de negrxs. Por consiguiente, consideraremos nuestra demanda como “modesta”.

4- QUEREMOS VIVIENDAS DECENTES, DIGNAS DE RESGUARDAR A SERES HUMANOS. Creemos que si los propietarios no dan albergue decente a nuestras comunidades negras y oprimidas, entonces la vivienda y la posesión de la tierra deberá cooperativizarse para que la gente de nuestras comunidades, con la ayuda del gobierno, puedan construir y hacer con ellas viviendas decentes para nuestra gente.

5- QUEREMOS EDUCACIÓN DECENTE PARA NUESTRA GENTE, QUE EXPONGA LA VERDADERA NATURALEZA DECADENTE DE ESTA SOCIEDAD NORTEAMERICANA. QUEREMOS UNA EDUCACIÓN QUE NOS ENSEÑE NUESTRA VERDADERA HISTORIA Y NUESTRO PAPEL EN LA SOCIEDAD ACTUAL Creemos en un sistema educativo que permita a nuestra gente el conocimiento de sí mismos. Si no tienes conocimiento de ti mismo y de tu posición en la sociedad y el mundo, entonces tendrás pocas oportunidades de conocer nada más.

6- QUEREMOS EL CUIDADO DE SALUD COMPLETAMENTE GRATIS PARA TODAS LAS PERSONAS NEGRAS Y OPRIMIDAS Creemos que el gobierno debe proveer, sin cargo alguno para las personas, medios de salud que no sólo traten nuestras enfermedades, la mayoría de las cuales ocurren como resultado de nuestra opresión. También deben desarrollar programas médicos preventivos para garantizar nuestra futura supervivencia. Creemos que deben desarrollarse masivos programas de educación en salud y de investigación para dar al negro y oprimido acceso a la información científica y médica avanzada, para que de esta manera podamos proveernos de atención y cuidados médicos.

7- QUEREMOS EL FIN INMEDIATO DE LA BRUTALIDAD POLICIAL Y DEL ASESINATO DE NEGRXS, DE OTRA GENTE DE COLOR Y DE TODOS LXS OPRIMIDXS EN LOS ESTADOS UNIDOS Nosotrxs creemos que el gobierno racista y fascista de los Estados Unidos utilice sus fuerzas de orden y seguridad para llevar a cabo su programa de opresión contra las personas negras, otras personas de color y las personas pobres de los Estados Unidos. Por consiguiente, creemos que es nuestro derecho defendernos de tales fuerzas armadas y que todxs lxs negros, y personas oprimidas puedan armarse para defenderse a sí mismas, a sus casas y comunidades contra las fuerzas policiales fascistas.

8- QUEREMOS EL FIN INMEDIATO DE LAS GUERRAS DE AGRESIÓN Creemos que los distintos conflictos que existen en todo el mundo son producto del agresivo deseo del círculo dominante de los Estados Unidos de forzar la dominación de lxs oprimidxs del mundo. Creemos que si el gobierno de Estados Unidos o sus lacayos no cesan estas guerras agresivas, las personas tendrán el derecho de defenderse a sí mismas por todos los medios que sean necesarios en contra de esos agresores.

9- QUEREMOS LA LIBERTAD PARA TODAS LAS PERSONAS NEGRAS Y OPRIMIDAS ACTUALMENTE RETENIDAS EN PRISIONES FEDERALES NORTEAMERICANAS, ESTATALES, DE CONDADO O MILITARES. QUEREMOS JUICIOS CON JURADOS PARITARIOS PARA TODAS LAS PERSONAS ACUSADAS DE CRÍMENES BAJO LA LEY DE ESTE PAÍS Creemos que muchxs de lxs negrxs y pobres oprimidxs actualmente retenidxs en prisiones y cárceles de los Estados Unidos no han recibido un juicio justo e imparcial bajo este sistema judicial racista y fascista, por lo que deben ser liberadxs de su encarcelamiento. Creemos en la eliminación última de todas las infelices e inhumanas instituciones penales porque las masas de hombres y mujeres encarceladas en los Estados Unidos son víctimas de sus condiciones opresivas las cuales son la verdadera causa de su encarcelamiento. Creemos que, cuando las personas son enjuiciadas, los Estados Unidos deberían garantizarles jurados paritarios, abogados de su elección y libertad condicional mientras esperan el juicio.

10- QUEREMOS TIERRA, PAN, VIVIENDA, EDUCACIÓN, VESTIMENTA, JUSTICIA, Y EL CONTROL DE LAS TECNOLOGÍAS MODERNAS POR PARTE DE LAS COMUNIDADES DE PERSONAS. Cuando, en el curso de los acontecimientos humanos, se vuelve una necesidad para una persona el deshacerse de sus ataduras políticas que le han conectado con otros, y asumir, entre los poderes de la tierra, la separada e igual estado de las leyes que la naturaleza y el dios de la naturaleza les han concedido, un decente respeto a las opiniones de humanidad requieren que ellos declaren las causas que los impelen a la separación. Nosotrxs celebramos estas verdades por ser evidente que todxs lxs sujetxs somos creados iguales. Que ellos son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están los de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Que para afianzar estos derechos, se instituyen los gobiernos entre los hombres, derivando su poder del consentimiento de lxs gobernadxs; que siempre que haya cualquier forma de tornarse destructivo para estos fines, será el derecho de la gente alterar o abolir esos gobiernos e instituir uno nuevo, basando su fundación en dichos principios y organizar sus poderes de tal forma que resulte más seguro y probable alcanzar la felicidad. De hecho, la prudencia determinará que los gobiernos no sean cambiados por causas livianas y transitorias; y, acordando, la experiencia no ha demostrado que la humanidad está dispuesta a sufrir, mientras los males sean soportables, en lugar de cambiar las formas a las que están acostumbradxs. Pero cuando un largo tren de abusos y usurpación, sigue el mismo objeto, demuestra un plan para reducirlxs bajo un despotismo absoluto, es su derecho y su deber echar afuera a dicho gobierno y proveer a nuevxs guardianes para su seguridad futura.

La batalla de Bolivia y el legado del Che. A 53 años de su último combate

por El Mecha

Antes de partir a su último destino, Ernesto Guevara, más conocido como «El Che», dejó una carta dirigida a sus cinco hijxs. En esos poquitos párrafos de su despedida preventiva, el Che sintetizaba uno de los legados de esa nueva tradición marxista latinoamericana, que se forjaba en la heroica Cuba, y de la que él emergía como uno de sus máximos referentes.

«Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario»[1].

Así reza uno de los párrafos más citados, leídos y repetidos de esa carta, que a nuestro entender expresa el núcleo central del guevarismo. En esas líneas, el Che sintetizaba horas de reflexiones teóricas surgidas al calor de la Revolución, tanto de la lucha guerrillera entre 1956-1959, como de las problemáticas concretas que surgían de sus labores al frente del Ministerio de Industrias. En su momento de mayor madurez intelectual, escribió uno de sus textos más conocidos y donde volcó gran parte de sus aportes al marxismo latinoamericano. Conocido como «El Socialismo y el hombre en Cuba», fue publicado en 1965, en la revista uruguaya Marcha. En ese texto se puede hallar el trasfondo de esas palabras del Che a sus hijxs. En un párrafo, también muy citado, decía:

«Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad»[2].

En el pensamiento de Guevara, la acción de lxs sujetos vuelve al primer plano. Frente al «marxismo» estructuralista y estalinista dominantes en la época, que entendían al socialismo como el mero desarrollo de las fuerzas productivas, el Che recupera el pensamiento de los «Manuscritos económicos y filosóficos» de Marx, junto a la idea de que la lucha fundamental es contra la alienación. En su mirada, fuertemente cargada de la filosofía martiana, y de la influencia de Fidel, los sentimientos de amor hacia el pueblo y de repulsión ante la injusticia, son los verdaderos motores de lxs revolucionarixs.

En este punto ha habido quienes han interpretado estos pasajes -separados del pensamiento integral del Che- como una especie de visión neo cristiana. Y si bien es verdad que tiene fuertes puntos de confluencia con la Teología de la Liberación y con los Curas del Tercer Mundo, está muy alejado de aquellas máximas que nos invitan a poner la otra mejilla o resignarnos a esperar el reino de los cielos, para tener «buenaventura». También su propuesta se distancia de aquella máxima, muy difundida en estos últimos tiempos en nuestro país, que repite como fórmula mágica: «el amor, vence al odio».

Y es acá donde debemos poner a jugar otra de las aristas del pensamiento y legado de Guevara, expresado en su último texto antes de partir a Bolivia. Se trata de «Crear dos, tres… muchos Vietnam, esa es la consigna», escrito en 1966 en un campo de entrenamiento en Pinar del Río, Cuba, a poco de embarcarse hacia el Cono Sur. Este documento es el mensaje de un Che guerrillero, que se apronta a una nueva batalla y que intenta sacudir las conciencias semi adormiladas de los sostenedores de las tesis de la «Coexistencia Pacífica». Son las palabras de un Che urgido por la necesidad de extender la revolución al resto de Nuestra América, y que veía que la URSS se dirigía en el camino del retorno al capitalismo, como le anticipó a Fidel en una carta escrita en 1965[3]. De un Guevara consciente que el imperialismo es un sistema global y que de ninguna manera se caería solito; del mismo modo que son incorrectas las tesis del «Socialismo en un solo país» y que la supervivencia y profundización de la Revolución Cubana se jugaba también en el continente americano.

Aquí, el amor por los pueblos y el dolor por las injusticias encuentra su par dialéctico: el odio al imperialismo. El verdadero responsable del hambre, la miseria, las guerras, el saqueo y la súper explotación. No se trata de un «amor», ni un «odio», en abstracto. Es el amor por los pueblos, que tiene su par complementario, el necesario odio a los explotadores, a «la oligarquía monopolista y guerrera más feroz, más inescrupulosa, y también con más potencia de muerte, que ha conocido la historia de la humanidad», como definió Guevara al imperialismo norteamericano. Ese antiimperialismo radical no provenía sólo del dolor y la repugnancia ante los atropellos, golpes de estado, invasiones, bloqueos, cometidos por las potencias imperialistas- muchos de los cuáles él había sido testigo directo-, sino también de una concepción heredera de la tradición de Lenin. «Hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo», decía Guevara en «Crear dos, tres… muchos Vietnam», en sintonía con las ideas volcadas por el revolucionario ruso en su conocido folleto «El imperialismo, fase superior del capitalismo». Y coherente con esa tradición, el Che no separaba en dos etapas la lucha antiimperialista de la anticapitalista. La experiencia cubana había demostrado la inexistencia de algún sector burgués nacionalista, que quisiera estar de este lado de la trinchera en la lucha contra el imperialismo yanqui (Chile lo demostraría una década y media después). Por eso, en este texto que comentamos escribió:

«Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución».[4]

Ya en un escrito anterior, de 1961, había sostenido esas ideas. Aunque todavía en ese momento les daba un pequeño margen de duda:

«las burguesías nacionales no son capaces, por lo general, de mantener una actitud consecuente de lucha contra el imperialismo. Demuestra que temen más a la revolución popular, que a los sufrimientos bajo la opresión y el dominio despótico del imperialismo que aplasta a la nacionalidad, afrenta el sentimiento de patriótico y coloniza la economía»[5].

Bajo estas premisas el Che desembarcó en Bolivia, a cumplir con aquella idea que toda la Cordillera de los Andes sería la Sierra Maestra de América. Porque, como escribe en reiteradas ocasiones, el carácter de la lucha sería Continental y prolongado. De ahí su evocación a Vietnam.

En este escrito, Guevara ensaya otra despedida, diferente a la que dejara a sus hijxs pero, como hemos explicado, complementaria con la anterior. En el cierre dice:

«Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria»[6].

El Che, que conocía perfectamente que podía librar su última batalla en tierras bolivianas, dejaba un mensaje a sus hijxs y a lxs revolucionarixs del mundo. Para él, resultaba fundamental que seamos capaces de movilizarnos ante cualquier injusticia y sentirlas en lo más profundo; que el amor a los pueblos sea el carbón que alimente el motor de lxs revolucionarixs; y tener claro que nuestra guerra, material e ideológica, debe estar dirigida contra el imperialismo, enemigo del género humano, sin confiar en ningún sector de las burguesías nacionales o autóctonas. Legados fundamentales y tan vigentes del pensamiento y acción del Che.

Muchos oídos y manos receptivas se han tendido en estos últimos 53 años. El ejemplo del Che ha seguido iluminando los caminos y senderos de los pueblos, en pos de la Segunda y Definitiva Independencia, el Socialismo.

Comandante, amigo, tu grito no fue en vano.

¡Hasta la victoria siempre!


Notas

[1] Ernesto Guevara, «Carta a mis hijos», en Che Guevara Presente. Una antología mínima (Bogotá: Ocean Sur, 2007), 402.

[2] Ernesto Guevara, «El socialismo y el hombre en Cuba», en Che Guevara Presente. Una antología mínima (Bogotá: Ocean Sur, 2007), 224-39.

[3] Ernesto Guevara, «Algunas reflexiones sobre la transición socialista», en Apuntes críticos a la Economía Política (La Habana: Ocean Sur, 2006).

[4] Ernesto Guevara, «Crear dos, tres… muchos Vietnam (Mensaje a la Tricontinental)», en Che Guevara Presente. Una antología mínima (Bogotá: Ocean Sur, 2007), 367-79.

[5] Ernesto Guevara, «Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha contra el colonialismo?», en Che Guevara Presente. Una antología mínima (Bogotá: Ocean Sur, 2007), 137-50.

[6] Guevara, «Crear dos, tres… muchos Vietnam (Mensaje a la Tricontinental)».

Freire: entre la educación popular y las revoluciones

por Mauro Conte

Eso es lo que la Revolución, como Revolución y como gran muestra, nos ha ido enseñando a todos nosotros. Y por lo pronto toda revolución es un extraordinario proceso de educación. Por eso, revolución y educación es una sola cosa.

Fidel Castro, 9 de abril de 1961

Hablar de educación popular o pedagogía de la liberación, indudablemente  nos conduce a los caminos del gran pedagogo Paulo Freire, que con su método educativo revolucionario cambió los métodos pedagógicos de alfabetización, su práctica y su pensamiento fueron una herramienta de emancipación para miles de latinoamericanos en el ámbito de la educación y en el de las luchas sociales y políticas, poniéndose al servicio de las clases subalternas mediante una postura revolucionaria en la educación y en la vida.

Freire, político, escritor, pensador, revolucionario y el pedagogo más influyente del siglo XX, nace el 19 de septiembre de 1921 en Recife, al noreste de Brasil en la capital del Estado de Pernambuco. Proviene de una familia de clase media-baja, víctima  de las depresiones económicas de la crisis de la década del treinta, palpando desde temprana edad  las desigualdades y los padecimientos de su pueblo. Brasil, en los años sesenta, tenía  más de la mitad de su población analfabeta. Freire ve que a través de la alfabetización y de la educación popular de adultos es posible lograr la liberación de las personas para que puedan comprender su realidad y transformarla, para comprometerse como sujetos políticos en la historia.

En el año 1960 Freire, junto a otros alfabetizadores, funda el Movimiento de Cultura Popular (MCP) en el que amplía su concepto de alfabetización y de educación de adultos, pudiendo aplicar en la praxis su método en la localidad de Angicos en Río Grande del Norte, donde enseña a leer y a escribir a alrededor de 300 trabajadores y trabajadoras de las plantaciones de caña de azúcar. Comienza aplicando su método de alfabetización  basado en la comprensión de su lenguaje popular, en el modo de expresión cotidiano y en la concientización de los debates políticos, económicos, sociales e históricos que atravesaban las comunidades. Con el propósito  de alfabetizar, desarrolló un método que fue mucho más que juntar sílabas, fue un proceso de concientización de las personas para sacarlos de la cultura del silencio (el analfabetismo)  para apoderarse de la lectura y escritura como un arma política. Freire considera que el universo delvocabularioes el conjunto de palabras con que los sujetos interpretan el mundo, conteniendo los temas y problemas que son significativos para los educandos, articulando a estos sujetos su experiencia existencial con las dificultades estructurales de su realidad.

Reconoce en sus lecturas a José Martí, héroe nacional cubano, unos de los pensadores y pedagogos más influyentes en la cultura y educación del siglo XIX en América, considerado por Fidel Castro el autor intelectual de la revolución cubana. A Freire le llegan noticias de la revolución cubana cuando trabaja en Recife con el Movimiento de Cultura Popular (MPC). Germano Coelho, presidente de ese movimiento, fue invitado a visitar Cuba, regresando con la cartilla cubana[1] de alfabetización en momentos en que el movimiento buscaba un método de alfabetización que ponga en primer plano lo político.

Estas  cartillas podrían haber sido un puntapié para la consolidación  del propio método de Freire, en relación al concepto que llamará luego, la palabra-generadora.

La teoría pedagógica de Freire ponía en valor el conocimiento de esos trabajadores y trabajadoras que cortaban caña de azúcar, afirmando que tienen conocimientos adquiridos, que no son objetos sin conocimientos en su existencia. El médico, el abogado o un maestro no saben ni tiene la habilidad de cortar caña de azúcar, no son capaces de desarrollar la destreza para realizar ese trabajo, enseñándoles que no hay nadie más culto que otro, sino que hay culturas paralelas con procesos que arrastran historias socioculturales distintas, y que se complementan en la vida social. Mediante la alfabetización como práctica político pedagógica Freire busca transformarlos en sujetos que tomen conciencia de los problemas que lo aquejan en el mundo, para transformar la realidad histórica de miseria, opresión, esclavitud que sufría más de la mitad de la población analfabeta en Brasil, introduciéndolos en una visión crítica de sus realidades y comprometiéndolos en el camino hacia su liberación.

El método alfabetizador de Freire debe ser el primer paso para la acción- reflexión de las clases populares. La enseñanza de la lectura y escritura no debe enfocarse en un acto de enseñanza mecanicista, sino en  una concientización de la lucha de clases, de la humanización de la sociedad, de la lucha enérgica contra el imperialismo, las injusticias sociales y una reivindicación de acceso gratuito y de calidad de la educación y salud. El ejemplo de Paulo en América Latina dejó sembrado un campo de trabajo teórico y práctico en el que a lo largo de 40 años dejó plasmado en escritos, pero principalmente con su praxis, una base solida, un andamiaje seguro para los educadores y educadoras populares que educan para la liberación en todo el continente. Freire personifica un movimiento que va más allá de su persona y que lo nombra como un sujeto pedagógico colectivo

Este sujeto pedagógico colectivo, con una caracterización pedagógica que se posicione ante la realidad territorial y que apueste a la educación como herramienta fundamental de transformación cultural, es imprescindible para lograr revolucionar y consolidar el proyecto educativo, destinando nuestras fuerzas, conocimientos, capacidades, amor, comprensión, paciencia y nuestro tiempo a las clases sociales marginadas, a los trabajadores y a diversos sujetos sociales (indígenas, migrantes, sectores urbanos populares, infancias vulnerables, colectivos LGBT).

La dialogicidad es un punto central en la obra de Freire, es la esencia de la educación para llegar a la liberación, este concepto lo describe en su obra más conocida en el mundo, Pedagogía del oprimido, escrita en Chile y publicada en México en 1970.Toma el diálogo como un fenómeno humano que nos revela la palabra, como una herramienta que nos acerca a los sectores populares, a comprender su realidad, con un acto de fe, confianza y compromiso con los oprimidos. Freire en Pedagogía del oprimido  realiza una serie de preguntas para posicionarnos frente a esos sujetos de las clases populares, preguntas que nos sumergen en una autocrítica propia al momento del diálogo en la educación popular: ¿Cómo puedo dialogar si aliento la ignorancia, esto es, si la veo siempre en el otro, nunca en mí? ¿Cómo puedo dialogar si me admito como un hombre diferente, virtuoso por herencia, frente a los otros, meros objetos en quienes no reconozco otros “yo”? ¿Cómo puedo dialogar si me siento participante de un “gheto” de hombres puros, dueños de la verdad y del saber, para quienes todos los que están fuera son “esa gente” o son “nativos inferiores”? ¿Cómo puedo dialogar si parto de que la pronunciación del mundo es tarea de los hombres selectos y que la presencia de las masas en la historia es síntoma de su deterioro, el cual debo evitar? ¿Cómo puedo dialogar si me cierro a la contribución de los otros, la cual jamás reconozco y hasta me siento ofendido con ella?

El legado que Freire nos deja es que sin dialogicidad, sin humildad, jamás nos podríamos acercar al pueblo, a aquellos sectores vulnerables, golpeados con las injusticias del sistema capitalista, debemos acercarnos con humildad, amor, y escucharlos para poder sentir sus vivencias lo más cercanas posible. Una cuestión fundamental, para Freire, es que los educadores populares sepan cuál es su comprensión del acto de conocer, conocer para qué, conocer con quiénes, conocer a favor de qué, conocer contra qué, conocer a favor de quiénes, conocer contra quiénes y qué postura ideológica tomamos en el acto de enseñar, todas estas preguntas deberían realizarse en el ámbito de la educación popular.

Pedagogía del oprimido es un texto que contiene un claro ejemplo de la importancia de la dialogicidad, del acercamiento y admiración de Freire hacia el comandante Ernesto Che Guevara. Redescubrir  los senderos de Che como educador popular es indudablemente entrelazarlos con el camino de Paulo Freire y su pedagogía de la liberación.

El dialogo que el Che entabla con los campesinos en la Sierra Maestra es  lo que Freire llama dialogicidad de la educación, el diálogo como fenómeno humano que nos revela la palabra para transformar la realidad y mediante el cual nos reconocemos como tales. Ese acercamiento del Che a los campesinos, para que a través del diálogo conocer sus necesidades, sus sufrimientos y palpar sus pensamientos a través de la verdad en la palabra, de reconocer al otro, mostrándose como un hombre que no es diferente a sus realidades, sin creerse que es dueño del saber y la verdad, con humildad, sabiendo que es un diálogo con el pueblo mismo. Esta dialogicidad se ve reflejada en la educación popular, como una práctica educativa con carácter humanizante, pendiente de aquellos sentimientos que se desarrollan en el aula, en un espacio de escucha y comprensión de las realidades por las que atraviesan los estudiantes de los bachilleratos populares.

La comunión dialógica del Che con las masas de campesinos en Sierra Maestrase orientó en buscar a través del vínculo colectivo introducirlos en la comprensión del sistema que los oprime para llegar a la liberación.

Freire cita al Che en el texto:

“Fue así, a través de un diálogo con las masas campesinas, como su praxis revolucionaria tomó un sentido definitivo. Sin embargo, lo que Guevara no expresó, debido quizás a su humildad, es que fueron precisamente esta humildad y su capacidad de amar las que hicieron posible su “comunión” con el pueblo. Y esta comunión, indudablemente dialógica, se hizo colaboración.

Reconoce que su comunión con el pueblo dejó de ser teoría para convertirse  en parte definitiva de su ser, y al referirse a sus encuentros con los campesinos “leales y humildes”, en un lenguaje a veces evangélico, este hombre excepcional revelaba una profunda capacidad de amar y comunicarse”.

Reconoce que su comunión con el pueblo dejó de ser teoría para convertirse  en parte definitiva de su ser, y al referirse a sus encuentros con los campesinos “leales y humildes”, en un lenguaje a veces evangélico, este hombre excepcional revelaba una profunda capacidad de amar y comunicarse”.

El ejemplo solidario del diálogo dentro de la educación popular hacia los estudiantes es un proceso de generar la confianza, la escucha y el consejo hacia los alumnos y alumnas en relación hacia sus problemas personales, que desde el aprendizaje colectivo abre puertas para desarrollar sus potencialidades utilizando como herramienta principal la palabra. Sin esta dialogicidad- que Freire la hizo práctica en toda su vida como militante y educador popular- nos alejaríamos de las clases populares, reproduciendo la educación bancaria, la educación tradicional de un maestro que enseña y educandos que escuchan, procedimientos que los educadores y educadoras populares debemos concientizar para erradicar.

El acercamiento y la afinidad de Freire con el proceso revolucionario lo llevan a enriquecedoras experiencias de trabajo y de fusión con los sectores populares de los países donde deja su huella pedagógica. El 31 de marzo de 1964 se produce el golpe militar en Brasil al gobierno democrático de Joao Goulat, iniciando lo que iba volverse recurrente en Latinoamérica, con la participación activa de los Estados Unidos. Freire debe exiliarse en Bolivia pero ese mismo año otro golpe  militar lo sorprende allí impuesto por la junta militar boliviana, comandada por el general de aviación René Barrientos Ortuño, y nuevamente debe exiliarse, esta vez con destino a Chile donde años más tarde participa del proceso revolucionario del gobierno de Salvador Allende de la Unidad Popular. Allí dicta clases en la universidad de Santiago, desarrolla un amplio trabajo de alfabetización en áreas rurales y asesora diversos programas de capacitación vinculados con la reforma agraria.

Comparte sus experiencias de alfabetización trabajando para diversos países del continente africano: Guinea-Bissau, Angola, Cabo Verde, Sao Tome y Príncipe, la ciudad española de Granada y Nicaragua. Entra en contacto con procesos africanos a raíz de su estadía en Ginebra como consultor del Departamento deEducación  del Consejo Mundial de Iglesias (y su contacto con diversos procesos tanto de África como América Latina) donde comienza a trabajar en la alfabetización en 1970.  Su actividad más intensa y prolongada la realiza en Guinea-Bissau y Sao Tomé y Príncipe. Junto  a su equipo del Instituto de accióncultural (IDAC) fueron invitados en 1975 por el gobierno de Luiz Cabral (GuineaBissau) a colaborar en el diseño de la campaña de alfabetización. En Sao Tomé yPríncipe colaboró en la producción de los cuatro primeros Cuadernos de culturapopular. La educación como práctica política atraviesa toda la obra de Freire, haciendo referencia al aspecto político de la educación, nutriéndose de estos procesos revolucionarios tanto en África como en Latinoamérica estudiando y reflexionando sobre sus realidades, afirmando que el cambio para las sociedades oprimidas es la revolución:

El camino para la realización de un trabajo liberador efectuado por el liderazgo revolucionario no es la propaganda liberadora. Este camino no radica en el mero acto de depositar la creencia en la libertad de los oprimidos pensando conquistar así su confianza, sino en el hecho de dialogar con ellos. Es preciso convencerse de que el convencimiento de los oprimidos sobre el deber de luchar por suliberación  no es una donación hecha por el liderazgo revolucionario sino resultado de su concientización”

Invitado por el gobierno revolucionario para colaborar en la preparación de la Cruzada Nacional de Alfabetización, Freire estuvo en Nicaragua a fines de octubre de 1979 trabajando particularmente en el equipo encargado del diseño de la metodología,siguiendo estrechos vínculos con procesos revolucionarios. Fernando Cardenal fue el coordinador de esa Cruzada Nacional de Alfabetización y estrecho colaborador de Freire:

“…en realidad durante la cruzada yo no aprendí cómo se enseña a leer y a escribir. En aquellos meses no tenía tiempo para aprenderlo ni era ése mi trabajo. Pero sí me tocó tomar la decisión, y eso fue importantísimo, que nuestra Cruzada adoptara el método de Paulo Freire. Fue una decisión clarísima desde el comienzo: no sólo íbamos a enseñar las letras y lo que esas letras significaban, también íbamos a hacer que el campesino y la campesina, el trabajador y la trabajadora conocieran su propia realidad y el contexto económico, social y político en que vivían. Les íbamos a enseñar a contestar preguntas como está: ¿por qué soy pobre? Queríamos que aprendieran a distinguir entre una tragedia como una sequía o un terremoto y una tragedia como la pobreza. Queríamos que entendieran que la naturaleza provoca los huracanes y que la pobreza la provocan los seres humanos. Hacer esta distinción es concientizar”.

Unos de sus sueños era visitar Cuba, produciéndose la primera y única visita en 1987: “…para mí la Campaña de Alfabetización de Cuba, seguida años después por la de Nicaragua, constituye uno de los más importantes hechos de la historia de la educación en este siglo”. En los últimos años de su vida, Freire se radica definitivamente en Brasil luego de un exilio de dieciséis años que lo llevó a  una larga entrega de militancia y lucha por desterrar el analfabetismo en el mundo. En 1988 gana las elecciones municipales de San Pablo Luiza Erundina representando al  Partido de los Trabajadores (PT) y nombra a Paulo Freire en el cargo de la Secretaría de Educación con un proyecto de una nueva gestión pública, basado en su experiencia como educador popular,  que se encamina a la construcción de poder popular hacia una emancipación de la clase obrera articulando políticas públicas y movimientos sociales.

Al mando de la Secretaría de Educación su proyecto pedagógico se basa en puntos clave para la transformación de una educación: planeamiento participativo, pedagogía popular, consejos de escuelas, la reorganización curricular, la formación permanente de educadores y educadoras, ampliar el acceso de los sectores populares a la educción, democratizar el poder pedagógico, fomentar la construcción colectiva y erradicar el analfabetismo. Agobiado por sectores de derecha y las críticas de las burguesías y las complejidades por cambiar un sistema educativo “bancario”, Freire renuncia al cargo de Secretario de Educación en mayo de 1991.

Durante toda su trayectoria como pedagogo nos transmitió que la educación popular es la pedagogía de las preguntas y no de las respuestas repetidas, lo que nos lleva a reflexionar porqué un hombre con su experiencia militante, de fundirse con los sectores populares y pasar a ser actor determinante en la construcción de un nuevo horizonte educativo, toma la decisión de dar un paso al costado. Esto nos  genera preguntas: ¿Cuál fue el factor determinante de su renuncia? ¿Lo agobió el burocratismo estatal? ¿Dio un paso al costado al no poder realizar el cambio estructural educativo? ¿Quiso volver a las bases, a fundirse con las clases populares para seguir educando desde abajo y a la izquierda? ¿Si Freire no pudo cambiar el sistema educativo, podremos nosotros  como educadoras y educadores populares lograrlo?

Estas preguntas sin respuestas definidas son el mejor homenaje que podemos hacerle a un hombre excepcional en el aniversario 99 de su nacimiento. Muere el 2 de mayo de 1997 dejándonos sus obras fundamentales y sus palabras en muchísimas conferencias y reportajes, pero sobre todo nos deja su ejemplo, que es uno de los pilares principales de la educación popular.

Las educadoras y educadores populares no estamos solos, Freire dialoga permanentemente en nuestros lugares de militancia, en un aula trasmitiendo concientización, alfabetizando en las villas o un barrio popular del conurbano, realizando una olla popular, promoviendo actividades culturales, entrelazándonos con la plurinacionalidad de lenguas y culturas de los sectores populares. Seguramente la lucha será prolongada hacia el camino de la formación de la mujer y el hombre nuevo pero como educadoras y educadores populares debemos tomar conciencia del momento histórico que atravesamos en este presente de la educación popular.

Freire nos muestra el camino, vuelve a dialogar, en esos momentos en que las fuerzas flaquean un poco, cuando sabemos que la lucha política es de largo aliento contra un sistema de sociedad capitalista, individualista y patriarcal, la pedagogía de Freire nos deja un andamiaje firme en el cual sostenernos, una base solida en la cual apoyarnos para que nuestros alumnos y alumnas tomen conciencia del acto revolucionario de aprender, que, como todo acto revolucionario, es un acto de amor a la humanidad.

Notas

FREIRE, P. (2014). Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo veintiuno.

DELGADO, M. (2012). ¿Qué es la educación popular? . La Habana: Caminos.


[1]Las cartillas eran guías de alfabetización que repartían a los maestros. 

A 47 años del Golpe de Estado en Chile. De aniversarios, continuidades y rebeliones

por Josefa

Hace un año, escribíamos sobre el aniversario 46 del golpe de estado en Chile, hoy, en el aniversario 47, el escenario en el vecino país, ha dado un vuelco importante, sorprendente, pero no impensado. Las tensiones sociales han madurado y la dignidad de los pueblos del territorio trasandino se ha alzado firme, contra el modelo neoliberal instaurado por la dictadura y afianzado por todos los gobiernos que le sucedieron hasta nuestros días.

En medio de las movilizaciones corría la voz: “el modelo de la dictadura no cayó el 11 de Marzo de 1990”. Recién ahora se abre un nuevo rumbo, con muchas incertidumbres, pero con importantísimas certezas.

Podemos afirmar que la asociación con la dictadura no es producto de un análisis de biblioteca, sino la consciencia efectiva de miles y miles de manifestantes. Son elocuentes las alusiones a la dictadura en la revuelta: “no son 30 pesos, son treinta años” (Son mucho más de 30 se precisa), las paredes plagadas de imágenes de Pinochet, sus secuaces y sus jefes: el imperialismo inglés y yanqui. Las canciones de Víctor Jara o Los Prisioneros se alzan como himnos contra el estado opresor, y por supuesto, la impugnación a la Constitución de 1980, constitución neoliberal cuyo artífice principal fue Jaime Guzmán, que sentó las bases de la privatización de todo. Una constitución que es el reaseguro instalado por la dictadura, para garantizar la continuidad del régimen aún después de la transición “democrática”, que en su propia redacción pretende, irónica y prepotentemente, hacer inconstitucional un proceso constituyente que pueda cambiarla.

Con o sin dictadura, hay asesinatos, mutilaciones, violaciones, tortura, desapariciones, presxs políticxs, racismo… la comparación no es gratuita, ni “exagerada”, y la continuidad del modelo económico-productivo, político y social, no es menor. La dictadura llegó a pisotear no una utopía que pudiese aún parecer lejana, sino el proyecto factible y en pleno desarrollo de una sociedad más justa y colectiva.  Uno de los procesos más avanzados de toda América Latina, no sólo por el hecho de que el gobierno de Allende representara un paso adelante importante y fundamental, sino por todo el proceso que a nivel de masas se extendía por el territorio y que definitivamente empujaba al avance del proceso. Esa herencia cipaya de esos 17 años contrarrevolucionarios, ningún gobierno la tocó, sino todo lo contrario, la profundizaron y la defendieron con represión frente a cada acción consciente del pueblo.

La caída del “sueño chileno” el modelo ejemplar del “jaguar” de Latinoamérica, siempre fue una ilusión. El descontento y la desigualdad, siempre han estado en la vida cotidiana de los pueblos del territorio largo y angosto, vecino de este país. Así es que dicha ilusión, no pesaba sobre los ojos, hoy mutilados, de las grandes masas trabajadoras, pobladoras, originarias, migrantes, racializadas, feminizadas, pobres, sino que era la máscara fantástica en el extranjero y para las clases acomodadas, dueñas y explotadoras.

El próximo 25 de octubre, mes de aniversario del estallido, de la rebelión, se llevará adelante un plebiscito por la modificación de la Constitución. No podemos negar que el mismo ha sido una  imposición que el pueblo ha hecho con su lucha imparable en las calles y en todos lados, y que  es una demostración de fuerza y una victoria que nos enfrenta a un escenario de disputa. Es primordial no olvidar que la decisión concreta de la medida plebiscitaria fue tomada entre “gallos y medianoche” por los partidos y representantes institucionalizados, buscando desmovilizar y pesar sobre el proceso constituyente que de hecho es desarrollaba. Es por esto que no hay expresiones monolíticas, pues el reconocimiento de la manipulación que pretenden hacer, tanto el gobierno como los demás partidos representantes de las clases dominantes, del proceso constituyente, implica tanto sectores que se plantean el escenario de disputa que mencionamos dentro del plebiscito, como quienes piensan este proceso por fuera de los canales “institucionales”. Ambas tácticas y aún más sus combinaciones posibles, buscan avanzar en la concreción de una transformación real y profunda. Las calles, aún en la pandemia, y las redes gritan “Apruebo”… apruebo cambiar la constitución genocida, apruebo torcerle el brazo a quienes nos oprimen, apruebo la indignación y la organización.

Hoy se impugna al estado nación y su accionar racista y colonialista frente a los pueblos originarios, se impugna al patriarcado porque el “estado opresor es un macho violador”, como declarara el feminismo, se impugnan los negociados de la salud, educación, previsión, vivienda, servicios públicos, entre tantos otros. El cambio de la constitución a través de un proceso constituyente legítimo, no es un asunto simbólico, sino, la piedra fundacional de un proceso que tiene el potencial de transformar completamente el sistema. Ese potencial, puede hacerse realidad en medida que los pueblos y sus organizaciones de todo tipo, hagan avanzar dicho proceso.

Sí que hay continuidades entre la dictadura y los gobiernos subsiguientes, pero también se demostró que la llama de la lucha se mantuvo encendida y que una memoria activa, dispuesta a enfrentar los desafíos que la rebelión ha abierto, prevalece.

«Se fueron yendo». A 2 años de la partida de Fabián Tomasi

por Nongui y Pini

(Concepción del Uruguay- Entre Ríos) 

7 de septiembre de 2020, se cumplen dos años sin la presencia física de Fabián Tomasi y es por ello que creemos que debemos tener bien presente a este compañero del pueblo de Basabilbaso, Provincia de Entre Ríos, que dejó su vida luchando contra asesinos que gozan de impunidad y legalidad, y que siguen matando.

Fabián fue víctima directa del envenenamiento por contacto con los agrotóxicos, la precarización laboral, la falta de elementos de protección no propiciados por los patrones, provocó que Fabián manipulara químicos sin ningún tipo de protección. Su contacto con los Agrotóxicos le produjo una enfermedad denominada “polineuropatía tóxica metabólica severa”, la cual le trajo muchas dificultades físicas, además de otras secuelas, llevando a Fabián a la muerte en el año 2018.

Con químicos capaces de exterminar todo lo que cruce en su camino, semillas transgénicas, mono cultivo y un modelo de siembra directa la llamada “revolución verde” impulsada por multinacionales como Monsanto Bayer se instaló como modelo que vino para quedarse y destruir con lo que conocemos como agricultura o cultura del agro, donde las micro economías regionales generaban no solo alimentos sanos y sin químicos, sino también miles de familia con tierra y trabajo.

La “revolución verde” trajo de su mano el crecimiento de los pool de siembra, en su mayoría capitales extranjeros, la desaparición de los pequeños y medianos chacareros, el desmonte de miles y miles de hectáreas de monte nativo (la quema de Humedales), la contaminación del agua, enfermedades congénitas, escuelas fumigadas y altos índices de cáncer en la población…”se va el paisano de campo afuera, para el poblado viene la gente y en el silencio de mil taperas se fue agrandando el terrateniente” (Ricardo Zandomeni polca “De plena selva” 1973).

En épocas de pandemia deberíamos creer que así como se suspendieron varias actividades laborales, el agro negocio frenó también ciertas prácticas al fin de resguardar a los peones o a ellos mismos. Claramente esto no se dio así, y muchos productores agropecuarios aprovecharon la situación de pandemia para fumigar zonas donde tenían prohibido; como campos aledaños a poblados o escuelas rurales y seguir desmontando. Esto sin profundizar también que han accionado de manera represiva, así como lo hacen los gobiernos con las distintas fuerzas en otros ámbitos. Y que obviamente hay complicidades e intereses que no va a ser tocados hacia este sector.

Hoy recordamos a Fabián Tomasi, esa persona que no solo contaba su testimonio, sino que puso el cuerpo, dió la vida, y hasta sus últimos días no dejó de militar, de denunciar, de decir y mostrar que los agrotóxicos matan, pero que el asesino que ejecuta todo es el poderoso, el terratiente, los gobiernos cómplices, multinacionales, y todxs lxs que hacen la vista gorda ante estas situaciones. (Ver: “Carta de Fabián Tomasi a los Gurises”, “El costo humano de los Agrotóxicos” de Pablo Piovano, “Viaje a los Pueblos Fumigados” de Fernando Pino Solanas).

“Se fueron yendo los aromos y el chañar como espantado del veneno y el avión” , así empieza el chámame Guillermo Lugrin que le da título a esta nota, se va yendo el monte, lxs compañerxs… pero eso no nos debilita, no nos hace claudicar, sí, nos entristece y da bronca, duele. Y de la bronca y del dolor nace la lucha, así como del amor a los montes.

Cada día de lucha nuestro es un homenaje a Fabián, ese guerrero que batalló contra el agro negocio y los venenos, ese guerrero que nos enseñó a combatir, a no ahogar las palabras, a gritar.

Hasta la Victoria Siempre Fabián.

Hoy cumpliría años Facundo, hasta la verdad y justicia

por Lucas S.

Hoy es el cumpleaños de Facundo y su madre no puede abrazarlo. Hoy cumple 23 años y no puede verse con sus amigxs, ni con su ex novia, lo que tenía pensado hacer cuando se fue de su casa en abril. Facundo no está y en su lugar aparece un cuerpo que presuntamente fue plantado en el río, donde lo encontró un pescador hace una semana. Aún no se hizo la autopsia y parecería que va a demorar meses en hacerse pero podría ser él porque junto al cuerpo encontró una zapatilla que pertenece a Facundo. Mientras el cuerpo está destruido y descompuesto, la zapatilla está impecable. Ese es el dato para sospechar, si la zapatilla hubiera estado en el agua todo este tiempo, no podría estar en tan buen estado.

Nos quedan tantas incertidumbres, tantas preguntas, tanta bronca. ¿Qué pasó con Facundo? ¿Lo torturaron y mataron solo por querer ir a ver a su ex novia? ¿Qué pasará con quienes lo hicieron? ¿Tendrá justicia este caso, contra Berni y la policía bonaerense? ¿El estado asumirá su responsabilidad y tomará cartas en el asunto? No hay muchas respuestas pero hay certidumbres. El caso de Facundo se parece a tantos otros que han pasado los últimos años, no es un caso aislado, es una repetición producto del accionar de las fuerzas represivas del estado. Detrás de él se enumeran unos cuantos: Santiago Maldonado, Luciano Arruga, Pablo Kukoc, Miguel Bru… y la lista sigue. Cuando se pide justicia por Facundo no solo es por su caso, sino que también se contempla a las otras 91 personas asesinadas por las fuerzas represivas desde el 20 de marzo cuando comenzaron las medidas de cuarentena. No se puede mantener en el gobierno a un represor que en su anterior rol como ministro de (in)seguridad hizo más de lo mismo, que vuelve a reiterar ahora.

En este sentido nos sumamos a la exigencia de Cristina, la madre de Facundo, quien pide la renuncia de Berni. El estado no puede seguir desoyendo los gritos por justicia. No alcanza con juntarse con la madre de Facundo si no se compromete a cumplir su pedido: sacar a Berni y garantizar que haya justicia. Más allá de esto, lo que estamos seguros es que la respuesta está en la calle y en el grito popular que acompañe a la familia de Facundo y luche por justicia y contra la represión del estado. Por eso adherimos a la convocatoria de la Marcha Nacional contra el gatillo fácil a la ronda de Madres de Plaza de Mayo de este jueves 27 a las 16:30hs.

Justicia por Facundo. Fuera Berni. El Estado es responsable.

¡Hasta la Verdad y Justicia !

Trelew, memorias de un compañero

Desde Senda Guevarista le pedimos al compañero Rubén, “el Zurdo”, Suárez, que fue militante del PRT-ERP y participó del plan de fuga del penal de Rawson, que nos enviara unas palabras para el aniversario de esta fecha tan sentida para su generación y para quienes hundimos nuestras raíces en la historia de lucha de nuestra pueblo y en la tradición política del guevarismo en Argentina y Nuestra América.

LOS HÉROES DE TRELEW

Por Rubén Suárez

Eran muchos, yo los quería, los quiero, a todos. El haber convivido junto a varios de ellos, aunque presos, me ha dejado grandes enseñanzas. Convivíamos compañeros de varias organizaciones, pero la solidaridad, afecto y confianza al compañero fue la constante. El motivo fue la unidad lograda detrás de un objetivo común: LA FUGA.

Quiero dedicar alguna palabra a cada uno de ellos al azar, a medida que me vienen a la mente.

Frichu Polti con su inapagable sonrisa; Ulla atrevido y travieso, muy inteligente; el gordo Toschi eficiente en lo que emprendía; Mario, Marito Delfino, cuadro con una palabra de aliento siempre para los familiares dolidos porque su hijo estaba preso, tanto Mario como Clarisa (Lea Place) eran cuadros que, para mí, dentro del PRT, fueron el eslabón que nos faltó entre Roby Santucho y nosotros, los que en 1973 éramos “nuevos”; Lobo del Rey, mi amigote, siempre uno encuentra alguien con más afinidad en lo personal; de Kohan poco de puedo decir ya que el tiempo que compartimos en el pabellón estaba abocado a la tarea de confeccionar el pozo (que iba a ser nuestro plan de fuga, que se descartó. Estuvo tan bien hecho ese pozo que tardaron años en encontrarlo). Qué decir de Ana Villareal, Sayo, que no se haya dicho, siempre predispuesta a alentar; Astudillo lo recuerdo tocando la guitarra y todos cantando la “Luis Burela”, que en su estribillo dice “con que armas/ señor lucharemos/ con las que le quitaremos/ dicen que gritó”, y así comenzó la fuga. A Capello lo traté muy poco porque estábamos en distintos pabellones al igual que Humberto Suárez y a José Mena, dos tucumanos humildes y valientes. Susana Lesgart poco la he tratado; Bonet, compañerazo que me aportó grandemente a lo que debe ser un revolucionario en relación con su hijo; María Angélica Sabelli, sensible con la firmeza necesaria y el lugar que ocupó en el plan de fuga, excelente mujer. Pujadas, nombrar a Mariano se viene de inmediato a la mente el horror que cometieron con su familia. Ese 22 de agosto, tanto Camps, como Haidar y la compañera Berger sobrevivieron a pesar de las balas, pero el sadismo militar sabiendo de sus valía como revolucionaria/os, más tarde los asesinaron.

He querido, acá, dedicar una o dos palabras a cada uno de ellos para demostrar las características humanas, que son héroes porque sentían, amaban, sufrían como cualquier ser humano. Eso sí, contábamos con dos pilares que nos sostenían: 1) la historia de lucha de nuestro pueblo y 2) la confianza y optimismo en el futuro. El historiador Pablo Pozzi, refiriéndose a las virtudes los luchadores de los 70, dice: “la fuerza que les doliera la injusticia y la convicción de que la vida solo tenía sentido en función del compromiso con un mundo mejor…Nos legaron muchas cosas, pero sobre todo dos: primero, la convicción de que un mundo mejor solo será obra de la lucha popular y del compromiso individual. Y segundo el ejemplo de que la vida al servicio de los ideales es el único sendero para obtener la libertad y la salvación de la humanidad”.

Perdón por lo extenso, pero se imaginarán que entre tantos recuerdos tuve que elegir qué poner y como dijo Artiguita elegir es desechar y esto último es muy difícil.

¡GRORIA A LOS HEROES DE TRELEW!!!

Tres años sin Santiago, tres meses sin Facundo. El Estado es responsable

Cuando desapareció Santiago todas las sospechas apuntaban a la responsabilidad estatal en manos de Gendarmería.

Cuando desapareció Santiago estaba huyendo de la represión de los gendarmes y algunos testigos aseguraron ver cómo lo cargaban a una camioneta.

Cuando desapareció Santiago el oficialismo se rasgó las vestiduras por defender a los uniformados.

Cuando desapareció Santiago los medios de comunicación quisieron mirar para otro lado y no pudieron y después, bastardearon a la familia formalmente y de manera privada.

Cuando desapareció Santiago su familia empezó a ser perseguida, investigada y amenazada.

Cuando apareció el cuerpo de Santiago su familia dijo que no iba a descansar hasta que se sepa la verdad, y muches acompañamos hasta el día de hoy esa lucha.

Cuando apareció el cuerpo de Santiago otros festejaron y se burlaron indignamente.

Hoy nos falta Facundo. Las causas son distintas, los protagonistas muy similares.

El aparato represor del Estado, esta vez bajo el nombre de policía bonaerense, el Ministro protagonista que jura que se hará justicia mientras no para de pregonar la mano dura, los medios que callan, las amenazas a la familia, los que miran para otro lado, los que culpan a la víctima. Una escena tan parecida que duele.

“Pero también cuando desapareció Santiago éramos miles reclamando por su aparición con vida. Hoy muches nos sumamos al reclamo de la aparición con vida de Facundo, pero faltan. Tenemos que ser millones ¿Facundo no duele, acaso?

Aunque los gobiernos cambien, nuestro pueblo ni olvida ni perdona, con memoria hacemos frente al dolor de la represión ilegal. El Estado es responsable.

Dos casos que se asemejan, dos contextos diferentes, una misma tarea: exigir aparición con vida de Facundo y justicia por Santiago.

A 44 años de la caída de la dirección del PRT-ERP

El 19 de julio de 1976, fue un día aciago para el pueblo y sus organizaciones revolucionarias. Ese día, una patrulla del ejército genocida irrumpió en un departamento de Villa Martelli, provincia de Buenos Aires, donde se alojaba la cúpula del PRT-ERP: Mario Roberto Santucho (Roby), Secretario General del PRT y Comandante del ERP; Liliana Delfino, militante histórica del partido y compañera del Roby; Benito Urteaga, miembro del Comité Ejecutivo (CE) y Ana María Lanzilotto. Ese mismo día, en distintos operativos cayó también Fernando Gértel, el «Barba», responsable de finanzas y enlace del Buró del partido. Y horas más tarde Domingo, el «Gringo», Menna, miembro del CE y compañero Lanzillotto.

Benito Urteaga murió en el enfrentamiento con los milicos, mientras que Santucho quedó gravemente herido y fue conducido vivo a Campo de Mayo. Liliana Delfino y Ana Lanzillotto fueron llevadas al mismo centro clandestino de detención. Estaban embarazadas. El hijo de «Ani» y el «Gringo», Maximiliano Menna Lanzillotto, logró recuperar su identidad en 2016, gracias al enorme laburo de Abuelas. Todxs lxs compañerxs permanecen desaparecidxs. Varias versiones aseguran que el cuerpo del Roby era exhibido en un «Museo de la subversión» en Campo de Mayo, hasta los primeros ‘80. El pueblo argentino sigue preguntando por ellxs. Exigimos que el estado y sus fuerzas represivas entreguen sus cuerpos y esclarezcan la verdad.

Los secuestros y detenciones se dieron el contexto de las caídas de las dos imprentas más importantes del Partido, la de Córdoba y la Buenos Aires. Y en un momento de feroz ofensiva contra el pueblo y sus organizaciones, como fueron en particular los dos primeros años de la dictadura. Lo del 19 de julio fue un duro golpe para quienes, en condiciones extremas, resistían al estado terrorista. La lucha no se detuvo, ni se detendrá, la resistencia siguió por otros caminos, y continúa hasta hoy, pero la práctica destrucción de una de las mayores organizaciones revolucionarias que había parido la lucha de clases en nuestro país es un golpe que aún duele. Cuándo se reflexiona sobre la dispersión y relativa debilidad de las izquierdas, pocas veces se hace un balance serio del significado de la herencia de la dictadura contrarrevolucionaria.

Para nosotrxs, resulta fundamental recuperar las enseñanzas de quienes nos precedieron en la lucha. Imprescindible recuperar sus nombres, sus historias y su proyecto histórico. Nuestrxs compañerxs lucharon por el fin de la explotación, por el Socialismo. Por eso hoy, sumergidxs en esta feroz crisis del sistema capitalista, agravada por la pandemia, se vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de establecer otro régimen social, donde no haya hambre en el país exportador de alimentos, miseria brutal al lado del despilfarro y la fuga de capitales. Recuperar sus nombres significa comprender que la única utopía absurda es querer reformar el capitalismo, o más aún pretender que exista uno «donde todos ganen». Significa empalmar con las generaciones que antes que nosotrxs lucharon por la justicia y la igualdad. Un objetivo por el que vale la pena todo esfuerzo. Un objetivo para la humanidad nueva.

Mario Roberto Santucho, Liliana Delfino, Domingo Menna, Ana María Lanzilloto,  Jorge Benito Urteaga, Fernando Gértel,

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡AVOMPLA!

¡La sangre derramada, jamás será negociada!

Mario Roberto SantuchoDomingo MennaLiliana DelfinoAna LanzilottoBenito Urteaga

Fernando Gertel

El Tío Ho y el trabajo de masas  

El relato que a continuación trascribimos –publicado en 1975 en las páginas del El Combatiente, periódico del PRT-ERP, y extraído del libro “Con el tío Ho”- refleja una de las tantas anécdotas y lecciones políticas que acumuló el pueblo vietnamita en sus 45 años de lucha antiimperialista. Aquel pueblo, comandado por su partido revolucionario y por su máximo líder político, Ho Chi Minh, dio muestras sobradas de heroísmo y combatividad. El triunfo sobre los ejércitos de ocupación más poderosos del mundo (el francés, el japonés y norteamericano) y la instauración del socialismo en todo el territorio, necesitó de la incorporación del conjunto del pueblo a la guerra y para ello lxs militantes revolucionarxs del Partido de Trabajadores de Vietnam, se volcaron desinteresadamente a “conquistar las mentes y corazones” de las amplias masas vietnamitas.

“¿Cómo hacía el tío Chin para dar a los cuadros el sentido del trabajo de masas? De acuerdo con el siguiente testimonio del camarada TaiNgon, podemos juzgar:

Poco después, nos recomendó a mí y a otro joven, que fuéramos a MucDahan, en la provincia de Nakhone, frente a Savannakhet (Laos), para que hiciéramos una encuesta y agrupáramos a las masas con el objetivo de unirlas a la Sociedad. Un mes más tarde estaba yo de regreso de mi misión.

Esa misma noche el tío Ho me pidió que le hiciera el informe.

No es necesario un informe, le dije. En MucDahan hay un templo dedicado a TranHungDao y unas treinta familias vietnamitas que ejercen diferentes oficios: banquero, vendedor de arroz, carnicero, carpintero, albañil… Hay alrededor de veinte jóvenes y seis o siete muchachas. Todo el mundo está en la miseria, con excepción de dos familias que tienen un desahogo relativo.

Luego de hacer una pausa continué, moviendo la cabeza en señal de desengaño:

Es duro hablar de revolución allí. Lo único que saben hacer las mujeres es tirarse del moño en el mercado, y los hombres se emborrachan cuando vuelven del trabajo. Por la tarde, en cuanto se termina de comer, comienza el juego hasta la noche. Cuando no toman ni juegan, van al templo de TranHungDao para hundirse allí en todas las hechicerías posibles e imaginables. Allí van tanto los viejos como los jóvenes: dejan el templo o el juego para correr detrás de las mujeres únicamente. ¿Cómo hablarle de revolución a esa gente? El Tío dejó que yo terminara mis lamentaciones y luego me dijo:

-Está bien. Ve a descansar. Ya veremos mañana.

-En tal situación, ¿Qué se puede hacer ahí? – le pregunté.

Sonrió y me dijo: “¡Muchas cosas! Por ejemplo, todo eso que acabas de decirme”.

Antes de marcharme le dije: “Mañana me gustaría cambiar de trabajo”

-Bueno. Ya lo discutiremos-

Me marché, con la firme decisión de cambiar de ocupación; pero, para sorpresa mía, el Tío no me dijo nada ni al día siguiente ni después. Como no podía seguir esperando le pregunté:

-Bueno, ¿Qué tengo que hacer ahora?

-¡A propósito! Me has dicho que es un lugar horrible: se juega, se toma, hay broncas en el mercado… ¿no es así? Eso no es tan horrible; podría ser peor: podría haber delatores entre ellos.

Me miró y luego continuó lentamente:

-Olvidas lo que has aprendido en los libros.

-¿Qué cosa?

– Los libros revolucionarios dicen que hay que desarrollar la acción en la masa, hacer propaganda para educarla. Pero si la masa fuera perfecta, si supiera estimarse y unirse, aprender y progresar, servir a la patria… ¿para qué serviríamos nosotros? Bastaría con decir una palabra y ya todo estaría arreglado.

Luego de un silencio, continuó:

-Olvidas que son vietnamitas, como tú, vietnamitas en la miseria y que hace mucho tiempo que no tienen patria…

Golpeado por esa lógica, quedé paralizado y moví la cabeza, dándole razón.

-¡De acuerdo!

-Vuelve allá. La vez anterior no tenías todavía un plan práctico. Ahora, trata de tener uno. Escoge la familia de peor reputación e instálate entre ella. Empieza por aquí: si te ganas el afecto de esa gente, triunfarás.

Algunos minutos antes de mi salida, me entregó un paquetito, muy bien armado.

-Aquí te doy un vademécum, pero no lo leas por el camino.

Me creía en posesión de algún documento secreto de incalculable valor. Lo metí cuidadosamente entre mis papeles. Al llegar, abrí el paquete. ¡Gran decepción! No era más que un ejemplar del himno a TranHungDao.

Siguiendo los consejos del tío Chin, me dediqué a descubrir la familia que tuviera peor reputación. Después de algunos trabajos de acercamiento, alquilé un cuarto en la casa, por una piestra mensual.

El marido, que era carnicero, se iba cada mañana al mercado a vender puerco. Por la tarde, después de ingerir sus dosis de alcohol, se iba a jugar a las cartas, donde gastaba todos sus recursos. En la familia, nadie tenía un céntimo, y la mujer no podía ver al marido sin llamarlo por todos los nombres. La casa se le hacía cada vez más insoportable, y todos los insultos de la mujer no hacían más que alejarlo más y lanzarlo a las cartas y a la bebida. No pasaba un día sin que se produjera una escena familiar.

Para colmo, el padre del marido también gustaba de empinar el codo. Tenía a su cargo el cuidado de la casa y de los niños, pero la casa dejaba ver una suciedad repugnante y los niños, devorados por las moscas, lloraban todo el día. La madre respondía a sus lágrimas con insultos, y cuando comenzaba también rociaba de injurias a su suegro. En más de una ocasión había tratado de darle algunos consejos, pero no había tenido resultados. Un día, le ofrecí dos céntimos de alcohol al viejo, que no tardó en entregarse al sueño de los  justos. Después, hice que los niños se bañaran; al sentirse mejor, también se durmieron. Aprovechando ese rato de calma, limpié la casa, la ordené y le lavé la ropa a  la familia. Al regresar, la mujer no pudo ocultar su satisfacción ante ese espectáculo completamente nuevo para ella.

-¡Pero la casa está muy limpia hoy!

– Si, el abuelo lo limpió todo, bañó a los niños y ahora está durmiendo con ellos.

– Pero, ¿qué pudo decirle usted a mi suegro para transformarlo de tal forma?

Comenzó a apreciar al viejo, y al día siguiente le ofreció dos céntimos de alcohol. Ese amable gesto cogió al suegro de sorpresa, pues no lo esperaba. Intrigado, se abrió a mí; le explique lo que había sucedido la víspera, mientras él dormía.

-Como su nuera se mostró muy satisfecha, le dije que había sido usted quien lo había hecho todo. La próxima vez, trate de darme una mano.

Efectivamente, en las ocasiones que siguieron me ayudó a hacer los trabajos de la casa. Pero fui invirtiendo los papeles poco a poco: era yo quien lo ayudaba en su trabajo. Cada vez lo hacía con mayor esmero, y eso era una buena ganancia para la casa y para los chicos. Al terminar la apatía del suegro, terminaron las groserías de la nuera. Al marido, jugador inveterado, le propuse que aprendiera el quocNgu[1], a lo que no se negó. Le daba las clases en las horas en que, por lo general, iba a jugar sus partidas de cartas.

En realidad, sus resultados no eran muy brillantes; pero como el estudio lo desviaba de su vicio, se podía considerar como una victoria.

Esos cambios en los hábitos del marido le encantaron desde el primer momento a la mujer. El afecto conyugal resucito y, con él, la calma y la dulzura del hogar.

A su vez, la mujer también quiso estudiar el quocNgu.

La gente no dejó de sorprenderse por las inconcebibles transformaciones ocurridas en una familia en la que, algún tiempo atrás, la cosa ardía de la mañana a la noche. El mérito me lo atribuyeron a mí, y trataron de frecuentarme. Me había ganado, sobre todo, a los jóvenes. Iba a menudo al templo de TranHungDao para asistir el culto propiciatorio. Un día, les dije a los que estaban ahí:

-Aquí ustedes rezan esas plegarias antiguas. En Sakhone hay un nuevo cantico, muy notable. Aquí tengo un ejemplar.

Leímos juntos mi cántico y todos lo encontraron muy bueno. Muy pronto comencé a tutear a todos los habitantes de la localidad, pues fui haciendo amistad con ellos. Luego les leía artículos del ThanAi (periódico partidario).

Dos meses después, cuando el Tío llegó a MucDahan en compañía del camarada Thuyen, me preguntó:

-¿Cómo está la situación?

-Va mejor que antes

-¿Si? Y, ¿Qué haces con mi cántico?

– Lo rezamos todos los días, le dije sonriendo.

-¿Logras difundir los periódicos ya? ¿Crees que los  jóvenes se atreverían a recibirlos en sus casas?

– ¡Por supuesto! Son ellos los que lo piden.

Le di dos direcciones. Me sonrió, al tiempo que decía:

-Estás mejor que yo, pues no he encontrado más que una.”

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[1]QuocNgu: Escritura vietnamita adaptada al alfabeto latino

Sueños Matriotas

por José

Dónde está la patria
Cuando un cúmulo de cartones
Se convierte en el colchón más preciado

Cuando una galletita
Un pan
Un resto de comida
Se transforma en la cena más apetitosa

Dónde está, quiero saber
Cuando las balas oficiales
Matan a pibes y pibas
A quién se queja y quien grita
Al distinto, a la otra

¿Dónde es la patria?
¿Cuál es?
¿La de los jubilados abandonados?
¿La de los femicidios?
¿La de los que llaman al FMI?
¿O la de los que les pagan?

Soñemos con otra
Luchemos por otra
Una con menos P
Y más M
Una de más Juanas
Más Celias
Más Tanias
Y Marichúes

Soñemos
Luchemos
Construyamos por fin
Una Matria Latinoamericana
Sin patrones ni fronteras

A 55 años de la fundación del PRT, su legado es nuestra tarea: hacer la revolución.

por Santiago Stavale

Un 25 de mayo hace 55 años en una peluquería del barrio porteño de Once, un grupo de militantes revolucionarios sellaban el acuerdo que daba nacimiento al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). En aquellos años, la mecha encendida por la Revolución Cubana aún seguía incandescente, animando el surgimiento de centenares de núcleos militantes y organizaciones revolucionarias a lo largo y ancho de toda América Latina. El impacto de aquella heroica gesta había generado la ruptura con las estrategias reformistas de los históricos partidos socialistas y comunistas del continente, así como motivado las síntesis de distintos grupos que hasta el momento parecían impensadas.

En esa dirección, dos organizaciones de orígenes totalmente distintos, como Palabra Obrera (PO) -trotskista- y el Frente Revolucionario Indoeamericanista Popular (FRIP) –indigenista-, se unieron para dar origen al PRT. Dos años de militancia común en los ingenios azucareros y acuerdos políticos básicos fueron suficientes para la fusión. Ambos grupos coincidían en la importancia de construir un partido revolucionario y en el papel dirigente que debía asumir la clase obrera, así como en la certeza del carácter socialista de la revolución.

Aquel Partido, sin embargo, sufrió diversas rupturas hasta consolidarse en el gran Partido de combate que fue. La convicción guevarista de que el único camino posible para hacer la revolución en Argentina y en el continente era la lucha armada del pueblo y su vanguardia, dividió aguas al interior de la organización. Así, en 1968 -dos años después del golpe de estado encabezado por Juan Carlos Onganía- el sector dirigido por el líder santiagueño Mario Roberto Santucho rompió con aquellos sectores que se negaban a empuñar las armas y en 1970 decidió fundar el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Desde sus orígenes el PRT-ERP buscó organizar a la clase obrera y el puebloen el marco de su estrategia de guerra revolucionaria. Y en esa búsqueda, pese a sus dificultades y limitaciones (propias de la praxis revolucionaria), logró importantes resultados, incorporando y formando a gran parte de los dirigentes surgidos entre los trabajadores; siendo parte y dirigiendo grandes conflictos político-sindicales; disputando la hegemonía de la clase obrera a través de múltiples herramientas (periódicos, revistas, diarios comerciales, propuestas culturales, etc.); creando organismos de doble poder; y construyendo uno de los ejércitos revolucionarios más audaces de América Latina, al punto tal de poner a la burguesía contra las cuerdas por primera vez en nuestra historia.

Es que el PRT-ERP estuvo lejos de ser una organización “foquista” o “sustitucionista” como suele acusarlo la derecha e incluso ciertos sectores de izquierda. Aquellas acusaciones apuntan a que el PRT-ERP reemplazó la política por las armas, y no hay nada más falso que ello. Si existe una constante en los esfuerzos de aquella organización, esa fue la incansable búsqueda por fundirse entre las masas y organizarlas para la revolución, tanto militar como políticamente.

Como enseñaban lxs revolucionanrixs vietnamitas: “mantener y desarrollar la lucha política de las masas no significa de ninguna manera aminorar la lucha armada. Si la lucha política impulsa y ayuda a la lucha armada, la lucha armada a su vez estimula y respalda poderosamente la lucha política”[1]. Aquella fórmula dialéctica -que se resumió en la consigna “la política manda al fusil”- funcionó como un mantra para lxs perretistas, quienes desplegaron una batería de herramientas e iniciativas políticas, organizativas y de propaganda, pocas veces vista en la historia de la izquierda argentina. Así, hacia 1973, se esforzó por construir plataformas políticas y sindicales amplias como el Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS) y el Movimiento Sindical de Base (MSB), con las cuales logró organizar a una parte muy importante de la vanguardia revolucionaria, además de penetrar en los principales establecimientos industriales del país y apostar a la organización de base de la clase obrera. No conforme con ello, buscó hasta el hartazgo ampliar aún más su política de alianzas para construir el verdadero “ejercito político de masas” que necesitaba –y aún hoy necesita- la Argentina: el Frente de Liberación Nacional y Social.

Es que el PRT-ERP comprendió cabalmente lo que significaba y significa la lucha por el poder en todas sus dimensiones, y sus esfuerzos estuvieron puestos en ello. Convencidos de que “en una revolución verdadera se triunfa o se muere”, se preparó para el combate político y militar como ninguna otra organización revolucionaria logró hasta ahora en nuestro país. Ello no pasó desapercibido para el enemigo quien no titubeó en concebirlo como el mayor peligro para el capitalismo argentino[2].

Sin indulgencias ni saludos a la bandera, sin sectarismos ni esquematismos, la experiencia del PRT-ERP, con sus aciertos y sus errores, debe servirnos como guía para la acción revolucionaria. Apoyarnos en su ejemplo no supone ni calcarlo ni copiarlo. La situación actual requiere de nuevas síntesis y de nuevas experiencias organizativas que puedan hacerle frente a los desafíos que atraviesa la humanidad. Hoy más que nunca se reactualizan las palabras del Che: “Nadie puede solicitar el cargo de partido de vanguardia como un diploma oficial dado por la universidad. Ser partido de vanguardia es estar al frente de la clase obrera en la lucha por la toma del poder, saber guiarla a su captura, conducirla por los atajos, incluso. Esa es la misión de nuestros partidos revolucionarios y el análisis debe ser profundo y exhaustivo para que no haya equivocación”. Seguir al pie de la letra estas líneas es el mejor homenaje que podemos rendirle al PRT-ERP y, sobre todo, a lxs militantes que le dieron su vida.

¡VIVA EL PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LOS TRABAJADORES!

¡POR LA REVOLUCIÓN OBRERA, LATINOAMERICANA, SOCIALISTA Y FEMINISTA!

¡A VENCER O MORIR POR LA ARGENTINA!

 

Notas

[1] “El desarrollo paralelo de la lucha política y la lucha armada. Problemas de la guerra revolucionaria en Vietnam del Sur”, nota publicada en El Combatiente Nro. 89 de septiembre de 1973

[2]Como confesó el propio Jorge Rafael Videla en el año 2012: “Por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa.”

«Teoría para la acción». A 202 años del nacimiento de Marx

El 5 de mayo de 1818 nacía en Tréveris, Alemania, el intelectual revolucionario más importante de la edad contemporánea: Karl Heinrich Marx. Su pensamiento y el debate en torno a sus ideas han marcado, sin lugar a dudas, el último siglo y medio. No hay corriente política o ideológica que haya sido imparcial a sus premisas, y que no se haya definido a favor o en contra de sus ideas.

El mayor legado de Marx ha sido su profundo, certero y radical análisis del sistema capitalista. En su obra más conocida, «El Capital», condensa y madura una serie premisas e intuiciones que lo condujeron a comprender las leyes (tendenciales) que rigen el funcionamiento del sistema en que vivimos. Lo fundamental de su análisis está en la «teoría del valor», a partir de la cual nos demuestra que el valor de los bienes y servicios que rodean nuestra vida cotidiana, está determinado por la cantidad de trabajo necesaria para producirlas. La filosofía marxiana coloca así a la humanidad y al trabajo en el centro de su reflexión. Con ello consigue quitarle el halo mágico, fetichista, que recubre a las mercancías, que parecieran llegar a las góndolas y a nuestras casas como movidas por sus propios pies, ocultando detrás de sus precios, etiquetas y envoltorios el trabajo humano que está contenido en ellas.

La paralización económica mundial en estos tiempos de pandemia y cuarentena han vuelto a poner de relieve que toda la riqueza es producida por nosotrxs, lxs trabajadorxs. ¿Donde están las máquinas que trabajan solas, el capital financiero que se auto valoriza y los empresarios que «hacen que las cosas sucedan»? Pura propaganda burguesa.

Marx demuestra científicamente de qué manera en la sociedad capitalista, los capitalistas o burgueses se quedan con la riqueza producida por el trabajo ajeno. En su estudio del capital descubrió la «plusvalía» y a partir de ella demostró que la burguesía paga a lxs trabajadorxs sólo una parte de lo que producen (lo necesario para su subsistencia) y el resto, el plusvalor, lo destinan a renovar los capitales y a la acumulación y despilfarro de sus vidas lujosas. Atado a este concepto, para quienes somos marxistas-guevaristas encontramos fundamental la categoría de «alienación». Término proveniente de sus reflexiones filosóficas y que la divulgación estalinista y estructuralista había caracterizado como pre-marxista. El Che, en sus años de mayor formación teórica y práctica, al frente del Ministerio de Industrias, redescubre que «El Capital», la dialéctica y los Escritos Filosóficos de Marx forman parte de un mismo corpus filosófico político. Ese es Nuestro Marx y ese es Nuestro Che.

Tan agudo fue el análisis de Marx que le permitió, aun habiendo vivido en los albores del capitalismo, predecir la tendencia a la concentración de la riqueza en pocas manos y la tendencia a la mundialización del capital. Fenómenos que han llegado a tales extremos hoy, que las 8 personas más ricas del mundo poseen una riqueza equivalente a la mitad más pobre: 3.650 millones. Esto no es un accidente, ni una deformación, es el comportamiento del modo de producción capitalista: concentración y centralización.

Desde la propaganda antimarxista se ha insistido que el marxismo «fomenta la lucha de clases». En realidad, lo que demuestra Marx es el carácter objetivo de la lucha. Más allá de nuestras voluntades, más allá del carácter que asuma (velada y silenciosa, o franca y abierta), «toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases». Ese enfrentamiento está fundado en la disputa por la riqueza producida por el trabajo. Mientras existan clases será porque hay una mayoría que trabaja y otrxs que viven del trabajo ajeno. Y para que eso suceda, ineludiblemente, debe haber alguna forma de violencia que garantice ese orden de la injusticia. Para nosotrxs, los sectores subalternos, la lucha de clases es y ha sido siempre mayormente defensiva. Luchamos para sobrevivir, para amortiguar la explotación, para impedir nuestro embrutecimiento cotidiano. En algunos momentos de la historia hemos pasado a la ofensiva. ¡Esa es la lucha de clases que tanto temen los explotadores!

Toda la obra de Marx es una obra para la acción. Desde joven criticó a los pensadores que intentaban comprender el mundo por puro goce intelectual. En su famosa «Tesis XI» decía: «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo».

¡De eso se trata! La teoría y la acción son dos momentos necesarios para esa transformación. Por ello Marx dedicó horas interminables a la escritura de «El Capital», pero también a la construcción de organizaciones obreras, como la «Primera Internacional de los trabajadores», de la que fue uno de sus fundadores.

Partiendo de la radical crítica al sistema capitalista que hizo Marx, y de la tradición de lucha de nuestros pueblos, seguimos dando la batalla por la abolición de este sistema injusto y por la construcción de un sistema digno y humano donde no exista explotación, ni ninguna forma de opresión: El Socialismo.

Un Sueño Rebelde

Nuestro sueño rebelde nace en nuestro continente, hace ya más de cinco siglos, con la llegada de lxs primerxs conquistadorxs, aquellxs que masacraron nuestros pueblos, que sometieron y convirtieron en esclavxs a lxs derrotadxs y que, no eran otra cosa que presxs políticxs sometidxs a la esclavitud, producto de la fuerza militar.

Nacimos de la energía animada por un ideal, intentando ahondar en formas solidarias colectivas, hicimos un viaje del YO al nosotrxs. Poniendo todo nuestros esfuerzos para transformar esta realidad, construyéndola a mano y sin permiso.

Solo teníamos para elegir, entre un mundo u otro, definimos por un mundo mejor, más humano y equitativo y, ello fue una convicción profunda, una total vocación de justicia social; fuimos y somos energía animada por un ideal que aun mantenemos.

Luchamos, y muchos perdieron la vida, por una sociedad diferente donde los seres humanos fuéramos más importantes que las cosas; aún seguimos cometiendo el pecado de existir, creemos en el poder de las ideas, el poder del ejemplo y de la fuerza moral y, convertir el corazón en razón.

Convencidxs que vamos a conquistar la alegría de vivir, pues vivimos rebeldemente, a contracorriente, tejiendo sueños y construyendo siempre junto a lxs olvidadxs y vilipendiadxs.

No hemos caído en la resignación, nos sentimos más vivxs llevando esperanza, construyendo nuevas relaciones sociales.

Hoy, día del presx políticx, todo nuestro apoyo, solidaridad y compromiso con todxs lxs presxs políticxs del continente y, exigimos a los estados la libertad inmediata de cada unx y de ellxs.

Crónica desde el norte entrerriano. Conversaciones con guevaristas de los 70’

     El viaje comenzó el sábado a la madrugada, después de mucha planificación y ansiedad, cuando salimos desde nuestra ciudad de Concepción del Uruguay con destino a la ciudad de Federación, ubicada al norte de Entre Ríos. Entre varixs compañerxs compartimos un auto y, mates mediante, atravesamos la Autovía 14. El objetivo tan esperado era entrevistar a diferentes compañeros con una historia de vida política y de militancia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT-ERP) en esta misma provincia.

      Llegamos a destino cuando recién despuntaba el alba, la ciudad nos recibió desierta pero expectante. O quizás lxs que estábamos expectantes éramos nosotrxs, razón por la cual llegamos una hora y media antes del horario que habíamos pactado con Raúl y María, lxs compañerxs que nos recibirían. Aún así, lxs encontramos con una sonrisa en los rostros madrugadorxs, encuentro en el que no faltaron abrazos y saludos cargados de afecto. Desde su casa, nos guiaron hasta la radio Paisajes, emisora que llevan adelante a puro pulmón, en donde íbamos a dormir y comer. Esta radio iba a ser nuestra “base de operaciones”; allí íbamos a realizar las entrevistas, pero también a salir en la radio. Nos encontrábamos cambiando de rol de momento a otro, de entrevistadores a entrevistados. Este lugar, cálido y compañero, nos dio la bienvenida con su penetrante olor a frutas, flores y distintos árboles, con un patio a pura huerta, gatos y amor militante. El calor de la jornada no daba tregua, pero a la sombra de aquellos árboles y entre mates y charlas fueron llegando las nubes y, por supuesto, la esperada lluvia.

      El primero en llegar a la entrevista fue Pedro, quien era muy joven cuando ocurrió el golpe del año 1976, un gurisito, iba a la primaria. Él no milito en el PRT, pero no perdimos la oportunidad de entrevistarlo también, ya que tiene un montón de anécdotas y recuerdos sobre la ‘Vieja Federación’ y su posterior traslado que para su gente, la que la habitaba, fue un “genocidio cultural”. De esta manera, Pedro nos permitió adentrarnos por un momento en lo que es la historia de la ciudad, ajena para nosotrxs que no residimos en la misma.

      Mientras algunxs de nosotrxs entrevistábamos a Pedro y otrxs compas estaban en el patio de la radio, vimos que llegaba un hombre de anteojos y canas, con su particular gorra, la que siempre lleva (por los menos las veces que le hemos visto). Este era Hugo, compañero que militó en el PRT en la ciudad de Concordia. Se saluda con las compañeras que están sentadas en el patio y se ponen a charlar, a la vez que escuchaban el programa que estaba haciendo Raúl con un compañero nuestro en donde debatían sobre la cuestión docente en Entre Ríos.

     El relato de Hugo no se hizo esperar; antes de empezar su entrevista, cuando todavía estábamos con la de Pedro, empezó a contar interesantes anécdotas. Al llegar el momento de la suya, sus variadas historias nos dejaron sorprendidxs. Sus experiencias políticas en la militancia socialista nos permitieron conocer una parte de la historia de la provincia que, hasta el momento, se encontraba oculta.

       Hugo siempre estuvo predispuesto a contarnos sus relatos. Cada vez que terminaba su anécdota, nos decía: “pregunten nomás”. Él nos manifestó que hace años quería contar su historia y la de sus compas, para que quede plasmada y no se pierda ese esfuerzo enorme de lucha por sus ideales. No es un dato menor el hecho de que casi la totalidad de los integrantes terminó presa, de algunxs de sus compañerxs nunca se supo su paradero ni sus nombre reales, sólo sus “nombres de guerra”, ficticios; así que cuando perdió el contacto nunca pudo volver a reencontrarlxs.

       Fue una sorpresa nuestra el enterarnos que en Concordia funcionaban varias células del PRT, dato casi desconocido, y que hasta funcionaba una casa operativa —una casa donde vivían varixs compañerxs, la cual hacia afuera tenía una fachada de hogar “común” con personas que habitaban en ella y que simulaban tener una vida normal, mientras que por dentro lxs compas hacían reuniones, escribían informes y boletines, se formaban, y hacían infinidades de tareas técnicas—.

      La célula de Hugo era de Propaganda y Agitación, conformada por él y dos compañeras más, Lina y Susana; esta última era la responsable política de célula y, según supone él, había estudiado periodismo o algo similar en la universidad porque se desenvolvía muy bien en el tema.

     La entrevista se fue alargando, en principio iba a ser hasta el mediodía. Él había llegado tipo diez de la mañana, pero cuando quisimos acordar, ya habíamos pasado las doce y seguíamos ahí, intrigadas y expectantes de lo que nos contaba; a veces nos reíamos, otras quedábamos paralizadas, de vez en cuando también sentíamos dolor y angustia por lo que tuvieron que pasar, bronca por lo hijos de yuta que fueron los “milicos” y las cosas aberrantes que les hicieron.

      No pudimos terminar con todo. Nos dijo que volviéramos para contar la parte en que estuvo preso en Coronda, ya que tenía infinidades de anécdotas; algunas, las más chistosas, las narró mientras comíamos.

     Al finalizarla, procedimos a sentarnos en el patio para compartir un momento más informal de charlas, intercambios y discusiones, para posteriormente comer todxs juntxs.

      Para la tarde Hugo ya había vuelto a su ciudad; sin embargo, nosotrxs continuamos con Raúl y María entre guitarreada, cantos y risas. La noche llegó y después de una excelente boga asada, procedimos a dormir en la misma radio, para despertarnos a la mañana siguiente y entrevistar a Raúl (sí, el mismo).

      El domingo a la mañana ya estaba más fresco; nos despertaron María y Raúl mientras encendían el fuego para preparar el rico desayuno que devoramos. Al tiempo que algunxs compas se quedaron en la mesa charlando con María, otras fuimos con Raúl para hacerle la entrevista.

      El empezó contándonos cómo de joven le empezó a interesar la política, quizás porque su padre tenía una radio propagadora que reproducía noticias, también a preocuparse por los demás y su afán por la música. Nos contó la misma historia sobre el traslado de Federación, como repercutió en el pueblo y en él mismo, en donde se vió como uno de los organizadores de la resistencia para que no desaparecieran del mapa al pueblo de Federación. También nos relató su paso por Corrientes como estudiante y su punto de partida en la militancia estudiantil, llegando a ser simpatizante del PRT y encargado de distribuir las revistas del partido.

      También, nos contó cuando cayó en las manos de la dictadura y su paso por las diferentes cárceles en la provincia, de cómo los militares buscaban constantemente quién era “el organizador” en Federación y su destino final en la cárcel del Chaco. “A mi me hubiese gustado conocerlo a Santucho” nos dijo, como un deseo incumplido.

      Al terminar nos dijo lo mismo que Hugo, nos prometió que íbamos a seguir la entrevista otro día, en otra ocasión.

       El viaje llegaba a su fin, con su carga de anécdotas, aprendizajes mutuos y la alegría de saber que, en estos tiempos que nos tocan vivir, aún podemos hacerle una gambeta a la presión del mismo sistema y compartir estos tiempos tan valiosos entre lo que somos: compañerxs.

      Asimismo, recuperamos el hecho de que, a pesar de los momentos tan duros que nuestrxs compañerxs tuvieron que pasar —y que sólo alguien que los vivió puede llegar a dimensionar lo ocurrido—, siempre lo afrontaron gracias a la alegría y el humor, que les permitieron sobrevivir a tan terrorífico contexto.

       Unas de las cosas en que los entrevistados concordaron y nos dejaron a entender con sus diferentes exposiciones, fue que en las más duras represiones, donde el estado terrorista no dejaba de oprimir, el pueblo no dejaba de prestar solidaridad con lxs militantes políticxs, aún jugándose el pellejo. La solidaridad de la sociedad libre resiste y es una energía infinita.

     El traslado de su pueblo Federación produjo una resistencia popular en el que emergieron varios actores y actrices políticas, entre algunxs de ellxs salieron unos futuros “Perros” o Guevaristas, que lucharon cada cual en una trinchera distinta, y todavía lo siguen haciendo.

      Cabe destacar que estas entrevistas forman parte de un proyecto que tiene como finalidad contar estas valiosas historias, con miras de reconstruir una parte de la historia política de la provincia en la que residimos y, también, de la historia del PRT-ERP, y el cual saldrá a la luz, esperamos, lo antes posible.

 

Con la Memoria de lxs 30 mil, siempre. Milicos en la calle, nunca más

Hoy se cumplen 44 años del inicio de la dictadura más sangrienta que ha conocido nuestro pueblo. Este 24 de marzo nos encuentra en una situación excepcional: la crisis sanitaria desatada por la epidemia del Coronavirus nos obligará a que, por primera vez desde 1984, recibamos este aniversario desde nuestras casas. Nuestro pueblo ha hecho un camino de Memoria, Verdad y Justicia en las calles y comprendió siempre que no hay posibilidad de vencer la impunidad y el olvido sin el protagonismo callejero. Este 24 nos encontramos ante el desafío de multiplicar nuestra creatividad para, a pesar de las urgencias e impedimentos que plantea la pandemia, recrear una vez más el ejercicio permanente de la memoria.

Y es justamente en este contexto en que, montados sobre la emergencia, reaparecen discursos autoritarios, escenas de militarismo ciudadano, cuando la historia y la memoria de la dictadura renuevan una vez más su importancia. Refuerzan de nuevo la necesidad de pensar que ese pasado no es sólo para una consigna de efeméride escolar, sino que guarda profundas lecciones para nuestro presente y futuro.

También cuando vemos reaparecer nefastas metáforas militaristas, que nos hablan de «guerra ante un enemigo invisible», que mencionan al presidente como «comandante de esta batalla». O cuando resurgen los gastados discursos de «unidad» y de «patrioterismo futbolero», cuando ya todxs estamos viendo cómo las diferencias de clase se agudizan en una cuarentena que deja en evidencia la desigualdad de recursos que tenemos para sobrellevar la paralización económica.

O cuando vemos el mensaje del ex carapintada Berni, que llama al «Orden, subordinación y valor» y destaca que «no hay lugar para los librepensadores». Y a la cola asoman los gobernadores pidiendo al Ejército en la calle y que se declare el Estado de sitio. Una vez más la memoria debe ser nuestra herramienta de reflexión, de pensamiento crítico. Ya lo sabemos, y en estos días se ha vuelto a poner en evidencia: cuando a las fuerzas de seguridad les sueltan la correa, los primeros que las padecen son los barrios populares, lxs laburantes. Hay que ser bien clarxs: no se necesitan milicos, se necesitan trabajadorxs de la salud, trabajadorxs sociales, se necesita revertir el estado de abandono de nuestro sistema de salud.

Hoy como ayer, si se militarizan los barrios es porque hay o habrá algo que reprimir. Nos preguntamos, ¿qué va a pasar cuando la epidemia llegue a los barrios populares, que por las políticas neoliberales que implantó la dictadura sufren el hacinamiento y la falta de servicios sanitarios básicos?

Con la herencia de la dictadura a cuestas, no damos vuelta la página

Todo esto no cae en el vacío, viene como correlato de un pedido presidencial de que «demos vuelta la página». De un discurso que se refirió al genocidio como «inconductas de algunos». Y si bien después tuvo el valorable gesto de pedir disculpas, fue justamente a partir de la justa reivindicación que hicieron las organizaciones y personalidades que saben que no se puede sacrificar la historia en nombre de una organicidad acrítica. El actual presidente señalaba que las actuales generaciones de milicos fueron formadas en democracia». Lo que no dijo es que quienes los formaron son los dinosaurios de siempre. Tampoco ha planteado, hasta ahora, revertir la inmensa cantidad de leyes y normas que siguen vigentes desde aquella época, que no fueron precisamente promulgadas en democracia, y que la limitan. Nos referimos a las que financian a la iglesia hasta límites obscenos, a la ley de entidades financieras que habilita el endeudamiento cíclico con fuga, a la que permite la venta de terrenos fiscales sin pasar por el Congreso, a la que viola derecho de lxs pibxs criminalizadxs, a la que militariza a la Policía Federal… Seguimos en la misma página en tanto y en cuanto estas leyes y los efectos profundos de la dictadura sigan vigentes.

La renovada crisis de deuda pública que padecemos en la actualidad es un claro signo de la necesidad de cortar las cadenas con ese pasado. Hoy resulta imprescindible suspender los pagos e investigar la deuda. Entre otras estafas nos encontraremos las huellas de la dictadura. Hay que romper el ciclo de la Deuda Eterna.

Por otro lado, creemos que hay que estar muy alertas. Los golpes de estado han dejado de ser cosa del pasado. A los «golpes blandos» de Honduras en 2009, Paraguay en 2012, y la destitución de Dilma Rousseff en 2016 se le ha venido a sumar el golpe criminal en Bolivia, que dejó un tendal de muertes y violaciones a los DDHH. A ello se añade el gobierno ilegítimo y asesino de Piñera, cuyas acciones terroristas cuentan con el beneplácito de la mal llamada «Comunidad Internacional», por el simple hecho de estar alineados con la política norteamericana. El pueblo chileno lleva meses en rebelión contra el neoliberalismo impuesto por su última dictadura, mientras las FF.AA. latinoamericanas están alineadas y bajo la órbita de la doctrina yanqui de la guerra «contra las nuevas amenazas» y el «terrorismo internacional». EEUU ha regado de bases militares Nuestra América, hay quienes hablan de un Plan Cóndor II. No es momento de «reconciliaciones», ni de dar vuelta ninguna página. Es tiempo de estar más alertas que nunca.

 

Las luchas por las Memorias. Reivindicar la militancia revolucionaria

Como cada 24 de marzo también queremos poner sobre el tapete un debate alrededor de las memorias. Para nosotrxs el 24 no sólo es un momento para repasar los orígenes y consecuencias de un genocidio cuyos resultados aun marcan nuestro presente. También es un momento para poder pensar en el proceso social que se vivía previamente. En la Argentina de los Cordobazos, Rosariazos, Tucumanazos, Mendozazos. La del clasismo y el sindicalismo de liberación, la de las ligas campesinas, la de lxs artistas del pueblo, la de lxs intelectuales comprometidxs con su pueblo, la de los curas villeros, la de las organizaciones de liberación sexual, la que paría también sus organizaciones político-militares. La que palpitaba en una Latinoamérica que quería parir dos, tres, muchas revoluciones. Un tiempo en que todos los sectores oprimidos se planteaban la construcción de un futuro distinto, más justo y libre.

Y la voluntad de rememorar estos procesos no responde a capricho, ni romanticismos. Si nos tomamos la tarea de repasar las trayectorias de lxs compañerxs desaparecidxs, asesinadxs, exiliadxs, nos encontraremos con un genocidio que no tuvo errores, ni excesos, ni malos entendidos. El genocidio recayó sobre la militancia: sobre miembros de las organizaciones armadas, grupos por la diversidad sexual, delegadxs fabriles, activistas barriales, estudiantiles, campesinxs, etc. El principal objetivo era frenar los procesos revolucionarios y cambiar en forma duradera el modelo de acumulación, la formas de organización social e imponer el capitalismo como único horizonte de posibilidad. Para ello, lo primero era destruir las diversas formas organizativas del pueblo: sus organizaciones sociales, sindicales, sus partidos y sus organizaciones armadas.

Sin ambages lo había dicho Videla en la XI Conferencia de Ejércitos Americanos en Uruguay, en noviembre de 1975: «Si es preciso, en la Argentina deberán morir todas las personas necesarias para lograr la paz del país». La paz a la que se refería era la paz de los capitalistas para seguir explotando, claro está. La paz de los cementerios.

La dictadura tuvo por tanto un marcado carácter de clase. El principal objetivo, como dijimos, fue resolver a favor de la gran burguesía la lucha abierta de clases. Por eso cuando se habla de dictadura cívico-militar en realidad no se aporta mucho. Los militares son el brazo armado de una clase, los objetivos que perseguían no tenían que ver con su profesión. La burguesía tiene sus civiles y también sus militares, y todos estuvieron de acuerdo en llevar adelante el programa represivo más atroz que haya conocido el pueblo argentino, para impedir que las fuerzas populares tomaran el poder y expropiaran a los expropiadores.

Por eso la represión se ensañó con compañeras y compañeros de las organizaciones armadas, con delegadxs de las fábricas, donde hubo un revanchismo patronal sin límites. Por eso más del 30% de lxs desaparecidxs son obrerxs fabriles, a lo que hay que sumar trabajadorxs de los servicios, docentes, periodistas, campesinxs, etc. Es decir asalariados de diferentes rubros, en cuyo cautiverio fueron torturadxs con especial sadismo las mujeres y las personas LGTB+.

En síntesis, desde nuestra perspectiva, cuando hacemos memoria sobre la dictadura tenemos que hacer hincapié en su carácter de clase y su carácter conservador y contrarrevolucionario. Si no, nos seguiremos perdiendo en los complicados laberintos que los vencedores han levantado sobre la sangre de nuestras compañeras y compañeros.

Desde nuestro punto de vista, los 24 de marzo son un momento fundamental para que nuestras memorias hagan el esfuerzo por recuperar aquel proyecto político que la dictadura quiso desaparecer junto a los cuerpos de nuestrxs compañerxs. Un momento para recuperar nuestras tradiciones, la historia de nuestras batallas, de nuestras experiencias como pueblo. Si no, como diría Rodolfo Walsh, «cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas». Que la memoria sea la memoria de nuestro pueblo y sus luchas por cambiar todo lo que debe ser cambiado.

En casa, pero con Memoria

Nos quedaremos en nuestras casas, pero que la memoria ocupe igual las calles, las redes sociales, cantemos desde los balcones, gritemos, que el 24 no sea un día más. Es fundamental que no permitamos que se siga fortaleciendo el Estado policial, no dejemos que nos «cuiden» los milicos y ejerzamos más que nunca la solidaridad y el compañerismo.

Colguemos pañuelos blancos en ventanas y balcones. A las 11 hs. escucharemos el documento del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia de CABA por streaming (en FB: EMVyJ). A las 15 hs., nos sumamos a los aplausos por lxs 30.000 compañerxs detenidxs desaparecidxs.

Y siempre, en cualquier situación, ser concientes que honrar la memoria de lxs 30.000 es retomar esas banderas de lucha y llevarlas, como un solo puño, a la victoria.

Por eso, este 24 volvemos a gritar:

¡Nuestras compañeras y compañeros lucharon por el Socialismo!

¡No nos han vencido!

¡Apertura de todos los archivos y aparición de todxs lxs niñxs apropiadxs!

¡Memoria, verdad y justicia!