A 52 años de StoneWall

No todas las efemérides son iguales, la revuelta de Stonewall cada 28 de junio, arde en el calendario recordándonos el valor de la rebeldía y pone sobre la mesa que estamos lejos de que el mundo sea un lugar libre y feliz mientras sigue habiendo personas para las cuales su deseo y su identidad de género pueden ser un peligro de muerte.

Stonewall Inn, era el nombre de un pub ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village y se convirtió en el ícono del orgullo gay luego de un conjunto de protestas contra las redadas policiales que comenzaron la noche del 28 de junio pero se sostuvieron por varias noches, con barricadas y movilizaciones. Oficialmente, Stonewall era un bar de botella, es decir, lxs clientes llevaba su bebida y completaba sus datos al entrar, emulando los clubes exclusivos. La gente ponía nombres falsos y llegaban con botellas que dejaban en los autos o en la vereda. El Stonewall era uno de los pocos bares donde lxs drag eran bienvenidxs, con precios accesibles y era el único bar gay donde se podía bailar. Aunque en general se piensa que en EEUU esta fue la primera manifestación LGBT+, durante las décadas de 1950 y 1960 hubo resistencias ante la hostilidad del sistema legal norteamericano, organizaciones fundadas en los 50´como Mattachine Society y Daughters of Bilitis se autodenominaron “homófilas”, escapando a la estigmatización de la palabra homosexual, estigmatizada tanto legal como médicamente y lucharon por desnaturalizar prejuicios en un clima adverso.

Sin embargo, aún en 1969, eran muy pocos los establecimientos que aceptaban a personas abiertamente homosexuales y seguían vigentes muchas de las penalizaciones sobre la comunidad LGBT: no podían acceder al empleo público y a muchos del sector privado por ser consideradxs pervertidxs e inestables, los bares tenían prohibido servirles alcohol y tenían prohibido mostrarse públicamente con una pareja leída con su misma identidad de género. Lo que había cambiado, sin embargo, era el contexto, ya que para entonces se venía de transitar una década plena de movilizaciones por la amplitud de derechos y había gran cantidad de movimientos sociales activos, tales como el movimiento afroamericano por los derechos civiles, el movimiento hippie y las manifestaciones contra la guerra de Vietnam.

La madrugada del 28 de junio de 1969 la policía fue a Stonewall sin previo aviso, como siempre, y empezó una razzia. Hubo golpes y detenciones, muchas personas eran obligadas a desvestirse en los baños para comprobar que su género coincidiera con su indumentaria. Muchxs comenzaron a resistirse y en un barrio lleno de activistas y universitarios, se corrió la voz y la redada se transformó en una intensa lucha de calles.

Fue central para el inicio de las protestas Marsha P. Johnson, mujer trans, negra y de los sectores bajos que vio la necesidad de ponerle un freno a la violencia policial, denunciar la discriminación racista y el odio hacia la comunidad LGBTIQ+. La mirada de clase, y la justa lucha contra la explotación apareció en los disturbios que originaron la revuelta de la mano de ella.

Un año después se realizó la primera marcha. Se le llamó “Día de la liberación de la calle Christopher” (era la calle del pub Stonewall). La consigna más importante fue “Gay es orgullo, dilo fuerte!”. Orgullo significaba entonces no dejarse humillar, pero también visibilizar que nadie debería ser oprimidx, discriminadx e incluso morir por no auto- percibirse del género asignado al nacer, o por vincularse sexo-afectivamente con personas de su misma identidad genérica.

Para las personas LGBTIQ+ el reconocimiento implica poder vivir en paz y en algunos casos: poder vivir. Este 28 de junio en Argentina aparece atravesado por la alegría del cupo laboral travesti-trans, que deberá ser cuidado por las organizaciones que, desde el campo popular hacen realidad estas gestas. Sin embargo, seguimos buscando a Tehuel y con los dientes y los puños apretados vemos que en lo que va de 2021 hubo ya 94 travesticidios.

No se trata sólo de libertad sexual, tampoco vivimos en una sociedad libre porque existan leyes que nos abran las puertas. Saludamos los avances y seguimos en las calles luchando por la autonomía de nuestros cuerpos con la irreverencia de Marsha P Johnson y Sylvia Rivera, con la determinación de Carlos Jáuregui y la fuerza de Diana Sacayan y Loana Berkins.

Hasta que todo sea como lo soñamos!
#DondeestaTehuel #Bastadetravesticidios#Autonomiadenuestroscuerpos #Autonomiasexual

Besarnos ante todo aquel que odie

Por Paula T.

El pasado miércoles 7 de marzo, tras cuatro años de lucha, se dictó el fallo de absolución para Mariana Gómez de los delitos de resistencia a la autoridad y lesiones leves.

El 2 de octubre del 2017 es la fecha en la que Mariana Gómez y Rocío Girat vivieron un capítulo nefasto en sus vidas. Transitaban su día por las calles de Buenos Aires en camino a su trabajo. Como es sabido, el centro porteño alberga una gran circulación de gente por lo que difícilmente se torne meticuloso prestarles atención. En determinado momento, comenzó a llover y ambas se refugiaron bajo el domo vidriado de Plaza Constitución. Eran fechas importantes, Rocío se encontraba próxima a enfrentar en juicio a su padre, un oficial de la armada quien la había abusado durante años. Entre charlas y pitadas de sus respectivos cigarrillos, Rocío se larga a llorar a lo cual Marian la contuvo dándole un beso y abrazándola a modo de despedida.

José María Perez, un empleado de Metrovías se acerca directamente a Marian y le pide que apague su cigarro. Ella constata que no hay una cartelería específica que le informe que no podía hacerlo. Claramente allí ya estaba desprendiéndose una seguidilla de acciones con fines incisivos y determinantemente discriminatorios por haberlas estado observando en ese rato, molesto de la situación. Muchas personas casi en simultáneo estaban haciendo lo mismo -incluso su compañera- y aún así, la aprehensión no les había llegado en ningún momento. Tras negarse, Pérez le hace señas a Jonatan Rojo, un uniformado que se encontraba en el lugar. Este se acerca y aleccionándola desde el primer momento le dice “pibe, apagá el cigarrillo”. Luego de volver al mismo intercambio anterior, pero esta vez reafirmándole una y otra vez que era mujer, Marian quiso dar por finalizada la conversación diciéndole “termino el cigarrillo y me voy”. Acto seguido cuando ella decide retirarse, Rojo la cruza con el brazo a la altura del pecho y le anunció que la iba a detener. “Aceptó y acreditó que era mujer por mis tetas” declaró Marian en una entrevista. El policía pidió refuerzos ante el pedido desesperado de Rocío -a quien lxs uniformadxs no quisieron reconocer como su esposa hasta que ella les mostró su libreta de matrimonio civil- y Karen Villarreal se hizo presente agarrándola del cuello a Marian con la ayuda de Rojo y la tiraron al piso, esposándola. En ese momento, para evitar caer al piso y con un movimiento propio de la desesperación le arrancó un mechón de pelo a la agente. Por eso, la condena fue por “lesiones leves agravadas”. El desenlace culminó con Mariana detenida en la comisaría ubicada en Boedo -donde fue sometida a vejámenes y obligada a desnudarse en un calabozo- y con un proceso penal abierto.

Mariana fue atravesando diversas instancias judiciales sin que el poder judicial considerara que lxs funcionarixs publicos pudieran haber actuado con ensañamiento y odio hacia ella por su condición de mujer y de lesbiana. Por citar algunos ejemplos: Durante el proceso, la jueza Maria Dolores Fontbona de Pombo negó a la defensa varias pruebas, como primeramente la declaración de Rocío, pero además no consideró el maltrato y la prepotencia de la que fueron víctimas tanto Mariana como su esposa, a pesar de contar con testigxs y videos aportados en la causa. Culminó aceptando la versión policial que indicaba que el operativo tuvo como justificativo la negativa de fumar. Luego, la segunda prueba negada es la posibilidad de hacer un peritaje médico que indicara la gravedad de la lesión de Karen Villarreal endilgada a Mariana. Según declaraciones del abogado defensor, Teszkiewicz, el Código Penal de la Nación expresa que el delito de lesiones leves es un delito de instancia privada y requiere el impulso de la persona damnificada. La mujer policía, supuesta víctima de ataque, nunca impulsó la acción. Aún así, más tarde, la jueza Yúngano resolvió condenar a Mariana por lesiones leves.

Por su parte, la fiscal Diana Goral había reclamado dos años de prisión. En su alegato la funcionaria judicial dejó expuesto su sexismo cuando insistió en que “la lesión a Villarreal, por ser mujer, debe ser valorada más gravemente que en un hombre”.

Sin dejar de mencionar los contextos, cabe mencionar que días después del hecho, se lanzó un protocolo disciplinador por parte de la ex ministra Patricia Bullrich. El llamado “Protocolo General de Actuación de Registros Personales y Detención para Personas Pertenecientes al Colectivo L.G.B.T” que mediante una falsa inclusión se disponía el establecimiento de pautas a la hora de detener o reprimir a una persona del colectivo.

No nos parece casual ni mucho menos aislado, que sumado a todas las aberraciones que la pareja tuvo que vivir y presenciar, se declarara el procesamiento de Mariana Gómez por “resistencia a la autoridad y lesiones graves” un 9 de marzo, justo un día después del Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans. Y que siendo que el 25 de junio era la fecha en la que debía conocerse el veredicto, Yúngaro se excusó y pidió tiempo para pensar, algo que “los bombos de las manifestantes no le permitían hacer”, según ella. La dilación injustificada y la fecha que se fijó para dar el veredicto fue significativa y dejó ver un nuevo mensaje disciplinador: la condena se conoció la mañana del 28 de junio de 2019, jornada en la que se cumplían 50 años de la revuelta de Stonewall y en la que se conmemoraba en todo el mundo el Día del Orgullo LGBT.

Finalmente, tras cuatro años de pelearla, la Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal (integrada por los jueces Horacio Leonardo Días, Eugenio Sarrabayrouse y Daniel Morin) dictó el fallo que absuelve a Marian Gómez de los delitos de resistencia a la autoridad y lesiones leves, por el que la jueza del Tribunal 26, Marta Yungano, la había condenado a un año de prisión, siguiendo casi al pie de la letra el hilvanado construido por la fiscal Diana Goral (que se presenta como “especializada en violencia de género”).

“Quiero agradecer a todas las personas que nos dieron su apoyo, que estuvieron con Rocío y conmigo todo el tiempo. Si no hubieran estado, no llegábamos a la absolución. Cuando termine la pandemia festejaremos, no faltará oportunidad. Pero toda esa fuerza me ayuda a que continuemos con la causa contra los policías. A mí me desnudaron en un calabozo. Eso no puede seguir ocurriendo. Esta gente sin capacitación cobra un sueldo y tiene un arma. Quiero que les saquen el uniforme. La semana próxima me voy a presentar en la oficina de Violencia Institucional. Porque si me duermo y espero los tiempos de la Justicia, voy a tener que esperar 4 años más. Y no sería justo. Esto no va a quedar así. Voy a seguir luchando si no me frenan. Porque toda la situación ha sido injusta aunque el fallo de Casación sea bueno. La jueza y la fiscal cometieron actos discriminatorios. Nosotras no somos un número. Somos personas, tenemos una historia”, anuncia Marian Gómez.

Porque nunca más besarnos, desearnos y elegirnos sea un delito. Nuestros besos son un acto político y revolucionario, no quedarán relegados a su mirada patriarcal, no se los permitiremos. ¡Que destituyan YA a la jueza Yungano, lesbodiante y encubridora de pedófilos! Si lxs jueces son una extensión automática de lxs fiscales y lxs fiscales son una extensión automática de la policía, ¡reforma judicial feminista! ¡Basta de Doctrina Chocobar! Que las palabras de las fuerzas de seguridad no sean las que hagan la verdad existiendo pruebas de sobra. ¡Basta de odio hacia nuestra comunidad! Al calabozo no volvemos nunca más.

Alexandra Kollontai – A 149 años de su natalicio

Un 31 de marzo de 1872 nacía en San Petersburgo la militante y pensadora revolucionaria Alexandra Kollontai, integrante del Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado y del Comité Central del Partido Bolchevique en octubre de 1917. Su padre fue un general zarista y su madre procedía de una familia de campesinos fineses acaudalados. A pesar de este origen aristocrático, su conciencia política iría perfilándola como una pensadora transgresora y disruptiva para la época, superando por igual los estigmas de clase y de género.
Desde su temprana juventud abrazó las ideas socialistas, feministas y libertarias. Luego de formarse en economía y ciencias sociales en Zúrich, regresó a su tierra natal y se afilió al Partido Socialdemócrata Ruso (PSDR) en 1899. Su notable incidencia teórica y política durante la revolución de 1905 se reflejó en la publicación de una serie de artículos sobre la necesidad de articular las luchas por la liberación femenina con las de la clase trabajadora. Dentro del partido, instó a sus compañeros a incorporar una perspectiva feminista a la estrategia clasista.
Planteando de forma muy temprana el problema de la reproducción social a costa de las mujeres y para el beneficio del capital, Kollontai decía: “Para la mujer, la solución del problema familiar no es menos importante que la conquista de la igualdad política y el establecimiento de su plena independencia económica”.
En una época en la que la mayoría de las mujeres, relegadas al tutelaje de su varón de turno (padre, marido, empleador), se limitaban a la maternidad y las tareas del hogar como únicos espacios posibles, Kollantai se convertirá en una activa militante que hará irrumpir la lucha feminista en los ámbitos revolucionarios. En una época en la que el sufragismo se limitaba a bregar por los derechos políticos de la mujer, Kollontai iba mucho más allá, denunciando las múltiples opresiones que subyugaban a la mujer proletaria, en una realidad social penosamente vigente.
En El comunismo y la familia, de 1918, plantea: “El capitalismo ha cargado sobre los hombros de la mujer trabajadora un peso que la aplasta; la ha convertido en obrera sin aliviarla de sus labores de ama de casa y madre. Por tanto, nos encontramos con que, a consecuencia de esta triple e insoportable carga, que con frecuencia expresa con gritos de dolor y hace asomar lágrimas a sus ojos, la mujer se agota. Los cuidados y las preocupaciones han sido en todo tiempo destino de la mujer; pero nunca su vida ha sido más desgraciada, más desesperada que en estos tiempos bajo el régimen capitalista, precisamente cuando la industria atraviesa por un período de máxima expansión”.
Su horizonte era el de la construcción de una sociedad donde estas opresiones desaparecieran de manera progresiva y definitiva: “La mujer ya no dependerá de su marido, sino que serán sus robustos brazos los que le proporcionen el sustento. Se acabará con la incertidumbre sobre la suerte que puedan correr los hijos. El Estado comunista asumirá todas estas responsabilidades. El matrimonio quedará purificado de todos sus elementos materiales, de todos los cálculos de dinero que constituyen la repugnante mancha de la vida familiar de nuestro tiempo. (…) El matrimonio se transformará en la unión sublime de dos almas que se aman, que se profesan fe mutua; una unión de este tipo promete a todo obrero, a toda obrera, la más completa felicidad, el máximo de la satisfacción que les puede caber a criaturas conscientes de sí mismas y de la vida que les rodea”.
Por su activa militancia contra el régimen zarista debió exiliarse en diferentes países europeos y en Estados Unidos. En 1907 participó como delegada rusa en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Alemania. En consonancia con su internacionalismo proletario se unió al Partido Socialdemócrata Alemán, donde entabló una relación de afinidad y camaradería con Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin.
Durante la Primera Guerra Mundial, se opuso fervientemente a la sangría imperialista y, como testigo de la capitulación nacionalista de muchos partidos
socialdemócratas de la II Internacional, se integró definitivamente a la fracción bolchevique del PSDR, quienes “más consecuentemente combatían el socialpatriotismo”.
Tras el triunfo de la revolución bolchevique tuvo a cargo la Comisaría del Pueblo para la Asistencia Pública, siendo la primera mujer en integrar el Consejo de Comisarios del Pueblo de la flamante Unión Soviética. En 1918 organizó junto a otras mujeres el Primer Congreso de Obreras y Campesinas de toda Rusia, donde se constituyó el Zhenotdel (Departamento de la Mujer), un organismo centrado en promover la participación de las mujeres en la construcción del proyecto socialista ruso.
Gran parte de los avances en materia de derechos de la mujer durante los primeros años de la revolución -muchos de los cuales serán suprimidos tras la consolidación del stalinismo- son fruto de la notable influencia de su teoría y praxis política: el matrimonio civil y el divorcio, el cuidado comunitario de lxs niñxs, la igualdad jurídica entre hombres y mujeres, la eliminación de la diferencia jerárquica entre hijxs “legítimos” e “ilegítimos”, las licencias por maternidad pagas, la legalización del aborto, etc.
Dentro del Partido Comunista ruso formó parte de la llamada Oposición Obrera, una tendencia que abogaba por la democratización del proceso revolucionario y un mayor protagonismo de los sindicatos en la dirección de las fábricas.
Incomprendida por sus ideas sobre la liberación sexual, poco a poco fue quedando marginada del círculo decisorio del Consejo de Comisarios y del Comité Central del Partido, y en 1924 fue designada como embajadora en Noruega, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en desempeñar un cargo diplomático. Falleció en Moscú en 1952.
A 149 años del nacimiento de la camarada Alexandra Kollontai, el recuerdo de su compromiso revolucionario y sus textos pioneros siguen constituyendo para nosotrxs poderosas herramientas para la lucha contra el capitalismo y el patriarcado.

#8M Paro internacional de mujeres lesbianas trans travestis bisexuales y no Binaries

#8M Paro internacional de mujeres lesbianas trans travestis bisexuales y no Binaries. Nosotres Paramos. Basta de femicidios. El estado es responsable

Nuevamente este 8 de marzo paramos el mundo y copamos las calles. Porque las razones por las cuales luchamos siguen vigentes, porque no vamos a dejar de luchar hasta que todo sea como lo soñamos. Hoy gritamos ¡el estado es responsable! Responsable de no garantizar las políticas públicas necesarias para terminar con los femicidios, ni los recursos y presupuestos indispensables para evitar las demoras y el abandono hacia las mujeres y disidencias por parte de toda la órbita estatal. Exigimos un ministerio que ponga en marcha respuestas concretas y no la pantomima de cartón que hoy existe. Un estado sin respuesta es un estado femicida.

Al mismo tiempo, un estado que no responde frente al modelo de represión y control sobre cuerpos y deseos no sólo es cómplice sino su principal artífice. Se trata entonces de un modelo que busca disciplinar en torno a un objetivo común: las mujeres originarias y afrodescendientes que ocupan posiciones de liderazgo en luchas de barrios populares y en los territorios contra el extractivismo. Esta estructura de violencia y asesinato se repite en toda Latinoamerica como lo demuestran los casos de Berta Cáceres, Macarena Valdés y Marielle Franco.

En este sentido, así como el patriarcado destruye y mata, la misma metodología opera en la esfera ambiental, nos encontramos en el marco de una situación de enorme degradación ambiental a nivel global, con territorios arrasados por la lógica predatoria capitalista y con otros donde se resiste a los embates extractivistas y de megaproyectos, cuyas lógicas de producción y consumo ponen en peligro la salud de los ecosistemas y por lo tanto de millones de personas. Un estado que no actúa frente a la quema de bosques y humedales, y además busca profundizar los agronegocios, la megaminería y el fracking, es un estado ecocida. Somos las mujeres e identidades disidentes les más afectades por las políticas represivas que intentan terminar con las experiencias de resistencia y lucha contra la depredación de la naturaleza. Así lo demuestra el asesinato de las niñas Lilian y María Villalba y el secuestro de Elizabeth “Lichita” Oviedo Villalba cometidos por el ejército paraguayo en 2020. En ese país las tierras se encuentran concentradas en manos privadas y grandes corporaciones extranjeras, quedando les campesines completamente despojades. Quienes defienden la tierra para les que la trabajan, quienes defienden la vida, resisten y se organizan son perseguides y hostigades como fiel reflejo de un estado patriarcal basado en el odio racial, hacia las mujeres, las infancias y fundamentalmente hacia les campesines.Los femicidios de Berta Cáceres en Honduras en 2016 y de Macarena Valdés en Chile ese mismo año, demuestran claramente el odio del capital contra las defensoras del territorio en América Latina y desnudan las diferencias de género, clase y raza, dominantes en la sociedad actual. También ponen al descubierto el terrible rol de la justicia negacionista y clasista, encubridora de sicarios, empresas y femicidas.

Las mujeres trabajadoras a lo largo y ancho del planeta todavía seguimos ganando menos que nuestros compañeros varones, las personas trans siguen siendo excluidas de la mayoría de los trabajos formales. En nuestro país, a meses de haber logrado la aprobación del aborto legal en el congreso, la única forma de garantizar que haya Interrupción Voluntaria del Embarazo para no morir es organizándonos.

El reclamo es político, la lucha es cultural, colectiva y respetando las diversidades. Seguimos siendo las mujeres y las identidades disidentes aquelles sobre les que recaen las tareas domésticas y reproductivas. Discutir el rol de nuestro trabajo no pago en las casas y los trabajos es urgente!

Hoy, más que nunca, es necesario estar unides y levantar nuestras reivindicaciones, levantar nuestra propia agenda, la de los feminismos, con autonomía del gobierno y las patronales, respetando los ámbitos colectivos y recordando que nunca se nos regaló nada.

Exigimos políticas públicas urgentes para que no haya más femicidios y que existan verdaderas acciones en situaciones de violencia. Un estado sin respuesta es un estado femicida.

Basta de travesticidios! Justicia por Fabiola Ramírez y todes les compañeres víctimas de crímenes de odio!! Necesitamos Unidad de acción en las calles y en todos lados para levantar nuestras propias reivindicaciones. No queremos que ningún gobierno burgués nos imponga su agenda. A la agenda la marcamos nosotres. En la práctica, con la experiencia diaria de lucha.

Basta de depredación a la naturaleza. ¡¡Viva la lucha y la resistencia de las mujeres y las identidades disidentes contra el ecocidio!!

El estado también avala y es responsable de esta crisis.

Seguimos siendo las mujeres e identidades disidentes aquelles sobre les que recaen las tareas de cuidados y de reproducción. Seguimos ganando menos y siendo más pobres. Igualdad salarial, políticas públicas que ataquen la feminización de la pobreza! Valorización del trabajo doméstico, el trabajo doméstico es trabajo impago!!

29D Una huella colectiva. Haciendo historia, conquistando derechos

Este martes una vez más miles de mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries nos movilizamos a Congreso en una vigilia histórica por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Hace dos años los sectores conservadores, garantes del ajuste a los sectores populares, a la represión de les trabajadores, nos arrebataban también el derecho conquistado en las calles de aborto legal, seguro y gratuito.
Después de 15 años de creación de la Campaña, esta vez discutimos sobre la base de un proyecto que tiene varias cosas que no nos gustan, y por las que seguiremos en las calles luchando hasta conquistar nuestros derechos tal y como los merecemos, sin objeciones ni obstáculos.
Aún así, llegamos hasta este punto por la fuerza de la lucha del movimiento feminista. Logramos una vez más poner en agenda de la mesa de cada familia y cada gobernante el debate por la libertad reproductiva de las mujeres y las personas gestantes.
Sabemos que si el Estado calla, otorga el espacio a prácticas inseguras que ponen en riesgo la vida de las personas gestantes, por eso que se apruebe la legalización del aborto es un triunfo inapelable de los sectores populares.
Que se haga en plena crisis sanitaria y social sería reflejo de las necesidades que tiene el pueblo entero de un sistema de salud integral, que no responda a los negocios de las grandes industrias farmacéuticas y sectores privados sino a una mirada de las trayectorias de vida, las decisiones autónomas y los cuidados colectivos.
Creemos necesario llenar una vez más las calles para lograr la conquista de este triunfo y apoyarnos en la lucha de cada unx de lxs que con su lucha hizo esto posible, para que el feminismo pueda dar saltos cualitativos en su interpelacion a sus miembros y a la sociedad en general.

Si el 29/12 se aprueba la ley IVE nuevos desafíos se abrirán para quienes queremos construir una alternativa política anticapitalista de la mano del movimiento feminista. Habremos avanzado y tendremos en frente la posibilidad de nuevos y profundos debates con compañeres que cada vez más identifican que el enemigo de nuestros derechos no es unx funcionarix particular, sino el modo de producción y reproducción de la vida.
Si una vez más los dinosaurios del congreso la rechazan, tendremos también que redoblar esfuerzos para organizar a los sectores más movilizados del movimiento, escapar a la cooptacion institucional y radicalizar la construcción de un programa que lleve a la conquista de este derecho sin dilaciones.
Por todo esto este 29D las calles son nuestras, y con nosotrxs vienen nuestrxs ancestrxs, las mujeres del pueblo muertas por abortos clandestinos, las personas gestantes violentades por oponerse al binarismo y al patriarcado, lxs luchadorxs que hilvanaron cada centímetro de nuestro pañuelo. Con todes elles tenemos una deuda.
Deuda que no vamos a pagar con bancos que no tenemos, la vamos a pagar con la lucha, hoy y para siempre, por un presente que valga la pena ser vivido, por un futuro de libertades para todes, por aborto legal seguro y gratuito, por el feminismo y la revolución.

Ahora que estamos juntxs
Ahora que si nos ven
Abajo el patriarcado
se va caer
¡Arriba el feminismo que va a vencer!

25N: Vamos por el aborto legal sin obstaculos para su acceso ¡La marea verde está en las calles! ¡Aborto legal ya!

Introducción

A casi un año de la llegada al gobierno con la promesa de legalizar el aborto, el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) envió al Congreso su proyecto de acceso a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) y a la atención postaborto. Al mismo tiempo, envió el proyecto “de los 1000 días” que declara garantizar atención y cuidado integral del embarazo y la primera infancia. 

Sabemos que la posibilidad de que el proyecto de IVE se apruebe depende de conservar la unidad construida por el movimiento feminista así como la radicalidad y masividad del reclamo y de las movilizaciones. Mientras la derecha cuenta con el lobby del poder, nosotras contamos con la fuerza que nos da la historia de las luchas de la clase trabajadora y todos los sectores populares. En el día Internacional de Lucha contra las violencias hacia las Mujeres, la posibilidad de aprobación de la IVE es un paso adelante para las trabajadoras de nuestro país, que se universalizó como reclamo en distintos sectores sociales, contra el machismo y el patriarcado que se apropian de nuestras vidas y nuestros cuerpos.

El proyecto enviado por el Ejecutivo

Supimos de qué se trataba el proyecto una vez presentado por el presidente en conferencia de prensa. Hasta entonces, el movimiento feminista se preguntaba qué diría y qué no, y cuáles serían los puntos centrales que hacían que el gobierno decida presentar uno alternativo al construido por la Campaña por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. Si bien no fue un proyecto elaborado por quienes vienen trabajando en el tema hace décadas, ni consultado con la Campaña, sin dudas es efecto de la organización y la movilización de los últimos años. Por otra parte, si bien el proyecto del PEN no dista mucho del aprobado en 2018 en Diputades, conserva algunas diferencias centrales con dicho proyecto y con el presentado en 2019 por la Campaña.

El proyecto del PEN legaliza, como el de la Campaña, el acceso a la IVE hasta la semana 14 de gestación inclusive, para toda persona, sea en la adultez, la infancia o la adolescencia, con o sin capacidad restringida. También conserva el acceso por las “causales” de violación o riesgo de vida para la persona gestante, más allá de las 14 semanas. A su vez, incorpora la práctica como parte del Programa Médico Obligatorio (PMO), debiendo ser cubierta por los sectores público, privado y de obras sociales que conforman el sistema de salud en nuestro país.

Las condiciones en que se llevaría a cabo la práctica incluyen, como aspectos positivos del proyecto, el trato digno y de calidad, la confidencialidad y privacidad, la autonomía de las personas gestantes (todo lo cual permite limitar la injerencia de las organizaciones anti-derechos) y el acceso a la información. Nos parece importante, sin embargo, que a diferencia del proyecto de la Campaña, el del PEN no explicita que dicha información debe ser laica. A su vez, mientras que correctamente aclara que el acceso a esa información por parte de quien requiere la IVE no es una condición necesaria para que se garantice la práctica (eludiendo así una posible traba), tampoco el proyecto parece obligar a los Estados a destinar los recursos para asegurar el acceso a la información.

El elemento central que hoy ponemos bajo la lupa en la comparación entre este proyecto del PEN y los anteriores es la “objeción de conciencia” (OC) y los límites que impone para el acceso irrestricto a la IVE. El proyecto del PEN instituye la posibilidad de que el personal de salud se niegue a garantizar el derecho por “objeción de conciencia” (que es una manera de nombrar y encubrir a la obstaculización del acceso a un derecho), de manera individual, aunque señala que esta posibilidad no rige para el tratamiento post-aborto. El artículo plantea que sólo en caso de inminente riesgo de muerte la IVE debe ser garantizada a pesar de la OC, abriendo paso a que se exponga la integridad de las mujeres. Ninguna ley que piense en términos de salud integral puede legislar que recién al correr riesgo la vida, es obligatoria la atención. Esta debe ser garantizada en todos los momentos de la vida de una persona y la legislación debe abogar por las buenas prácticas, no asumir la situación de obstrucción de derechos. Entendemos que la responsabilidad institucional en este punto es central. Pero el proyecto dice de la OC institucional, tampoco la declara ilegal. La gran diferencia con el proyecto de 2018 reside en que este planteaba la responsabilidad institucional en la garantía de la práctica, es decir que no podía existir la objeción institucional. El presentado por el PEN plantea que debe ser lx profesional quien derive “de buena fe” a la persona a otrx profesional, no mencionando en qué institución, qué papel jugarían estas, ni el circuito que evite la victimización de las mujeres y personas con capacidad de gestar. Con estos espacios en blanco se presume que la OC institucional podría existir, legalmente o de hecho, y que los circuitos de derivación podrían entrampar el ejercicio del derecho.

Además, extiende el plazo para garantizar la IVE a 10 días, mientras en el proyecto de la Campaña es de 5. Otra diferencia con el proyecto de la Campaña es que el del PEN no incorpora a la IVE como contenido de la Educación Sexual Integral (ESI), aunque sí impone en todos los niveles estatales la implementación de la ESI y la capacitación del personal de salud en los contenidos de la ley de IVE.

En torno a la criminalización del aborto, el proyecto enviado despenaliza la tentativa pero no la interrupción voluntaria de un embarazo por fuera de las 14 semanas o las causales, como sí lo hace el proyecto de la Campaña.

Desde nuestro punto de vista, es importante apoyarse en los puntos más progresivos del proyecto del PEN para no retroceder en aspectos que se lograron con la lucha de todo el movimiento de mujeres y disidencias sexo-género políticas, pero también es fundamental atacar con profundidad las diferencias que hacen a que el proyecto que hoy mejor nos permite frenar las muertes por abortos clandestinos y las prácticas que violentan nuestros cuerpos y nuestra subjetividad es el construido por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal. Estar en las calles es nuestra única garantía para ello, y para incluir los aspectos señalados que lo diferencian del de la Campaña. Es también la única garantía que tendremos, incluso si se aprobara la ley más progresiva, para que el derecho se cumpla. Será necesario no bajar la guardia y participar activamente de su reglamentación e implementación. Una buena ley es una necesidad pero ninguna garantía de que se cumplan los derechos.

Los mil días

Como mencionamos antes, en un típico juego de compensaciones que ya hemos visto de parte de este gobierno, el PEN envió junto al proyecto de IVE otro que establece fundamentalmente una asignación de dinero para las personas gestantes y sus hijxs en los primeros años de vida, como un guiño para los sectores anti-derechos.

Nosotras no oponemos el derecho al aborto al de una maternidad deseada y las condiciones para ella. Estamos a favor de que quien desee maternar tenga todas las garantías para hacerlo con dignidad y libertad. Sin embargo, nos interesa señalar algunos aspectos a atender con respecto a cómo se compone el proyecto “de los mil días” con el efectivo acceso a la IVE y con una orientación emancipatoria en lo que respecta a la xarentalidad.

En primer lugar, creemos que la información sobre los derechos a las condiciones adecuadas para maternar no debe “competir” con la información sobre el derecho a la IVE. El proyecto “de los mil días” enfatiza fuertemente el compromiso estatal en todos sus niveles con la información acerca de las cuestiones sobre la asignación y la maternidad, mientras que no encontramos el mismo énfasis en el proyecto de IVE. Todas las personas con capacidad de gestar deben recibir información no religiosa ni moral sobre su derecho a decidir interrumpir su embarazo. Cuidar las maternidades deseadas no puede significar una instigación a maternar por sobre la autonomía informada.

En segundo lugar queremos señalar que nuestras xarentalidades, y muy especialmente las maternidades en la clase trabajadora, necesita un sistema integral de socialización de cuidados, que no subsidie la privatización de la reproducción social, sino que se haga cargo de ella con políticas públicas acordes. Esto implica fortalecer las instituciones de educación infantil desde los llamados “jardines maternales”, en los que faltan vacantes cada año, mejorar estructuralmente el sistema de salud pública y de cuidados de adultxs mayores, entre otras medidas imprescindibles. 

Todas las políticas públicas para un verdadero cambio en las condiciones de la reproducción social requieren de recursos y presupuesto acorde al inmenso desafío que suponen, y en torno a ello creemos que el Congreso se debe un debate serio sobre a cuánto destinará a que estas políticas impliquen un cambio real en la vida cotidiana de lxs sujetxs feminizadxs. Para ello será necesario profundizar los debates al interior del movimiento feminista, y construir, una vez más, la fuerza, contundencia y amplitud que ponga en la agenda pública nuestros intereses.

El tratamiento legislativo y la presencia en las calles

El tratamiento legislativo puede estar planteado como una “negociación”, pero creemos que esa idea distorsiona la cuestión que opera realmente, que es la fuerza que podamos construir sobre la base de la unidad, la organización y la radicalidad del movimiento. El lobby de los sectores anti-derechos y sus poderosas instituciones será feroz, y habrá quienes quieran convencernos de que para conseguir un voto en el senado tenemos que “ceder” derechos. Nosotras decimos que no es así, porque la experiencia nos demuestra lo contrario.

En el 2018, al calor de las inmensas movilizaciones y la radicalización de miles de jóvenes, 11 diputadxs que anteriormente se habían pronunciado en contra, finalmente votaron a favor. De esos 11 votos, 4 se lograron en las última semana, cuando más fuerza tuvo el movimiento. Lo que puede conseguir los votos para garantizar nuestros derechos es la construcción de hegemonía alrededor de la imperiosa necesidad de su aprobación. Ceder a la derecha solo la fortalece. Tenemos que ganar las calles para conseguir una ley que sea una herramienta para garantizar el acceso a la IVE para todas las personas gestantes.

Por eso es importante no bajarse de las 14 semanas ni de las garantías institucionales para que la IVE se cumpla. Entre las personas más vulneradas en sus condiciones de vida, la detección tardía de los embarazos tienen más incidencia que en cualquier otro sector de la sociedad. Las 14 semanas son necesarias para que el derecho lo tengamos todes.

Es fundamental que esté excluida cualquier posibilidad de que se obstruya el derecho por parte de instituciones de salud. La supuesta “objeción de conciencia” es una manera de obstaculizar derechos. Todes tenemos una conciencia, ideas, convicciones, ¿vulneramos derechos con ellas? No. La conciencia no vulnera derechos, y sabemos que la “objeción” sí lo hace, como pasa en pueblos enteros de países donde la IVE está legalizada. La ley tiene que explicitar la obligatoriedad de toda institución de garantizar la IVE, así sea obligando a contar con personal “no objetor” para realizar una práctica que estará garantizada por el PMO.

Un paso adelante de la clase trabajadora

Para nosotras la IVE es una reivindicación de clase. Las trabajadoras sostenemos no sólo la producción de todo lo que consumimos y usamos para vivir, sino también la reproducción de la vida. Nos referimos a todo lo que hacemos para que la sociedad y su cuerpo de trabajadores y trabajadoras siga existiendo con el correr de las generaciones: la reproducción biológica acompañada siempre por las tareas de cuidado, enseñanza, socialización y otras. Buena parte de las actividades necesarias para la reproducción social son realizadas en el ámbito privado, comunmente llamado doméstico, no son remuneradas y están a cargo de mujeres e identidades feminizadas, que cargan con una parte proporcionalmente mayor de trabajo precarizado y no reconocido como tal, a menudo como única opción. El capital requiere de este trabajo y a través de las esferas públicaprivada garantizadas por el Estado, obtiene los frutos del mismo, manteniéndolo fuera del ámbito de la producción capitalista reconocida, des-historizandolo, des-economizándolo y des-sexualizándolo; y conservándolo por tanto fuera del reconocimiento social. La posibilidad de elegir interrumpir un embarazo representa para las personas gestantes una manera de tomar parcialmente control sobre ese proceso de reproducción no reconocido en nuestra sociedad, cortando con el biologicismo que impera sobre los cuerpos y llevando dicho debate a la esfera pública.

A su vez, como ya se señaló numerosas veces, entre las personas que deciden interrumpir un embarazo en la clandestinidad, son las trabajadoras quienes están más expuestas a todo tipo de riesgos. Esto es lo que sucede en tantos ámbitos de la vida en el capitalismo: algunas vidas parecen valer menos que otras. 

Con una ley de IVE damos un paso contra la desigualdad en nuestra sociedad.

El ajuste en curso en perspectiva de género

No se nos escapa que ese paso contra la desigualdad lo estaremos dando en un escenario de múltiples muestras de un ajuste en curso.

Crece la desigualdad y se deteriora la vida de quienes sufrieron durante décadas de su vida estar al servicio de la producción capitalista cuando se impone una fórmula jubilatoria sin piso, con el único objetivo de pagar menos de ese salario diferido que es la jubilación. Las mujeres están sobre-representadas entre quienes reciben el haber mínimo respecto de quienes reciben las jubilaciones más altas, profundizando la feminización de la pobreza al cobrar ingresos que ya hace años no alcanzan para una vida digna.

El ajuste fiscal sobre lo público es también un ataque a la esfera de la reproducción social y por tanto una sobrecarga del trabajo mayormente feminizado. Los acuerdos internacionales que a veces tan lejanos parecen se materializan hoy en que las mujeres son las principales afectadas por las fumigaciones, la mega minería y los diferentes acuerdos con multinacionales que responden a la injerencia del FMI y el Banco Mundial en nuestro país.

Desde nuestras organizaciones, entendemos que es a partir de un análisis integral de la realidad que atraviesan hoy las mujeres y las disidencias sexo-género políticas que hay que discutir ampliamente la orientación del Estado y la política pública, logrando hacer de ella una herramienta de transformación de esas condiciones y no un mero reflejo de luz que ilumine pero no encienda.

La política que durante este año ha tenido el Ministerio en manos de Elizabeth Gómez Alcorta ha mostrado los límites que un gobierno que navegue la crisis sin tocar intereses de las clases dominantes, impone a cualquier transformación profunda. Un ejemplo poco mediatizado pero bastante paradigmático fue el proyecto de resolución que otorgara licencias a trabajadorxs con niñxs a cargo (sin escuela presencial por el aislamiento), que la ministra firmó y los lobbies empresariales no dejaron avanzar. Otro caso fue la toma en Guernica, donde se constituyó una asamblea feminista que le envió dos cartas a la ministra que nunca respondió. Es imposible garantizar una vida sin violencias cuando no se tiene casa ni techo, por eso los feminismos bancamos la toma.

A su vez, la mayoría de los programas que hoy se plantean reconocer a las mujeres en el lugar de cuidadoras que tienen socialmente asignados, incluyendo el proyecto “de los mil días”, poco interceden en la transformación de dicho lugar y en la socialización de los cuidados que ya mencionamos. Días atrás se anunció la conformación de una comisión redactora para un anteproyecto de ley que crearía un Sistema Nacional de Cuidados. Para ser solvente, además de las virtudes políticas del proyecto debe contarse con un presupuesto que tendrá que arrancarse a quienes nunca dejan de ganar a costa del trabajo productivo y reproductivo ajeno.

Como polémica fundamental del movimiento feminista con la política del gobierno con respecto a (y en) este ministerio, tenemos que plantear que durante la primer mitad del año se desarrolló sin presupuesto asignado y, una vez que lo tuvo, lo subejecutó. Mientras esto pasaba, las cifras de femicidios, travesticidios, crímenes de odio y de muertas por abortos clandestinos en el país no hicieron cuarentena, y profundizaron la brecha que existe en la determinación social de la vida entre las identidades feminizadas de los sectores populares y las de los sectores medios y altos.

Sólo será de la mano de una discusión amplia y masiva, como con la que construimos el proyecto de aborto legal de la Campaña, que la política de géneros en el país pueda dar un salto e interceda de forma determinante entre los sectores populares y el ajuste, la degradación y la explotación que hoy está en marcha.

Por eso llamamos a no abandonar las calles, por el aborto legal y también contra el ajuste y por un sistema público de cuidados que reconozca el trabajo reproductivo y apueste a la construcción de autonomía de todas las mujeres y disidencias sexuales para decidir sobre sus vidas.

35° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. Que la pandemia no nos desencuentre

En el marco de la difícil situación sanitaria que enfrenta nuestro país y el mundo, los feminismos consideramos esencial seguir encontrándonos para debatir qué hacemos frente al nuevo escenario político.
La pandemia no sólo resaltó la desigual distribución de recursos disponibles, responsable del covid 19 y generada por este modo de producción, sino también el fuerte arraigo patriarcal y racista que estas desigualdades y violencias del capitalismo tienen como sustento.

En torno a ello, hoy podemos ver un ataque fulminante a nuestros territorios y nuestras comunidades, haciendo que convivan el discurso de “cuidá tu salud” con quemas, megaminería, represión y aumento de la pobreza.

La contracara de este discurso es el crecimiento de las tasas de ganancia de los grandes capitales, la persistencia de la criminalización del aborto, femicidios sin respuesta estatal y el crecimiento de los crímenes de odio contra la comunidad LGBTI+.

Es por todo esto que entendemos el carácter central que ha ocupado el Encuentro para la conformación de la agenda de lucha del movimiento feminista, lo que hace que siga siendo imprescindible este 2020.

Hace 35 años que el Encuentro se planta por la lucha de los ddhh de las mujeres, de las disidencias sexuales y de género, de las comunidades indígenas y las afrodescendientes, y de todas las identidades que con su lucha visibilizan el espíritu contestatario de América Latina ante los embates del capitalismo patriarcal.

En los encuentros hemos construido herramientas de lucha que han sido centrales, como la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, y hemos impulsado los debates que construyeron la Ley 26.485 contra las Violencias hacia las mujeres, la visibilización de las guerrilleras kurdas en medio oriente, los debates de agenda latinoamericana contra el Imperialismo y por la autonomía de los pueblos , la conformación de redes para trabajar, vivir, luchar, etc.

Este año y ante la imposibilidad de viajar a San Luis por la situación sanitaria, celebramos el logro del cambio de nombre del Encuentro obtenido por la comisión organizadora 2020, reivindicación obturada durante los últimos años por un feminismo blanco, biologicista y lesbodiante. Celebramos también la propuesta de San Luis 2021, territorio Huarpe, Comechingon y Ranquel, e invitamos a participar de los encuentros virtuales y las movilizaciones regionales que, con medidas de distanciamiento, se estarán realizando en diferentes ciudades el 10 y 11 octubre del 2020.

Tierra para Vivir, Feminismos para Habitar.

ENCUENTROS Y MOVILIZACIONES REGIONALES DE LOS QUE VAMOS A ESTAR PARTICIPANDO:
*Rosario: corte 11/10 en Autopista Rosario-Santa Fe, con talleres y asamblea feminista. Termina con movilización 18hs.
*Zona Sur (Pcia.de Bs As): con Asamblea Feminista y Movilización 15hs el 11/10.
*Concepción del Uruguay: Micrófono Abierto y movilización 11/10 en Plaza Ramírez 15hs.
*La Plata: con talleres sábado a la tarde y domingo a la mañana. Movilizamos 11/10 18hs, punto de concentración a definir.
*Patagonia: con talleres y movilización a definir.
¡Y se siguen sumando!

*domingo 12hs se estará realizando la Mesa Latinoamericana con modalidad virtual.

PLURINACIONAL Y CON LAS DISIDENCIAS

San Luis: El Encuentro Plurinacional es una realidad

Las personas y organizaciones abajo firmantes apoyamos y ratificamos las definiciones adoptadas por la Comisión Organizadora (CO) para la organización y realización del 35 Encuentro Plurinacional de Mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersexuales y no binaries, en San Luis – Territorio Comechingón, Huarpe y Ranquel, 2020. Les abrazamos en el esfuerzo que implica continuar organizades en este difícil contexto y apostamos a seguir fortaleciendo la historia independiente, multitudinaria y disidente de nuestros encuentros.

Luego de haber sido protagonistas del histórico y transformador 34 Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y no binaries en La Plata – Territorio Querandí, 2019, las y les activistas y militantes feministas de todo San Luis comenzaron a organizarse en asambleas autoconvocadas, plurales y democráticas para conformar la nueva CO. Sabemos que esta CO recogió la voz feminista, ese mandato público que vibró en las calles, en las conclusiones de talleres y en el acto de cierre en La Plata sobre la transformación de la identidad de los Encuentros y asumió ser la sede del 35 Encuentro Plurinacional MLTTBINB.

Desde entonces y hasta hoy continúan trabajando: conformaron comisiones temáticas, armaron las redes comunicacionales oficiales de la CO, lograron los apoyos institucionales necesarios para garantizar la llegada, el albergue y las instalaciones para el funcionamiento de uno de los eventos más masivos del movimiento y los feminismos organizados.

Aún así, dadas las apremiantes condiciones sociales, políticas y sanitarias desatadas por la pandemia de COVID-19, la CO de San Luis evaluó las dificultades que implica realizar un evento de tales magnitudes en octubre, fecha histórica de los últimos años. En este sentido, las y les compañeres consideran que no están dadas las condiciones de seguridad sanitaria, ni económicas, para movilizarnos y concretar el 35 Encuentro PMLTTBINB en octubre 2020.

Con espíritu de construcción colectiva con las y les compañeres que vienen construyendo la 35 CO y hasta el momento en que los protocolos sanitarios nos permitan encontrarnos, seguiremos organizándonos en cada barrio y cada ciudad, elaborando estrategias creativas para enfrentar este sistema de muerte y explotación. Somos un movimiento plurinacional construido por mujeres y disidencias sexo-género políticas en lucha: no daremos ni un paso atrás. En el mundo y en Latinoamérica en particular vivimos momentos críticos que nos obligan a reorganizar nuestras estrategias y agendas feministas para afrontar la crisis y las violencias desde nuestras redes de resistencia antipatriarcal, anticapitalista y antirracista y a eso nos convocamos.

En este marco, afirmamos que somos miles quienes repudiamos la violencia sistemática y las prácticas burocráticas, divisionistas, de algunas organizaciones políticas como el PCR (Partido Comunista Revolucionario) y su corriente afín, la CCC (Corriente Clasista y Combativa) que, junto a algunas de sus fuerzas aliadas, pretenden apropiarse partidariamente de los Encuentros. Con argumentos racistas, xenófobos y transodiantes buscan desacreditar a la CO de San Luis, dividiendo el Encuentro si fuera necesario. Nosotras y nosotres no aceptaremos la profundización de la discriminación, la desigualdad, la exclusión y la violencia verticalista y antidemocrática que imprimen estos sectores que, con posiciones reaccionarias, operan contra la transformación social, cultural e histórica que encarna una inmensa mayoría.

Por todo esto, llamamos a todo el movimiento de los feminismos, al histórico movimiento de mujeres, a las mujeres y disidencias de las naciones originarias, negras y afrodescendientes, migrantes, villeras, trabajadoras, niñeces, jóvenes y viejas, lesbianas, travestis, trans, mujeres bisexuales, personas intersex y no binaries a trabajar y organizarnos para que juntas y juntes construyamos el próximo 35 Encuentro Plurinacional de MLTTBINB, San Luis, Territorio Comechingón, Huarpe y Ranquel.

Invitamos a sumar sus firmas, a informarnos y a compartir esta declaración. Nos autoconvocamos a construir activa y colectivamente Pre-Encuentros Regionales y confluir en una gran y emblemática movilización pluridisidente el próximo 11 de octubre a las 17 hs. en cada territorio.

Para sumar tu adhesión aquí

ADHIEREN

Campaña Somos Plurinacional
Pañuelos en rebeldía
Frente de Organizaciones en Lucha
Marabunta
Colectiva Feminista Azucenas La Plata
Frente Popular Darío Santillán Corriente Plurinacional
Acción socialista libertaria (ASL)
Colectiva de Trabajadoras de la Comunicación de La Plata, Berisso y Ensenada
Comisión de Géneros Independiente de Psicología UNLP
Colectivo de abogades Populares La Ciega
lAS AmAndAs colectiva de aRtivistas feministas
MuMaLa Entre Ríos
Socorristas del callvú
La Casa Violeta San Luis
Socorro Rosa San Luis
La tijera bsp
Mujeres Transgresoras
Mujeres y Disidencias Cannabicas
Mujeres y Cannabis en Argentina (MyCA)
Fundación La Fortaleza de Eva’S
Fundación Comprometerse

Organización Revolucionaria Guevaristas- Juventud Guevarista

Claudia Korol
Roxana Louro
Giallo Teiere
Mariela Juayan Nuñez, RADAUD,BSS.As.
Gabriela B. Hernández
Lucila Páez
Karime Kandalaft
Magali Dadadie
Ailén Blázquez mujeres y cannabis en Argentina.
María Susana Laborde
Amparo Maldonado
Gatti Sandra
Marisa Miranda
Paloma Belviso Ferreyra
Luly Formica RADAUD Formosa
Luciana Filardi
Camila Palacios
Zoe Martinez
Las Dragonas
Lucía López. Rosario Santa Fe.
Paloma Carrasco Videla
Beatriz Castro Educadora popular
Sofia Magali Consetti
Maria Pelliza
Ivana Romano
Rocío castillo
Maria Eugenia Garcia
Cristina Tempestini
Micaela Abitante
Virginia Esther Parladorio
Alexandra alzugaray
Virginia
Florencia
Malena Eluney Vescovo
Romina Dohmen Red Empoderadora de Mujeres
Isabel Delaude
Agostina Botta
Luana Marian López Reta
Veronica Russo RADAUD
Wanda, Universidad popular barrios de piè
Patricia Vivas
Jennifer Rodriguez
Agustina Vivas
María Alejandra Sanchez Di Gennaro
Marisa Sandoval autoconvocade de Villa Mercedes.
María Pía Rossomando
Carla – Mala Junta
Vilma Zoraida Lara
Geraldine bustos
Lucía Orellano
Claudia Alejandra Pandullo Radaud
Camila
Ana Tello
Patricia Delpino
Brenda
Valentina
Tatiana Laguna – Socorristas en red
Cecilia Orellano socorro rosa San Luis
Eugenia del campo
Aldana Mora Olmedo
Mariela Negrette
Prisco María Pía
karen paez
Irupé Tentorio
Ariana Cano
Gabriela Amadeo
Tania FOL(frente de organizaciones en Lucha)
Mónica Cusano Red Oeste de Profesionales x el Derecho a Decidir (BS As)
Tamara

A 51 años de la Revuelta de Stonewall: seguimos resistiendo con orgullo

En una sociedad que nos educa para la vergüenza el orgullo es una respuesta política.
Carlos Jáuregui, referente de la Comunidad Homosexual Argentina en los ’80 y ’90.

Este domingo 28 de Junio es el 51 aniversario de la Revuelta de Stonewall, la primera gran victoria y el inicio del movimiento por los derechos LGBT. En aquel 1969 en Nueva York, en el bar Stonewall Inn, un grupo de personas trans, gays, drags y lesbianas que estaban siendo reprimidxs en una redada policial decidieron sublevarse. Echaron a la policía de su refugio nocturno de la ciudad y al otro día tomaron las calles en una marcha sin precedentes. Luego, el aniversario de la Revuelta de Stonewall marcaría el inicio de marchas del Orgullo en casi todo el mundo.

Nace una rebeldía multicolor
Stonewall fue el estallido de la respuesta a una situación de persecución, violencia machista, opresión y humillación cada vez mayores hacia la población de la disidencia sexual e identitaria, que rechazaba la heteronorma con la que el patriarcado capitalista nos subsume.

El contexto social y cultural de los ’60 construyó un punto de apoyo para que la comunidad LGBT se sumara a las rebeliones que, a lo largo y ancho del mundo, repudiaban las formas violentas que el sistema estaba profundizando para abrir paso a su reestructuración productiva e ideológica. A partir de ahora, las disidencias sexuales pasarían a ser parte de la agenda política de los movimientos emancipatorios.

En ese entonces, las leyes estadounidenses prohibían a las personas utilizar “más de dos prendas del sexo opuesto”, remarcando el carácter binario y sexista de la violencia policial que sufrían miles de transgéneros y travestis en ese momento. A su vez, en sólo un Estado no estaban prohibidas las manifestaciones LGBT, por lo que encontrar un espacio colectivo donde vivir la identidad y la sexualidad libremente era poco frecuente.
Stonewall Inn se constituyó entonces en un espacio reconocido por la comunidad no sólo por tener permitido bailar y habitarlo desde las expresiones de su identidad, sino porque también nucleaba a lxs disidentes negrxs, blancxs y latinoamericanxs de Nueva York que encontraban allí el refugio negado por sus familias. A partir de pagar las extorsiones económicas que sufrían por la policía, el bar lograba mantenerse habilitado para que cada noche lo llenaran cientos de personas cansadas de ser acosadas o arrestadas en el cotidiano de sus vidas. Es por esto que cuando la policía decidió ingresar y desalojar a quienes que se encontraban allí, la mayoría sintió que las injusticias que vivían en su cotidiano no podían perpetuarse para siempre, no en el espacio que habían construído para ellxs.

Resaltan entre las primeras en contestar y repudiar el accionar policial Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson. La primera, mujer trans de ascendencia puertorriqueña y venezolana, la segunda drag queen, negra y prostituta que en los años posteriores fundaría una de las primeras organizaciones en lucha contra el VIH y el Sida. Ambas encabezaron los disturbios de esa noche y la convocatoria a las movilizaciones que iniciaron a la mañana siguiente y que siguieron durante varios días, reclamando el cese de la violencia policial, estatal y la situación de exclusión en la que se encontraba su comunidad. “No le quitamos nada a nadie, y no tenemos nada que perder”, digo Sylvia a la prensa cuando la presencia multitudinaria de maricas y marimachos que escandalizaban a la sociedad estadounidense no era algo que los medios pudieran ocultar en el incipiente rol que comenzaban a cumplir.

La rebelión espontánea expresaba el hartazgo de un sector de la población a tener que vivir sin hogar, en las cárceles y en la calle. Contrariamente a la difusión que tendría años después con documentales llenos de gays blancos de la “high life” norteamericana, la revuelta surgió del riñón del sector más bastardeado por la supremacía blanca y patriarcal de la sociedad, del movimiento feminista y de la propia comunidad, que responde a las disidencias racializadas, feminizadas y pobres. Éstas irrumpieron en el escenario público con su hartazgo, construyeron un hito histórico basado en la rabia de sus vidas y en la solidaridad hacia las del resto, y a partir de ese primer impulso fogonearon la movilización del movimiento LGBTTTIQ en todo el mundo.

De esta forma, la denuncia de la Revuelta de Stonewall hacia la discriminación sexual confluía con una denuncia hacia la extrema desigualdad económica y la creciente pauperización, a partir de las cuales se enriqueció el sector pudiente de norteamérica.

Junto a la rebelión estudiantil en Francia, el movimiento feminista y el movimiento afrodescendiente y antiguerra en los EEUU, la disidencia sexual de fines de los años ‘60 conformó las bases no sólo de una alianza táctica, sino la construcción colectiva de un período que se esforzó en señalar el camino de la Revolución Social y cultural, necesaria para derrotar al heteropatriarcado capitalista.

Liberación Sexual en la Argentina
En nuestro país, el movimiento LGBT tiene una historia muy destacada pero no así recordada: grupos políticos, sindicales, de lesbianas y estudiantiles que emergieron a fines de los ’60 fundaron el Frente de Liberación Homosexual en 1971, poniendo en práctica la importante pero difícil tarea de conjugar sexo, liberación y Revolución.

Estos grupos incentivados por la revuelta de Stonewall denunciaban en nuestro país al patrón masculino hegemónico instalado por las sociedades capitalistas, donde las disidencias se convierten en ese “otrx” que hay que reprimir y controlar para que la proyección ideológica del capital pueda reproducirse y continuar con el proceso de producción. Al mismo tiempo, visibilizaron un conjunto de opresiones y problemas no tenidos en cuenta por las izquierdas de nuestro país en ese momento.

Esta contraposición como norma reguladora de la moral burguesa requirió del primer aparato ideológico privilegiado por el capitalismo: la Iglesia Católica, por lo que fue enemiga desde el primer momento de los movimientos disidentes a nivel mundial, y allí donde se desataron dictaduras contrarrevolucionarias fue partícipe de la selección y exterminio de militantes de la revolución sexual.

Es así que esta experiencia en Argentina fue barrida por completo con el golpe del ’76, resurgiendo recién a partir de la lucha internacional del colectivo LGBTTTIQ contra la enfermedad y la estigmatización del Sida y el virus del VIH.

La reconstrucción ideológica del capitalismo neoliberal llevó rápidamente a la moralización del VIH/Sida, que fue anunciado por los medios de comunicación y construido bajo la contradicción de las esferas público-privado en contra de las disidencias sexuales. Esto recayó sobre la violencia institucionalizada a quienes recibían los testeos positivos en los diferentes niveles del sistema de salud en todo el mundo, incrementando la estigmatización en el mundo del trabajo y en la escena pública.
Fueron lxs rebeldes de la Revuelta de Stonewall una vez más quienes incluyeron el reclamo por la cura y la respuesta médica efectiva a la Marcha del Orgullo en EEUU; y siendo replicado el pedido en tantas otras, como la de Argentina en los años ‘89 y ‘90.
Las leyes establecidas en esos años, a pesar de sus muy discutibles enfoques, podemos decir que fueron la última gran victoria internacional del movimiento LGBTTTI, que luego de la acción política y económica del neoliberalismo eclesiástico diluyó su agenda hasta entrados los años 2000.

La lucha continúa
Con el advenimiento de los movimientos de masa a nivel global como respuesta a la crisis de la reproducción de la vida iniciada por el capital, los movimientos LGBT tuvieron un nuevo aire a nivel internacional. El repudio a la orientación política del Estado por parte de estos movimientos llevó a que el mismo debiera desplegar una iniciativa política gubernamental para consolidar la hegemonía luego del período de crisis y rebeliones. Esta reconfiguración del régimen político y el sistema capitalista dio paso a que mientras las condiciones materiales de amplios sectores de la población empeoraban, se lograran triunfos parlamentarios luego de años de lucha contra la moral hegemónica cristiana y el conservadurismo social que el propio sistema sigue reivindicando.

Así, las conquistas obtenidas en 2010 y 2012 con la ley de Identidad de Género y la ley de Matrimonio Igualitario significaron triunfos de una lucha de 20 años, que sin embargo no reflejaron en su gran mayoría un mejoramiento de las condiciones de vida de muchas personas trans, travestis, bisexuales y no binaries. Pues, en nuestro país aún hoy continúa la lucha por la inclusión laboral, el acceso al tratamiento hormonal y a la salud de modo integral, contra la estigmatización en espacios públicos y contra la moralización judicial que encarcela a las identidades disidentes que se oponen a guardar silencio contra la violencia heteropatriarcal.

Los aportes y producciones de Lohana Berkins y Diana Sacayán en este punto revalorizan al interior de la militancia travesti aspectos relacionados con la lucha contra la violencia policial y las condiciones de vida a las que es expulsado el colectivo disidente por su condición sexo genérica. Aún así, muchas organizaciones creyeron entonces en la voluntad de la dirigencia política del kirchnerismo en nuestro país, y de tantos otros gobiernos a nivel global, como punta de lanza para dar la lucha por la liberación sexual. Pero luego de 10 años sigue habiendo aspectos centrales que hacen a la reproducción social del hetero-patriarcado que violenta a las identidades disidentes igual de arraigados que en el momento de sanción de las leyes antes mencionadas.
La coyuntura política y sanitaria en nuestro país ha plegado una vez más a nuestros movimientos sociales al debate entre la institucionalización de sus demandas o la ruptura con ciertas lógicas parlamentaristas, que han permitido irrumpir con demandas en esos espacios, pero que no permiten por sí solas derribar la construcción material y cultural de los travesticidios, los crímenes de odio o el sostenimiento de la moralización cristiana.

La transformación de la moral dominante en el escenario público no ha tenido ni tendrá mayor vigor que el que el propio movimiento disidente pueda imprimirle, a partir de la construcción de su propia agenda en confluencia con la de los sectores avasallados por el capital.

“El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo”
Hoy, a 51 años de la Revuelta de Stonewall el movimiento de Black Lives Matter se moviliza en Estados Unidos nuevamente enfrente del emblemático bar, a partir del asesinato de una persona negra trans en el marco de las protestas iniciadas por el asesinato de George Floyd. Exigiendo justicia y denunciando la política racial y sexista del gobierno de Donald Trump y de todas las instituciones norteamericanas que llevan siglos de estas prácticas. Avanza con vigor un movimiento que en pleno contexto de pandemia mundial y crisis sanitaria por el covid-19, une la renovada rebelión negra con el proceso que el movimiento feminista inició con el NiUnaMenos a nivel internacional hace ya cinco años.

El colectivo sexogenero-disidente a nivel internacional se encuentra en un momento de potencialidad histórica, donde confluye hacia la disputa contra los sectores más conservadores de la derecha global, visibilizando la explotación capitalista como una totalidad que incluye al heteropatriarcado y a la racialización como partes centrales en el sostenimiento de las relaciones de producción y reproducción del sistema.
En nuestras manos está la tarea de construir un colectivo militante sexo-disidente, combativo, de lucha y propuesto a llevar hasta el final la Liberación Sexual que tanto necesitamos como pueblo. Hoy reafirmamos nuestro orgullo por esta tarea.

Lo que ahoga es el patriarcado

por Minerva

Es simbólico. Los grandes medios titulan que justo el  3 de junio, al cumplirse el quinto aniversario del #NiUnaMenos, Rocío Fernández, militante feminista jujeña, fue asesinada a golpes. El sospechoso es su ex pareja, a quien ella había denunciado una semana atrás. Es simbólico que se haga hincapié en la fecha, que justo un día de movilización feminista sucede un femicidio.

Ese mismo día, ayer nomás, se hace pública la noticia del fiscal Fernando Rivarola de Chubut que caratula una causa de violación en grupo como “desahogo sexual”. Cuentan los medios que los violadores son “chicos bien”, que amenazaron a su víctima para que no hable, para que no cuente la bestialidad a la que fue sometida. Que no dijera que la violaron 4 hombres, mientras otros 2 vigilaban que nadie los descubriera.

Y para el fiscal fue un “desahogo”. 6 hombres violando a una nena de 16 años, un “desahogo”.

Es simbólico que esas noticias lleguen el día del #NiUnaMenos, así lo abordan los grandes medios. Se entiende, el simbolismo, la paradoja… Sin embargo para nosotras es moneda corriente. Nosotras contamos nuestras muertas cada día, todos los días. Nosotras estamos en la calle pidiendo que dejen de matarnos, mientras nos siguen llegando las noticias de una más. De una compañera del colectivo Ni una Menos que denuncia a su ex pareja y es asesinada. De una niña que fue violada y sus violadores son eximidos de cargo y culpa por la “justicia”, a la que todavía le seguimos pidiendo que esté del lado de las víctimas.

Ya sabemos cómo funciona, por eso nos duele la pregunta: “¿Y por qué no lo denunciás?”. Porque cuando hablamos de justicia patriarcal hablamos de esto. Porque la impotencia de ver la complicidad con los violadores, los abusadores, los femicidas es demasiado grande.

Ayer, otro 3 de junio, no dábamos más. Nos dividíamos entre nuestro reclamo y nuestra lucha y la tristeza de la muerte de Rocío, de una carátula judicial infame, e incluso de las torturas a integrantes de una familia Qom en el Chaco.

Porque de eso también se trata la lucha contra esta justicia patriarcal. Porque la protección con la que cuentan los abusadores se tiene que terminar. Porque no alcanza con evidenciar la violación de derechos, con que un presidente diga que algo es terrible, cuando es el poder de turno el que ejecuta, el que es cómplice, el que garantiza que todo esto suceda.

Estamos llenas de bronca, de dolor, de angustia, de ganas de romper todo. Sí, claro que queremos romper, porque estamos hartas, porque nos están matando y ya hace mucho dijimos basta.

No vamos a parar, no vamos a dejar de salir a la calle, no vamos a dejar de luchar por un mundo en donde podamos vivir libres y sin miedo.

Acá estamos, por todas las que no están. Porque el presente es feminista y antipatriarcal. Porque el futuro será nuestro, aunque no les guste.

#3J ¡Por Ramona y por todas las que ya no están! Ni Una Menos

Cuando todo parece no tener salida, cuando la realidad se nos vuelve hostil, cuando la exclusión de un sistema que nos deja en los límites de la sociedad se vuelve normalidad, las feministas seguimos levantando la voz. Nos volvemos comunidad, familia para acceder a una cama donde dormir, para buscar alimentos y comer algo caliente alrededor de una olla comunitaria. Generamos redes de solidaridad para acompañarnos cuando queremos abortar, para escapar de las violencias entramadas, para darnos confianza sin juzgarnos, apoyo sobre aquello que sentimos y nos quieren negar, pero sobre todo, para darnos amor. Hoy luchamos y resistimos a un sistema que estructuró que violar, matar, discriminar y subestimar sea la normalidad, pero tenemos historia y la comodidad del silencio ya no la tienen más.

Hoy ante la angustia de no contar con agua, con luz, con comida para sobrevivir y bancar la impotencia de no encontrar la salida, encontramos aprendizaje de quienes (mucho tiempo antes) ya venían poniendo en el centro la vida y la solidaridad para sostenerse: les compañeres trans, travestis, lesbianas, trabajadorxs sexuales, trabajadorxs migrantes, racializadas, de barriadas populares, mujeres de pueblos originarios hacen carne lo que llamamos “tejer solidaridad” cuando el odio prima. Hicieron de la necesidad y exclusión prefiguraciones de vivir en familia y de trabajar sin patrón.

La feminización de la pobreza y la violencia de género va en aumento. Durante el macrismo, las políticas laborales, habitacionales y de género, se ajustaron aún más. El Plan nacional contra la violencia prevista en la ley 26. 482, no se logró ejecutar. De los 36 refugios para personas que sufren violencia de género proyectados en este plan a nivel nacional, solo se realizaron 9, más los que ya se encontraban en funcionamiento. El programa de patrocinio jurídico gratuito para víctimas de violencia de género empezó a implementarse en el 2019 (3 años después de sancionada la ley en el Congreso) y hasta noviembre del año pasado solo se contaba con 24 abogadas para 11 provincias. Las políticas contra la violencia machista, aún no muestran ser suficientes, entre otras cuestiones por llevar adelante un abordaje individual de la violencia de género, sin tener en cuenta sus dimensiones estructurales. Estas políticas requieren de un abordaje integral con presupuestos acordes, no alcanza con incitar a las víctimas a denunciar, reforzar la atención de la Línea 144 es importante pero no es suficiente, más si las trabajadoras que atienden esas líneas continúan en relaciones laborales precarias, lo mismo sucede con las trabajadoras de refugios, que hoy se encuentran con salarios por debajo de la línea de pobreza.

Proyectar nuestras vidas se ha vuelto un privilegio, y la pandemia de covid-19 muestra que la miseria y el hacinamiento a la que nos han querido acostumbrar no se puede aguantar más. Desde el 20 de marzo hasta ahora se contabilizan 53 femicidios y 11 travesticidios, dando una cifra total de un crimen de violencia patriarcal cada 29 horas en contexto de pandemia mundial. A esto se suma la superposición de tareas del hogar para mujeres que sostienen sus actividades laborales, las tareas de cuidado y la educación de sus hijes. Ramona, como representante de las miles de mujeres que se organizan en ollas populares y en la lucha contra el hambre de sus barrios, pagó con su vida la persistencia de la violencia del patriarcado y la desigualdad sobre los cuerpos feminizados pobres.

En el actual contexto donde se refuerzan las violencias y múltiples opresiones que atravesamos cotidianamente, revalorizar la lucha travesti, de lesbianas, mujeres migrantes y racializadas nos demuestra con su historia de organización que es posible pensar economías que sostengan la vida. Pero para que no sea sostener vidas precarias, será necesario romper con las relaciones que se mantienen con la clase empresaria y de banqueros que no paran de acumular a costa de nuestra pobreza y del desequilibrio ecológico. Todo recurso del Estado en beneficio de ellos es sumergirnos más en la pobreza a millones, es más violencia, es más discriminación y desigualdad. Todo lo que podamos re- distribuir de forma justa y con perspectiva de género tienen que ser para más recursos para nuestros barrios, casas, educación, salud, en definitiva, para vidas que valgan la pena ser vividas.

Hace 5 años que millones de nosotras ya no somos iguales, pero hace falta mucho más que esta batalla contra la violencia patriarcal y sigue siendo el principal objetivo mantenernos en unidad. Hoy muchas de las reivindicaciones que levantaban nuestras brujas siguen vigentes, otras las seguimos discutiendo desde la autonomía de nuestros cuerpos y territorios contra el capital que nos quiere esclavas y sumisas. Pero nosotras recuperamos saberes de nuestra historia de lucha y gritamos que nuestras vidas valen más que sus ganancias.

3J ¡Ni una menos, vivas, libres y desendeudadas nos queremos!

Basta de femicidios y Travesticidios. Financiamiento y plan de acciones del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad.

Aborto Legal ya. Plena implementación de la ILE en todos los niveles de salud.

No queremos salir más endeudadas de esta crisis, impuesto ya a las grandes fortunas.

Cupo Laboral trans a nivel nacional.

Plena implementación de la Ley de identidad de género. No más faltantes para los tratamientos hormonales en el sistema de salud.

Implementación de la ESI en todas las escuelas del país.

Las vidas negras importan. Por un feminismo antirracista decimos Justicia por George Floyd, basta de violencia policial y crímenes de odio a negrxs, latinxs e indígenas en todo el mundo.

Con megaminería a cielo abierto no hay ni una menos. Por justicia ecológica y una vida sustentable.

3J Ni Una Menos ORG

17M. Día de lucha de la disidencia sexual y de géneros. Por un feminismo disidente revolucionario

El 17 de mayo de 1990 fue el día en que la OMS quitó a la homosexualidad de su lista de enfermedades y con ello apuntaló la lucha de sectores organizados que denunciaban múltiples violaciones de derechos humanos para la colectividad gay: desde terapia de electroshock para tratamientos de “heterosexualizacion”, hasta la exclusión de ámbitos sociales, laborales y culturales.

En nuestro país esta lucha lleva mucho tiempo, pero resaltan los debates que a fines de la década del ’60 comenzaron a dar colectivos sexo-disidentes con perspectiva de clase, transitando una experiencia que culminó en la conformación del Frente de Liberación Homosexual que se enfrentó a la dictadura militar contrarrevolucionaria, entre 1971 y 1976.

A su vez, la organización de las marchas del orgullo en nuestro país y la conformación de organizaciones trans y travestis tuvieron un claro eje de enfrentamiento a la política de segregación de los Estados, que hunde al colectivo de las disidencias en la pobreza, y que tuvo en los ’80 un fuerte contrapunto en la política sanitaria a nivel internacional. Esto se dio a partir de la extensión del VIH a nivel global y al hecho de que, en su mediatización y moralización por los sectores cristianos, se pusiera en escena como el “castigo divino” a aquellxs que decidían no reproducir la norma sexo-genérica binaria. A partir de allí la asociación homosexualidad-vih signó el destino de muchxs luchadorxs historicxs, que murieron y mueren por el odio disciplinado que sobrevive en gran parte de los sistemas de salud. La lucha en los ’90 fue así también la respuesta de los sectores movilizados, el enfrentamiento a la Iglesia Católica como garante de la reproducción patriarcal, y la disputa no por “la tolerancia” del Estado sino por la visibilizacion de la violencia generada por la división sexual del trabajo y la heterosexualidad obligatoria de los Estados Modernos.

Los últimos logros en el plano institucional del colectivo sexo-disidente en nuestro país (ley de Matrimonio Igualitario, de Identidad de Género, etcétera) posibilitaron su avance en varios ámbitos dentro de la sociedad. Sin embargo esto implicó dos grandes tensiones después de este avance: las leyes parlamentarias no fueron acompañadas del desmontaje de las estructuras más masivas de reproducción de la cultura machista, por un lado, y por el otro, no existe un colectivo LGBT unificado que se plantee las acciones políticas para solucionar el primer problema y avanzar en conquistas sociales más amplias.

Esto se visualiza en el cotidiano en la política de persecución policial al colectivo trans travesti, el avance de violencia lesbo y homo odiante, junto con la ausencia de la aplicación de la ESI en todas las escuelas. A la vez que se fortalece el relato católico de la visión del mundo. Siendo esta la  base cotidiana de las violencias hacia la disidencia, podemos decir que se vuelve exponencial en la actual coyuntura de crisis sanitaria.

Este 17 de mayo nos encuentra con trans en la calle y en las cárceles, con personas con VIH sin acceso a medicación, personas que en plena vigencia de la ley de identidad de género no reciben sus hormonas, con miles de niñes encerrados en cuarentena con sus abusadores, con desempleo y con odio. Odio a los políticos, que en su cuenta de Twitter saludan este día, pero en la práctica dejan morir al pueblo en la pobreza y la exclusión, odio por los empresarios que especulan con nuestra salud y nos quitan los derechos que hemos conquistado.

Esta vez no sólo el odio de quienes nos matan por la acción o la inacción, sino también de quienes nos cansamos de esperar a que nuestras vidas y las de todo el pueblo valgan.

El silencio en esta pandemia a favor de quienes priorizan vidas, parte de la reproducción de entender como enfermedad, como factor de riesgo que conduce a la muerte, a la pobreza, la homosexualidad, a lxs encerradxs de la salud mental, a lxs presxs. Aceptar eso no es más que claudicar las banderas que en los setenta, en los ochenta y en los noventa el colectivo disidente ha levantado para pelear por sus derechos. Es necesario debatir esta fecha no sólo como la reivindicación de nuestra existencia, sino como una parte trascendental del pueblo en la lucha para la destrucción de este sistema que nos mata. 

Como dice Paco Vidarte en su Ética Marica:

“Hay una responsabilidad inalienable por todos aquellos a los que la lucha por nuestros derechos ha excluido, silenciado, pisoteado y mantenido al margen de cualquier mesa de negociación; responsabilidad por las prioridades que ha habido en la lucha, primero gays y lesbianas, luego transexuales… nunca los presos, los enfermos de SIDA, los chaperos, las maricas sin techo, las bolleras latinoamericanas, las maricas migrantes asiáticas, africanas; responsabilidad porque todo lo que se ha conseguido ha dejado sin discurso, sin recursos, sin capacidad de convicción, sin credibilidad a los colectivos e interlocutores que parecen haber sacrificado cualquier reivindicación, todavía pendiente y más urgente que las obtenidas, a cambio de no constituirse en un sector molesto para el sistema.”

Paremos la violencia patriarcal ¡Emergencia en violencia de género ya!

En las últimas horas se ha dado a conocer de forma abrumadora una totalidad de cinco femicidios en 48 horas en el país. Priscila, Camila, Jessica, Soledad y Olga se suman a la cruda realidad que atravesamos, donde hay una muerta cada 32hs desde que comenzó la cuarentena.

El día 20 de marzo inició en nuestro país, de forma obligatorio, el aislamiento social y preventivo. Esta cuarentena ha sacado a la luz múltiples debates en torno a la política de cuidados, la violencia policial como política de estado y esencialmente el debate en torno a la salud pública e integral.

Este debate atraviesa de lleno no sólo a quienes hacen la cuarentena, sino también a quienes por sus condiciones de sobreexplotación no pueden hacerla pues significaría relegar a sus familias al hambre y la miseria. Esta situación tiene además un asidero particular a la hora de pensar en la realidad de las miles de mujeres que padecen violencia de género y de trans, travestis, bisexuales y no bianeries que son hostigadxs día a día y asesinades por crímenes de odio.  Sabemos que esta situaciones se extiende y agrava en todo el continente, con más de 170 mujeres desaparecidas en Perú durante las medidas por el Covid 19.

Como movimiento de mujeres que hoy no puede salir a tomar las calles para instalar un debate que exija al gobierno medidas concretas por nuestras muertas, entendemos que es importante romper el silencio y el cerco mediático, que pasa horas hablando de cómo vestirnos para el home office y no de la ausencia de políticas públicas que defiendan nuestras vidas y saquen a lxs agresores de nuestras casas.

Consideramos que ahora más que nunca es necesario que el Ministerio de Géneros y Diversidad deje de ser una placa para la foto y declare la emergencia en violencia de género, presentando un plan real de contingencia. En este contexto donde toda la política pública refuerza un ideario de la familia como lugar de protección y cuidado, es necesario decir una vez más que es también el lugar dónde se presentan múltiples violencias físicas, psicológicas y sexuales que responden al patriarcado capitalista y la necesidad que tiene este de construir sujetxs productivos, binaries, machos violentos y mujeres sumisas.

Sabemos que muchos de los femicidas de nuestras pibas han sido denunciadoxs múltiples veces, pero el poder judicial luego de tomar nota de ello genera expedientes para ser archivados y juntar polvo, y no hace seguimiento de los casos que terminan con centenares de mujeres y disidencias muertxs cada año, en manos de personas ya denunciadas por violencia.

Exigimos que el Ministerio tienda redes locales que estén atentas a estas situaciones, que se destine presupuesto y se piensen políticas públicas de largo alcance ante la cantidad de femicidios que se suman a las situaciones de violencia sexual que sufren mujeres, jóvenes y niñxs de todas las edades al interior de sus hogares. 

La violencia machista y la desigualdad en el acceso a la justicia no para por el COVID19, y necesitamos respuestas ahora para no seguir muriendo.

¡No estamos solas, estamos organizadas!

¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos!

«Se Siente el Temblor de la Tierra Enmujerada»

Desde la organización municipal de la Fiesta Nacional de la Playa de Río de la ciudad de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, celebrada en el mes de Enero del presente año, se incumplió la vigente ley 27.539 “Cupo femenino y acceso de artistas mujeres a eventos musicales”. 

En el mes de Noviembre de 2019, nos encontrábamos con la noticia de la sanción de la Ley 27.539, y su posterior promulgación en Diciembre del mencionado año, la cual tiene por objeto «regular el cupo femenino y el acceso de las artistas mujeres a los eventos de música en vivo que hacen al desarrollo de la industria musical», siendo obligatoria la aplicación del 30% de representación femenina en tales escenarios.

Por ello, en el marco nacional de diversas fiestas y festivales musicales a lo largo del país, enfatizamos en la necesidad del cumplimiento de dicha ley y en la importancia de la presencia de artistas mujeres en estos espacios que históricamente hemos tenido y tenemos —aún hoy en día y a pesar de la aprobación de la ley— que disputar.

Así, en la pasada Fiesta Nacional de la Playa de Río, presenciamos la no aplicación de la vigente ley ante el incumplimiento del 30% de cupo femenino en los escenarios de la misma; ante ello, repudiamos completamente la decisión del municipio de la ciudad de invisibilizar a la gran cantidad de artistas mujeres de la localidad y de reconocido nivel, contrariamente a lo declarado oficialmente por Walter Magri —asesor de la Secretaría de Cultura, Turismo y Deportes— acerca de que «en las bandas locales no hay tantas bandas compuestas por mujeres (…) hay que esperar que sean artistas de nivel para estar en la Fiesta Nacional de la Playa».

Asimismo, ante tales incumplimientos se produjo una respuesta organizada por parte de las mujeres de la ciudad, quienes denunciaron y repudiaron el accionar a través de las redes sociales, así como también en el mismo evento al manifestarse con carteles y volantes que daban cuenta del hecho.

Ante esta situación, hemos podido entrevistar a algunas artistas mujeres de la localidad para que nos aporten su visión al respecto. De esta forma, en primer lugar, Daniela Velzi, nos cuenta cómo fueron sus inicios en la música, qué situaciones ha tenido que pasar en el ambiente y cómo visualiza el rol de las mujeres en el mismo.

¿Cómo fue tu inicio en la música y qué diferencias ves desde ese momento a la actualidad? ¿Viviste situaciones de discriminación por ser mujer y/o acoso en el ambiente de la música?

– Mi inicio en la música comenzó cuando yo tenía alrededor de ocho años, en Villa Elisa (donde nací). Mis padres me dieron la posibilidad de poder estudiar guitarra, y además me incentivaron para que lo haga. Cuando pude coordinar las manos en el instrumento y la voz, me fui animando a cantar en los distintos escenarios de Villa Elisa (sobre todo en festivales).

Si hablamos de diferencias, desde aquél entonces al presente, una de ellas es lo que nos atraviesa como sociedad a cada artista en todo ese lapso de tiempo, ya que la música es inherente a ello. En mis inicios, yo solo cantaba por cantar. Pero con el tiempo me fui dando cuenta la importancia de tener un micrófono. Y hoy día, si se tiene un espacio, pienso que es necesario y urgente ‘decir’ a través de las palabras y/o canciones.

Con respecto a situaciones de discriminación, hubo una de ellas que me frustró mucho. En mi adolescencia, sucedió que me sentí muy expuesta a raíz de un comentario denigrante de parte de un músico. En ese entonces, el ambiente en el que me encontraba, siempre era de músicos hombres, y, si había mujeres, no estábamos tan ‘encontradas’ como ahora, porque nos veíamos como competencia (el primer triunfo del patriarcado es, justamente, la competencia entre nosotras).

Parece algo tan tonto, pero ese comentario quedó resonando mucho tiempo (hasta hace poco). La realidad es que en la adolescencia y en la niñez, todo duele el doble, y las cosas te marcan por mucho tiempo, hasta que sos consciente de eso. Supongo que esto sucede en muchos ámbitos, pero hablo desde el lugar que me toca hoy.

Cierto sector del ambiente dice que no hay mujeres músicas locales o que no están al nivel, ¿qué opinas al respecto?

Creo que es una falta total de desconocimiento decir algo así, cuando todos sabemos que hay muchas artistas mujeres de gran nivel. Cecilia Baldunciel (música uruguayense) tomó la iniciativa de hacer un censo de músicas mujeres en Concepción del Uruguay; y gracias a ello es que se fue generando una red para con ciudades cercanas, como Villa Elisa, San José, Colón, Larroque, etc.

También se ha dicho que la Ley 27.539 es muy reciente aún como para que ya estemos exigiendo que se cumpla. Somos conscientes de que todo cambio lleva tiempo, pero tampoco podemos dejar de ver que sobre esta ley se venía trabajando y movilizando desde hace mucho. Pero parece ser, como dije más arriba, que, para cada cosa, siempre tenemos que esperar a tener una ley que nos ampare y encima tener que “bancar un toque porque es todo muy reciente”.

Daniela Velzi en la presentación de “La máquina del tiempo” con Puntuales pa’ la Tardanza. 
Foto: Antonella Pérez.

¿Es accesible a todas las mujeres desempeñarse en la música?

No podría responder por todas las mujeres, porque obviamente cada una vive situaciones diferentes. En mi caso, fue accesible porque tuve y tengo el apoyo de mi familia, pero cuesta muchísimo desempeñarse en la música. Ya de por sí, es un arte desvalorizado —económicamente hablando—, y más aún cuando recién empezás. Hay que caminar muchísimo para poder vivir de la música (aún me falta muuucho andar para lograr eso). Y en nuestro caso, como mujeres, es el doble porque primero tenemos que “ganar” esos espacios. Pienso también en aquellas mujeres músicas que son madres solteras, o que por ahí no tienen apoyo de ningún lado, ese camino es más arduo aún.

A decir verdad, siempre tuve espacios para cantar, pero en su mayoría, no remunerados. Fui creciendo, me fui perfeccionando, volví a esos espacios no remunerados y todo seguía igual. Creo que es un tema del cual se debe hablar, el valor que le damos a nuestro laburo. Porque de lo contrario, el valor lo terminan decidiendo los de afuera,​ y aun así siempre hay que lidiar con ese tema que, encima, es incómodo.

¿Qué mensajes les darías a todas las mujeres que quieren ser músicas, pero por los mecanismos del patriarcado no lo concretan?

– Bueno… aún no me siento con mucha experiencia como para poder dejar un mensaje, pero creo que lo importante es que nos encontremos, que hablemos de todos estos mecanismos patriarcales que nos atraviesan desde la cuna. Que nos ayudemos entre nosotras. Que la sororidad siempre sea real y no una palabra que flota por los aires. El feminismo libera y transforma, te hace sentir acompañada.

Quiero terminar y agradecer por esta hermosa entrevista con una frase de Noelia Recalde (gran artista de Gualeguaychú): “SE SIENTE EL TEMBLOR DE LA TIERRA ENMUJERADA”. 

También entrevistamos a Cecilia Baldunciel, que nos aportó su visión al respecto.

¿Cómo fue tu inicio en la música y qué diferencias ves desde ese momento a la actualidad? ¿Viviste situaciones de discriminación por ser mujer y/o acoso en el ambiente de la música?

-Yo hago música desde los 13 años, aproximadamente. Siempre estuve participando en grupos mixtos en las cuales yo no era la única mujer; con mis compañeros siempre había un ambiente en el que no sentía diferencia. La diferencia se sentía al tratar con personas externas, por ejemplo, organizadores de eventos, colegas musiques de otras bandas que, por lo general, no eran mixtas, dueños de bares, sonidistas, personas que tienen otro tipo de autoridad frente a tu trabajo.

Yo me muevo en el ambiente del rock y géneros aledaños y siempre fui la persona dentro de la banda que hablaba en las presentaciones, ya que canto, pero nunca era a mí a quien buscaban en las decisiones, siempre fue al varón que hubiese,​ aunque tocara la pandereta (risas).

Inclusive a mis compañeras les sucede; yo toque con una chica que tocaba la batería que es un instrumento muy ligado a lo masculino, y siempre está la cuestión de “no, pero ¿por qué necesitás tanto?” “sos muy pretenciosa” (…). El prepoteo de decir ‘no podés exigir esto, no valés lo suficiente como para exigir esto’.

Eso por un lado. También, he leído mucho una frase de colegas músicas de renombre, con la que me he sentido muy identificada: “bueno, si no me llaman tanto, si no toco tanto, debe ser que no soy tan buena”; después ves que siempre nos pasa lo mismo a todas, y nos juntamos a hablar y decimos “che, no puede ser que ninguna de nosotras sea buena”.Ese tipo de cosas que siempre decís “bueno, es culpa mía” y así es algo que pasa en la música como pasa en cualquier contexto relacionado con nuestra condición de clase como mujeres (…).

¿Hay alguna diferencia entre el momento en que vos iniciaste en el ambiente a la actualidad, si es que algo cambió socialmente?

-A nivel nacional siento que ahora podemos decir que tenemos representantes fuertes; no es un hecho menor el tener representantes.

Yo creo que si quienes somos mujeres y hacemos música lo que hemos hecho ha sido a pesar de (…),​ porque vos ves que no hay nadie que te represente y no es algo menor, la representación es algo necesario en cualquier ámbito, laboral, artístico, social. Y por ese lado siento que el cambio que he notado en estos últimos años es ese, ahora podemos decir que hay mujeres fuertes al frente de proyectos, al frente de carreras solistas, con un discurso que también va alineado a esta cuestión; mujeres que son conscientes de estas diferencias y ganan esos espacios, haciendo que se dé a conocer esta problemática que el sector hegemónico de los varones dentro de la música no va a notar ni va a dar cuenta de sus privilegios, a menos que haya una pelea en disputar estos espacios.

¿Qué opinás respecto de la organización de las mujeres en tanto lo sucedido en la Fiesta de la Playa?

-Yo siento que esta cuestión de la Fiesta de la Playa inclumpliendo una ley que, si bien es reciente, tenemos las herramientas para hacerla cumplir y denunciar su incumplimiento, generó una ebullición de un montón de problemáticas que nos atañen como artistas mujeres y que sabemos que la única forma de poder tomar acciones para combatirlas es a través de la unión y la organización. No es fácil y lleva un montón de tiempo, pero estamos haciendo cosas para generar un colectivo firme y constante, porque no es una cuestión de “la fiesta de la playa incumplió”, sino que es una cuestión sistemática y de violencia simbólica que se da en un montón de ambientes. La ley que tenemos aplica a un montón de eventos, no sólo es para los festivales grandes y los nacionales, sino para cualquiera que convoque a más de 3 artistas.

Entonces, esto generó una cuestión de ebullición y de que se dispare esta iniciativa por empezar a generar cosas y hacer algo constante para generar un cambio. Creo que, por ese lado, es algo positivo para rescatar de esa cuestión.

También siento que cada una de las denuncias o escraches que se han hecho en diferentes ciudades de la región, e inclusive del país, suman a que se generen más, es un efecto en cadena, cada una hace que se generen nuevas cosas. Está buenisimo que como ciudad hayamos aportado a eso.

Cecilia Baldunciel reclamando la participación de mujeres músicas en los escenarios en la Fiesta de la Playa.

¿Cómo fue tu decisión a la hora de hacer la denuncia y en qué consta el censo que emprendiste?

-En una cuestión cronológica, yo estaba al tanto de la ley de cupo femenino y sabía que históricamente la Fiesta de la Playa no tenía una participación femenina fuerte, y empezamos a decir “bueno, estemos atentas y ver cuando salga la grilla completa”. Efectivamente, no cumplia con el cupo, y resolvimos como primera acción hacer un escrache por redes sociales, de carácter  informativo.

Después hubo una respuesta de funcionarias de la municipalidad diciendo “no vinieron con nosotras a hablar y tratar de resolver algo, porque si hubieran hecho eso en vez de hacer un escrache se hubiese resuelto”. Está perfecto, pero ustedes ya habían incumplido la ley; la ley ya estaba y ustedes tenían la obligación de cumplirla, nadie tenía que decirles nada. Entonces, por eso resolvimos como primera medida hacer un escrache y empezar a divulgar que había un incumplimiento.

No hubo respuesta oficial desde la municipalidad, salvo los dichos de Magri, que es el único que salió a decir algo como representante; y no es “Walter Magri”, es un funcionario de la municipalidad y debe ser leído como tal. 

Tampoco tuvimos respuesta de ningún colectivo que agrupe artistas, como por ejemplo UEMI​ que estaba presente en la comisión y que podría haber articulado una batalla para decir lo mismo que dijimos nosotras: “che, hay una ley, ¿la van a cumplir?”,​ y tampoco hubo ninguna respuesta oficial desde ese lado.

Y ante los dichos de Magri, y también de un sector de la población, porque se generó mucho debate en las redes, lo primero que saltó fue “pero si no hay (artistas mujeres)”. Entonces fue esta iniciativa de decir “sí hay”, unas 15 mínimamente hay, que es lo mínimo que se necesita para cumplir el cupo, y, además, no había 15, había 60.

Inclusive nosotras nos sorprendimos, porque una se mueve en cierto ambiente y como no hay una organización o no hay una unión entre todes les artistes, si yo hago rock no llego a conocer a las chicas que están haciendo trap, pero se empezó a dar eso, empezamos a conocernos entre las chicas de folclore, del rap, del rock, melódico, cumbia; nos empezamos a mezclar entre todas porque nos unía la cuestión de ser trabajadoras en el mismo ámbito y estar bajo la condición de mujeres que hace que se generen todas estas problemáticas, entonces eso fue lo que desencadenó que se produzca todo eso y decir “bueno, tenemos este material para trabajar y exigir que no pueden escudarse en la ignorancia para seguir incumpliendo la ley”.

Así, la próxima medida que vamos a tomar, en principio, es juntarnos con la dirección de cultura para gestionar cosas, empezar a trabajar con el área de la mujer, desde un lugar de reclamo, porque hubo un incumplimiento, pero también para poder cooperar y generar cambios en este sistema.

¿Es accesible a todas las mujeres desempeñarse en la música?

-En sí, el oficio de artista es difícil dentro del marco social y económico del país, y siendo mujer lo es el doble, siempre lo es doble en cualquier ámbito.

Sin embargo, creo que, si bien siempre la vara esta más alta y siempre las condiciones son doblemente difíciles, es posible. El objetivo es eliminar esas barreras que hacen que sea el doble de difícil; poder generar acciones que hagan que esas dificultades no lo sean doblemente, ya sea desde articular leyes como estas que hacen que se exija una cuestión, ni siquiera de paridad, porque no estamos hablando de una ley que exija el 50% sino un 30%. Pero que es posible sí, justamente como decía antes, lo estamos viendo en que cada vez hay más representantes que demuestran ello.

Más allá de nuestra condición de mujeres, muchas de nosotras pertenecemos al colectivo LGBTQ+. En este sentido, ¿pudiste apreciar algún tipo de discriminación?

-Como yo lo leo, todo factor, ya sea de clase o de pertenencia a un sector oprimido, se suma. No es que sos mujer o sos lesbiana, todo se suma. Entonces sí, siendo parte de la comunidad LGBTQ+ se siente todavía más.

Como hablábamos antes la mujer, en todo ámbito pero en la música en particular, es asignada a un rol específico;​ ya sea como cantante o bailarina, o ciertos géneros que son asignados con mayor frecuencia al rol que debe cumplir a la mujer.

También, la mujer que es música tiene un perfil, entonces es mucho más difícil ver una figura fuerte de una mujer lesbiana o una mujer trans; o dentro de lo que es el rock no puede ser que como representante gay tengamos a Federico Moura hace 40 años en todo el rock argentino.

Algo que quería destacar, que yo no sabía, me llegó un mail del INAMU​ —el Instituto Nacional de la Música, ente que regula la ley de cupo femenino— con la información de que ahora está implementando una normativa de pasos a seguir para que las denuncias sean más efectivas y más rápidas de realizar, que es algo muy bueno siendo que la ley tiene 3 meses, y en que se aclara: “Ley 27.539, ley de cupo femenino y acceso de artistas mujeres a eventos musicales del 30%, incluye a personas de identidad de género autopercibido”. En sí, si bien la ley en los artículos no lo aclara, no es necesario porque tenemos de antecedente lo que es el contexto de la ley de identidad de género; que la​ ley de identidad de género en sí, en​ lo que es Argentina y el mundo, es una cuestión de avanzada y es una herramienta que como militantes —ya sea dentro del feminismo o de la comunidad LGBTQ+— no podemos dejar pasar.

Pero bueno… yo creo que lo importante es siempre tomar las herramientas que se tienen y poder articularlas para exigir lo que se debe y luchar para poder tener más herramientas dentro de lo legislativo y desde la lucha y la movilización en general.

¿Qué mensajes les darías a todas las mujeres y disidencias que quieren ser músicas, pero por los mecanismos del patriarcado no lo concretan?

-Siento que estamos en un momento crucial, en particular en Argentina; yo he compañeras militantes del feminismo de otros países, y es impresionante lo que es Argentina en Latinoamérica, es un faro en esta cuestión.

Estamos viviendo un momento de mucha ebullición, de cosas que estaban tapadas y ahora se empezaron a decir, donde ahora hay un montón de movilización al respecto, y, si bien siempre fue difícil, ahora es el momento justo donde necesitamos esas voces y necesitamos expresarnos: ver a nuestres compañeres y compañeras dar su mensaje, porque si bien compartimos y somos traspasades por las mismas discriminaciones y opresiones cada experiencia es particular y suma muchísimo a la representación. Cada cual tiene diferentes experiencias, cada voz suma muchísimo, no es una más, cada experiencia aporta desde ese lugar. Me parece que es el momento en que se necesitan esas voces y en que hay que impulsarnos y movilizarnos entre nosotres y apoyarnos en lo laboral, en poder mostrar eso porque es necesario y es lo que nos va a asegurar conquistar estos espacios.

De esta forma y en el marco del pasado 8 de marzo, continuamos reivindicándonos y

seguimos exigiendo:​¡POR MÁS MUJERES MÚSICAS EN LOS ESCENARIOS!​                            

Referencias

Ley nº 27539. “Cupo femenino y acceso de artistas mujeres a eventos musicales”.

Boletín oficial de la República Argentina, Ciudad de Buenos Aires, 19 de Diciembre de 2019.

Recuperado de https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/224009/20191220

“Polémica declaración oficial por el cupo femenino: «Hay que esperar que sean artistas de nivel para estar en la Fiesta Nacional de la Playa»” (17 de enero de 2020).

Génesis                                    24.                                    Recuperado                                    de

https://genesis24.net/2020/01/17/polemica-declaracion-oficial-por-el-cupo-femenino-hay-que

-esperar-que-sean-artistas-de-nivel-para-estar-en-la-fiesta-nacional-de-la-playa/

Este 8M las mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries, paramos.

Mucho ha cambiado desde el último 8 de marzo en el que nos movilizamos todas las mujeres y disidencias del país en el marco de los paros internacionales de mujeres. Luego de dos años donde el feminismo fue el principal movimiento social que se posicionó en contra del programa de ajuste del macrismo, logrando movilizaciones inmensas por el aborto legal y los derechos sexuales y (no) reproductivos de las mujeres y personas con capacidad de gestar, el gobierno ha cambiado y con ello, nuevos desafíos se abren para un movimiento que no ha retrocedido en fuerza y empuje pero que profundiza en su interior posiciones muy diferentes.

Con la conformación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad más el anuncio de un proyecto de ley que será presentado luego del 8 de marzo por el Ejecutivo, el actual gobierno de Alberto Fernández pretende ofrecer una salida institucional para un movimiento que desde la furia y la esperanza de transformarlo todo ha marcado un camino en la historia nacional e internacional. El cambio de discurso es innegable, al igual que la posición política progresista de un sector al interior del frente de gobierno, pero luego de tres meses desde que asumió el Frente de Todxs muchas preguntas nos surgen a quienes todos los días nos enfrentamos a la violencia patriarcal en nuestras casas, en las instituciones de salud, en las escuelas y en todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Por qué durante todo su discurso el presidente no dijo ni una sola palabra sobre el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto? ¿Por qué con los números tan ensordecedores que dan más de un femicidio por día no hubo noticias sobre un presupuesto destinado a las políticas de erradicación de violencia machista hacia las mujeres, travestis y lesbianas?

En estos tres meses de discursos prometedores, la voluntad política de este gobierno a favor de pagar la deuda contraída por el gobierno de derecha de Macri con los organismos multinacionales ha implicado una falta presupuestaria que empieza a hacer desastres a nivel nacional. El faltante de medicamentos antirretrovirales para el VIH, el incumplimiento con la distribución gratuita del tratamiento hormonal para las personas amparadas bajo la ley de identidad de género, y la sequía de misoprostol en provincias como la de Buenos Aires para garantizar las interrupciones legales de embarazos demuestran que un Ministerio de Géneros y Diversidades no sirve de nada si no hay voluntad política y presupuesto que garanticen los derechos conquistados que le hemos arrebatado al Estado tras años de luchas colectivas por la agenda del movimiento feminista.

A su vez entendemos que el proceso internacionalista abierto y expresado una vez más en el paro de más de 50 países este 8 de marzo posiciona una corriente feminista anticapitalista en contra del racismo, el biologicismo, y el neoliberalismo, siendo parte fundamental de la rebelión chilena contra Piñera, las resistencias indígenas contra la dictadura de Jeanine en Bolivia, movilizándose a lo largo y ancho del continente contra el extractivismo propuesto por las multinacionales mineras, petroquímicas y farmacéuticas.

El feminismo que hemos construido durante los años del neoliberalismo comprende las resistencias de todos los sectores como parte fundamental de su agenda política y de su programa reivindicativo a corto y largo plazo.

Por eso entendemos que el mismo discurso presidencial que anuncia que el proyecto de desarrollo es a través de la explotación minera no entiende de forma integral la salud y derechos de las mujeres, nuestras reivindicaciones ni nuestras formas democráticas de construcción.

Los acuerdos del Estado con las iglesias evangelistas y cristianas nos preocupan, porque mientras se reúnen con las cúpulas eclesiásticas a nosotras nos dicen que esperemos un proyecto pensado desde el gobierno, que no es el que discutimos desde el movimiento feminista en los encuentros plurinacionales, en las asambleas por el 8 de Agosto de 2018 (8A) y que logramos instalar con nuestro pañuelo verde en toda Latinoamérica.

 La realidad en Argentina hoy es que hay más muertas que días del 2020, a diez años de la sanción de la ley 26485 para sancionar y erradicar la violencia hacia las mujeres. La ola de femicidios atroces, donde vemos cómo quienes nos dicen que nos quieren son quienes nos matan; la impunidad a los femicidas de Lucía Pérez, las múltiples muertes de niñas y mujeres wichis en Salta tiene como única respuesta del Ministerio de Mujeres y Diversidad, luego de tres meses de su fundación, charlas formativas destinadas a los miembros del Frente de Todxs, sin ningún programa de acción ante la escalada de violencias ni presupuesto asignado para pensar las políticas públicas de reproducción social y de cuidado, mientras nosotras mujeres del pueblo nos morimos cada 23 horas.

A su vez, los travesticidios y crímenes de odio aumentan a nivel nacional, mientras el patriarcado refuerza sus instituidos con la construcción de masculinidades hegemónicas que se afianzan desde la violencia física, simbólica, psicológica y mediática.

Se nos dice que esperemos a que empiecen a gobernar, pero no empiezan a gobernar, el presupuesto no aparece y nos están empezando a demostrar una vez más la orientación política de este intento institucionalizador del movimiento de mujeres. Más allá de su falsa «buena voluntad» sabemos que se trata de un gobierno de la burguesía, y como tal responderá a los intereses históricos de su clase, la cual se vale de las desigualdades de género para subsistir en el poder. En este sentido, ante la violencia extrema del patriarcado capitalista las propuestas son superficiales, no se destinan los recursos necesarios para combatirla. Mientras se discute por la TV la deuda con el FMI, la vida de todas nosotras sigue en juego.

Como feministas revolucionarias reafirmamos que la salida a esta situación será a partir de la transformación revolucionaria y socialista, en favor de todo el pueblo trabajador y las mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, gays y no binaries.

Por todo esto este 8M las mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Biexuales y no binaries exigimos:

  • ¡Aborto legal ya! El proyecto es el que está en las calles.
  • Paren de matarnos. Ni una muerta más. Presupuesto para las mujeres y plan de acción ya del Ministerio de Mujeres, géneros y Diversidad.
  • ¡La deuda es con nosotres! Auditoria y no al pago de la deuda. Exigimos que este supuesto nuevo discurso se adecue a la política.
  • Presupuesto y plena implementación para la ESI.
  • Plena implementación de Cupo Laboral Trans a nivel Nacional.
  • Separación de las Iglesias del Estado.
  • Plena vigencia del programa de tratamientos hormonales en hospitales públicos para todas las disidencias.
  • Vivir con VIH/Sida es una situación política. Queremos la cura.
  • Con Minería a cielo abierto no hay ni una menos. La crisis climática y ecológica la sufrimos las mujeres.
  • Fuera Piñera, Jeanine y todos los gobiernos títeres del FMI en América Latina.

 


¡Marchá con nosotres!

Domingo 8:

Olavarría: 19 hs. Brown y Belgrano

Trelew: 16 hs. laguna Chiquichano

La Plata: 17 hs. Plaza Moreno

Lunes 9:

Rosario: 17 hs. Plaza Montenegro

Santa Rosa 19hs. Plaza San Martín

Concepción del Uruguay: 17hs. Plaza Ramírez

CABA: 16 hs. Alsina y 9 de Julio

Algunas reflexiones sobre el tema “proyecto de legalización del aborto”

por Loana Barletta

Después del anuncio de Alberto Fernández de su decisión de enviar al Congreso un proyecto de ley de legalización del aborto se generó un debate entre algunos sectores feministas y sectores del peronismo.

Entendemos la alegría y celebración de que un gobierno (por consiguiente quien maneja las políticas del Estado por estos cuatro años) dé lugar en su agenda a la demanda por la que muchas mujeres y disidentes venimos luchando hace años.

Sin embargo, para quienes le venimos poniendo el cuerpo a esta lucha hace mucho y teniendo un proyecto de ley que fue discutido por todas las mujeres del país en el marco de la Campaña Nacional por la legalización del aborto, es llamativo que no se haya querido retomar ese proyecto y apoyarlo. Esto hubiera sido un gran paso porque ese proyecto es la voz de las mujeres. Porque es lo más fiel a entender nuestras demandas y necesidades.
¿Se imaginan qué bueno hubiera estado que el presidente se siente a dialogar con las referentes de la Campaña? Así como para pensar políticas económicas se sentó con empresarios y para hablar sobre derechos humanos con organismos afines.

Entonces, nos permitimos dudar del proyecto que va a presentarse porque varies referentes del actual gobierno ya han expresado su posición en torno al tema. Recordemos que la legalización se debatió en 2018, luego de 7 años de presentarse una y otra vez el proyecto; y que es muy fácil volver sobre esos discursos para no olvidar cuál fue la posición de muches legisladores que hoy siguen formando parte del actual gobierno. La desconfianza cuando recordamos esos discursos, crece. Tratar de analizar por qué contando con un proyecto discutido, debatido y consensuado, se presenta otro nos lleva indefectiblemente a pensar que quizás lo que se presente desde el gobierno busque “lavar” algunas demandas y negociar aspectos que el movimiento de mujeres jamás negoció en su proyecto. Y eso tomando en cuenta, también, el vínculo que pueda tener el gobierno con la Iglesia católica y su mayor representante, el Papa Francisco.

Cuando nos ponemos a debatir es porque sabemos, no tenemos dudas, de que los derechos los conquista el pueblo. En este caso, las personas gestantes. Por eso pedimos respeto a los hombres que quieran opinar, porque les necesitamos para poder construir entre todes pero no pueden olvidar que quienes ponemos el cuerpo (de manera literal en este caso) somos nosotres, mujeres y personas gestantes.

Porque no podemos olvidarnos de los derechos que se nos niegan a diario, porque las mujeres nos morimos por abortos clandestinos y eso ha trascendido a todos los gobiernos, porque lo que faltó y falta son políticas públicas. Que ojalá vengan de la mano del oficialismo pero que hasta el momento las mismas caras que vemos hoy legislando no se preocuparon por hacerlo.

Hay un proyecto consensuado de muchos años que es excelente. Se presenta otro sin retomar ese. ¿Dudamos? sí. ¿Estamos atentas? sí. ¿Desconfiamos de un sector político que no se caracterizó cuando estuvo en el poder por garantizar estos derechos? Por supuesto que sí.

No será el peronismo el que legalice el aborto, ni Alberto ni Cristina ni ningún representante del gobierno nos está dando por ganado ningún derecho. Primero porque los derechos se los gana el pueblo y segundo porque eso sucederá cuando el aborto sea legal.

El aborto será legal, seguro y gratuito porque no abandonamos las calles NUNCA y porque sabemos bien de luchas y de conquista de derechos.

«Feminismos sin fronteras». Alejandra Ciriza y Claudia Korol

Conversatorio con Alejandra Ciriza y Claudia Korol* 

Este 8 de marzo nos preparamos para un nuevo paro internacional de mujeres y disidentes y es un buen momento para reafirmar nuestras concepciones estratégicas. Por eso recuperamos las ideas centrales que expresaron las compañeras Alejandra Ciriza y Claudia Korol, en un debate que intentó reflexionar en torno a los desafíos de los feminismos en la coyuntura actual nuestramericana, signada por revueltas y protestas populares en Ecuador, Chile y Haití, el golpe de estado en Bolivia y la ofensiva fascistoide en Brasil.

«… para ser feminista hay que tener el ‘cuero duro’, dice Alejandra Ciriza. Las liberales pueden recuperar su genealogía muy fácilmente, quienes hemos sido miles de veces derrotadas tenemos muchas más dificultades…»

Ciriza y Korol- Rosario 2019

El conversatorio se inicia con algunas preguntas del público, Claudia y Alejandra se alternan en el uso de la palabra y nos conducen con profundas reflexiones a través del tiempo y el espacio. Estas dos referentas de nuestro feminismo tienen mucho para decir, y nos dejan preguntas y certezas, para seguir pensando y transformando todo.

Claudia Korol se introduce de lleno en la coyuntura latinoamericana: «… está estallada la situación, hay una tensión en el rumbo, entre las lógicas de los poderes capitalistas, extractivistas, coloniales, patriarcales; y las posibilidades de salidas populares y feministas.  Tenemos al pueblo Mapuche que se levanta y dice: ‘-No son 30 años, son muchos siglos’.

En este contexto, la respuesta a qué y cuáles son los desafíos del feminismo, sería: ‘¿Qué acompañamiento están necesitando nuestras compañeras chilenas?’.

En Ecuador, la fuerte presencia indígena y la desconfianza que nace del racismo hacia ese sujeto plural, con protagonismo central del movimiento indígena, provocó una historia de desencuentros y falta de diálogos que lleva a que en el momento de la rebelión fuera difícil establecer lo que no se había sostenido previamente.

¿Qué desafíos tenemos, mujeres, disidencias? necesitamos construir más territorialmente, más en la base, más el diálogo, porque necesitamos tener afianzadas las relaciones de confianza, de diálogo y encuentro para darle un tipo de rumbo y salida a esa crisis».

Alejandra Ciriza avanza y profundiza en la dimensión estructural del problema, estableciendo la importancia de «pensar la crisis del capitalismo, que no es cualquier crisis, es la crisis del capital financiero, que lo destruye, que lo arrasa todo, que hace que necesariamente tengamos que pensar esta batalla como una batalla internacional e internacionalista. Pero, pasa también que tenemos que pensar esta batalla como una batalla anclada a la vida cotidiana.

Las feministas tenemos que pensar de otra manera la organización del mundo. Porque las mujeres que están en los barrios y no van a las manifestaciones en los espacios centrales, no van porque, la mayor parte de ellas, tienen a cargo un montón de tareas de las que nadie se hace cargo.

Un poco lo que plantean las compañeras Adriana Guzmán y Lolita Chávez. Pensar que nuestra relación con el mundo tiene que ver con la posibilidad de reproducir la vida; y la vida, es la vida de las personas cuyos cuerpos están marcados por la sexuación, por la clase y la racialización.

Es posible plantearnos la ruptura de las fronteras nacionales, es importante pensar la plurinacionalidad. Pero, también creo que tenemos que pensar esa plurinacionalidad o estas nuevas formas de internacionalismo, atendiendo a lo concreto de la reproducción de la vida, a cómo en la organización de una vida tiene que haber tiempo para esas cosas también.

Uno de los desafíos fuertes que las feministas tenemos es pensar la vida con anclaje real, la movilización atendiendo a la localización. Esto que decía Fernandita Chancoso- una compañera que tiene muchas batallas en el cuero- ‘pensar en lo barrios’. Lo que pasa en los grandes escenarios no es lo que pasa realmente en la sociedad. Entonces, tenemos desafíos que son organizativos, de construcción de confianza, de atrevernos a debatir.

Claudia Korol, se pregunta «¿Por qué no se habla de Haití? Meses en las calles. Es un país de negros, más del 90% es negro, por eso a nadie le importa. Es muy fuerte asumir esta respuesta. Sí podemos hablar de París cuando arde. ¿Por qué descubrimos la violencia en Chile, cuando a las hermanas y al pueblo Mapuche les están asesinando hace tiempo y de una manera brutal? Donde también, en nuestro territorio, las comunidades Mapuches, Qom, están en condiciones tremendas.

¿Qué desafíos nos planteamos? En un combate contra las políticas capitalistas extractivistas y neoliberales. Agrego lo de extractivista porque muchas veces, las políticas capitalistas de acumulación se miran solo, en la dimensión de la explotación de la fuerza de trabajo y la precarización laboral. Pero las políticas de despojo de los bienes, del saqueo de los territorios, como nos toca menos, en las ciudades, pasa a ser secundarizado.

¿Qué hacemos con las fronteras?, porque los pueblos las están cruzando por necesidad, las políticas migratorias son terribles. Necesitamos parar el decreto contra los migrantes. Parar las políticas migratorias o políticas antimigrantes, parar las políticas represivas. En estos días, las comunidades mapuches están con un motón de juicios encima.

¿Cuántos y cuántas tenemos claro que hay compas clandestinos, todavía, por bajar el cuerpo de Rafita Nahuel? Debemos ser muy precisas como feministas, en qué cosas necesitamos rápidamente poner en marcha para lograr algunos derechos».

Alejandra Ciriza afirma: «Podríamos plantearnos un feminismo internacionalista de ciudadanas cosmopolitas. Naciones Unidas nos plantea un modelo de internacionalismo y cosmopolitismo, pero sin poner en cuestión el capitalismo. Es un momento en el que hay que construir un nuevo internacionalismo desde abajo que contemple el asunto de la frontera, hay una cantidad enorme de personas que migran. Cada vez más, el capitalismo es estrecho. Así como hay posibilidades que las mercancías crucen las fronteras sin ninguna clase de problema, para los seres humanos hay cada vez más problemas y si esas personas son racializadas, peor todavía. Lo que se incentiva cuando una persona cruza la frontera es el racismo.

Este país que se dice ‘crisol de razas’, trituraron e hicieron una buena mezcla. Eso implica olvidos, por eso es tan importante la historia, que sepamos, que recordemos a la Bartolina, que nombremos a la india Juliana, es importante que sepamos esas historias.

El tema de la frontera es muy importante, nos exige una mirada latinoamericanista. La Argentina es un país racista, nos tenemos que hacer cargo como parte del proceso de construcción de otras formas de hermandad y solidaridad, si nos olvidamos que las mezclas de las que venimos no son producto del dulce consentimiento, si no de violaciones brutales.

Ese pasado de la acumulación originaria que Marx imaginó, como la única acumulación y que se repite con cada crisis del capitalismo, esta crisis puede ser de una imposición mucho más dura, brutal y feroz, pero puede ser pensada, también, como una oportunidad. El feminismo es uno de los movimientos sociales más importantes, con una gran presencia callejera, tenemos una alta responsabilidad en discutir, construir confianza y no temer a disentir».

Ciriza y Korol en Rosario 2019

Respecto de las diferencias de los feminismos, Claudia Korol se pregunta: «¿nos vamos a quedar calladas cuando están golpeando a las mujeres de pollera? ¿Tenemos o no algo que decir? cuando el racismo patriarcal está golpeando, nos trae la memoria de la colonia, las formas en que maltrataron a las liderezas de las grandes rebeliones indígenas.

¿Qué respuesta tenemos? Está en marcha un golpe de estado en Bolivia, tenemos memoria. La fuerza del feminismo, en Argentina, está en el cruce que ha habido entre la memoria del ‘Nunca Más’ y la construcción del ‘Ni una Menos’, de la lucha contra la impunidad. En esa lucha, hemos aprendido a cómo pararnos frente a los golpes de estado.

En el caso de Bolivia, el gobierno de Evo tuvo un montón de problemas en políticas extractivistas y otras cosas más. Pero, era claro, lo que se venía era un golpe racista, de derecha y fascista. Por eso hablamos de lo plurinacional, de la lucha antifascista, porque el desconocimiento de la diferencia y la diversidad, el odio al otro, también, construye fascismo. Lo que estamos viendo hoy, es el fascismo desatado en la calles.

Pero, si hablamos de lo plurinacional, necesitamos producir un nuevo debate del rol del estado. Pensar las fronteras es pensar los estados. Esas fronteras tienen que ver con los estados naciones y se levantaron como parte de construcción del capitalismo en este continente. Se hizo un proceso de construcción de determinado tipo de sociedad.

El feminismo plurinacional no es un capricho, ni una moda. Es, primero una autocrítica de compañeras que transitamos todos los procesos de las últimas décadas, de feminismos que no habían hablado lo suficientemente, construido este diálogo. Algunas podrán decir: ‘-tampoco había muchas compañeras originarias que se nombraran feministas’, puede ser, pero sí lo hay ahora, están, dicen, hablan, proponen y se nombran feministas en debates con compañeras que en sus propias comunidades las acusan por nombrarse feministas, porque asumen el indigenismo como propuesta central y fundamental. Hay debates, también entre ellas, debates, por supuesto con los varones de las comunidades, que lo peor que les podría pasar es un feminismo indígena. Están, dicen, hablan, dialogan y están dispuestas a pensar esa concepción colectiva y comunitaria.

Discutir cómo se construyó ese estado sobre la base del genocidios de sus pueblos, es una tarea que nos tenemos que plantear y que tiene que ver con lo de las violencias. Los feminicidios y la violencia sexual es parte de esa historia de los genocidios porque fue una forma específica de control del cuerpo de las mujeres durante todos los procesos de guerra, conquista e invasiones. Mucho del silencio que durante años tuvimos, las mujeres, también las disidencias, para denunciar la violencia sexual está formado en esa historia y memoria de genocidio.

En Chile, las compañeras en seguida salieron a denunciar que habían sido violadas, abusadas o acosadas, pero las universidades estuvieron un año copadas por esas denuncias, no es que salen de la nada. La niña secundaria, lo dijo, no se sintió mal, ni sola porque estuvo acompañada por las otras niñas de su colegio o su familiares. La memoria es una experiencia de acumulación de saberes, gestos y actitudes».

Foto nota

Alejandra se sumerge aún más en los debates que atraviesan los feminismos en la actualidad y su relación con el pasado. «Nos cuesta mucho pensar, por ejemplo, que este país está construido sobre sucesivos genocidios. El primer genocidio fue el genocidio de la conquista. El silencio alrededor de la ‘Campaña al Desierto’ y la ‘Pacificación de la Araucanía’, así se le llaman, es atroz. ¿Cuáles fueron los métodos? Yo pertenezco a una generación genocidada: exterminio, violación, apropiación de los cuerpos, apropiación de los niños, las niñas y les niñes.

La colonización y la conquista tiene que ver con la violencia, el odio a la naturaleza tiene que ver con la violencia. Esta cultura odia a la naturaleza si no cómo nos explicamos la basura de los transgénicos, ¿por qué creemos que las bioteconologías nos ayudarían?  El capitalismo es violento.

Las violaciones se repiten porque estamos en un escenario muy pasivo de conquista. Ellos piensan que van a volver a cometer sus preciosos actos ‘heroicos’, de hecho, los carabineros lo están haciendo, en Bolivia lo están haciendo, cada vez que hay un intento de represión contra los sectores populares, una de las armas fundamentales es la violación sistemática de mujeres, no es casual. No es algo que pasó porque hubo excesos y errores, lo tienen muy bien aprendidito porque eso les ha sido transmitido por las instituciones a las cuales pertenecen, son instituciones violentas, que han sido constitutivas del estado nacional.

Ciriza se pregunta: «¿Desde cuándo las feministas somos nacionalistas? ¿Uds. saben que la declaración de independencia fue escrita en tres lenguas? Las Provincias Unidas del Río de La Plata, no Argentina, tuvo una declaración de independencia en quechua, aimara y castellano, que es una raíz olvidada, de eso nadie habla.

Para estallar aún más la imaginación del mapa mundial y el rol de los feministas Korol, nos trae la realidad de Kurdistán y nos invita a mirar «… la lucha de las compañeras Kurdas y el Confederalismo Democrático, pero debemos pensarlo cómo sería acá. Discutir el estado nación y qué experiencias hay de control territorial, de poder popular, en el continente. No digo que sean posibles de generalizar, pero hay que charlarlo.

¿Qué significa la democracia hoy, la llamada democracia representativa, la democracia burguesa? Se judicializa la situación de Dilma Rousseff, se la saca del gobierno, se mete preso a Lula quien podía ser electo presidente. ¿Vamos a creerle a esos sistemas democráticos fraudulentos, manipulados totalmente? En Honduras es igual, si no les gusta el resultado hacen fraude. ¿Qué es esta democracia? Discutamos de verdad, si queremos democracia, cuál democracia, cómo se construye esa democracia. Discutamos la violencia, porque nos están matando.

¿Cómo hacemos? ¿Nos dejamos matar? No vemos la posibilidad de un ejército contra ejército. Pero pensemos, autodefensa es lo básico, no hay formación en autodefensa, 150 ojos sacaron en menos de un mes, para que la gente no vuelva a salir a la calle. Estamos improvisando en las calles. Pero, eso es corto plazo también, si no empezamos a pensar en términos generales, la autodefensa feminista, popular, para todas y todes o decimos que el camino es seguir soportando la bala.

Ahí hay un debate, es un debate para hacer. Lo que no podemos es callarnos, si nos callamos las compañeras se van a ir yendo a la casa, porque del miedo también hay que hablar, porque si hay una campaña para sembrar miedo, charlemos, necesitamos derrotar al miedo, no podemos aceptar desmovilizarnos, si creemos que la pulseada, realmente sigue siendo en las calles.

No podemos aceptar el chantaje de la desmovilización, de ningún modo, porque está en riesgo la salida, la perspectiva. Hay feminismos que hoy quieren hacer revoluciones.

Cuando decimos que somos feminismos populares, feminismos revolucionarios, no es ponerse un nombre para sentirnos bien, es que de verdad tenemos que cambiarlo todo. Les puede parecer muy exagerado todo, pero si no qué pasa. Pensemos el continente de nuevo. Me da mucho miedo- y lo digo así- que la idea salvadora sea el «progresismo»”. Todo bien con los espacios progresistas, los vamos a cuidar y defender, son espacios compañeros, pero venimos de un ciclo progresista que tenemos que evaluar políticamente sus límites, la idea de progreso y sus límites, que está en la misma lógica de los límites de la idea de democracia y estado. Sin decir que renunciamos a la lucha por transformaciones, reformas, por propuestas, tenemos que evaluar estructuralmente qué es lo que ha pasado en Brasil con el progresismo, en Paraguay, Honduras, en todos los países. Evaluemos el ciclo progresista y si esa es la respuesta hay que ver que le faltó y si no es la respuesta hay que ver por cuál vamos. A mi entender, el progresismo nos da una alternativa que ya mostró sus límites y necesitamos afianzar todo lo que podamos, pero también superarla, este es un debate abierto entre nosotras y nosotros, hasta dónde es una camisa de fuerza y hasta donde es un camino que en esta etapa es el último que nos queda. Es un debate para proponer.


Video completo

Aquí les compartimos el video completo de la charla

 

* Desgrabación de fragmentos del conversatorio “Desafíos de los feminismos sin fronteras”, en el Ciclo Feminismos Populares, organizado por distintos colectivos militantes de Rosario, en Noviembre de 2019.

  • Alejandra Ciriza, militante por los DDHH y activista feminista. Docente Universitaria e investigadora del CONICET
  • Claudia Korol, comunicadora y educadora popular. Pañuelos en Rebeldía. Feministas del AbyaYala

El gigante se despierta

“Ningune vuelve a ser le que es luego del encuentro”

Los feminismos revivieron al movimiento estudiantil

No es novedad que el Encuentro es la chispa que reaviva el fuego en cualquier organización política. Por eso comenzamos esta travesía, organizándonos cuatro centros de estudiantes de la Universidad Nacional de las Artes, con conducciones independientes, para viajar todes juntes al Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries, por primera vez. Organizades en comisiones de base, lo hicimos todo. Desde comprar el pan del desayuno, pasando por juntar a les compañeres que viajaban, hasta organizar el primer festival estudiantil de la UNA con línea de géneros, organizado por cuatro centros de estudiantes en conjunto.

Cuando llegamos a nuestra escuela, y vimos a les 250 compañeres en el salón de actos, nos dimos cuenta que el movimiento estudiantil estaba reviviendo: compañeres de todas las carreras, edades y opiniones, discutiendo política de géneros, pensando cómo mejorar la universidad, dividiéndose en talleres estratégicamente para que nos sirva a todes, para poder mejorar el protocolo contra las violencias que tenemos, para que no haya más abusadores dando clases y encubiertos por la gestión de la universidad, para poder tener ESI en todas las carreras, para que nuestro arte sea libre de cualquier tipo de violencia.

Dividides en talleres, escuchando, hablando, participando, compartiendo experiencias y tomando otras. Interviniendo en las calles, compartiendo nuestra mirada política del arte.

Independientes y en lucha

Llega la marcha. Se suma el centro de estudiantes de Arquitectura de la UNLP, y después, la comisión de géneros del centro de Psicología de la UNLP. Ahí estamos, todes juntes, estudiantes independientes que responden a sus bases y lograron esto. Una columna estudiantil independiente de mil compañeres. Sí, mil compañeres. Con nuestra propia seguridad organizada, nuestros cancioneros, mística y nuestras voces cantando a más no poder mientras esperábamos que la columna avance o corríamos porque avanzaba muy rápido. Desplegando glitter y bengalas verdes y naranjas a todos los vientos porque ahí estábamos, con varias reivindicaciones clarísimas: somos plurinacionales, somos con la disidencia, somos aborto legal y separación de la iglesia del estado. Somos estudiantes. Venimos a cambiar la universidad y el sentido común capitalista, individualista y patriarcal que hoy reproduce.

¿Y ahora qué?

Fuimos a por todo, fue hermoso, casi épico diría. Por primera vez en 34 años de Encuentros, el movimiento estudiantil universitario, de base e independiente, participó del encuentro como tal.

Será nuestra próxima tarea, mientras terminamos de llorar de la emoción, encontrar la forma de que toda esa rabia, felicidad y discusión concluya en organización, y que el movimiento estudiantil vuelva a ser lo que recordamos del Cordobazo.

Será nuestra tarea, llenar de política, con conciencia de clase, de etnia y de géneros, los centros de estudiantes, las comisiones de base, los cuerpos de delegades y todas las asambleas.

Será nuestra tarea, inspirarnos y aprender del movimiento estudiantil de Chile, que hoy está a la vanguardia de la lucha contra Piñera y su paquete de medidas neoliberales.

Serán nuestras tareas volver a ser un movimiento fuerte, organizado, joven, que desde las bases y horizontalmente logre, como dijo Fidel, cambiar todo lo que tenga que ser cambiado.

Lucena, Frente estudiantil.  Juventud Guevarista (CABA)

¡Se viene el Encuentro más grande de la historia!

Miles de mujeres, negras, indígenas, tortas, travas, migrantes, bisexuales, no binaries, colectivos de artistas, comunicadoras, redes profesionales, estudiantes vamos a estar llenando las calles de La Plata.

Es importante que movilicemos por un Encuentro Plurinacional y Disidente, para enfrentar al Estado represor y reaccionario que se quiere jugar la elección de octubre sin poner en agenda los debates de la lucha feminista. En un contexto duro, de reacción internacional y recrudecimiento neocolonial y neoliberal, el movimiento feminista ha marcado en las calles que está dispuesto enfrentarlo todo, para transformar la realidad injusta en la que vivimos.

Por un Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries.

Por aborto legal y separación de la iglesia del estado.

Por un movimiento feminista que luche en la calle contra las injusticias.

NOS VEMOS EL SÁBADO 8-AM, EN PARQUE ALBERTI.

 

¡MOVILIZA CON NOSOTRES!

Acordate de escribirle a tu guevarista más cercane para venir en nuestra columna a la movilización y pasarnos tus datos para la Seguridad y el autocuidado de cada une de nosotres.

TE ESPERAMOS

Todo encuentro es político (apuntes a favor de un encuentro plurinacional trans-feminista)

por Rocío y Catalina

No hay un feminismo, sino muchos. El feminismo eficaz tiene que luchar contra la homofobia, la explotación de clase, raza y género, el capitalismo y el imperialismo.

                                                                       Angela Davis

Un poco de historia…

Los Encuentros Nacionales de Mujeres(ENM) nacieron por iniciativa de un grupo de mujeres, mayoritariamente pertenecientes a diferentes partidos políticos, que habían asistido en el año 1985 a la III Conferencia Mundial de Mujeres de Nairobi (Kenya, África). En plena primavera democrática, bajo el rótulo de organizaciones del tercer sector (ONG´s) florecían por doquier formas de auto-organización, más o menos autónomas de los poderes estatales y empresariales.

Dentro de las enormes virtudes que los ENM tuvieron en sus orígenes se cuenta la auto-gestión como principio orientador. En efecto, a partir de 1987 se decidió que cada sede futura (elegida el año corriente) organizaría el siguiente encuentro. El espacio estaría completamente abierto a cualquier debate que se organizara en torno a ejes por comisiones. Cada comisión estaría compuesta por 25 personas y serían divisibles, necesitándose como mínimo 10 participantes para garantizar otro taller. Más o menos respetando estos acuerdo, no hay voces más autorizadas que otras en estos espacios, cada taller es soberano, por lo cual decide las líneas de debate, y son lxs participantes de cada taller quienes deciden los roles, el lugar de funcionamiento y los tiempos. Este detalle es uno de los más llamativos para quienes se acercan por primera vez.

Los encuentros existen hace 34 años, y han sabido acompañar (llevando la delantera o pisando los talones) los debates que atravesaron los feminismos en nuestro país discutiendo la agenda política y económica del Estado. Desde la participación de mujeres católicas que inundaban las comisiones sobre legalización del aborto a última hora para ser incluidas en las conclusiones, hasta las corridas frente a los gases y las balas de goma que marcaron un antes y un después en Mar del Plata, los encuentros crecieron y se fortalecieron en el debate coyuntural y estratégico, al punto de impulsar hace más de diez años el surgimiento de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, seguro y Gratuito. Las Comisiones Organizadoras (CO), sin embargo, tendieron a circunscribir las discusiones de contenido a temáticas canónicas, moviéndose lentamente hacia nuevos debates. Bajo la hegemonía de un pequeño núcleo de partidos de carácter nacional, los ejes de discusión en los talleres año a año tendieron a repetirse pero… vaya dato curioso… cada vez que los ENM se realizaban en centros urbanos en los cuales hay multiplicidad de organizaciones, las plazas, parques y escuelas se llenaron de actividades por afuera de la “agenda oficial”. En Rosario en 2016 fue la primera vez que la CO, por mayoría, denunció a la Iglesia por machista, violenta y fundamentalista, logrando instalar debates éticos y políticos alrededor de la moral pública.

Este camino que nos llamó a las organizaciones, asambleas territoriales, trabajadoras y estudiantes a posicionarnos por el feminismo y a encarnar la lucha por el aborto legal llegó a niveles masivos durante los últimos años, donde los femicidios dejaron de ser meramente noticias para ser agenda de lucha contra el machismo social y estatal. Con paros de mujeres por más presupuesto, debates colectivos y asambleas en todas las ciudades donde el sindicalismo no lo hizo, se preparó así el terreno para lo que fue la mayor movilización del país, con más de un millón de personas en la calle por el aborto legal.

La coyuntura post 8-A plantea aún más desafíos. Es que, en aquellas jornadas, además de la media sanción a la IVE, más allá del glitter, del frío, y los dinosaurios del senado, vieron la luz, como florcitas escabulléndose entre los adoquines, un conjunto de matices al interior del feminismo. Las diferentes perspectivas que nuestros feminismos tienen se volvieron más nítidas. Esas perspectivas van más allá del maniqueísmo que coloca de un lado al feminismo burgués y del otro al proletario y de masas. Estas diferencias son fruto de condiciones históricas y han llegado para cambiarlo todo.

De la crítica a los estados-nación a la ampliación plurinacional de los encuentros (y viceversa)

La lucha del movimiento feminista no fue la única noticia que impactó en los años del macrismo, también lo fue la respuesta mapuche y migrante a la persecución policial instaurada por Bullrich y los títeres de EEUU en Argentina. Luchas que se encontraron en el reclamo por la tierra y contralxspresxspoliticxs y que, en movilización contra la gendarmería, denunció el encarcelamiento de Jones Huala y la desaparición y homicidio de Santiago Maldonado. Reivindicando un movimiento feminista intersectorial, que lucha por la reivindicación de los pueblos y contra la represión policial, todxslxs que participamos del 33 ENM en Trelew, nos fuimos pensando que a pesar de la violencia patriarcal y el silencio de la comisión organizadora que se negó a declarar ese encuentro como plurinacional, el año siguiente asistiríamos a una ampliación política del espacio.

 En efecto, la campaña por el cambio de denominación a “encuentro plurinacional” podía notarse incluso en los cantitos de la marcha que se daba por calles y las pintadas contra la policía y a favor de la devolución de tierra ancestrales a las comunidades originarias, contra de la megaminería y a favor de un ecologismo comunitario. A sabiendas de que la denominación nacional niega la composición social de los territorios silenciando políticamente el genocidio de los pueblos indígenas en pos de la venta de sus tierras a grandes empresarios blancos y europeos, y a la luz de la enorme visibilidad que la lucha mapuche viene dando a las reivindicaciones de sus comunidades en los últimos años, muchxs de quienes hacemos el encuentro alzamos la voz para terminar con el negacionismo y la invisibilización.

Pero, cuando nos decimos plurinacionales no sólo reconocemos la existencia de los pueblos originarios que fueron saqueados brutalmente por la colonización en América latina; La plurinacionalidad del encuentro vaticina discusiones de gran trascendencia para el campo popular. En principio la distinción entre (y por ende la crítica al) Estado-Nación como dispositivo de opresión necesario para la construcción y reproducción del patriarcado capitalista, y la idea de nacionalidades como formas de identificaciones que exceden, en mucho, las que plantea el statu-quo.

Luchar contra la heteronorma y el capitalismo

La discusión por las identidades no se agota en las nacionalidades que componen el encuentro, otro tema candente es la ampliación de la denominación a lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries. El reclamo por la denominación no es menor, esconde formas de caracterizar al patriarcado y sus múltiples formas de atravesarnos. En este sentido, las corrientes transfeministas, que impulsamos esta ampliación, defendemos la idea de que existen diversos mecanismos que consolidan la opresión patriarcal sobre todos los cuerpos feminizados e inclusive sobre aquellos cuerpos que renuncian a la identidad sexo-genérica asignada al nacer.

Desde que Silvia Federicci escribió El calibán y la bruja, es imposible pensar al surgimiento del capitalismo sin el giro patriarcal y colonial que al propio tiempo que nos convirtió a las mujeres en reproductoras de mano de obra en el momento de la acumulación originaria, instaló de manera perdurable la heteronorma. En efecto, debemos luchar no sólo contra el patriarcado sino también contra la heteronorma que tiene lugar a partir de una matriz que estructura la política estatal, el mercado, nuestras prácticas y discursos, predisponiéndonos a pensar una relación directa entre sexo, género, deseo y consumo.

En la modernidad capitalista anida la idea de lo que es normal que deja afuera a todo aquello que aparece no plausible de ser binarizado. El transfeminismo, por su parte, amplía los sujetos del feminismo y abarca a otras personas también oprimidas por el hetero-cis-patriarcado, quienes no necesariamente han de ser mujeres. La matriz sexo-genérica instaurada por la modernidad capitalista es parte de la sociedad burguesa que queremos destruir.

Vienen buenos tiempos…

Cuando, al principio de esta nota, volvíamos sobre la marea verde del 8-A no era un retorno romántico ni caprichoso. La discusión por la ley de IVE dejó un legado político que va mucho más allá de la “despenalización social” de la interrupción voluntaria de embarazos. Estableció un piso. Ese piso es el pronunciamiento por el aborto legal, seguro y gratuito, la separación de la iglesia y el estado, el reclamo irrenunciable por la puesta en práctica plena y sin restricciones de la ESI en todas las escuelas del país, la unidad diversa, horizontal y variopinta entre mujeres y disidencias y el reconocimiento sin ambages de un conjunto de nacionalidades a las que las mujeres (argentinas) no pretendemos representar.

Si nuestros feminismos son una aventura colectiva, entonces vienen buenos tiempos, en los que inundemos las calles, las plazas y los encuentros de discusiones que nos acerquen más y más a la libertad. Porque, como bien dice Susy Shock: “No queremos ser más esa humanidad”.

De cara a este encuentro, el movimiento feminista se encuentra en su interior atravesado por la posibilidad de ser quien a su paso, visibilice y dispute contra el Estado todas las formas de opresión y explotación que sufre nuestro pueblo.

Monseñor Aguer y sus discursos holesbotransodiantes, en contra del aborto; la policía platense, cómplice de las redes de trata que desaparecieron y asesinaron a Johana Ramallo, y responsables de hambrear a lxs trabajadores migrantes que persiguen por tirar paños en las plazas, son el escenario en el que se va a estar realizando el 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres Lesbianas, trans travestis bisexuales y no binaries.

Este encuentro se produce a una semana de las elecciones donde el pueblo se dispone a despedir a Mauricio Macri, pero que tiene como principal candidato a la presidencia a la colación pejotista que ya se manifestó a favor de la megaminería, en alianza con Bergoglio y en contra de la reivindicación de luchas históricas de movimiento de mujeres y trabajadores. El eco de esta elección se ve en las calles del encuentro: por un lado hay un sector racista y biologicista, transodiante, aliado con organizaciones electoralistas dispuestas a bajar las banderas del aborto legal con tal de no poner en peligro la gobernabilidad de la clase dirigente, y planificando una movilización a la orden de un intendente marista como Julio Garro.

Del otro hay un movimiento feminista que retoma las luchas de las mujeres negras, mapuches y travas, que reivindica la ruptura con el poder político y eclesiástico, y que espera conquistar el corazón del pueblo para luchar contra las injusticias y por la emancipación. El Encuentro que queremos es el reflejo de lo que venimos a disputar en la sociedad, de la construcción de una agenda política que construya para las mujeres, lxs migrantes y lxs disidentes, contra la colonialidad, las multinacionales y el imperialismo, por una sociedad socialista y feminista.