Entrevista a Adriana Chein (Militante del PRT-ERP en los 70)

El 19 de julio de 1976, fue un día aciago para el pueblo y sus organizaciones revolucionarias. Ese día, una patrulla del ejército genocida irrumpió en un departamento de Villa Martelli, provincia de Buenos Aires, donde se alojaba la cúpula del PRT-ERP: Mario Roberto Santucho (Roby), Secretario General del PRT y Comandante del ERP; Liliana Delfino, militante histórica del partido y compañera del Roby; Benito Urteaga, miembro del Comité Ejecutivo (CE) y Ana María Lanzilotto. Ese mismo día, en distintos operativos cayó también Fernando Gértel, el «Barba», responsable de finanzas y enlace del Buró del partido. Y horas más tarde Domingo, el «Gringo», Menna, miembro del CE y compañero de Lanzillotto.

En el marco del 45 aniversario de la caída de la dirección del PRT-ERP, queremos recordar a lxs compañerxs desde el testimonio de Adriana Chein, militante del PRT-ERP en los 70. Compartimos la entrevista publicada en la revista del Bachillerato Popular Puños de Libertad. El Bachillerato es parte de nuestra construcción donde participan compañerxs orgánicxs e independientes, donde la misma Adriana Chein estuvo dando clases durante el 2019.

Este tercer número de la revista “Lxs escritorxs que no se ocultan” fue el resultado del trabajo de lxs estudiantes de tercer año en la materia Literatura III: Mabel Ebel, Celia Maciel, Daniel Alvarez, Lorena Guerra, Nahuel Orellana y Ana Laura Carrizo, junto al profesor Lucas Stratico. Queremos compartir las actividades y proyectos que tenemos desde el Bachillerato, dejamos la introducción de la entrevista y el acceso a la nota completa.

“Adriana Chein fue militante del PRT-ERP en los 70. Cayó presa en octubre de 1975 hasta su liberación con la vuelta de la democracia en 1983. Al poco tiempo de salir en libertad, se mudó al sur y vivió muchos años en Chubut, en una comunidad Mapuche. Allá nunca dejó de militar, siempre encontró nuevas formas de seguir con la lucha, enfrentando a los terratenientes en la comunidad Mapuche o con sus compañeras aportando al movimiento feminista, entre otras cosas. Actualmente vive en la Ciudad de Buenos Aires y continúa militando en memoria de sus compañerxs desaparecidxs y por lo que soñaron juntxs. Durante el 2019, dio clases en dos materias del Bachi, en Salud y en Desarrollo de las Comunidades. En esta oportunidad, la invitamos a la clase de Lengua y Literatura III para hacerle una entrevista y que nos cuente su experiencia de militancia y de vida en el PRT-ERP, durante la dictadura y en la cárcel.”

Cuba, relatos y desafíos

Por Lucas Napoliello

Coberturas periodísticas, silencios y mentiras sobre un pueblo que vuelve a quedar entre las necesidades que se repiten y la amenaza siempre peligrosísima de una intervención norteamericana.

Fidel no murió, basta hablar con cualquier cubano o cubana para darse cuenta. La revolución tampoco, pero seguramente no es la que imaginaron con Celia, el Che o Raúl y tantos otros. Recorrer Cuba es un sinfín de contradicciones que atraviesan desde la gesta heroica contra la dictadura de Batista hasta las actuales callecitas de La Habana dónde hay cientos de cubanos (muchos niños y niñas) que hacen cualquier cosa para conseguir unos dólares y tener algún ingreso a sus hogares. Cuba son los museos de la revolución, las charlas eternas, el odio al imperialismo y las playas paradisíacas, y también las familias que se amontonan en una o dos habitaciones para alquilar cuartitos a turistas, la prostitución, y el machismo hasta el detalle. Cuba es las brigadas solidarias alrededor del mundo y no tener curitas para su pueblo. Y es también las cinco vacunas en marcha y la falta de jeringas.

Sin embargo (no es nuevo ni casual) de Cuba solo se muestra la mitad del vaso vacío. En los relatos que empezaron a brotar en los medios de comunicación argentinos, los “malos” y también en otros que no lo son, o dicen no serlo, se habla de todas las dificultades del día a día en la isla. De la falta de insumos, de la escasez de recursos para afrontar la pandemia, del hartazgo de miles de necesidades que el pueblo cubano sufre a diario. ¿Mienten? No, la mayoría de ellos no.  En Cuba hay necesidades varias, hay quizás una burocracia que no ayuda, hay seguramente una forma de representación que haya que repensar, hay descontento por tantos años de vivir “con lo que hay” o menos. Pero hay un detalle que en la mayoría de los relatos sobre Cuba se escapa a sus cronistas: Cuba sufre desde hace más de 60 años un bloqueo económico y comercial de características criminales y que en la actualidad hace que, por ejemplo, no haya jeringas para la aplicación de vacunas o que un avión que transportaba donación de insumos para todos los países del Caribe no haya podido dejar el cargamento destinado a Cuba por culpa del bloqueo. Ese detalle no se puede no decir. Si se elige no decir eso, se es socio o cómplice de quienes desde hace décadas instalan dictaduras del río Bravo para abajo.

Represiones y dictadura

Si algo no hay en Cuba es un régimen dictatorial. No hace falta mucho para saberlo o darse cuenta caminando por las calles cubanas que si hay algo que no se ve es un pueblo reprimido. Sin embargo, los socios informativos que responden o se hacen eco de lo que mandan desde Washington, insisten, machacan, vuelven a resaltar y a resaltar la idea de una dictadura. Lo hacen hasta el hartazgo. Y ahora hasta descubrieron la palabra represión. Esa que no usan con los gobiernos locales ni con el gobierno colombiano, ni cuando hablan de los carabineros chilenos ni de los golpistas bolivianos.

Resulta una tarea sencilla y rápida descubrir la incongruencia: basta con googlear “represión en Cuba” para encontrarse con un montón de notas periodísticas con ese título. En ninguna se observan más que manifestaciones pacíficas, gente con pancartas y movilizaciones sin mayores complicaciones. En Cali, Colombia, la cabeza de Santiago Ochoa apareció en una bolsa de nylon varios días después de haber sido secuestrado por el ESMAD. Curiosa democracia, llamativo silencio.

Mientras en Haití doce colombianos y dos estadounidenses son acusados de asesinar al presidente Jovenel Moise, en Bolivia se acusa a Macri de prestar armamento para el golpe de Estado que terminó con la gestión de Evo Morales y en Colombia el río de sangre se acrecienta al tiempo que las protestas no cesan, Cuba vuelve a ser el foco de un intento desestabilizador, incentivado por medios extranjeros y apoyado por sectores eternamente anticastristas desde adentro de la isla.

El gobierno cubano deberá mostrar nuevamente su habilidad política para destrabar un conflicto fogoneado por intereses contrarrevolucionarios, pero que llevó a las calles a muchos cubanos y cubanas que sin intenciones desestabilizadoras, reclaman por una mejor calidad de vida. No hablar del bloqueo es una canallada, pero quedarse solo con eso ya no alcanza.

Nota publicada en Socompa: http://socompa.info/opinion/cuba-relatos-y-desafios/

Ni olvido ni perdón. ¡Asesino inundador!

Murió Carlos Reutemann, alguna vez piloto de fórmula 1, dos veces gobernador de Santa Fe, Senador mudo y vitalicio desde el 2003. Ya salieron todos los dirigentes de la burguesía a llorar lágrimas de cocodrilo por el Lole. Parece que un manto de olvido se levanta sobre el responsable político de los crímenes del 19 y 20 en la provincia y de la peor inundación que haya sufrido la ciudad de Santa Fe, en 2003. Y no se fueron con chiquitas, el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, coincidió con la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, al afirmar que fue “un gran gobernador de Santa Fe”. Anibal Fernández dijo “que era gran tipo”, mientras que Massa lo definió como un “Gran campeón de la vida, como deportista y como persona”. Por su parte, Mauricio Macri eligió recordar que afinidad del piloto menemista con Juntos por el Cambio y lo despidió afirmando que había tenido “la suerte de trabajar codo a codo con él por la Argentina que soñamos”.

Claro, a los acartonados poltrones de la dirigencia burguesa no llegan los gritos de nuestrxs caidxs, de nuestrxs muertxs por el gatillo, la desidia y la corrupción. Nosotrxs nos quedamos con la despedida de Celeste Lepratti, hermana del Pocho, que fuera asesinado por la policía reutemista. Escribe Celeste y suscribimos nosotrxs:

“Murió impune con la sangre de nuestrxs hermanxs en sus manos, hoy más que nunca: No olvidamos No perdonamos No nos reconciliamos! #LaLuchaSigue
Abrazo y respeto a quienes siguen sosteniendo la memoria y el reclamo de justicia #20AñosDeImpunidad #Diciembre2001 #Inundaciones2003”

A 52 años de StoneWall

No todas las efemérides son iguales, la revuelta de Stonewall cada 28 de junio, arde en el calendario recordándonos el valor de la rebeldía y pone sobre la mesa que estamos lejos de que el mundo sea un lugar libre y feliz mientras sigue habiendo personas para las cuales su deseo y su identidad de género pueden ser un peligro de muerte.

Stonewall Inn, era el nombre de un pub ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village y se convirtió en el ícono del orgullo gay luego de un conjunto de protestas contra las redadas policiales que comenzaron la noche del 28 de junio pero se sostuvieron por varias noches, con barricadas y movilizaciones. Oficialmente, Stonewall era un bar de botella, es decir, lxs clientes llevaba su bebida y completaba sus datos al entrar, emulando los clubes exclusivos. La gente ponía nombres falsos y llegaban con botellas que dejaban en los autos o en la vereda. El Stonewall era uno de los pocos bares donde lxs drag eran bienvenidxs, con precios accesibles y era el único bar gay donde se podía bailar. Aunque en general se piensa que en EEUU esta fue la primera manifestación LGBT+, durante las décadas de 1950 y 1960 hubo resistencias ante la hostilidad del sistema legal norteamericano, organizaciones fundadas en los 50´como Mattachine Society y Daughters of Bilitis se autodenominaron “homófilas”, escapando a la estigmatización de la palabra homosexual, estigmatizada tanto legal como médicamente y lucharon por desnaturalizar prejuicios en un clima adverso.

Sin embargo, aún en 1969, eran muy pocos los establecimientos que aceptaban a personas abiertamente homosexuales y seguían vigentes muchas de las penalizaciones sobre la comunidad LGBT: no podían acceder al empleo público y a muchos del sector privado por ser consideradxs pervertidxs e inestables, los bares tenían prohibido servirles alcohol y tenían prohibido mostrarse públicamente con una pareja leída con su misma identidad de género. Lo que había cambiado, sin embargo, era el contexto, ya que para entonces se venía de transitar una década plena de movilizaciones por la amplitud de derechos y había gran cantidad de movimientos sociales activos, tales como el movimiento afroamericano por los derechos civiles, el movimiento hippie y las manifestaciones contra la guerra de Vietnam.

La madrugada del 28 de junio de 1969 la policía fue a Stonewall sin previo aviso, como siempre, y empezó una razzia. Hubo golpes y detenciones, muchas personas eran obligadas a desvestirse en los baños para comprobar que su género coincidiera con su indumentaria. Muchxs comenzaron a resistirse y en un barrio lleno de activistas y universitarios, se corrió la voz y la redada se transformó en una intensa lucha de calles.

Fue central para el inicio de las protestas Marsha P. Johnson, mujer trans, negra y de los sectores bajos que vio la necesidad de ponerle un freno a la violencia policial, denunciar la discriminación racista y el odio hacia la comunidad LGBTIQ+. La mirada de clase, y la justa lucha contra la explotación apareció en los disturbios que originaron la revuelta de la mano de ella.

Un año después se realizó la primera marcha. Se le llamó “Día de la liberación de la calle Christopher” (era la calle del pub Stonewall). La consigna más importante fue “Gay es orgullo, dilo fuerte!”. Orgullo significaba entonces no dejarse humillar, pero también visibilizar que nadie debería ser oprimidx, discriminadx e incluso morir por no auto- percibirse del género asignado al nacer, o por vincularse sexo-afectivamente con personas de su misma identidad genérica.

Para las personas LGBTIQ+ el reconocimiento implica poder vivir en paz y en algunos casos: poder vivir. Este 28 de junio en Argentina aparece atravesado por la alegría del cupo laboral travesti-trans, que deberá ser cuidado por las organizaciones que, desde el campo popular hacen realidad estas gestas. Sin embargo, seguimos buscando a Tehuel y con los dientes y los puños apretados vemos que en lo que va de 2021 hubo ya 94 travesticidios.

No se trata sólo de libertad sexual, tampoco vivimos en una sociedad libre porque existan leyes que nos abran las puertas. Saludamos los avances y seguimos en las calles luchando por la autonomía de nuestros cuerpos con la irreverencia de Marsha P Johnson y Sylvia Rivera, con la determinación de Carlos Jáuregui y la fuerza de Diana Sacayan y Loana Berkins.

Hasta que todo sea como lo soñamos!
#DondeestaTehuel #Bastadetravesticidios#Autonomiadenuestroscuerpos #Autonomiasexual

A 19 años de la Masacre de Avellaneda

Pensar en Darío y en Maxi, para muchxs de nosotrxs, trae distintas cuestiones a nuestras cabezas. Hagamos el ejercicio: asociamos el término dignidad piquetera, juventud, masacre, lucha, yuta asesina, “La crisis causó dos nuevas muertes”, sangre, compañerxs, la impunidad. Lo mismo sucede con las imágenes: el puente Pueyrredón, la estación, un asesino de azul que sonríe, un Maxi herido, un Darío que intenta ayudarlo. Este ejercicio puede dar una amplia variedad de resultados para cada quién, pero hay uno asegurado: sus nombres perduran en la memoria de las luchas populares.

Maximiliano Kosteki era una joven de 22 años. Un artista, le gustaba pintar, dibujar, escribir, tocaba el bajo y la armónica. En mayo de 2002 empieza a militar en el Movimiento de Trabajadores Desocupados –MTD- de Guernica, sumándose primero a una manifestación a Plaza de Mayo y después a las reuniones, el trabajo en el comedor, la huerta, la biblioteca. Donó todos sus libros.

Darío Santillán tenía 21 años. Mientras estaba en el secundario comienza a participar del centro de estudiantes, y para el año 2000 confluye en la fundación del MTD de Almirante Brown, que luego se integró a la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón –nombrada en homenaje al piquetero asesinado en Salta durante el año 2000. Ayudó a construir viviendas, colaboró en la organización de bibliotecas populares y fue participante activo del movimiento piquetero de ese momento.

Ese día, 26 de junio de 2002, había varias movilizaciones planificadas. Las organizaciones de desocupadxs y movimientos piqueteros seguían luchando por respuestas estatales que no fueran, como hasta ese momento, la represión o el hambre. Querían condiciones de vida dignas. Así lo planeado era cortar varios accesos a la ciudad de Buenos Aires, y también la de Puente Pueyrredón. Allí, la policía empezó a reprimir a lxs manifestantxs a los tiros, y en la estación Avellaneda–que hoy lleva los nombres de Maxi y Darío-, abaten primero a Kosteki. Darío se queda a su lado junto a otro compañero tratando de asistirlo, pero a los minutos un cobarde balazo también acaba con su vida. Esa jornada terminó además con 80 heridos, todo debido a la feroz represión policial ordenada por el entonces presidente Eduardo Duhalde, el gobernador de la provincia de Buenos Aires Felipe Solá, y ejecutada entre otros por quien estaba a cargo de del cuerpo de Infantería, comisario Fanchiotti.

“Me metí en la estación y vi a Maximiliano rodeado de gente. En una de las fotos que saqué Santillán está arrodillado tomándole la mano mientras otro chico trata de hacerle algún tipo de asistencia médica. Salí a pedir una ambulancia y cuando volví a entrar escuché gritos que venían del patio. Fui y había una chica tirada en el piso con convulsiones. Cuando volvía hacia el hall vi un policía que tiraba hacia adentro de la estación. Ahí se desbandaron los que estaban atendiendo a los heridos. Mientras salía de nuevo al patio escuché más disparos, me di vuelta y vi a este chico Santillán como tratando de incorporarse. La siguiente imagen que tengo grabada en la memoria es el perfil del oficial, la gorra y la Itaka alineadas apuntando hacia la espalda de Santillán y en un segundo plano, hacia atrás, el otro oficial. Fue casi a quemarropa” en palabras de Sergio Kowalewski, fotógrafo cuyo material y testimonio fueron claves para la causa (Página 12 -28 de junio de 2002).

Si bien los responsables materiales del asesinato de los jóvenes militantes –Fanchiotti y Acosta- fueron condenados a perpetua, los responsables políticos siguen sin ser siquiera investigados. En este sentido seguimos exigiendo el enjuiciamiento por la participación intelectual de Felipe Solá, Eduardo Duhalde,  y los entonces funcionarios Aníbal Fernández, Alfredo Atanasof, Juan José Matzkin, Oscar Rodríguez, Carlos Ruckauf y Jorge Vanossi.

No olvidamos ni perdonamos. Recordamos a Maxi y a Darío y exigimos justicia por ellos. Los llevamos en los murales, en los carteles, en las pancartas, en la dignidad nuestra, en la memoria que nunca nos arrebatarán.

 “Yo tengo un nombre rojo de piquete

y un apellido muerto de veinte años,

y encima las miradas insolentes

de los perros oscuros del cadalso.

Yo no llevaba un arma entre las manos

sino en el franco pecho dolorido,

y el pecho es lo que me vieron armado

y en el corazón todos los peligros”.

A 25 años de la partida de Norma Plá

1994. Alrededor de una mesa, cinco varones y una sola mujer. Una pensionada, la gran Norma Plá. La mesa es la del programa televisivo “Polémica en el bar”, encarnación de lo más rancio de esos años de menemismo, conducido entre otros por el nefasto Gerardo Sofovich. Sin que le tiemble la voz Norma denuncia la difícil realidad de miles de jubiladxs y pensionadxs, quienes percibían haberes de miseria, la realidad de las pésimas prestaciones del PAMI y asimismo, todo el contexto social con un pueblo asfixiado por las políticas neoliberales, más la represión policial con la que debían lidiar quienes se levantaran a luchar. Pero, como siempre, los defensores de un modelo sólo acorde a sus bolsillos prefirieron quedarse con la crítica a la forma de protesta a la que, claro, consideraron violenta, que con la importante denuncia que estaba realizando Norma. Pero no pudieron callarla, esta mujer insumisa no se silenciaba ante nadie ni nada.

Eso era Norma. Una luchadora, una trabajadora que por falta de registración no pudo jubilarse a pesar de todos sus años de trabajo, aquella que al fallecimiento de su compañero sólo cobraba unos tristes 150 pesos, la misma que un día se cansó de contar monedas y del atropello a lxs jubiladxs y junto a un grupo de compañerxs acampó durante 80 días en Plaza Lavalle, frente al edificio de Tribunales de la Capital. Una vocera de la lucha por uno de los sectores más vulnerados y figura de un movimiento piquetero cada vez más incipiente. La de la recordada foto histórica agitando la gorra que le había sacado a un policía en medio de una marcha, puro coraje y convicción. Y hartazgo.

Su nieta Jesica dijo sobre ella: “Yo veo las fotos de mi abuela, veo videos de ella y en primer lugar pienso que parecía una mujer muy mayor y no llegaba a los 60 años. Eso es producto de haber laburado de tan piba, en trabajos tan sacrificados. Si me pongo a pensar ahora que mi abuela atendía un kiosko toda la noche en el baño de un boliche me parece tremendo. Y después creo que sin dudas parte de ridiculizarla en los medios tiene que ver con su condición de mujer, si el referente de los jubilados hubiera sido un varón no la hubieran pintado de esa manera. Creo que es importante hoy reivindicarla desde un lugar feminista porque sin saberlo, sin un marco teórico ni mucho menos, ella fue una pionera en ponerse al frente de una lucha por los más vulnerables. Incluso sin entender que ella nunca se pudo jubilar pese a que trabajó toda su vida. Yo creo que mi abuela estaría peleando por defender la moratoria de las amas de casa” (latfem.org – 22/07/2019).

Un 18 de junio de 1996, tras pelear contra un cáncer de mama, Norma Plá fallece en su casa. Su última voluntad es que sus cenizas sean esparcidas en Plaza Lavalle. 25 años después su reclamo por haberes dignos para jubiladxs y pensionadxs –y una vida mejor para lxs trabajadorxs- de todo el país sigue vigente, como también la llama de su lucha.#normapla #Jubilados #jubilación

Argentina: catástrofe económica sin crisis política

Compartimos esta nota publicada por Adríán Piva en el portal Jacobin América Latina, que contiene un importante análisis para pensar y debatir en torno al presente y futuro de nuestro país.

Adrián Piva

En la medida que la crisis persiste, el deterioro social se profundiza y las potencias defensivas de los sectores populares se debilitan. En ese terreno ganan consenso alternativas de derecha, afuera o adentro del Frente de Todos, radicales o moderadas. Y es en ese escenario que cobra importancia si se produce o no una irrupción popular.

En un artículo anterior señalábamos que la pandemia del COVID-19 había impactado sobre una economía estancada desde 2012 y en fase de crisis abierta desde abril de 2018. El trasfondo de la larga crisis es la insuficiencia del ajuste fiscal y de la devaluación de la moneda como mecanismo de salida de la inestabilidad.

En un contexto mundial marcado por la crisis de 2008 y la fase de crecimiento débil posterior, las transformaciones del capitalismo global (crisis del neoliberalismo, reorientación de los flujos financieros y comerciales, reorganización de las cadenas de valor,  incorporación de nuevas tecnologías en la producción y los servicios, etc.) indican tiempos de reestructuración capitalista.

En Argentina, la última gran reestructuración productiva se produjo en la primera mitad de los noventa, en el marco de la ofensiva neoliberal, y la fase de estancamiento iniciada en 2012 encuentra uno de sus fundamentos en el agotamiento de la base productiva sobre la que se desarrolló el crecimiento entre 2003 y 2011. En este escenario, «la doble crisis» articula un mecanismo de presión objetiva por la profundización del ajuste y por el avance en la reestructuración productiva, bloqueada por la resistencia popular durante el gobierno de Macri.

También decíamos que el peronismo había cumplido nuevamente su papel de «partido del orden» pero de un modo particular: en lugar de venir a suturar una crisis general, como en 1989 y 2002, había evitado, hasta ahora, que la crisis económica deviniera en crisis política.

El gobierno del Frente de Todos interioriza las presiones «por arriba» por el avance en el ajuste estructural, expresado en el programa de triple reforma (fiscal, previsional, laboral) que impulsa el gran capital. Las fracciones industriales y agroindustriales exportadoras son parte de su coalición política, especialmente a través del Frente Renovador que lidera Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados y una de las tres patas del frente oficialista. Pero también por medio de la alianza que el kirchnerismo estableció con el capital petrolero a través de YPF y de la representación política del capital agrario que ejercen los gobernadores peronistas de Santa Fe y Entre Ríos y los sectores oficialistas del peronismo cordobés [1].

En simultáneo, empero, el gobierno del Frente de Todos interioriza además las presiones «por abajo» de bloqueo a la reestructuración a través de la presencia en la coalición de sindicatos, movimientos sociales y el movimiento feminista. El loteo de ministerios y secretarías entre los diferentes grupos políticos ha transformado al Poder Ejecutivo en terreno de esas disputas, que tienden a simplificarse en una guerra de «todos contra el ministro de Economía Martín Guzmán».

Un giro (algo más que) coyuntural

En el mes de setiembre de 2020 se inició una corrida cambiaria que pareció enfrentar al gobierno a un desenlace catastrófico y explosivo de la crisis. Se aceleró la demanda de dólares en el mercado oficial en los límites que permitía el control de cambios y se dispararon los precios de los «dólares financieros» (los mayoristas y legales dólar «bolsa» y «contado con liquidación» y el minorista e ilegal dólar «blue») [2].

La respuesta a la corrida –además de un reforzamiento de los límites a la compra de dólares en el mercado oficial y un mayor control de la demanda para importaciones– fue un giro ortodoxo en la política fiscal y monetaria y un acercamiento a las fracciones exportadoras de la agroindustria y el petróleo.

Respecto de la política monetaria, la intervención del Banco Central (BCRA) mostraba ya desde abril una orientación al fuerte control de la expansión monetaria [3]. Tras la corrida, se sumó a ello una activa toma de deuda en moneda local por parte del Tesoro de la Nación, que buscó financiar no solo la deuda previamente contraída sino también el déficit fiscal, reduciendo de ese modo la emisión monetaria. Como resultado, si entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2020 la base monetaria creció un 22%, entre el 31 de marzo de 2020 y el 31 de marzo de 2021 lo hizo un 1,6%. Para dimensionar el dato debemos tener en cuenta que, durante 2020, la asistencia del BCRA al Tesoro superó los 2 billones de pesos (unos 21 millones de dólares) (Fuente: BCRA).

En lo que refiere a la política fiscal, se suspendieron los principales programas de asistencia social frente a la emergencia de la pandemia, el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) [4]. Ello a pesar de que se dispararon los índices de pobreza –el porcentaje de población bajo la línea de pobreza llegó al 42,6% en el segundo semestre de 2020– y de que la actividad económica, que experimentó cierta recuperación tras la reapertura de actividades desde fines de 2020, no había alcanzado durante el primer trimestre de 2021 los bajos niveles prepandemia (Fuente: INDEC).

Como resultado, se produjo una importante caída del déficit fiscal en el primer trimestre de 2021: el déficit primario cayó 56% en términos reales respecto del mismo período de 2020 y el déficit financiero representó un 0,5% del PBI (Fuente: elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía de la Nación). Aunque dicha caída expresó también el aumento de la recaudación, explicado, en gran medida, por el impacto en los derechos de exportación del aumento del precio internacional de las materias primas. La continuidad de esa política es el intento de Guzmán, actualmente en marcha, de reducir los subsidios del Estado a las tarifas de servicios públicos incrementando los precios minoristas.

Acompañando este giro ortodoxo de las políticas monetaria y fiscal, y habiendo archivado el proyecto de expropiación de Vicentin, el gobierno escenificó un acercamiento con la gran burguesía industrial exportadora a través de encuentros con Roca (Techint), Bulgheroni (Pan American Energy) y el Consejo Agroindustrial Argentino. En aquel contexto, tales encuentros dan cuenta de algo más que de la agitación de bandera blanca en un coyuntura de fuga de capitales. Expresan la apuesta de largo plazo del gobierno: una macroeconomía ordenada (Guzmán dixit) que apuntale una salida exportadora basada en el procesamiento industrial de recursos naturales.

Guzmán, Kulfas, Todesca, y un largo etcétera, nos dirán que esa es la base sobre la cual una política industrial inteligente buscará romper los fundamentos de las crisis externas recurrentes. Y no mienten, eso efectivamente desean. Pero desde 1976 todos los gobiernos (aun cuando no quisieron, como en los casos de Alfonsín y de los Kirchner) no han hecho más que impulsar esa modalidad de desarrollo dependiente. Cuando necesitan relanzar la acumulación de capital, solo encuentran apoyo en los únicos sectores dinámicos con los que cuentan: las industrias exportadoras de commodities.

Y ese relanzamiento requiere todavía algo más: un acuerdo con el FMI que dé la puntada final al proceso de reestructuración de la deuda externa, y el avance en el programa de la «triple reforma», que brinde el marco a la reestructuración de la producción y el mercado de trabajo. Es decir, requiere continuar por otros medios y con otros modos –mayor negociación de sus contenidos y de sus tiempos– la ofensiva contra la clase obrera iniciada por el macrismo.

Al vaivén

Pero… el Frente de Todos llegó al gobierno como resultado del fracaso macrista y conteniendo a las fuerzas que bloquearon esa ofensiva. No es de extrañar, entonces, que el afán ordenador de Guzmán desate tendencias opuestas.

Quizás la mayor escenificación de ese vuelco se dio el 17 de noviembre de 2020, cuando el mismo día en que se daba media sanción en diputados al Aporte Solidario y Extraordinario a las Grandes Fortunas, se anunciaba el ingreso en la misma cámara de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), finalmente aprobada en diciembre.

El llamado «impuesto a las grandes fortunas» grava por única vez con una tasa del 2% al 3,5% de sus patrimonios a un universo estimado entre 10 mil y 12 mil personas físicas con fortunas superiores a los 200 millones de pesos. Si bien su recaudación –que finalizó el 30 de abril, aunque existen demandas judiciales pendientes– ayuda al «esfuerzo fiscal» de Guzmán, el medio para conseguirlo volvió a producir conflictos con la clase dominante que demanda una reducción de la presión tributaria.

A su vez, durante el primer trimestre de 2021 se elevó a $150 mil el mínimo imponible del Impuesto a las Ganancias a la cuarta categoría, que grava a los asalariados. Ello significó la renuncia a cuarenta y cuatro mil millones de pesos de ingresos tributarios, según cálculos del mismo gobierno (que serían compensados con un aumento en el impuesto a las ganancias de las empresas, actualmente en tratamiento legislativo, lo que provocó nuevas quejas de las asociaciones empresarias).

La aceleración de la inflación durante lo que va de 2021 fue otro escenario de tensiones y conflictos. La prórroga de los programas Precios Máximos (aunque con una lista de productos mucho más limitada) y Precios Cuidados [5] y el intento –frustrado por la Corte Suprema de Justicia– de regular el precio de los servicios de telefonía celular e internet declarándolos servicios básicos fueron algunas de las medidas que generaron roces con grupos empresarios.

Pero desde enero, al ritmo del aumento del precio internacional de los alimentos, los conflictos fueron centralmente con el sector agropecuario. A principios de ese mes se anunciaba la prohibición de exportar maíz, a lo que las asociaciones empresarias del agro respondían con un lock out patronal durante 72 hs. Finalmente, la medida fue suspendida para abrir una mesa de negociación.

En febrero, las nuevas amenazas de imponer cupos de exportación de alimentos y de suba de retenciones a las exportaciones agropecuarias se desmontó tras una reunión con representantes del sector. Mientras se escribe este artículo hay en curso un cese de comercialización de ganado por nueve días en respuesta a la prohibición de exportar carne. Las negociaciones con los diversos actores de la cadena de valor del sector indican que se va hacia una reapertura de esas exportaciones tras algún compromiso de abastecimiento al mercado interno.

Estos conflictos erosionan la relación del gobierno con la clase dominante pero, a diferencia de la disputa por cuotas del excedente durante los gobiernos de Cristina Kirchner (conflicto de 2008 por la implementación de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias, estatización de las AFJP, estatización de YPF), hoy el gobierno se desgasta en pequeñas reyertas en las que finalmente retrocede.

Sin embargo, donde mejor se expresan las oscilaciones impuestas al gobierno por la heterogeneidad de su coalición política es en las diferencias públicas en torno a la política tarifaria y sobre la negociación de la deuda externa.

Mientras Guzmán quiere aumentar las tarifas de gas y electricidad para reducir el gasto en subsidios, el kirchnerismo presiona de manera pública por limitar esos aumentos. El máximo de tensión se vivió entre fines de abril y los primeros días de mayo, cuando el ministro de Economía pidió la renuncia al Subsecretario de Energía Eléctrica Federico Basualdo, quien a pesar de ello permaneció en su cargo respaldado por el kirchnerismo. Por ahora, el futuro del aumento de tarifas no tiene resolución definitiva.

Las negociaciones por la deuda externa están en un impase. Tras la reestructuración de la deuda privada, ahora el gobierno negocia con el FMI y, en otra negociación estrechamente conectada, con el Club de París. Con el FMI persigue un acuerdo de facilidades extendidas a diez años, lo que implica ajuste fiscal y reformas estructurales. El Club de París exige para renegociar la deuda un acuerdo con el FMI, por lo que el gobierno busca un período de gracia para el vencimiento del 31 de mayo que le permita sortear el default y el apoyo a un acuerdo con el FMI con las menores condicionalidades posibles.

Mientras estas negociaciones se desarrollan, desde el kirchnerismo, los movimientos sociales y los sindicatos, se plantea públicamente que la próxima transferencia extraordinaria de DEG (Derechos Especiales de Giro) que realizará el FMI sea utilizada para relanzar el IFE y la ATP y la suspensión unilateral de los pagos de los próximos vencimientos [6].

Estas disputas han sido acompañadas de una impugnación pública de las políticas fiscal y monetaria del gobierno por parte de algunos de los principales referentes del kirchnerismo –entre ellos, el exministro de Economía y actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicilloff–. Las dudas sobre la tibia recuperación económica que se esperaba este año, debido a la segunda ola de la pandemia, son el fondo de una presión por el aumento del gasto.

Las marchas y contramarchas, las orientaciones divergentes de las decisiones políticas, las disputas públicas al interior de la coalición, como ya se insinuó en algunos momentos de 2020, muestran un gobierno sin rumbo definido y sujeto a presiones contradictorias sobre las que no puede arbitrar, sino que lo someten a vaivenes e inconsistencias. En este contexto, su apuesta parece ser posponer –una vez más, desde 2012– medidas de fondo hasta después de las elecciones de medio término.

Deja para mañana lo que (no) puedas hacer hoy

La historia de la larga crisis argentina es la de la posposición del desenlace de los conflictos, que llevó del estancamiento a la crisis abierta, hoy profundizada por la pandemia. La ausencia de un momento explosivo, como el de los saqueos a comercios en el pico de la hiperinflación de 1989 o la insurrección popular del 19 y 20 de diciembre de 2001, oculta parcialmente su carácter catastrófico, comparable en su impacto económico al de aquellas dos. Ello se debe, como señaláramos al inicio, a la eficacia del peronismo –tanto en la oposición como en el gobierno– para evitar la crisis política, sobre lo que profundizaremos luego.

El PBI cayó un 14,1% entre 2017 y 2020 (Fuente: elaboración propia en base a INDEC), el PBI per cápita ya había caído entre 2011 y 2019 (último dato disponible) un 10,5% (Fuente: elaboración propia en base a Banco Mundial). Estos números son indicadores del creciente estrechamiento de los márgenes para postergar definiciones e implementar políticas alternativas.

A favor de la estrategia del gobierno juega el aumento de los precios de los commodities. Después de más de un lustro de caída de los precios de las materias primas, la recuperación pospandemia de China y de USA y la sequía en el medio oeste norteamericano han impulsado su aumento a niveles previos a 2013. Ello ha redundado en un ingreso de dólares que permitió un mayor control del tipo de cambio por el BCRA y un aumento de la recaudación por derechos de exportación, que auxiliaron a Guzmán a reducir el déficit fiscal en el primer trimestre. Es la perspectiva de continuidad de ese escenario la que alimenta también las ambiciones de expandir el gasto y postergar cualquier acuerdo con el FMI en un año electoral, que expresa más claramente el kirchnerismo pero que tiene prédica en los distintos espacios de la coalición.

Harina de otro costal es si ese aumento de precios es señal de un nuevo superciclo de las materias primas [7]. Este contexto no permite arriesgar demasiadas definiciones sobre el futuro. Pero más importante es que aun en ese escenario hiperoptimista es difícil pensar una reedición del ciclo posterior a 2002: allí bastó la devaluación y la mejora de los términos de intercambio porque la reestructuración productiva era reciente; hoy, los Estados de toda la región llevan a cabo o intentan llevar a cabo, en mayor o menor grado, el programa de triple reforma. Esta indefinición respecto del futuro se traslada al terreno de la inversión y su debilidad de largo plazo es el trasfondo de los episodios recurrentes de crisis cambiaria y aceleración de la inflación.

Por lo tanto, aun el corto plazo no está libre de dudas. En primer lugar, la devaluación del año pasado y el aumento internacional de los alimentos del primer trimestre han acelerado la inflación, y ello produce presiones sobre el esquema monetario y fiscal planeado por Guzmán. De prolongarse en el tiempo, esta situación también impactará sobre el sector externo, debido al uso del tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. En segundo lugar, cualquier novedad negativa en la negociación por la deuda externa puede desatar otro episodio. Tercero, superado ese escollo, la causa puede ser cualquier duda acerca del sendero económico posterior a octubre. Finalmente, la previa de las elecciones primarias y legislativas (setiembre y noviembre) es el período en que se reducen las exportaciones y, por lo tanto, el ingreso de dólares [8].

Todos esos potenciales descalabros económicos, así como todos los efectivamente ocurridos desde enero de 2014, no son más que la transformación del mercado cambiario en arena de la lucha de clases. Los capitales con sus acciones descoordinadas y especulativas (no es necesario que las coordinen, pero si prefieren teorías conspirativas no cambia mucho el argumento) chantajean al movimiento popular: ajuste estructural o caos.

A su vez, en la medida que se extiende temporalmente la crisis, se profundiza el deterioro social y se debilitan las potencias defensivas de la clase obrera y los sectores populares. Ese es el terreno en el que ganan consenso alternativas de derecha, afuera o adentro del Frente de Todos, radicales o moderadas. Y es en ese escenario que cobra importancia si se produce o no una irrupción popular.

El costado conservador del progresismo

En el contexto de la oleada de protestas populares latinoamericanas en 2018 y 2019 Argentina fue una paradójica y aparente excepción. Paradójica porque Argentina, donde aún persiste un movimiento obrero y popular indisciplinado y potente, fue protagonista de los distintos ciclos de protestas desde los años 60. Pero aparente porque solo puede sostenerse la excepción si se excluyen de la oleada, por razones apenas cronológicas, los enfrentamientos callejeros de diciembre de 2017.

La oleada de protestas populares de 2018 y 2019 fue un ciclo mundial, no solo latinoamericano, que –más allá de particularidades nacionales o regionales– se explica por dos grandes causas presentes o ausentes en distintos grados: en primer lugar, los intentos de los gobiernos en avanzar en aspectos de la «triple reforma» (laboral, previsional y tributaria); en segundo lugar, la fusión en un combo explosivo de crisis de representación y desigualdad económica y social.

Los enfrentamientos callejeros del 14 y el 18 de diciembre de 2017 frente al Congreso Nacional tuvieron como marco la discusión legislativa de una reforma jubilatoria parcial y el empantanamiento desde setiembre de ese año de la discusión de la reforma laboral. La principal diferencia de esas protestas con las que se desarrollarían en otros países latinoamericanos los dos años siguientes es el papel de dirección del peronismo en sindicatos y movimientos sociales, y la voluntad y capacidad de canalizar institucionalmente el descontento orientándolo a la salida electoral.

La reunificación del peronismo en el Frente de Todos integró al movimiento popular en su coalición política y, tras la victoria electoral, lo integró al gobierno. El proceso de desmovilización que ello supuso se transformó de estrategia de oposición política en estrategia de control del conflicto. De esta manera, la salida de Argentina del mapa mundial de la protesta popular en 2018 y 2019 es indicativa del éxito de la estrategia kirchnerista de integración institucional de las organizaciones populares tras la crisis de 2001 y de la sólida y creciente malla de políticas sociales que la acompañó [9]. La verdadera paradoja es que la polarización neopopulista del espacio político permitió sortear la crisis de representación.

Desde el punto de vista de las organizaciones populares, la integración y la desmovilización pueden aparecer como estrategias defensivas frente a los intentos de ofensiva. Pero en la medida que la capacidad de veto al proceso de reestructuración extiende y profundiza la crisis, también se debilita con ella. Resulta así un arma de doble filo: la integración funciona en los hechos como un mecanismo de aceptación pactada del ajuste que compensa las fallas del chantaje económico. Y tanto mejor funciona el mecanismo cuanto más depende de su integración en él la reproducción de las organizaciones. La CGT es el mejor modelo.

Las grietas que nos importan

Dicho esto, la cuestión es en qué medida la presión y la movilización por abajo y por los costados puede agrietar el mecanismo. Sin duda, la pandemia constituye un factor de individualización y desmovilización a nivel global. La capacidad de movilización de las derechas es solo una refutación parcial de ese fenómeno, ya que en gran medida se apoya en esos procesos que debilitan la acción de las organizaciones populares.

En los últimos meses en Argentina han crecido las protestas en diversos gremios, algunas impulsadas por trabajadores autoconvocados descontentos con los acuerdos firmados por las direcciones de sus sindicatos. Los movimientos sociales que permanecen fuera de la coalición oficialista han aumentado también su actividad.

Pero el caso más emblemático es la ola de protestas que sacudió al sur del país. Las provincias de la Patagonia fueron escenario de un conjunto heterogéneo de conflictos que se caracterizaron por la intervención simultánea y algunas veces solidaria de diversos sujetos: pueblos originarios, organizaciones ambientalistas y trabajadores asalariados. El conflicto en Chubut, originado en la llamada Ley de Zonificación, que habilita la explotación minera en espacios hasta ahora vedados, y la rebelión de las bases estatales de Neuquén en rechazo al acuerdo salarial firmado por la Asociación de Trabajadores del Estado de la provincia, son los principales ejemplos.

El gran interrogante, en todo caso, es si el carácter acotado o regional de esos conflictos señala un proceso incipiente o la capacidad de los mecanismos de integración política de aislar o neutralizar las protestas que escapan a su control. Lo cierto es que, hasta ahora, en esas resistencias aisladas tampoco se esbozan estrategias políticas alternativas a las de las organizaciones oficialistas. Las esperanzas y los límites del proceso chileno indican la urgencia de esa construcción.


Notas

[1] Estos clivajes se expresaron en las tensiones al interior de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados en torno a la nueva ley de biocombustibles, que enfrenta a agroindustriales y petroleros.

[2] Como respuesta al control de cambios los grandes capitales encontraron vías legales de fuga en la negociación de acciones y bonos (dólar MEP o Bolsa y contado con liquidación). Los pequeños ahorristas que buscaron dolarizarse debieron hacerlo en el mercado ilegal (dólar blue). No son lo mismo, habría que decirle al kirchnerismo.

[3] Esta intervención se desarrolla a través de la toma de deuda en pesos (emisión de letras y pases). De esta manera el BCRA reabsorbe los pesos que antes emitió con el objetivo de mantener estable la base monetaria. La deuda del BCRA en pases y leliqs ya superó los 3,7 billones de pesos.

[4] El IFE consistió en una transferencia directa de ingresos a familias de trabajadores informales y monotributistas de las categorías más bajas. Se implementó a través del pago de tres bonos de 10000 pesos, el último de ellos entre agosto y setiembre de 2020. El ATP fue un programa de asistencia a empresas por medio del cual se financió parcialmente el pago de salarios y contribuciones patronales.

[5] El programa Precios máximos rige para una canasta de bienes de primera necesidad, pero su cumplimiento ha sido relativo. El programa Precios cuidados establece precios de referencia en una canasta amplia de productos mediante el acuerdo con empresas en marcas seleccionadas. Ambos se renuevan periódicamente.

[6] El FMI se apresta a girar a todos sus países miembros un refuerzo a las reservas de los Bancos Centrales en Derechos especiales de Giro (DEG), una suerte de moneda emitida por el organismo. Esta transferencia extraordinaria obedece a la situación creada por la pandemia y tiene un antecedente en el año 2009  como respuesta a la crisis mundial de 2008.

[7] Para una mirada afín a esta hipótesis véase Eduardo Lucita. «Materias primas ¿Un nuevo superciclo de precios?» Disponible en: http://www.laarena.com.ar/opinion-materias-primas-un-nuevo-superciclo-de-precios-2175316-111.html. El argumento de que China retornaría, pasada la acelerada recuperación post pandemia, a tasas del 6% o 7% de crecimiento nos plantea más bien una vuelta al escenario de precios posterior a 2013, cuando China se desaceleró desde tasas superiores o cercanas al 10% a tasas debajo del 7%.

[8] No podemos desarrollarlo aquí pero, además, la estrategia del gobierno de esterilizar emisión y financiar déficit con deuda en pesos tiene un talón de Aquiles en la elevación de las tasas de interés que impulsa la inflación persistente y la incertidumbre preelectoral.

[9] Véase Contradicciones y límites de una estrategia, en Jacobin América Latina 2021 (2).

Raymundo Gleyzer. El cineasta de la base, del combate

por Noe

El 27 de mayo de 1976 un grupo de tareas de la Dictadura cívico militar argentina secuestraba a Raymundo Gleyzer. Fue torturado y aún hoy permanece desaparecido. 

Raymundo era el cineasta guevarista, el militante revolucionario. Aquel recordado por muches como alguien tan vivo e indomable. 

Hijo de una familia judía argentina en cuya casa se fundó el célebre teatro IFT (ubicado en el popular barrio de Once de la ciudad de Buenos Aires), Raymundo recibió su nombre de un guerrillero francés -Raymond Guyot- asesinado por los nazis. Este joven rebelde trabajó desde muy chico y llegó a ser uno de los principales realizadores de cortos y largometrajes documentales, políticos y de ficción sobre Argentina y América latina. 

Raymundo inició su militancia en la juventud del Partido Comunista (PC), su primera experiencia política. Pero no lo conformó. Por ello, conmocionado íntimamente por la vida y el pensamiento del Che Guevara, Fidel y por toda la Revolución Cubana (visitó la isla y tomó contacto con el ICAIC por primera vez en 1969), Raymundo se identificó rápidamente con el guevarismo. Luego se integró al PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo). Desde esa experiencia política generó uno de los grupos más radicales e iconoclastas en el ámbito de la cultura crítica argentina: el Cine de la Base.

Además de ser un militante, en su primera juventud del PC y luego del guevarista PRT-ERP, Raymundo Gleyzer también fue un camarógrafo de Telenoche, de Canal 7 y un realizador de documentales para la TV alemana y varias secretarías de turismo argentinas. Incluso fue uno de los primeros argentinos en filmar en las Islas Malvinas en los ’60, dos décadas antes de la guerra con Gran Bretaña. Estos materiales fueron utilizados en los documentales Malvinas, historia de traiciones (1985) de Jorge Denti y Hundan al Belgrano (1986) de Federico Urioste. Asimismo, tuvo a su cargo una de las cuatro cámaras de “Adiós Sui Generis” (1975, de Bebe Kamín, film que retrata el último recital del mítico conjunto de rock nacional formado por Charly García y Nito Mestre).

La filmografía de Gleyzer abarca su producción militante -la más voluminosa y perdurable realizada para la insurgencia guevarista- y también la obra «alimenticia» que, si bien fue un medio de supervivencia, reviste un interés más que anecdótico o coyuntural. Algunos de sus films más renombrados son: El ciclo (1963); La tierra quema (1964); Ceramiqueros de Traslasierra (1965); Nuestras Islas Malvinas (1966); Ocurrido en Hualfín (1965); Pictografías de Cerro Colorado (1965); Quilino (1966); México, la revolución congelada (1971); Comunicado cinematográfico del ERP (1972); Ni olvido ni perdón (1972); Los traidores (1973); Me matan sino trabajo y si trabajo me matan (1974), entre otros.[1]

Con todo esto el Cine de la Base de Gleyzer significó una disputa política contra la imagen burguesa, contra el cine hollywoodense y mercantil. Su objetivo era llevar el cine a las fábricas y a los barrios populares para denunciar la opresión, avivar la indignación, realizar la crítica y despertar la lucha de clases. Si resumimos la propuesta de Gleyzer en una secuencia, quedaría algo así: imagen – indignación – crítica – lucha de clases. Un cine comprometido con la lucha y con la revolución. 

“Soy un cineasta argentino y hago films desde 1963.Todos tratan sobre la situación social y política de América Latina. Trato de demostrar que no hay más que un medio de realizar cambios estructurales en nuestro continente: la revolución socialista.” 

Algunos films imprescindibles de Raymundo

Ni olvido ni perdón, 1973

Los Traidores, 1973

Me matan si no trabajo y si trabajo me matan, 1974


[1] *datos y fragmentos de Nestor Kohan en Rebelión, año 2007.

Hasta Siempre Felisa

Este año nos sigue trayendo noticias dolorosas. Hoy nos enteramos que el domingo falleció Felisa Lemos, una de esas militantes enormes que parió la lucha de nuestro pueblo.  Siempre del lado de las y los humildes, militante revolucionaria, internacionalista, dónde sea que la llevó el destino estuvo luchando por cambiarlo todo.

A modo de homenaje compartimos esta nota del portal de la CTAA de Santa Fe, que publicaron en marzo de este año, dónde repasa su vida y trayectoria. Una de las nuestras, una de las imprescindibles.

¡Hasta siempre querida Felisa!

La militancia y la alegría como formas de resistencia

Por Comunicación CTAA provincia de Santa Fe

“Tengo 82 años y resumir 82 años de una vida muy intensa es un poquito difícil”. Así arranca la entrevista María Felisa Lemos, quien en pocos días, el 27 de marzo, cumplirá 83. Con la alegría que la caracteriza, tiene muchas ganas de celebrarlos, algo que de alguna forma hará un día antes, en la presentación de su tercer libro, “En los esteros del Iberá”.

La nueva obra se centra en su experiencia, hace más de 50 años, como médica rural en los esteros del Iberá, en lo profundo de Corrientes, su provincia natal. “Al pueblo que fui y que elegí se llama San Miguel. En ese pueblo, cuando llegué, no había caminos, no había agua, luz, comunicación (salvo el telégrafo), no había nada. El hospital estaba bastante abandonado. Yo me puse, porque cuando me pongo a trabajar lo hago, y lo convertí en un lugar habitable, ya que yo vivía en el hospital”, recuerda.

– ¿Por qué elegiste relatar esa parte de tu historia?

Porque para mí fue todo un aprendizaje darme cuenta de que en mi propia provincia, a 300 kilómetros de donde nací y me crié, existía un Corrientes profundo con otra lengua, con otras costumbres y cosmogonías, con una serie de ceremonias de la vida y de la muerte. Fue un aprendizaje muy especial para mí. Yo había leído a Paulo Freire y por eso pude ver en los saberes de los otros que había un saber igual al mío, yo venía de la universidad y el otro era de la vida. Eso cuento, las macanas que hace uno cuando es médico recién recibido, que cree que sabe y no sabe; las cosas que aprendí, que aprendí mucho de yuyos, a andar a caballo, porque para hacer consultas necesitaba andar en uno y después tuve mi propio caballo. Increíble la cantidad de cosas que aprendí en ese pueblo. El no tener nada para trabajar a mí me sirvió posteriormente para trabajar en Nicaragua, que también era más o menos la misma situación, era un lugar donde no había nada y acababa de triunfar la revolución. Me sirvió para estar con los compañeros del MST en Brasil y me ayudó mucho para trabajar acá, en Rosario, en las villas, entender que el otro es una persona como vos que tiene un montón de cosas que hay que saber escuchar.

Pero para poder entender ese tramo de su biografía, hay que conocer algo más que también rememora en este libro: su infancia y su decisión de estudiar, “con un padre muy patriarcal, muy castigador, muy de esa época”. La joven Felisa logró recibirse de maestra, con medalla de oro porque leía muchísimo, y planteó que quería estudiar medicina.

“Ahí se arma el gran kilombo familiar, porque yo era la única mujer, dos hermanos y yo. Me voy de todas maneras, me peleo con mi papá que me dijo todas las injurias habidas y por haber y me voy a Buenos Aires, a la casa de una tía”, apunta.

Con el alojamiento resuelto, comenzó sus estudios y trabajó de casi cualquier cosa para mantenerse. En esa época, en los años ‘60, comenzó a militar en el Partido Comunista (PC). Apenas recibida es cuando decide irse al campo, al Iberá. “Fui de puro audáz, yo no sabía nada del tipo de sociedad y de las patologías que me iba a encontrar, pero ahí aprendí. Después de que estuve dos años en el Iberá, los hombres del Ministerio de Salud Pública estaban súper sorprendidos de que una mujer joven haya podido desempeñarse con tanto vigor y fuerza en un pueblito perdido. Así que me dieron una beca para estudiar la maestría en Salud Pública en Buenos Aires y ahí estudié un año en el ‘70. Al año siguiente volví a Corrientes. Mi vida fue así, yo voy y vuelvo, porque Corrientes es mi lugar. Allá ocupé unos cargos, después me mandaron de directora del Hospital de Goya, en el ‘75”, explica.

– ¿Y ahí te agarró la dictadura?

Sí, yo ya estaba militando en otra agrupación, que era el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), ya estaba con un compañero y finalmente decido irme a Buenos Aires para salir de Goya, porque es chiquito y yo como directora del hospital, en dos minutos me encontraban. Enrique (su compañero) decidió quedarse en Goya y me fui a Buenos Aires y me perdí, estaba medio clandestina. Ahí la pasé muy mal realmente, me sentía muy sola, muy desprotegida, mal. En el ‘78 logro salir del país junto con mi compañero (que había estado detenido) y nos vamos a Francia, porque él es francés. Allá yo rindo mis exámenes como médica, me consigo un empleo en la facultad de medicina en la Sorbona, en un lugar hermoso, el hospital Saint Antoine, donde fue la revolución de 1848, el asalto al cielo, la revolución obrera. Ahí estuvimos dos años.

La revolución

“Es horrible estar exiliado. Como yo no quería estar en París, primero decidimos irnos a Mozambique, que era otra revolución. Pero en ese momento empieza a moverse Nicaragua y, entre ir al África, donde siempre vas a ser distinta, y volver a Latinoamérica, que era el sueño de nuestra vida, volvimos a Latinoamérica y nos fuimos a Nicaragua”. Así explica Felisa el por qué de su partida hacia el país de Centro América donde vivió junto a su familia hasta 1991.

“Fue esa sensación de estar aportando a una revolución, de estar creando vos también porque tenías toda la libertad para crear, nadie te decía lo que tenías que hacer, ponías todo lo que sabías. Fueron los mejores años de mi vida, honestamente”, señala.

En ese país nacieron su hija y su hijo. “Vivimos primero en el campo, después en la ciudad, luego en la zona de guerra, fue todo muy intenso y movido. Pero mis hijos y mi marido estuvieron siempre en una casa, en Matagalpa, donde era la retaguardia de la guerra. Ahí estaba Enrique que se encargaba de los hijos, con una compañera que lo ayudaba, y yo me iba a la zona de guerra”, recuerda.

A pesar de haber estado en el frente de batalla, en la frontera con Honduras, dos años y de haber visto “todo lo que se podía ver en una guerra”, ella destaca que “fue todo muy alegre, con mucha creatividad. En medio de la guerra, cuando se escuchaba el ruido de los obuses, nosotros organizábamos bailes, porque la única forma de sobrevivir una cosa muy dramática de largo tiempo es producir alegría, sino no resistís mucho tiempo. Pero todos teníamos clarísimo que apenas sonaba una sirena cada uno iba a su lugar, sabía con quién iba a estar, etc”.

Con la llegada de Violeta Chamorro al gobierno de Nicaragua, en la ola neoliberal que azotó a Latinoamérica, Felisa y su familia se enfrentaron a un nuevo cambio. “Yo ya no me quería quedar en esas condiciones en Nicaragua. Ahí nos planteamos con mi compañero a dónde nos íbamos, si a Europa, que todos teníamos nacionalidad francesa y yo era médica francesa también, o a otro país de América Latina. Yo insistí y jodí para volver a la Argentina, para que mis hijos, que son nicaraguenses, se críen por lo menos en su continente. Vinimos y acá me volví a integrar a un grupo militante y empecé a trabajar en la municipalidad de Rosario, desde 1991”, resume.

Una señora con una valija y un hijito

Pero la vuelta del exilio y la revolución no fue sencilla ni directa. “El des-exilio fue terrible, recorrí el país”, asegura. Primero, como era de esperar, fue a Corrientes, pero “no me dieron ni cinco de pelota y con mi historia de roja no querían ni acercarse”, aclara. Después hizo un recorrido que la llevó por Corrientes, Resistencia, Santa Fe, Paraná, la provincia de Buenos Aires, “en cada lugar donde tenía compañeros o conocidos de otra época, yo iba a pedir trabajo”.

“A todo esto a mí se me iba acabando la plata porque había venido con mi hijito menor, así que era una señora con una valija y un hijito”, expresa. Una compañera la invitó a Cipoletti, en Río Negro, donde había alguna posibilidad, pero antes pasó por Rosario. “Yo tenía un lindo currículum. Justo en ese momento estaba Ena Richiger como Directora de Atención Primaria y Hermes Binner como Secretario de Salud Pública. Ellos querían empezar un nuevo modelo de salud y yo les venía bárbaro porque venía con mucha experiencia de trabajar en comunidad, de no tener miedo, de andar de acá para allá y sobre todo de salirme del modelo médico hegemónico. Me contrataron como retribución a terceros y así estuve ocho años. Eso me permitió alquilar un departamento, que lo trajera a mi hijo, que lo había dejado en Cipoletti, y recibir a mi ex marido (se separaron en el ‘95) y a mi hija mayor, que venían de Nicaragua. Así fue como caí en Rosario. Simplemente porque en ese momento yo era la persona indicada para empezar un nuevo tipo de salud”, afirma.

– ¿Cómo fue esa experiencia?

Estuve en atención primaria, que tenía que ver mucho con los centros de salud y las comunidades. A mí me encantaba porque lo de escritorio no es algo que me de amor. Entonces empecé a hacer trabajo en las comunidades. La primera fue en el Monte de los Olivos, que queda en barrio Godoy, yendo a Cabín 9. Era una villa miseria donde hice un trabajo muy lindo e interesante con la comunidad. Obviamente que en todos los casos en que he trabajado en villas las mujeres son las que llevan adelante las tareas. Estuve en Las Flores, en barrio Municipal, en Ludueña, en Puente Gallego, muchos años en Villa Banana. Tengo un montón de experiencias, algunas muy duras.

Allí hace un paréntesis en el relato para aclarar que se define feminista y totalmente a favor del aborto. “Entre otras cosas porque me pasó a mí. Y porque he visto muchas mujeres, sobre todo en los barrios, que tenían un montón de hijos, que los maridos no les permitían tomar las pastillas, se las sacaban, quedaban embarazadas y no tenían posibilidades de hacerse un aborto en condiciones óptimas, por lo que se lo hacían ellas mismas. Muchas terminaban muriendo y dejando otros niños sin mamá. Además, me parece totalmente injusto que haya mujeres que pueden, y lo hacen, y que un derecho de la mujer no fuera respetado. Pensá que en la Unión Soviética ya tenían garantizado el aborto y estamos hablando de 1917”, enfatiza.

“Soy muy vital, amo la vida”

Felisa Lemos/ Foto María Petraccaro

Hasta que se jubiló, en 2012, Felisa siguió trabajando en Atención Primaria de la Salud (APS) en la ciudad de Rosario. Por haber estado 8 años precarizada y 15 en el exilio tuvo que comprar años de aportes para lograr la ansiada jubilación. Desde entonces, sus actividades se multiplicaron.

“Ahí hice todo lo que no había podido hacer antes. Me puse a estudiar canto, teatro, cine, viajé, yo viajaba mucho y me encontraba con mujeres de otros países. Particularmente con Guatemala, con las mujeres de ahí y de Nicaragua tengo una relación muy linda. Estudié guaraní, que debía ser mi lengua materna, pero mi papá y mi mamá no querían que nosotros la habláramos, entonces no la aprendí de chica, así que la vine a aprender de grande acá”, cuenta emocionada.

Hoy vive sola en su casa y, con su movilidad reducida, hace fundamentalmente actividad intelectual. Se afilió al Centro de Jubilados y Jubiladas de ATE y hace el curso de formación política de la Escuela Libertario Ferrari, de ATE-CTA Autónoma. “Escribo notas, estoy siguiendo unas cátedras en la UNR sobre historia argentina, sobre cine y sobre literatura. A mí me encanta el cine y veo bastante y escribo mucho”, enumera. Aún con todo su bagaje, asegura que le gustaría estudiar y profundizar más sobre feminismos y sobre salud mental.

“Soy muy vital, amo la vida y pienso vivirla hasta que no de más. Y la quiero vivir bien, cuando empiece a decaer les he pedido a mis hijos que no me metan en la carnicería médica”, advierte.

Aunque hoy la movilidad y la pandemia no se lo permiten, la de Felisa fue, sin lugar a dudas, una vida marcada por la militancia política y social en cada una de las etapas de su historia personal. “Para mí la vida de militante fue una vida de hacer cosas, no sólo intelectuales, de ir a marchas, participar en actos, contribuir con un servicio determinado que hubiera que hacer, el trabajo territorial, la docencia. Para mí la militancia es todo eso, es algo muy profundo y sentido”, define.

Ese sentimiento la lleva, nuevamente, a la obra que estará presentando este viernes: “Yo cuento en mi último libro lo que fue mi infancia, que fue ver lo que pasaba en Corrientes con las chicas de mi edad que trabajaban de sirvientas, así con ese nombre, en las casas, por techo y comida. Lo que todos los demás veían como naturalizado, que era normal que hubiera gente que vivía como esclavos, a mí toda la vida esas cosas me produjeron una gran sensación de injusticia y desde joven intenté luchar contra la injusticia y mejorar la situación”.

– ¿Cuál es el mundo que desearías?

El mundo al que aspiro es uno donde no exista la injusticia, la explotación, donde la lucha de clases haya triunfado y no haya ni patrones ni esclavos. Donde haya una justicia de verdad.

A 46 años de la fuga de las 26 compañeras de la cárcel del Buen Pastor

La noche del sábado 24 de mayo del año 1975, compañerxs de organizaciones
revolucionarias pertenecientes al PRT, Montoneros y las FAL, daban inicio al operativo que
liberaría a las 26 compañeras que se encontraban en la cárcel de mujeres del Buen Pastor en
Córdoba.

Estas compañeras eran presas políticas de un gobierno que había sido elegido
democráticamente, pero que rápidamente impulsó medidas represivas contra quienes
buscaban una alternativa revolucionaria y proletaria, tras largos años de crisis económica de
un capitalismo cuyo modelo de acumulación había llegado a sus límites y sin poder encontrar
una salida política satisfactoria. Estas mujeres eran una parte fundamental de esos grupos que
militaban activamente por un mundo despojado de la opresión y la explotación.

En ese contexto, el mencionado día, habiendo planificado detalladamente la fuga, lxs
compañerxs —tanto dentro como fuera del penal— se alistaban generando distracciones a la
policía. A ellas, del otro lado, las esperaban autos para ser trasladadas hacia distintas casas de
militantes ubicadas en los barrios de la ciudad.

Así, en esa madrugada “fría pero linda”, las compañeras saltaron de una ventana hacia
la caja de un camión, que sería la plataforma de aterrizaje, para iniciar una carrera hacia los
autos que las llevarían a su libertad.

Agustín Tosco, «consecuente con la lucha». Trazos biográficos de un imprescindible

por María Eugenia

Con su distintivo mameluco azul, uniforme de trabajo y de lucha, se convirtió en un símbolo del sindicalismo combativo y protagonista de uno de los hitos de la historia obrera en el país: el Cordobazo.

                El “Gringo” nació un 22 de mayo de 1930 en Coronel Moldes, un pueblo de la provincia de Córdoba. Allí residió junto a sus padres y su hermana hasta el momento de comenzar los estudios secundarios, cuando se traslada a la capital provincial. Cursa en la Escuela de Artes y Oficios Presidente Roca, y allí también da sus primeros pasos en la política al participar en el centro de estudiantes, siendo elegido presidente de éste en el último año.

                A los 17 años termina sus estudios secundarios y decide no volver a su pueblo natal, permaneciendo en la ciudad de Córdoba. Pasó momentos difíciles al no conseguir trabajo y no tener un lugar para habitar, pero afortunadamente –para él y para la historia-, en 1949 ingresa como ayudante electricista del taller de electromecánica en la recientemente creada SPEC (Servicio Público de Electricidad de Córdoba). Al mismo tiempo, comienza el Ciclo Superior de Educación Técnica, de donde egresaría como técnico electromecánico.

                En la SPEC –posteriormente EPEC-, comienza su largo trayecto en el sindicalismo, en Luz y Fuerza. Al poco tiempo de ingresar en esta empresa, es elegido subdelegado de la Central Mendoza, y al año siguiente, en 1953, es electo prosecretario general del Consejo Directivo. Desde su incorporación al Consejo, él junto a un grupo de compañeros a los que denominaron “Generación del ‘53”, consiguieron conquistas como reducción horaria, creación de una bolsa de trabajo y bonificación por eficacia.

                Este joven comprometido ya se proyectaba como una figura de relevancia, con una voz cada vez de más peso entre sus compañeros, en asambleas y congresos.  Así fue que resulta elegido para ser representante de su provincia en el Secretariado de la Federación de Luz y Fuerza. Cuando se produce el golpe de estado del 55, encuentra  a Agustín, como lo haría para el resto de su vida, del lado de la resistencia. En 1956 vuelve a elegirse el Consejo Directivo y la lista que encabezaba Tosco gana, habiendo retornado ya a su provincia natal. Al año siguiente, y en representación de la Federación, asiste a brindar apoyo a compañerxs de la ciudad de Posadas, donde caería preso por primera vez. Ésta no sería la última, ya que fue encarcelado en siete oportunidades.

                Después de la dictadura llega la presidencia de Arturo Frondizi, y con ella, Alsogaray con su “pasar el invierno” y el Plan Conintes, pero también las huelgas y la resistencia popular a las medidas atroces. Aquí hay una anécdota que permite vislumbrar la rectitud del Gringo: cuenta su compañero Américo Melchor González que Alsogaray en persona quiso “comprar” a Tosco con un cheque en blanco para evitar la campaña contra la Ley de Energía[1]. Este lo destrozó en su cara, y mandó a Alsogaray a dedicarle un buen insulto a Frondizi. En 1964 ratifica su mandato gremial con un gran caudal de votos, en parte por su figura y en parte por todos los logros conseguidos para lxs afiliadxs: viviendas, turismo, créditos; además de los salarios dignos y la estabilidad laboral defendidos a capa y espada. En 1968, apoya la creación de la CGT de los Argentinos, encabezada por Raimundo Ongaro, que nucleaba a los sindicatos y federaciones más combativos, lo que le vale la expulsión de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza, aunque esta decisión de apoyar fuera tomada en asamblea y con un amplio aval.

                Llega 1969 y “el 29 de mayo amanece tenso”, como escribiría en un ensayo para la revista Enfoques. El Cordobazo es realidad, y lo encuentra a Tosco como uno de los protagonistas de ese Pueblo que, en consonancia con otras ciudades del país, salieron a la calle a ponerle un fin a la dictadura de Onganía. Al respecto, relató la revista Siete Días: “El macizo rostro de Tosco se congestionó. Sin gesticular casi volvió a repetir “la gente salió por las suyas, ya nadie dirige”. Sus ojos se habían quedado detenidos allá, en el humo…”. Y más tarde él mismo escribirá: “es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles. Nada de tutelas, ni de usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas. El saldo del Cordobazo es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás”.

                A raíz de ello fue detenido nuevamente, condenado a 8 años y 3 meses de cárcel, además de maltratado por sus captores, y llevado al penal de Rawson. Para el fin de 1969 Onganía decreta una amnistía y Tosco es liberado, junto a otros presxs políticxs. Para ello mediaron paros generales, y los fuegos del Cordobazo que ya se había llevado puestos a buena parte del gabinete nacional y a la intervención cordobesa. El pueblo los recibe –una multitud- al cántico de “muera la dictadura, la lucha continúa”.

                Tosco vuelve a su querido –esto será recíproco- sindicato, con la experiencia del Cordobazo y, para 1971, con el Viborazo, que como su predecesor hizo temblar el suelo de los usurpadores. Las lecciones que dejaban eran muchas, y Tosco era un ávido lector. Para abril, asume como secretario adjunto de la CGT cordobesa, con Atilio López, de UTA, a la cabeza. “Esta CGT no se entregará a la dictadura”. A los días, la dictadura encabezada por Lanusse lo manda a encarcelar, siendo trasladado al penal de Devoto. Allí pasó sus días entre escritos políticos y sindicales, libros, cartas, e incluso ganó las elecciones de Luz y Fuerza de 1971. En una de esas cartas, fechada el 26 de noviembre de 1971, escribió: “El rol de la clase obrera no es participar como socio menor y subalterno en las esferas del poder de la oligarquía y de la reacción, sino impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien, en profundidad, este sistema de opresión, de explotación y miseria. El papel de la clase obrera es ser vanguardia, organizada y combativa, de los demás sectores populares para lograr la liberación social y nacional de los argentinos”[2].

                Lanusse decide trasladarlo al penal de Trelew, donde toma contacto con lxs máximxs dirigentes de las organizaciones revolucionarias que allí se encontraban detenidxs. Ante la fuga de lxs compañerxs, y sus posteriorxs fusilamientos a sangre fría, dice Vicente Zito Lema del recuerdo de un compañero: “Cada vez era más profundo el silencio en los calabozos… Nos fue ganando la tristeza más grande del mundo y, de pronto, de a poquito, alguien por la ventana comenzó: Compañeros… compañeros… compañeros… los quiero escuchar… compañeros no se caigan, porque si ustedes se caen ellos están muertos, pero está en ustedes que los hagan vivir… Y esa tonadita cordobesa fue la del Gringo Tosco, que estuvo más de veinte minutos arengándonos y diciéndonos que salgamos y ahí salimos todos de nuestro encierro y yo creo que fue por primera vez que se empezó a mencionar cada uno de los nombres de los caídos y todo el grupo gritaba bien fuerte ¡presente! El Gringo me enseñó algo muy grande, que la voz de los sin voz surge naturalmente”[3].

                El 23 de septiembre de 1972 recupera su libertad –por sexta vez-, y ante la proximidad de las elecciones de marzo de 1973, tuvo dos propuestas: la de la Alianza Popular Revolucionaria, del PC (Oscar Alende a presidente, el Gringo a vice) y la del Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS, conformado por el PRT-ERP entre otros), a presidente. Para las segundas elecciones de 1973, y con la fórmula Perón-Perón como gran candidata, le fueron ofrecidas nuevamente las candidaturas, como la fórmula Tosco-Jaime que quería impulsar el FAS. Nuevamente, fueron rechazadas por el dirigente, pues consideró que resultaba inconveniente enfrentar al peronismo después de 18 años de proscripción, y con una gran masa de trabajadores que apoyaría esta fórmula. Aun así, el cántico “Tosco presidente del pueblo combatiente” lo acompañó infaltablemente en aquel tiempo, principalmente en el IV Congreso del FAS.

                Ya para 1974 los tiempos terribles se aproximaban: la provincia de Córdoba se encontraba con intervención federal mediante, la Triple A tenía en ese lugar a los Comandos Libertadores de América como sus representantes, y personajes muy cercanos al Gringo comenzaron a ser asesinados. En ese contexto se emite una orden de detención contra Tosco, quien debe pasar a la clandestinidad. “Estaba en un lugar al que sólo tenían acceso tres compañeros: uno por el sindicato, uno por el Partido Comunista y uno por el PRT”, según contaría uno de lxs más allegadxs al Gringo durante esos momentos, Roberto Habichayn, militante además de esta última organización. Habichayn además oficiaría como médico.

                Pese a ello, Tosco continúa escribiendo, redactando cartas y documentos, y participa de algunas reuniones. Pero es en este momento, y a raíz de una encefalitis, que comienza el tramo final de su entregada vida. La clandestinidad y la persecución son factores que juegan en contra de este problema de salud, y las fuerzas no ignoraban esto. Finalmente, se lo traslada a Buenos Aires, donde es tratado. Pero la enfermedad avanza y pese a todo, el 5 de noviembre fallece de una infección generalizada. Su círculo se arriesga y decide devolverlo a su provincia, donde una multitud de miles de personas lo despide. El dolor de ese momento, del arrebato de la vida de una persona que marcó otras cientos de vidas y todo un camino de lucha, se conjugó con el operativo dispuesto por las fuerzas armadas, que terminan desatando una balacera. Pero, como diría la dedicatoria del diario Los Principios: “vivió combatiendo por un poco más de luz, y cayó en la sombra, de pie y digno”. O como dijera él mismo, “yo no me planteo cómo tendré que morir, creo que mi fin será consecuente con mi lucha, no sé en qué circunstancia. Lo importante es morir con los ideales de uno. Ahora, no me gustaría morir habiendo traicionado a mi clase”. Y esa es una de las certezas que nos deja para siempre.




Notas

[1] Fundadores de la izquierda argentina. Dubkin, Claudia. 1° Ed. Capital Intelectual. Buenos Aires, 2008.

[2]La lucha debe continuar.Agustín Tosco. Buenos Aires, Rafael Cedeño editor, 1975.

[3]Agustín Tosco : un homenaje / Norberto Álvarez … [et al.] ; compilado por José Rigane. – 1a ed . – Ciudad Autónoma de Buenos Aires. CLACSO ; Mar del Plata : Sindicato de Luz y Fuerza -Mar del Plata; Buenos Aires : FETERA ; Buenos Aires : Fisyp ; Buenos Aires : CTA Autónoma. 2019

En memoria de Micaela Bastidas

Un 18 de mayo del año 1781 era asesinada Micaela Bastidas (1744-1781), esposa y compañera de Túpac Amaru II. Ella cumplió un rol de suma importancia en la lucha anticolonialista, con su participación en la rebelión contra la corona española, también junto a otras mujeres nativas; rebelión que sirvió de inspiración para los futuros movimientos independentistas hispanoamericanos.

Por esta resistencia y lucha, fue asesinada en la Plaza de Armas del Cusco junto a sus dos hijos, y luego también lo fue Túpac Amaru. Sus ideales y valores en torno a la justicia y la libertad deben ser recordados, así como también su reivindicación por el rol de las mujeres de pueblos originarios y la liberación de estas de su condición de doble opresión, en tanto mujeres y nativas; proclamando: “Por la libertad de mi pueblo he renunciado a todo”.

A 126 años del nacimiento de Augusto Cesar Sandino

Augusto Cesar Sandino nació un 18 de mayo de 1895 en Niquinohomo, Nicaragua. Fue un líder natural del pueblo que comandó la resistencia contra el ejército de ocupación estadounidense en su país. Comandante del “Pequeño Ejército Loco”, enfrentó con sus tácticas guerrilleras y maestría militar a una potencia mil veces más poderosa y logró la primera derrota del imperialismo norteamericano en Nuestra América. Sin embargo, los yanquis no se irían sin dejar su herencia: la Guardia Nacional, al mando de Anastasio Somoza (padre) que asesinaría a traición a Sandino e instauraría una sangrienta dictadura que se perpetuaría por cuatro décadas. En 1965, una nueva generación de revolucionarixs recuperaría el nombre prohibido de Sandino, su bandera Roja y Negra y encabezarían la revolución que en 1979 lograría derribar al somocismo e iniciar un camino de liberación nacional y social.

El legado de Sandino vive en todxs lxs revolucionarixs que saben que no hay ejército, ni potencia que pueda derrotar a un pueblo decidido a recuperar su soberanía e independencia. =========“Mi mayor honra es surgir del seno de los oprimidos, que son el alma y el nervio de la raza, los que hemos vivido postergados y a merced de los desvergonzados”, Augusto C. Sandino, 1927.

Primeras impresiones de las elecciones en Chile


El sábado 15 y el domingo 16 de mayo hubo cuatro elecciones simultáneas en Chile: además de la elección a Convencionales, para la futura Convención Constitucional que deberá redactar la nueva Constitución que el pueblo ganó en las calles, se elegían alcaldes, concejales y gobernadores regionales. Desde Senda Guevarista le pedimos al compañero Pablo Toro que nos enviara una nota con un balance sobre el proceso, desde el mismo territorio de Chile.

Por Pablo Toro F

Derrota de la derecha, victoria del pueblo

Resultados que nadie esperaba. Esa es la primera gran conclusión de la jornada histórica que se dio en el país, que expresan con claridad la voluntad del pueblo de dar término al neoliberalismo. Es una cachetada a los partidos del régimen político, porque de manera impresionante los independientes organizados en los movimientos sociales y, principalmente, los organizados en la Lista del Pueblo, fueron los grandes ganadores de la jornada.

Las votaciones de este 15 y 16 de mayo, fueron escogidas y escogidos lxs convencionales de la Convención Constitucional, junto a alcaldes y concejales municipales y gobernadores. Los resultados, como decíamos en el párrafo anterior son adelantadores e históricos, no solo porque por primera vez escogíamos a las personas que nos iban a representar para redactar una nueva Constitución y los gobernadores regionales, cargo que también por primera vez se escogen en el país, sino sobre todo porque fue una rotunda derrota para la derecha en todos los niveles.

A nivel de Convención la derecha solo obtuvo 37 candidatos, no logrando el 1/3 para obligar a negociar o vetar las posiciones que pueda optar la mayoría de los convencionales; en alcaldes en general perdieron 35 municipios, incluyendo Santiago, Maipú y Viña del Mar, que eran emblemáticos para la derecha. Y además el famoso Acuerdo Por la Paz Social y la Nueva Constitución, firmado el 15 de noviembre de 2019, queda hoy cuestionado y es posible que en cuanto a reglamento interno de la Convención se pueda tirar a la basura, dejando formas de funcionamiento y acuerdos que sean mucho mejores para el pueblo y sus intereses.

Mientras que la ex Concertación con sus vástagos, como Partido Liberal y Partido Progresista, también bajaron, perdiendo 14 municipios, y en la Convención quedaron por debajo de la lista conformada por el Partido Comunista (PC), Frente Amplio (FA) y otras organizaciones, quedando en 25, pero también siendo superados por la Lista del Pueblo, que logró 27 puestos en la Convención.

Por parte del PC, el FA y otras fuerzas políticas obtuvieron 28 convencionales, se logró derrotar a la derecha en comunas emblemáticas, llegando a tener 24 alcaldes.

Sin duda, en términos generales los grandes ganadores son los de la Lista del Pueblo, que como decíamos tendrá 27 convencionales, transformándolos en un factor a considerar. Es que los independientes fuera de pactos de los partidos políticos, fueron un remesón para toda el abanico de fuerzas políticas, incluso sociales –si comparamos las listas de los movimientos sociales con la lista del Pueblo, también perdieron, sacando muy pocos-. Nadie se esperaba que ellos sacaran ese tremenda votación, gracias a estas 27 mujeres y hombres, es que podemos decir con claridad que triunfamos en la elección para redactar una nueva Constitución.

Estos resultados son la expresión más clara que se está consolidando una correlación de fuerzas en el país, cambio que surgió con la revuelta popular del 18 de octubre. La derecha y la ex Concertación han bajado en votación, las fuerzas progresistas y de izquierda crecen, pero sobre todo el pueblo ha logrado saltarse los partidos y ha puesto en la elección más importante, por la tarea que tiene, la Convención Constitucional, una fuerza que hoy nadie puede obviar.

Expectativas y presidenciales

Con los resultados ya en mano, se ha desatado con mayor fuerza la campaña presidencial. Y en ese marco el PC ha logrado tener una gran victoria, no solo por sus resultados individuales, sino porque su carta a la presidencia, Daniel Jadue se consolida como opción, y como una buena expresión del presidente que quiere tener el pueblo.

Es verdad que falta camino y será importante ver la segunda vuelta en la gobernación de la Región Metropolitana, en donde se medirá las posibilidades de que tengamos un mandatario comunista, por primera vez en la historia de Chile. Esto porque es claro que Karina Oliva, siendo militante del Frente Amplio y, en particular, de Comunes, está apoyada no solo por su conglomerado político y por el PC, sino que también por todas las fuerzas sociales y políticas que no quieren que el candidato democratacristiano, Claudio Orrego –quien será apoyado por la derecha- gane. Un triunfo de la izquierda en la región con más electores del país es sin duda un tremendo aliento para las aspiraciones presidenciales de Jadue y del campo popular.

El camino hacia la presidencial está desatado, veremos si el PC y el FA logran establecer una primaria de las fuerzas de izquierda y progresistas, dejando de lado la alianza con los partidos de la ex Concertación, como primer paso para avanzar hacia un gobierno de transformaciones antineoliberales, que sea la consolidación del gran cambio de las correlaciones de fuerza a partir del 18 de octubre.

La izquierda anticapitalista, que no obtuvo grandes resultados, que se refugió en las listas de los movimientos sociales, aunque obtuvo algunos convencionales, y que ganó un importante municipio como es Pudahuel, uno de los más grandes de la región metropolitana, tendrá que realizar dos tareas si quiere jugar un rol en todo el proceso que viene. La primera es un proceso de revisión de cómo está realizando su política, porque si es por construcción de alternativa política, hoy la Lista del Pueblo, es sin duda una alternativa, si las elecciones hubieran sido para elegir diputados, tendría 27 diputados, solo ellos, es evidente que hay que hacer un proceso autocrítico y cuestionador de cómo estamos realizando las cosas. La otra tarea, y en razón de la coyuntura inmediata, tiene que definir su posición para la presidencial, junto con lograr aportar a la generación de la Asamblea Popular Constituyente, como espacio en donde pueda dialogar las organizaciones sociales, los convencionales y el pueblo para lograr consolidar a través del asedio las posiciones del campo popular y tener una constitución que nos represente.

“La política frentista: experiencias históricas y contemporáneas. ¿Cómo se constituyeron? Debates, polémicas, aciertos y dificultades.”

📣Ciclo de formación de las experiencias del Frente Antiimperialista por el Socialismo, Movimiento Proyecto Sur, el MAS de Bolivia y Podemos de España.

En este nuevo ciclo de formación y debate intentaremos conocer el recorrido de distintos frentes políticos, que con distinta suerte intentaron constituirse como alternativa política de las clases trabajadoras y populares, con sus diferencias históricas e ideológicas. El factor de la unidad resulta aún un eje difícil de resolver, pero indispensable para cualquier proyecto que consecuentemente se proponga construir una fuerza transformadora desde el seno del pueblo trabajador. Nuestro recorrido en este ciclo comenzará con la experiencia del Frente Antiimperialista por el Socialismo que se desarrolló en nuestro país a mediados de la década del ’70, recorrerá las experiencias del Movimiento Proyecto Sur de Pino Solanas, buceará en el camino del Movimiento al Socialismo de Bolivia que logró llevar a Evo Morales a la presidencia, y la experiencia de Podemos de España que ha tenido importantes rupturas en tiempos recientes con fuertes debates y con una parte de su antigua conformación hoy en el gobierno junto al PSOE. ¿Cómo se conformaron estos frentes? ¿Qué formas organizativas desarrollaron? ¿Qué composición social tuvieron? ¿Cuáles eran los criterios de construcción unitaria? ¿En que fueron novedosos y en que acertaron? ¿Qué límites tuvieron? ¿Qué polémicas?

📌Los encuentros serán mensuales de 3hs (aprox.), incluirán materiales de lectura, audiovisuales y breves charlas en vivo con protagonistas o investigadores/as de cada proceso. Inscripción abierta y gratuita.

✊Primer encuentro – Sábado 22 de mayo de 15hs a 18hsEl FAS: Frente Antiimperialista y por el Socialismo. “Un ejército político de masas impulsado por el PRT” Lisandro Silva Mariños. Con la participación como invitado de Lisandro Silva Mariños investigador de la experiencia del FAS

✊Segundo encuentro – Sábado 19 de junio de 15hs a 18hsMovimiento Proyecto Sur: una propuesta de Pino Solanas. Auge y caída de una confluencia antiimperialista que tuvo gran proyección política hace casi una década.

✊Tercer encuentro – Sábado de julio (fecha y horario a confirmar)El Movimiento al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) de Bolivia. Su nacimiento al calor de grandes luchas populares, la confluencia de movimientos indígenas, campesinos y sindicatos en una camino de lucha por el gobierno y el poder político.

✊Cuarto encuentro – Sábado de agosto (fecha y hora a confirmar)Podemos de España: ¿progresismo radical? Organización y surgimiento, recorrido, tensiones y división.

📌Para inscribirte y recibir los materiales, completá el siguiente formulario: https://forms.gle/hr4NYFNBTJojUDxK8

LA MÁQUINA DE MATAR

Por: Andrés Pabón Lara

 (Nota publicada originalmente en Rebelion.org https://rebelion.org/la-maquina-de-matar-)

El Estado colombiano, usurpado desde su creación hace más de 200 años por una clase dominante generadora del despojo y acaparamiento de la tierra, de la vigencia del modelo extractivista de herencia colonial y de la represión armada como dispositivo de disciplinamiento, no ha intervenido en el contexto actual de movilizaciones y manifestaciones de una manera diferente a su libreto histórico. Ese Estado colombiano se ha convertido en una máquina de matar que no ha hecho más que perfeccionarse a través del tiempo y de los gobiernos.

Teniendo como pruebas manifiestas de ese proceso de perfeccionamiento, para solo arrancar desde el siglo XX, la poco conocida masacre a muy poca distancia de la casa de gobierno de 20 artesanos que protestaban contra el régimen, o la famosa masacre de los trabajadores de las bananeras, allá por 1928, de la que no se ha determinado el numero de victimas por las balas del ejercito que defendían los intereses de la United Fruit Company, seguida del asesinato selectivo de los lideres de las guerrillas de los Llanos Orientales en los años 30, los llamados años de la Violencia durante los 40, en la que los partidos políticos tradicionales fomentaron el asesinato entre partidarios como parte de la disputa electoral, dinámica que solo se tranzó con la dictadura militar directa de 1953 y la dictadura oligárquica disfrazada en el Frente Nacional a partir de 1957. Bajo esa democracia aparente la máquina de matar realizó los bombardeos aéreos que pretendían aniquilar a los campesinos de Marquetalia en los 60, la guerra contrainsurgente y la represión estudiantil de los 70. Luego, habiendo ya retornado la participación electoral sin proscripciones, la persecución política a los partidos o movimientos de izquierda, como la Unión Patriótica o el M-19 en los 80 se organizaron desde las instituciones militares, policiales y de inteligencia de la máquina de matar, en paralelo, se ejecutó la creación, con respaldo oficial, de las llamadas ´´Convivir´´ como primeras estructuras del aparato paramilitar en 1994, la inserción del Ejercito y de agencias militares Estadoudinenses mediante el Plan Colombia firmado en 1999, que vino a reforzar la guerra contrainsurgente (con el pretexto del combate al narcotráfico) y, para marcar de forma sintética, el entronamiento de la represión como política publica y oficialmente declarada a partir del gobierno de Alvaro Uribe en 2002.

Para corroborar que la represión como política oficial ha venido escalando en Colombia, basta recordar que el uribismo se insertó en el ambiente político con un discurso fascistoide de ´´mano dura´´ con la insurgencia, que incluyó el incentivo al ente militar para aumentar su numero de bajas, dando paso con ello al asesinato de miles de jóvenes humildes que fueron presentados como supuestos guerrilleros muertos en combate (los mal llamados ´´falsos positivos´´). El uribismo implicó también la legalización de las estructuras paramilitares (o mejor, narcoparamilitares) tras un supuesto acuerdo de desmovilización, lo que amplificó su campo de acción de los espacios rurales a las urbes, para aniquilar cualquier tipo de intervención política de izquierda, al tiempo que aceleró y naturalizó el despojo de la tierra al campesinado y, con ello, el fenómeno del desplazamiento forzado interno que en menos de una década significó el abandono de sus tierras de aproximadamente 8 millones de campesinos y campesinas (que han terminado miserablemente hacinados en las grandes ciudades). La cifra de los y las campesinas asesinadas en masacres perpetradas en los campos colombianos con la participación directa del Ejercito, levantando retenes, prestado medios de trasporte, poniendo a disposición infraestructura edilicia, ocultando pruebas, entre otras acciones, aun es indeterminado.

La máquina de matar, o Estado colombiano, cuenta con el nefasto deshonor de ocupar el primer lugar entre los Estados denunciados ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con 40 sentencias en contra y 5 casos actualmente en litigio.  Uno de ellos es el de los ya mencionados integrantes y militantes de la Unión Patriótica, por las graves violaciones de derechos humanos cometidas en perjuicio de más de 6.000 personas pertenecientes o cercanas a dicho movimiento desde 1984 y por más de 20 años. También está el de la periodista Jineth Bedoya por secuestro, tortura y violación sexual con participación de agentes oficiales sumada a la falta de adopción de medidas adecuadas y oportunas por parte del Estado para protegerla y prevenir la ocurrencia de dichos hechos. Otro más es el caso de los miembros de la Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, que está relacionado con  ataques, actos de intimidación y hostigamiento y amenazas de las que han sido víctimas los miembros de este colectivo como represalia por su trabajo en defensa de los derechos humanos (1). En los poco mas de 2 años que lleva de constituida la Comisión de la Verdad, ente propuesto dentro de las Negociaciones de Paz, se han recopilado testimonios de aproximadamente un millar de personas que han tenido que exiliarse fuera del paisa para salvarse de la máquina de matar (2). Es claro que ningún anaquel de los edificios del Estado reposa el numero oficial de exiliados y exiliadas tras tantos años de represión política. Las estadísticas que solo hacen posible los propios movimientos sociales y las organizaciones no gubernamentales son la fuente más confiable, por supuesto aun fragmentada y seguramente incompleta. Entre estas, vale destacar los informes de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) que enumera un total de 160 periodistas asesinados en Colombia a causa de su oficio, correspondiendo casi el 40% de esos asesinatos a los últimos 20 años (3).

Pero quizas uno de los ejes más nefastos de esa política represiva en perfeccionamiento haya sido la generación de un sentido común fascista, anticomunista (o antichavista, para ser más preciso) y racista en grandes conglomerados de los sectores populares colombianos. La naturalización del asesinato a quienes se manifestaban y organizaban bajo cualquier vertiente de la ideología de izquierda no solo permitió al uribismo ganar elecciones (incluida la del actual presidente de la República) sino oponerse obsesiva y acríticamente a las negociaciones de paz firmadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC-EP.  Bajo ese espectro de dominación ideológica desde el 2016 a la fecha se han cometido alrededor de 1.200 asesinatos de lideres y lideresas sociales, defensores y defensoras de derechos humanos, ambientalistas, representantes estudiantiles, gremiales, autoridades indígenas; con la complicidad (por activa o por pasiva) de las instituciones de la máquina de matar. El año 2020 cerró con la cifra récord de un asesinato político diario en promedio y 43 masacres colectivas perpetradas a lo largo del año (4).   

2021: AÑO DEL PARO

Las redes sociales atestiguan la increíble impunidad con la que el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) reprime las movilizaciones que se despliegan actualmente a lo largo y ancho de todo (TODO) el territorio colombiano. El paro nacional fue convocado a partir del 28 de abril, motivado por el rechazo a la reforma tributaria presentada por el ejecutivo, y se ha mantenido activo desde entonces a pesar de haber generado el retiro oficial de dicha reforma y la renuncia del Ministro de Hacienda. Esto puede entenderse reconociendo la amplia capacidad de convocatoria y confluencia de reivindicaciones que aúnan el rechazo a las medidas económicas de ajuste, antes y después de la pandemia y el citado incremento de la represión estatal. El análisis especifico de la dimensión reivindicativa del paro requeriría una reflexión extensa: una síntesis posible se refleja en los datos oficiales que presentan a más de la mitad del total de la población colombiana (57,6%) agrupada entre los rubros de pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema (5). No obstante, acá solo se va a rescatar, además de la mencionada amplia convocatoria y articulación de diversos sectores y reivindicaciones, el marco de continuidad que ha logrado reflejar en relación a las movilizaciones por los paros adelantados en noviembre de 2019 y enero del año siguiente. Este continuo de participación política activa del pueblo configura un duro golpe a la legitimidad del uribismo y un desafío inepto para cualquier gobernante de los últimos años.

Esa continuidad de la movilización popular se entronca también con la continuidad del protagonismo policial dentro de la política asesina del Estado. El año 2019 cerró con el paradigmático asesinato de Dylan Cruz, un estudiante de 18 años que recibió el disparo a corta distancia de una escopeta calibre 12 en manos de un miembro del ESMAD. Ese año también permitió recopilar imágenes de múltiples agresiones cometidas por los miembros de este ente. El pandémico 2020 disipó aquellas manifestaciones, pero las políticas represivas y los toques de queda estatales fueron el nuevo marco de acción de las fuerzas policiales. En la misma ciudad de Bogotá, en septiembre del 2020, Javier Ordoñez fue asesinado por la máquina de matar (representada en dos agentes policiales) tras haberlo golpeado y torturado. Las imágenes que testigos del hecho difundieron por redes sociales generaron una ola de protestas que culminó con al menos 13 personas asesinadas también por la policía. En esos mismos días 9 jóvenes que estaban detenidos en una estación de Policía del vecino municipio de Soacha murieron en un confuso incendio dentro del reclusorio. Nuevamente las imágenes captadas con teléfonos celulares y rápidamente difundidas permitieron establecer que esos jóvenes habían sido torturados en el lugar y que existía una complicidad policial en los hechos que ocasionaron las muertes. Otros ejemplos de la difusión mediática de la represión policial abundan en las redes ratificando el mencionado protagonismo de la Policía en el accionar represivo de la máquina de matar.

También en medio de la pandemia el Gobierno presentó un aumento en el presupuesto público destinado al Ministerio de Defensa. La cifra que supera los 39 billones de pesos (10 mil millones de dólares aproximadamente) respalda al aparato represivo más grande de Latinoamérica. Según el sitio web Global Fire Power, dedicado a recopilar cifras sobre la capacidad armamentística de fuerzas militares en todo el mundo, el Ejército colombiano cuenta con 369.000 efectivos, a los que habría que sumar a los miembros de la Armada Naval, la fuerza Aérea y la Policía, y por qué no incluir a otros funcionarios civiles armados destinados al funcionamiento del aparato represivo en su conjunto. Es posible que estemos hablando de alrededor de 1 millón de personas usadas para perfeccionar la represión (sin contar con las organizaciones paramilitares y las empresas de seguridad privada).  Estas cifras pueden compararse con los rubros del presupuesto público que determinó para este año 47 billones de pesos destinados a la educación y 36 billones a la salud (en pleno año pandémico).

También puede analizarse el monto de 39 billones de pesos en relación a la proporción específicamente destinada en los últimos años al ESMAD. Según un informe del portal noticioso de  CNN(6), el cuerpo antidisturbios cuenta con 3.500 efectivos y recibe 490 mil millones de pesos anuales. Eso significa que una fuerza que representa menos del 0,5% del total del aparato represivo recibe aproximadamente el 1.3% del presupuesto total del rubro. Desde otra perspectiva, esas mismas cifras permiten concluir que cada miembro del ESMAD le cuesta al erario publico 140 millones de pesos al año, algo así como 40.000 dólares (desde luego, no solo por salarios). Un docente que devengue por ejemplo el equivalente a tres salarios mínimos impacta en el gasto público en menos de 36 millones en el año (más o menos 10.000 dólares) es decir, una cuarta parte de lo que cuesta un represor.

Sin pretender elaborar un fiel informe estadístico, hay algunos datos numéricos más que ratifican la idea del reforzamiento asesino de la máquina de matar. A dos semanas de iniciadas las manifestaciones, marchas y bloqueos del paro nacional, organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos reportan datos no consolidados que rondan las 1.000 personas detenidas de forma arbitraria, más de 500 desaparecidas, 1.800 heridas, un número aproximado de 15 mujeres violadas y al menos 43 personas asesinadas: la responsabilidad principal recae sobre el ESMAD. La sevicia que se manifiesta en las imágenes que dan cuanta de estos crímenes contrasta con el silencio oficial y la falta de resultados de las supuestas investigaciones que los altos mandos policiales manifiestan realizar. Hay pruebas muy evidentes de los crímenes policiales, como las varias imágenes captadas que evidencian los golpes recibidos por el joven de 24 años Elvis Vivas, que falleció en un hospital tras la golpiza que le propinaron varios policías.

Tal como ocurriera tiempo atrás con los chalecos amarillos de Francia o con la primera lineal chilena, el pueblo colombiano que se moviliza en estos días ha sido victima de un accionar que evidencia el desarrollo de una represión sistemáticamente planificada; no para disipar las concentraciones, sino para generar terror en el conjunto de la población y desalentar la acción callejera y la disidencia política en general. Los disparos a quemarropa y a los ojos, las golpizas colectivas a personas capturadas e imposibilitadas de ofrecer resistencia y las agresiones sexuales a mujeres y hombres son ejemplos de esa política del terror. Lucas Villa es el nombre de un joven herido en Pereira con un balazo en la cabeza proveniente de un vehículo no identificado al que días después se le decretó muerte cerebral. Las infiltraciones policiales con personal no uniformado están conectadas con asesinatos selectivos de lideres y activistas entusiastas como Lucas.   

El paro también ha permitido reconocer que las balas lanzadas por la máquina de matar no son solamente de plomo. Los discursos oficiales de funcionarios que van desde la misma envestidura presidencial y vicepresidencial, el alto comisionado para la paz, ministros, oficiales del ejercito y de la policía, entre otros, continuamente alientan y respaldan el accionar represivo. En paralelo, construyen una narrativa de criminalización de la protesta que se complementa con las ráfagas mediáticas de los medios masivos de comunicación, propiedad de los grandes conglomerados económicos del país. Se ha llegado a tal nivel de cinismo en la desinformación que aun con un respaldo de imágenes en las que se muestra a miembros de las fuerzas policiales disparando o golpeando contra la multitud, se habla de ´´enfrentamientos´´ o ´´choques´´. El reforzamiento de esa narrativa está constituida por el ´´vandalismo´´ como supuesto móvil que explica (según el interés de la máquina de matar) tanto la acción directa del pueblo como la respuesta represiva del Estado. Se alienta en la opinión pública una idea de ´´algo habrán hecho´´ para justificar la represión, responsabilizando a las victimas. Además de vandalismo, los funcionarios y seudoperiodistas al servicio de la máquina de matar hablan de infiltración de organizaciones criminales (como el Ejército de Liberación Nacional -ELN) y financiamiento de las movilizaciones con dineros del narcotráfico.

Pero nada de esto alcanza a esconder que la guerra que la máquina de matar ha declarado al pueblo colombiano es la expresión actual de un sistema decadente que se ensaña en la opresión de los sectores empobrecidos para aumentar la riqueza de los detentadores del dominio. Las barriadas populares de ciudades como Bogotá o Cali (por solo mencionar los casos más aberrantes) han experimentado el mayor ensañamiento del accionar represivo policial. De esos barrios populares periféricos salió una de las consignas que hoy se repite en todas las manifestaciones del paro: ¡NOS ESTÁN MATANDO! Y no se trata de una expresión metafórica.

La máquina de matar no para. A las masacres rurales que siguen sucediendo en Colombia hoy, se suman las represiones urbanas que, con la tranquilidad y el descaro de saberse inimputables, se suceden bajo los focos de miles de cámaras ciudadanas. Desde luego, esa impunidad es garantizada por algunos funcionarios judiciales de la máquina. No son hechos aislados, excesos policiales o malos procedimientos; es un plan sistemático para someter al pueblo. Pero, si bien es cierto que la máquina no para, el trascurso de estos días va demostrando que el pueblo, en su justa y digna resistencia, tampoco lo hace. El sueño por vivir (y no solo sobrevivir) es el motor que puede vencer al terror homicida de la máquina. El hastió de cada vez más personas aumenta, y el grito libertario de quienes optamos por no seguir callados ni ser cómplices pasivos de la máquina, trasciende fronteras. El deber de todo ser humano que aun no haya vendido su conciencia al confort individualista y al consumo materialista es gritarle al mundo que ¡NOS ESTÁN MATANDO!… para que seamos cada vez más quienes nos encontremos en la convicción de que aún así ¡NO NOS VAMOS A RENDIR!       

Notas:

A CHUBUT LE DEBEN UNA LEY

El jueves 6 de mayo la legislatura de la provincia dio tratamiento al proyecto de ley por Iniciativa Popular (IP) presentado por las asambleas ambientalistas a fines del 2020. Pero el tratamiento consistió en el rechazo del mismo, por catalogarlo como “inconstitucional” y negativo para la actividad productiva chubutense. Todas falaces mentiras de un gobierno corrupto y de diputadxs pertenecientes a los distintos bloque políticos (PJ, PRO, UCR). No hubo convocatoria de los sectores que redactaron el proyecto para que expliquen sus alcances, no se realizaron foros de cara a la sociedad, lxs diputadxs nunca intentaron informarse siquiera de lo que la IP propone. Es decir, no se cumplieron los pasos previos que hacen al tratamiento de un proyecto de ley, sino que de buenas a primeras fue desechada desoyendo al pueblo.

El proyecto contó con el respaldo de 30000 firmas recolectadas en distintas localidades de Chubut y expresan la voluntad popular en cuanto al rechazo a la megaminería. Si bien la ley actual 5001 prohíbe la megaminería en el territorio chubutense, deja abierta la posibilidad de zonificación del mismo, con el consecuente establecimiento de “zonas de sacrificio”. La IP representa una propuesta superadora en materia de protección ambiental. Su objetivo es prohibir la minería a gran escala metalífera y uranífera, así como la utilización de químicos que acompañan a este tipo de actividades. Claramente se centra en la protección de las cuencas y reservorios de agua subterránea que se encuentran dispersos en la provincia.
Ante lo sucedido en la legislatura las asambleas decidieron volver a las rutas y sostener cortes hasta que el gobierno retire el proyecto oficialista de zonificación de la legislatura, o hasta que se realice un verdadero tratamiento de la IP.

No es la primera vez que al pueblo chubutense le roban una ley antiminera. En el 2012 sucedió lo mismo, cuando en la legislatura tergiversaron la IP original, a medida de las exigencias del loby minero. Fue cuando circuló la imagen de un diputado, recibiendo mensajes de empresarios mineros a su teléfono personal.
La experiencia hace que ahora la lucha se redoble. En Chubut no se quiere ni se acepta la megaminería y ya no basta con frenar los intentos de zonificación. La legítima defensa de la IP en las rutas y en las calles, implica un paso a la ofensiva en la lucha contra el extractivismo.

NO PASARAN.
EL AGUA, EL TERRITORIO Y LA INICIATIVA POPULAR SE DEFIENDEN.

«Es necesario buscar un reagrupamiento entre tantas dificultades y ante una diáspora tan grande»

Entrevista a Pablo García, militante de ORG Argentina

Por Christopher Simpson
(Republicamos esta entrevista que le hicieron a nuestro compañero y fue publicada en la revista Tejer: http://revistatejer.com/pablo-garcia-militante-de-org-argentina-reconocemos-la-dificultad-historica-de-no-poder-superar-nuestras-propias-malas-decisiones/)

Ante la necesidad de superar el vacío histórico, es imprescindible retomar las discusiones tácticas y estratégicas de la izquierda revolucionaria, para pensar en la construcción de una alternativa real al proyecto capitalista. Ante este contexto, y bajo un ejercicio reflexivo, entrevistamos a Pablo García, parte del núcleo que conformó la Juventud Guevarista (JG), la cual posteriormente pasó a ser la Organización Revolucionaria Guevaristas (ORG), con el objetivo de conocer la experiencia en Argentina.

Para iniciar la conversaicón, cuéntanos un poco Pablo, ¿en qué se encuentran hoy?

Hoy nos encontramos levantando un nuevo espacio político de acción y reflexión, con perspectivas unitarias, con otros sectores de izquierda revolucionaria, de la cual nos sentimos parte, y que hemos denominado incipientemente: “Nuevo Proyecto Político Emancipatorio” (NPPE). Este pretende ser un reagrupamiento de activistas políticos y sociales, de militantes, ante una vacancia política y la falta de un proyecto impulsado desde la izquierda revolucionaria. Y creemos que es importante poder ocupar y darle un sentido político de proyecto a esos espacios. Nuestro campo político hoy se encuentra atomizado entre lotes y pequeñas organizaciones socialistas, anticapitalista, feministas, ecologistas, antirracistas. Este reagrupamiento que en borrador y con intercambios cada vez más importantes, lo  empezamos a transitar hace más o menos un año con otras dos organizaciones (Democracia Socialista y Corriente Política de Izquierda), con la intención de poder darle una perspectiva de mayor aliento a este paso táctico, que define hoy nuestro principal elemento. El objetivo no es solo sumar al activismo hoy disperso y a otros núcleos, sino que esperamos construir una herramienta política que pueda generar su propia identidad, dotarse de frentes de trabajo y legalidades necesarias para aspirar a ser una alternativa política, lo que incluirá en su debido momento también la intervención electoral, e incorporar a sectores de nuestro pueblo muchos más allá del activismo que hoy pudiéramos reagrupar. Buscar un reagrupamiento entre tantas dificultades y ante una diáspora tan grande, creemos que es un primer paso necesario.

Si nos pudieras contar sobre el bloque en el gobierno, la izquierda y el progresismo

En primera instancia decir que ¡No se ven alternativas desde el gobierno al proyecto capitalista! En Argentina no hay un gobierno de izquierda.  Hoy la Argentina está sumida en una profunda crisis, que no escapa al panorama latinoamericano general en lo económico, social, sanitario, medioambiental, etc. Muchos sectores de la llamada  izquierda popular se unieron al gobierno con la finalidad de poder sacar a Macri y a “Juntos por el Cambio” en las últimas elecciones. Entendemos que mucho activismo proveniente de esa llamada “izquierda popular” y progresista es valioso, pero su incorporación a un proyecto netamente capitalista, sin grises, hoy hace difícil una articulación política con sus núcleos y organizaciones, aunque a veces podamos coincidir y empujar algunas acciones o transitar algunos momentos de lucha en conjunto.

El peronismo cooptó, a través del Kichnerismo, a muchos militantes de espacios anteriormente cercanos y populares que hoy están militando y participando en el “Frente de todos”, y con ese, numerosos activismos mantienen dentro del gobierno un núcleo progresista que pretende disputar orientaciones y políticas. Pero resulta evidente que su peso es mínimo dentro del armado de gobierno, y que a cambio de pequeñas cuotas de protagonismo o de recursos institucionales ponen sus herramientas y capacidades a defender un proyecto ajeno que hoy continua el saqueo de nuestro país y mantiene en la miseria y en la pobreza a millones, respetando a raja tabla los intereses de los grandes capitalistas que operan en nuestro país, teniendo casi que rogarles para que acepten pagar algún impuesto (esa es la actitud del gobierno, por demás débil y dubitativa ante urgencias extraordinarias, y siempre garantizando negocios brutales).

Por otra parte, está el sector trotskista denominado “Frente de izquierda y de los Trabajadores” (FIT) de posiciones ultra sectarias, ultraizquierdistas en el discurso, que tiene importantes estructuras orgánicas, pero con quienes es prácticamente imposible confluir en procesos de unidad, en construcciones de lazos, confianzas y políticas conjuntas. La imposibilidad de construir con las grandes orgánicas del FIT es uno de los elementos que balanceamos a la hora de impulsar un proyecto alternativo, balances que compartimos prácticamente con todo este activismo al que nos dirigimos, porque cada espacio ha intentado en uno u otro momento algún proceso de unidad o de trabajo conjunto con los partidos del FIT (Partido Obrero, Partido de los Trabajadores Socialistas, Izquierda Socialista, Movimiento Socialista de los Trabajadores), y cada una de las experiencias e intentos fueron rotundos fracasos. Y hablamos de múltiples intentos en estos últimos 15 o 20 años.  

¿Cómo llegan a la idea de avanzar, en términos de poder unir al activismo y militancia dispersa de la izquierda revolucionaria? Parece ser un proceso múltiple en distintos países de la región ¿Ha sido, según tú criterio, un problema de proyecto general…estratégico?

Es importante mencionar, cómo hemos ido transitando en paralelo con otros países del continente, en la maduración de nuestras ideas y nuestros balances para lograr ir aceitando un proyecto político, una herramienta política consistente y una nueva alternativa. Sabemos que será un proceso lento y largo, no tendremos capacidad de incidir en la política nacional de manera inmediata. Aparece urgente acelerar lo más posible, pero no creemos en los atajos,  es importante que tome la forma correcta (democrático, asambleísta, no sectario, cuidarse de los oportunismos), es así como creemos que es posible hoy levantar un instrumento político, una herramienta al servicio de los intereses del pueblo.  

Nuestra reflexión ha ido avanzando en función de cómo logramos avanzar en construir proyectos políticos de otras características, nuestra capacidad ha sido limitada y no hemos logrado avanzar en proyectos de masas ¿Cómo logramos superar la dispersión en este plano político? Reconocemos la dificultad histórica de no poder superar nuestras propias malas decisiones, las rupturas, la atomización. En mi opinión, debemos lograr algo así como “romper el cerco de la debilidad”, que signifique desarrollar herramientas  para poder incidir verdaderamente en la lucha política con una perspectiva de lucha por el poder, desde el campo del pueblo trabajador y en función de sus propios intereses.

¿Cómo se ha ido dando el proceso más grande, en función de la propia Organización Revolucionaria Guevaristas en lo interno, la línea de trabajo, y por su parte el desarrollo del espacio de confluencia y apuesta táctica?

Si bien es cierto estamos muy dispuestos al espacio amplio, creemos que debemos mantener y sostener los trabajos internos, construyendo siempre nuestra organización leninista, administrando nuestros recursos humanos, y manteniendo nuestras tareas centrales. En esa división de tareas, hay quienes estarán mayormente trabajando en sus frentes de masas, buscando la articulación con el espacio más amplio, quienes apuntalan propiamente la herramienta más amplia. Y todo el mundo tratando de garantizar el avance del trabajo orgánico. No es una fórmula sencilla de resolver. Cada vez que un espacio se desarrolla exige mayores esfuerzos y recursos, brazos y cabezas, es lógico. Pero no podés perder de vista ni subestimar el papel de ninguna herramienta, hay que ir buscando los equilibrios, siempre conscientes de que es la lucha política, esa es la clave para que una propuesta crezca verdaderamente y pueda ser alternativa de masas.

Sin embargo, nuestro compromiso y acción en el nuevo espacio, se da en función de nuestras capacidades reales y no comprometemos más de lo que realmente somos capaces de hacer y entregar. Hacer lo mejor que podamos y un poco más, pero no vender humo ni hacer falsas promesas, por respeto al resto de las organizaciones que lo integran y por seriedad en la construcción, las promesas no garantizan las tareas. Ha sido un proceso que no se ha dado de forma igualitaria en todas las regiones, ya que los compañeros que están con tareas más complejas o más de masas, muchas veces no pueden desatender sus procesos internos, sin embargo asisten y envían sus resoluciones de forma dinámica y en cuanto a sus propios espacios. En ese andar debemos no perder de vista nuestros propios tiempos para procesar y madurar cada paso. Con claridad de la urgencia del momento, pero al ritmo que deba ser, para no “quemar” tampoco la oportunidad.

Y sobre la Argentina hoy, la pandemia, la profunda crisis económica, las medidas de Alberto Fernández, ¿qué nos podrías contar?

Frente a la crisis económica y sanitaria el gobierno actual de Alberto Fernández (coalición Peronista que contiene desde sus núcleos más progresistas a las facciones más a la derecha, estas últimas son mayoritarias) es mucho más tibio que el anterior, que lejos estaba tampoco de ser un gobierno de izquierda.

Ante la crisis sanitaria, en primera instancia tuvo una respuesta que privilegió evitar un colapso sanitario, y otorgó masivamente subsidios cada dos meses, que aunque bajos y claramente insuficientes, resultaron un apoyo para gran parte de la población a la hora de poder cumplir la cuarentena estricta de los primeros meses. En este momento, ha mostrado sus limitaciones más crudamente y su disposición a cumplir primero con los grandes capitales antes que con el pueblo. Incapaz de plantear reformas y controles, o sostener medidas anunciadas ante las presiones, para poder salvaguardar los presupuestos nacionales, no sólo en función de la crisis sanitaria estrictamente, sino que tampoco medidas que le permitan sanear las cuentas del Estado evitando la creciente miseria que no da tregua. En algún momento apareció un Alberto Fernández, diciendo que quien quisiera jugar con la vida de los argentinos, se las vería con el Estado y todo eso, pero fue solo un saludo a la bandera, formas de expresión de un populismo en lo discursivo, pero incapaz de hacerle frente o de ponerle coto a la desregulación de la economía en la interna.

Quiero poder comentar un ejemplo bastante decidor en términos de lo que estamos hablando, se había anunciado a fines del 2020 un cese en las concesiones de la Hidro vía del rio Paraná a manos de dos empresas privadas, una local y otra extranjera (de origen belga), para constituir un ente administrador estatal. Esta administración significa controlar el flujo de carga por el Río Paraná, el Río de La Plata, por donde salen el grueso de las exportaciones de nuestro país, primero en granos y productos agropecuarios, pero también de la megaminería, hacerse cargo del balizado, dragado y cobro de peajes a los buques de carga transnacionales. Es una pieza estratégica de nuestro comercio exterior y por lo tanto una herramienta fundamental de nuestra soberanía. Hoy día el Estado ni siquiera controla o fiscaliza lo que sale por los puertos (todos, todos privatizados), los pocos impuestos que se cobran son a base de declaraciones juradas (caso de la minería por ejemplo), o retenciones a las exportaciones, pero sin control efectivo de los puertos ni verdaderas fiscalizaciones sobre los buques. Meses después de anunciar con bombos y platillos la nacionalización del control de la hidrovía, y ante las primeras presiones, el gobierno sin ninguna explicación, cambia el discurso y comunica que llamará a licitación para devolver a manos privadas la administración semejante herramienta.  

Medidas que podrían estatizar y lograr algo de recaudación mayor. Siempre cuestionadas y puestas en contra por parte del Propuesta Republicana PRO -Coalición de derecha-, parte de “Juntos por el Cambio” y por gran parte del  kirchnerismo, y del Peronismo en general. La misma Cristina Fernández cada vez que tiene oportunidad, enfatiza públicamente que nada está más lejos de sus intenciones e ideas la de avanzar con la re estatización de las empresas privatizadas por el menemismo.

Esta gran crisis Argentina, es producto de la profundización histórica de la dependencia de nuestro país y su estructura económica del mercado internacional, de sus necesidades y cambios, de su tecnología y sus capitales, profundizada en la industria, por ejemplo, con el caso de las industrias, como la automotriz desde los años 60.

¿Cómo se logra diversificar esta centralización de la economía? regular y poder ponerle coto a la gran industria transnacional es un problema importante. El grueso de la mano de obra industrial está en las mercancías de uso cotidiano, pero esa industria de mercado internista, lejos está en capacidad, tecnología y acumulación de capital de las potentes transnacionales que operan en nuestro país, éstas fugan al exterior casi todos los dólares que generan y más, mientras que las industrian pequeñas que no exportan, pero son mayoría en número y en ocupación de fuerza de trabajo, utilizan dólares para la compra de tecnología, repuestos, insumos, mantenimiento, energía, etc., pero no producen dólares. Y el otro gran sector que produce dólares, que es la exportación de productos agropecuarios, sobre todo granos y soja en particular, se niega y resiste ante cada intento de alza en los impuestos, y se niega a garantizar precios accesibles de comestibles para el pueblo, pretende que todo se le pague a precio dólar. Y con esa lógica, que el gobierno peronista no enfrenta seriamente, comer carne o tomar leche en argentina resulta casi un lujo.

El peronismo logra cierto equilibrio, pero también coge y se toma las demandas del pueblo. Pero principalmente está en disposición de la gran burguesía.  Genera las concesiones para poder mantener dicho orden, en función de la gran fuga de dólares hacia el extranjero producido por el mercado interno y la industria nacional.

¿Cómo se proyectan el hoy para ORG?

La línea es impulsar un reagrupamiento militante sobre todo con Democracia Socialista (DS) y Corriente Política de Izquierda (CPI), y algunos otros grupos políticos. Activismo disperso, a nivel orgánico, pero con gran potencial en posibles articulaciones a nivel de movimientos sociales y más políticos también. Algunos de los otros grupos que se han ido sumando a este esfuerzo son: Propuesta TATU (trabajo en salud comunitaria, con médicos recibidos en Cuba y también argentinos), Arde Matria que tiene una experiencia de concejalía en Rosario, y Emancipación SUR que provienen de lo que fue la experiencia de “Proyecto SUR”.  

Hoy sobre todo nos encontramos estudiando y revisando experiencias históricas del tipo FRENTE,  tomando experiencias y antecedentes “FAS” de Argentina levantada desde el  Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), pero además tomando algunas experiencias más actuales, como ha sido el  MAS boliviano (Movimiento al Socialismo), también Podemos en España, especialmente a través de “Anticapitalistas”, y la propia experiencia de Proyecto Sur en nuestro país de hace una década atrás aproximadamente.

En el período político actual, la lucha electoral es un elemento muy importante desde nuestro punto de vista, y cualquiera que efectivamente intente construir desde una perspectiva de lucha por el poder debe asumir la disputa electoral como una instancia clave. Ahora es lucha electoral, trae tensiones y dificultades para nuestro campo a las que debemos estar atentos y no subestimar. Ya ha sucedido con muchos ejemplos de compañeros o compañeras que les toca ocupar algún lugar de referencia en el terreno electoral y que rápidamente se sienten Hugo Chávez, o consideran que su papel individual pasa a ser prioritario, por lo tanto la construcción de su figura se transforma en un elemento problemático. En ese punto no hay vacunas posibles, pero sí defensas que se pueden construir desde la formación y fortaleza de las organizaciones revolucionarias que impulsen las experiencias legales más amplias. Fortalecer las estructuras democráticas, la formación ideológica, y lograr orgánicas lo suficientemente fuertes y legítimas que tengan la capacidad de enfrentar esas desviaciones personalistas. Este es solo un aspecto de las dificultades, podemos mencionar también la búsqueda de atajos de forma oportunista, la adaptación al sistema y a sus reglas hasta el punto de la integración total. Las dificultades en este terreno son muchísimas, pero hay que enfrentarlas.

¿Algunas ultimas reflexiones con respecto al momento continental, lo que viene ocurriendo no solo en Chile, sino en Colombia, Ecuador, las elecciones en Perú y así un sin número de procesos y levantamientos que anuncian el fin del ciclo Neoliberal?

No estoy seguro si en algún texto de Atilio Borón (creo que era de él), se planteaba que el neoliberalismo ya no tiene una propuesta, una promesa que hacer para legitimarse. Comparto esa idea. Creo que el capitalismo sigue, y va a seguir, intentando resolver su crisis fenomenal en base a políticas diseñadas por los monopolios y las grandes potencias, de explotación y saqueo del trabajo de nuestros pueblos y recursos y bienes comunes, pero ya se gastó el cartucho de ser la nueva propuesta salvadora. ¿Pueden disfrazarla de otra manera y sostenerla en el tiempo? No parece posible que puedan profundizar las miserias de los pueblos en ataques cada vez más brutales, pero con amplio apoyo popular, legitimidad y estabilidad política y social. ¿Cómo harán para garantizar paz social y gobernabilidad si su receta de salida son puros ataques al pueblo, que ya está más allá de los límites de la subsistencia? Hoy las rebeliones populares concentran urgencias de vida, de subsistencia, pero también descreimiento político, hartazgo, exigencias democráticas, etc. Y cada gobierno neoliberal y pro imperialista, no solo ataca al pueblo, sino que parecen provocadores riéndose de la gente y subestimándola.

Los casos de Macri y Piñera parecen ejemplos de los más claros. Y aunque pueden volver a ganar elecciones cambiando de caras, el margen parece achicarse para las maniobras: si los niveles de pobreza son tan agudos, la demagogia sola de palabras y marketing no alcanza, deben hacer concesiones, deben distribuir recursos, etc. Si no lo hacen, ¿en cuánto tiempo se acaba la paciencia ahora? ¿Cuánto tiempo de estabilidad tendrá el nuevo gobierno neoliberal en Ecuador por ejemplo?  El margen también es estrecho para los gobiernos tibiamente progresistas y o populistas como el argentino, las condiciones económicas hoy no les hace fácil acceder a recursos que distribuir sin tocar grandes intereses. Estos gobiernos suelen tener más predisposición a atender algunas demandas o a ganarse cierto consenso, pero la situación general no les deja fácil maniobra. Creo que a lo largo del continente, las tensiones sociales van a seguir escalando, es un proceso abierto. Y que nos da la posibilidad de romper la debilidad histórica, no se ve fácil una estabilización en el ciclo de la región en el corto plazo, pues viene siendo, creo que seguirá siendo, un período de rebeliones populares en toda la región. Ojalá seamos capaces de construir una alternativa política, siendo parte codo a codo de las rebeliones.

Carta urgente de una colombiana en Argentina

Hace cinco días que comparto todo lo que puedo, escribo, le pido a lxs amigxs, a lxs conocidxs, a quien pueda, que se hagan eco del grito desesperado de mi país. Hace cinco días que la angustia no me abandona, que la sensación de comodidad de casa me resulta dolorosa. ¡Qué difícil estar lejos! ¡Qué difícil ver cómo tus hermanxs siguen en la calle a pesar del miedo y de la certeza que quizás pueden encontrar la muerte! ¡Qué difícil es darse cuenta que el mundo sigue, que no se paraliza cuando el estado asesino dispara!

Mi hijo me pidió que no hablara más de esto tan triste en la mesa. Porque sí, hace cinco días que no encuentro paz, que estoy enojada. Le dije que tenía razón, pero que no todo era tan triste, aunque estaba muriendo gente había algo hermoso, que en medio de todo esto había algo realmente hermoso y era gente en la calle luchando, organizada, luchando por todxs, por los odiadores seriales, por los que los llaman vándalos, por los que se enojan por las paredes sucias, por los monumentos rotos, por todxs, incluso por mí que estoy tan lejos. Entonces encontré un poquito de consuelo en esa respuesta no muy pensada, que salió de las tripas y no del cerebro. Encontré una cantidad inexplicable de gratitud con lxs que están en las calles, con lxs que fueron asesinadxs, con lxs que a pesar del miedo siguen ahí. Me pregunto cuan útil es escupir estas palabras. La respuesta es que quizás le lleguen a alguna persona que está por ahí, como yo, siguiendo esto desde la distancia, o capaz le llega a la mamá de Nicolás o de Dylan, o le llega a una de las compañeras violadas, y les alivia saber que lxs abrazo, que las abrazo, que duele, pero que la esperanza que nos están regalando es inmensa.

No es solo la reforma tributaria, es el hambre, es la salud que solo es de calidad para quien puede pagarla, es por la madres de los mal llamados falsos positivos, es por la ignorancia como plan estratégico de silencio asegurado, es por tener un presidente que asumió con fraude, es por la inversión millonaria para propaganda, aviones de guerra, ayuda económica a los bancos, pero para invertir en salud y educación nunca hubo plata… es por la miseria en la que nos obligaron a vivir.

#ElParoNOPara #ColombiaEnAlertaRoja

La lucha del Pueblo Colombiano Continúa

A pesar del cerco mediático, del silencio cómplice, de las falsas noticias de los medios hegemónicos y de la estigmatización a la protesta social, las calles de Colombia gritan y resisten desde hace 4 días, iniciando con la convocatoria para el Paro Nacional en contra de la Reforma Tributaria propuesta por el Gobierno.

Desde entonces hasta hoy las protestas continúan, ya son por lo menos siete personas las asesinadas por las fuerzas policiales, mujeres violadas , centenares de heridxs ,detenidxs y desparecidxs

La protesta no solo apunta a la reforma, de por si injusta, irresponsablemente presentada en el pico de la pandemia y que no es otra cosa que un ajuste a los sectores más golpeados y abandonados históricamente, es un grito de hartazgo de un pueblo que no se calla más ante la desigualdad, la pobreza, el abandono, el asesinato de liderezas y líderes sociales, los mal llamados falsos positivos, el rechazo a un sistema de salud que solo brinda servicios de calidad a quienes pueden pagarlos.

Desde el 28 de abril las calles están llenas, no solo en las grandes plazas sino en cada rincón del país; al ritmo de la música, el baile, el teatro, la organización popular emite un grito creciente en medio de la brutal represión policial que sin sin duda tomó mas fuerza en atención al anuncio oficial de la militarización de las calles.

La organización del pueblo Colombiano logró tumbar la reforma, pero esto no es suficiente y el reclamo continúa, es imprescindible que las organizaciones de derechos humanos, sociales, políticas repliquen y visibilicen la lucha del pueblo Colombiano.

Repudiamos la represión por parte del estado, y manifestamos nuestra sentida solidaridad con el pueblo colombiano.