A 52 años de StoneWall

No todas las efemérides son iguales, la revuelta de Stonewall cada 28 de junio, arde en el calendario recordándonos el valor de la rebeldía y pone sobre la mesa que estamos lejos de que el mundo sea un lugar libre y feliz mientras sigue habiendo personas para las cuales su deseo y su identidad de género pueden ser un peligro de muerte.

Stonewall Inn, era el nombre de un pub ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village y se convirtió en el ícono del orgullo gay luego de un conjunto de protestas contra las redadas policiales que comenzaron la noche del 28 de junio pero se sostuvieron por varias noches, con barricadas y movilizaciones. Oficialmente, Stonewall era un bar de botella, es decir, lxs clientes llevaba su bebida y completaba sus datos al entrar, emulando los clubes exclusivos. La gente ponía nombres falsos y llegaban con botellas que dejaban en los autos o en la vereda. El Stonewall era uno de los pocos bares donde lxs drag eran bienvenidxs, con precios accesibles y era el único bar gay donde se podía bailar. Aunque en general se piensa que en EEUU esta fue la primera manifestación LGBT+, durante las décadas de 1950 y 1960 hubo resistencias ante la hostilidad del sistema legal norteamericano, organizaciones fundadas en los 50´como Mattachine Society y Daughters of Bilitis se autodenominaron “homófilas”, escapando a la estigmatización de la palabra homosexual, estigmatizada tanto legal como médicamente y lucharon por desnaturalizar prejuicios en un clima adverso.

Sin embargo, aún en 1969, eran muy pocos los establecimientos que aceptaban a personas abiertamente homosexuales y seguían vigentes muchas de las penalizaciones sobre la comunidad LGBT: no podían acceder al empleo público y a muchos del sector privado por ser consideradxs pervertidxs e inestables, los bares tenían prohibido servirles alcohol y tenían prohibido mostrarse públicamente con una pareja leída con su misma identidad de género. Lo que había cambiado, sin embargo, era el contexto, ya que para entonces se venía de transitar una década plena de movilizaciones por la amplitud de derechos y había gran cantidad de movimientos sociales activos, tales como el movimiento afroamericano por los derechos civiles, el movimiento hippie y las manifestaciones contra la guerra de Vietnam.

La madrugada del 28 de junio de 1969 la policía fue a Stonewall sin previo aviso, como siempre, y empezó una razzia. Hubo golpes y detenciones, muchas personas eran obligadas a desvestirse en los baños para comprobar que su género coincidiera con su indumentaria. Muchxs comenzaron a resistirse y en un barrio lleno de activistas y universitarios, se corrió la voz y la redada se transformó en una intensa lucha de calles.

Fue central para el inicio de las protestas Marsha P. Johnson, mujer trans, negra y de los sectores bajos que vio la necesidad de ponerle un freno a la violencia policial, denunciar la discriminación racista y el odio hacia la comunidad LGBTIQ+. La mirada de clase, y la justa lucha contra la explotación apareció en los disturbios que originaron la revuelta de la mano de ella.

Un año después se realizó la primera marcha. Se le llamó “Día de la liberación de la calle Christopher” (era la calle del pub Stonewall). La consigna más importante fue “Gay es orgullo, dilo fuerte!”. Orgullo significaba entonces no dejarse humillar, pero también visibilizar que nadie debería ser oprimidx, discriminadx e incluso morir por no auto- percibirse del género asignado al nacer, o por vincularse sexo-afectivamente con personas de su misma identidad genérica.

Para las personas LGBTIQ+ el reconocimiento implica poder vivir en paz y en algunos casos: poder vivir. Este 28 de junio en Argentina aparece atravesado por la alegría del cupo laboral travesti-trans, que deberá ser cuidado por las organizaciones que, desde el campo popular hacen realidad estas gestas. Sin embargo, seguimos buscando a Tehuel y con los dientes y los puños apretados vemos que en lo que va de 2021 hubo ya 94 travesticidios.

No se trata sólo de libertad sexual, tampoco vivimos en una sociedad libre porque existan leyes que nos abran las puertas. Saludamos los avances y seguimos en las calles luchando por la autonomía de nuestros cuerpos con la irreverencia de Marsha P Johnson y Sylvia Rivera, con la determinación de Carlos Jáuregui y la fuerza de Diana Sacayan y Loana Berkins.

Hasta que todo sea como lo soñamos!
#DondeestaTehuel #Bastadetravesticidios#Autonomiadenuestroscuerpos #Autonomiasexual

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