A 25 años de la partida de Norma Plá

1994. Alrededor de una mesa, cinco varones y una sola mujer. Una pensionada, la gran Norma Plá. La mesa es la del programa televisivo “Polémica en el bar”, encarnación de lo más rancio de esos años de menemismo, conducido entre otros por el nefasto Gerardo Sofovich. Sin que le tiemble la voz Norma denuncia la difícil realidad de miles de jubiladxs y pensionadxs, quienes percibían haberes de miseria, la realidad de las pésimas prestaciones del PAMI y asimismo, todo el contexto social con un pueblo asfixiado por las políticas neoliberales, más la represión policial con la que debían lidiar quienes se levantaran a luchar. Pero, como siempre, los defensores de un modelo sólo acorde a sus bolsillos prefirieron quedarse con la crítica a la forma de protesta a la que, claro, consideraron violenta, que con la importante denuncia que estaba realizando Norma. Pero no pudieron callarla, esta mujer insumisa no se silenciaba ante nadie ni nada.

Eso era Norma. Una luchadora, una trabajadora que por falta de registración no pudo jubilarse a pesar de todos sus años de trabajo, aquella que al fallecimiento de su compañero sólo cobraba unos tristes 150 pesos, la misma que un día se cansó de contar monedas y del atropello a lxs jubiladxs y junto a un grupo de compañerxs acampó durante 80 días en Plaza Lavalle, frente al edificio de Tribunales de la Capital. Una vocera de la lucha por uno de los sectores más vulnerados y figura de un movimiento piquetero cada vez más incipiente. La de la recordada foto histórica agitando la gorra que le había sacado a un policía en medio de una marcha, puro coraje y convicción. Y hartazgo.

Su nieta Jesica dijo sobre ella: “Yo veo las fotos de mi abuela, veo videos de ella y en primer lugar pienso que parecía una mujer muy mayor y no llegaba a los 60 años. Eso es producto de haber laburado de tan piba, en trabajos tan sacrificados. Si me pongo a pensar ahora que mi abuela atendía un kiosko toda la noche en el baño de un boliche me parece tremendo. Y después creo que sin dudas parte de ridiculizarla en los medios tiene que ver con su condición de mujer, si el referente de los jubilados hubiera sido un varón no la hubieran pintado de esa manera. Creo que es importante hoy reivindicarla desde un lugar feminista porque sin saberlo, sin un marco teórico ni mucho menos, ella fue una pionera en ponerse al frente de una lucha por los más vulnerables. Incluso sin entender que ella nunca se pudo jubilar pese a que trabajó toda su vida. Yo creo que mi abuela estaría peleando por defender la moratoria de las amas de casa” (latfem.org – 22/07/2019).

Un 18 de junio de 1996, tras pelear contra un cáncer de mama, Norma Plá fallece en su casa. Su última voluntad es que sus cenizas sean esparcidas en Plaza Lavalle. 25 años después su reclamo por haberes dignos para jubiladxs y pensionadxs –y una vida mejor para lxs trabajadorxs- de todo el país sigue vigente, como también la llama de su lucha.#normapla #Jubilados #jubilación

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